lunes, 25 de marzo de 2019

Los Mejores Libros de Autoayuda

El Secreto (Película) (Disponible en Netflex y Amazon Prime)


El libro comienza introduciendo y explicando los mecanismos de la ley de atracción, y luego describe ejemplos históricos de su aplicación y grandes hombres y mujeres en la historia que se dice que han aprovechado su poder. El libro describe la ley como la contabilidad de una potencia magnética que se emite a través de los pensamientos. El poder de los pensamientos se asemeja al poder en una torre de transmisión, que envía una frecuencia al universo y luego devuelve la misma frecuencia en una forma física o elemental.

A continuación, se introduce un proceso creativo de tres pasos para hacer manifiesto los sueños: pedir, creer y recibir. Este proceso creativo se basa en una cita de la Biblia: "Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis". (Mateo 21:22)

El secreto destaca la gratitud y la visualización como los dos procesos más poderosos para ayudar a hacer que sus deseos se manifiesten. Afirma que ser agradecido tanto levanta su frecuencia más alta y afirma que usted cree que recibirá su deseo. Se dice que la visualización ayuda a enfocar la mente para enviar el mensaje más claro al universo. Se dan varias técnicas para el proceso de visualización, así como ejemplos de personas que se dice que han utilizado la visualización con éxito para hacer que sus sueños se manifiesten.

Por ejemplo, si una persona quería un coche nuevo, pensando positivamente en el nuevo coche, teniendo sentimientos de agradecimiento por el automóvil como si ya se hubiera alcanzado, y abriendo la vida de manera tangible para que se adquiriera un auto nuevo (por ejemplo, Conducir el coche nuevo o asegurarse de que nadie aparezca en el espacio en el que llegaría el automóvil nuevo), la ley de atracción reorganizaría los acontecimientos para que el coche pudiera manifestarse en la vida de la persona.


Los siguientes capítulos describen cómo usar la ley de atracción específicamente en las áreas de riqueza, relaciones y salud. El libro proporciona ejemplos y maneras de usar la ley de la atracción para cada uno. Los capítulos finales ofrecen una perspectiva más espiritual sobre la ley de la atracción, y cómo se relaciona con la vida de uno y el mundo.

Usted Puede Sanar Su Vida (Louise Hay)


El mensaje de sanación de Louise Hay fue motivo de muchos artículos en periódicos y revistas. Apareció con notable aceptación en El Show de Oprah Winfrey y su columna mensual, Querida Louise, figuró en más de 50 publicaciones de Estados Unidos, Canadá, Australia, España y Argentina. Incluso, los medios periodísticos australianos se refirieron a ella como «lo más parecido a un santo en vida».6​

En 2008, cuando contaba con 81 años, se estrenó la película Usted puede sanar su vida. En sus propias palabras, «es la historia de mi vida, mis enseñanzas, y cómo he aplicado los principios de mis enseñanzas a mi vida». El filme contó con la participación de Gregg Braden, Wayne Dyer, Gay Hendricks, Doreen Virtue y Esther y Jerry Hicks. Además, fue dirigida por el ganador del premio Emmy, Michael Goorjian.21​ Por otra parte, en el mismo año Hay recibió el premio Minerva durante la Conferencia de la Mujer junto a Gloria Steinem, Billie Jean King, Betty Chinn e Ivelise Markovits.22​

En septiembre de 2011, Hay y Cheryl Richardson publicaron su libro Usted puede crear una vida excepcional. En sus últimos años, a pesar de su avanzada edad, además de ofrecer conferencias por Estados Unidos y trabajar en su fundación, disfrutaba de la pintura, la jardinería y el baile en su casa de San Diego.6​


Hay falleció de causas naturales en la mañana del 30 de agosto de 2017 en su casa de San Diego, a la edad de 90 años.23​

sábado, 23 de marzo de 2019

Las Series mas Sorprendentes en Netflix ¿Que tu puedes ver?

Degrassi: Next Class 

La primera temporada de la nueva generación de Degrassi se estrenó a nivel Canadá el 15 de enero del 2016, más tarde se lanza a nivel mundial gracias a la plataforma Netflix. Esta nueva versión hace seguimiento a las vidas y situaciones de un grupo de amigos, unos de cuarto y otros de segundo grado de secundaria. Es contemplada como una serie independiente, cuenta con nuevos desafíos como lo son problemas de acoso cibernético, enfermedades mentales, familias disfuncionales, sexualidad, feminismo, discriminación racial, enfermedades que amenazan la vida y consumo de drogas;2​ a los cuales estos nuevos personajes se enfrentan en su vida diaria. 

Esta nueva versión cuenta con 4 temporadas, 40 capítulos en total, donde se hace seguimiento a la vida de los diferentes personajes de la serie.​ Netflix ya cuenta con el streaming de todas las temporadas que están ambientadas en Toronto, Ontario, creada por Linda Schuyler y producida en gran parte por ella y Stephen Stohn.

Por Trece Razones


Clay Jensen, un estudiante de preparatoria de 17 años, vuelve a casa desde la escuela un día para encontrar un paquete anónimo en la entrada de su casa. Al abrirlo, descubre que se trata de una caja de zapatos con 13 cintas de cassette grabadas, por la fallecida Hannah Baker, su compañera de clase que recientemente se suicidó. Las cintas fueron enviadas inicialmente a un compañero de clase con las instrucciones para pasar de un estudiante a otro, en el estilo de una carta en cadena. En las cintas, Hannah le explica a trece personas la forma en que jugó un papel en su muerte, dando trece razones para explicar por qué se quitó la vida. Hannah ha dado una segunda serie de cintas a uno de sus compañeros de clase, la identidad de quien Clay descubre más adelante, y advierte a las personas, en las cintas, que si no los pasan, el segundo set será filtrado a la totalidad de los estudiantes. Esto podría conducir a la vergüenza pública de algunas personas, mientras que otros podrían enfrentar cargos de acoso físico o tiempo en la cárcel. A través de la narración de audio, Hannah revela su dolor y el sufrimiento, acerca de cómo cae en la depresión que finalmente conduce a su muerte. Todos los que pensaban que sus acciones eran inofensivas, que no la afectarían o dejarían una cicatriz en ella, estaban equivocados.

martes, 19 de marzo de 2019

El impacto de un mundo estresante

El ser humano tiene una tendencia innata a normalizar las situaciones en que se ve envuelto. Por eso a veces es difícil identificar el impacto que este mundo estresante en el que vivimos tiene en nuestra salud.

Mucho se ha hablado del estrés y de sus consecuencias devastadoras para la salud. Todos conocemos el término y muchas personas lo asocian aún a la imagen de alguien agobiado, con prisas y un tanto acelerado. Sin embargo, lo que los datos nos dicen es que muchas personas viven en un estado de continuo estrés y no son conscientes de ello. Lamentablemente vivimos en un mundo gobernado por el reloj.

Crearnos un ritmo de vida que se ajuste a nuestras propias expectativas o a las ajenas y adaptarse a él, no significa estar libre de estrés. Desafortunadamente vivimos cada día experiencias estresantes, incorporando esta ansiedad como parte de nuestra rutina.

Hoy queremos hablar de los factores más relevantes que hacen de este un mundo estresante, para saber reconocerlos y actuar frente a ellos. Que nuestras vidas nos parezcan normales nos impide ver muchas veces ver las consecuencias de eso que normalizamos. Vamos llenando de a poco el vaso que nos contiene, “esperando” a la última gota para explotar y tomar medidas.

La intoxicación del cerebro

Hay unos niveles leves de estrés que nos ayudan a mejorar nuestras capacidades cognitivas (eutrés). Al liberar adrenalina se activan vías nerviosas que nos permiten enfocarnos y concentrarnos mejor. Este el estrés mágico. No existe vida sin un mínimo nivel de estrés.

Pero hay una línea, ya sea por intensidad, frecuencia o prolongación en el tiempo, que una vez cruzada hace que todo el proceso se vuelva en nuestra contra.

La misma mezcla química que hace que nos concentremos mejor en una tarea puede pasar a ponernos en una situación de ansiedad e incluso de pánico. La adrenalina que liberamos ante situaciones que nos hacen estar alerta, en su justa medida, es necesaria.

Cuando aumentamos la dosis el cuerpo reacciona mal. Aumenta el flujo de testosterona que es el que eleva nuestras expectativas. Si eres mujer, la oxitocina hace su aparición y te impulsa a proteger a los que tienes cerca, otro factor de estrés añadido a la situación.

El cortisol liberado como contrapunto al exceso de adrenalina puede ser tóxico para el hipocampo. Todo ello contribuye a crear un efecto dominó que puede resultar en graves problemas de salud crónicos, desde problemas autoinmunes hasta diabetes. Estar sumergido en altos niveles de estrés dificulta además que podamos conectar de una manera saludable con los demás.

El nervio vago

Cuando atravesamos períodos sometidos a un alto nivel de estrés, el sistema nervioso simpático trabaja a pleno rendimiento. Las personas que tenemos a nuestro alrededor pueden ser grandes aliados a la hora de combatir estos excesos de estrés.

Sin embargo, en un mundo estresante como el que habitamos, a veces, tenemos que lidiar con factores como la competitividad y otros muchos que veremos después que hacen que perdamos fácilmente ese apoyo de protección contra el estrés.

Apoyo que recibimos se traduce en señales inhibitorias que pasan por el nervio vago hasta el sistema nervioso simpático. Cuando interactuamos con otras personas que nos hacen sentir seguros, reducimos el estado de alta excitación constante.

Vivimos en una cultura que socava constantemente nuestras vías de conexión y no siempre tenemos la facilidad de cambiar nuestras circunstancias de vida. Por eso es fundamental encontrar la forma de equilibrar la respuesta al estrés excesivo.

El primer paso es reconocer las circunstancias

Hay muchos factores en este mundo estresante que nos dejan a merced de este coctel químico. Vamos a ver algunas que en principio son claras, pero hay otras que no lo son, porque no las asociamos generalmente a factores inductores de estrés.

Los que se reconocen con más facilidad son los estresores en el trabajo. Los estudios muestran que más de un 70% de la población sufre de estrés en su puesto de trabajo. La apariencia personal aparece también en los estudios realizados entre los primeros factores estresantes.

Esto, aunque a primera vista parezca superficial, lo cierto es que no lo es. Nuestra apariencia física está directamente relacionada con nuestra autoconfianza y autoestima. El estrés social que sufrimos a diario es otro de los factores de los que no somos realmente conscientes.

En este mundo estresante, las disputas absurdas por temas políticos, el bombardeo mediático de creación de opinión pública y la inercia a la que nos vemos sometidos para intentar entender un mundo que muchas veces es inexplicable tienen una fuerte repercusión en nuestro estado de alerta.

Circunstancias mayores

Además de todo lo anterior, antes o después tendremos que enfrentarnos a eventos que cuestionaran nuestra capacidad para gestionar el estrés. La pérdida de un ser querido es un factor estresante de primer orden, que dependiendo de las circunstancias puede dar paso incluso en un trastorno de estrés postraumático.

La pérdida de un ser querido en circunstancias muy trágicas puede suponer un fuerte choque con la realidad. Empezar a entender que estas cosas pasan y seguirán pasándole a las personas que nos rodean puede generarnos, por anticipación, grandes niveles de estrés.

De la misma manera, las preocupaciones financieras por una pérdida de trabajo o por la simple situación que vivimos como sociedad en el momento actual son otros focos de estrés. La preocupación por no poder pagar las facturas o llegar a la edad de jubilación sin haber cotizado los años suficientes son otros focos de riesgo para nuestra salud.

Identificar las causas personales y tomar medias

Lo que para para algunas personas puede ser un escape mental o una fuente de tranquilidad, como las reuniones familiares, para otros pueden ser verdaderas pesadillas. El estrés es algo absolutamente subjetivo y relativo a la personalidad de cada uno.

Ir de compras puede ser un bálsamo para muchas personas y sin embargo para otras puede ser un entorno propicio para el estrés por el exceso de estimulación. En el marco de la pareja es muy importante entender esto y no extender nuestras propias demandas de tranquilidad a los que nos rodean.

Sin duda, identificado el estrés o no, conviene seguir algún programa de prevención o reducción del estrés. Hay muchas formas de combatirlo que son relativamente sencillas. Desde la práctica de la meditación a la práctica de ejercicio regular.

No todos los sistemas funcionan para todo el mundo, por eso es importante encontrar el propio y ejercitarlo. Que este es un mundo estresante es un hecho. Pero es el mundo en el que vivimos, siendo más sencillo cuidarnos de él, que intentar cambiarlo

lunes, 18 de marzo de 2019

Del sufrimiento han surgido las almas más fuertes

Del sufrimiento han surgido las almas más fuertes, aquellas que a pesar de las dificultades y los problemas, han decidido no rendirse. Almas resistentes, almas resilientes.

Almas que han pasado por el valle de las dificultades y complicaciones, pero lo han atravesado de tal manera, que han resurgido con nuevos aprendizajes. Almas que han navegado por las profundidades de la desidia y del sufrimiento, del océano de los miedos pero también de la superación y la valentía. Almas fuertes, almas dóciles.

Almas con coraje

Almas que en algún momento se encontraron perdidas en el laberinto de los impedimentos, atrapadas en telas de araña y encadenas a la prisión de sus miedos, pero que supieron encontrar el camino de vuelta.

Almas a su vez sensibles, delicadas e inspiradoras. Porque parte de su fortaleza lo constituyen la sensibilidad de sus miradas, la delicadeza de sus actos y la inspiración de su interior.

Almas con cicatrices llenas de historias
Almas que han transformado sus heridas abiertas en cicatrices, las cuales son las marcas de todo lo que han vivido y superado; las muestras de sus batallas que les recuerdan que han seguido creciendo y caminando hacia adelante, que con fuerza y voluntad todo es posible.

Esas heridas, hoy cicatrices lucen como testigos de la capacidad que pusieron en marcha para transformar las situaciones difíciles o dolorosas en éxitos y ganancias.

Por eso, no hay cicatriz que en cierta manera no contenga belleza. En ellas se encuentran inmersas historias personales, dolores, miedos o tal vez, desilusiones que de alguna manera llegaron a su fin.

Aunque como dice el escritor y cantante Marwan las cicatrices son las costuras de la memoria, un remate imperfecto que sana dañándonos y que son la forma en que el tiempo encuentra que nunca nos olvidemos de las heridas. Por eso las cicatrices suelen ser la vestimenta de las almas fuertes junto a la valentía y la resiliencia como escudo y el amor y la bondad como antídoto para sanar sus heridas.

Almas llenas de sabiduría

Del sufrimiento han surgido las almas más fuertes. Almas pacientes, almas persistentes que acabaron buscando la sonrisa de cada lágrima, la alternativa de cada problema y la oportunidad de cada crisis. Almas heroicas que supieron ver la luz de las tinieblas y el arcoíris de las tormentas.

Almas gigantes aunque casi ni se vean. Porque su grandeza radica en la capacidad de reponerse y eso, ciertamente, es tan inmenso, tan grandioso y tan desmedido pero a su vez, tan invisible.

Almas que por su trayectoria en algún momento se encontraron con ellas mismas, decidieron conocerse y a partir de ahí, ser su mejor compañía. Almas profundas.

Almas maestras de las que puedes aprender grandes lecciones y conversar sobre el abismo de las dificultades pero que también harán germinar en ti las ganas de superarte y continuar, porque han transformado los recuerdos dolorosos en un don para ayudar a los otros.

Almas aprendices, donde todo lo malo les sirve como soporte para crecer y avanzar, para evolucionar a pesar de las tormentas porque han descubierto la habilidad de reinterpretar y divisar las distintas perspectivas.

Almas repletas de belleza con sus matices especiales. Almas dispuestas a ayudarte cuando lo necesites porque nadie como ellas mismas conoce en profundidad lo intenso que puede llegar a ser un sentimiento. Almas inteligentes.

domingo, 10 de marzo de 2019

El arte del buen amor potencia tu autoestima, no la destruye

El arte del buen amor no busca complacer al ego. Es un tendón psíquico que confiere aliento, sustento y respeto. El querer sabio tampoco es ciego. Porque las dos personas se miran cara a cara de forma madura y consciente, deseando que el otro vuele bien alto, sin arrancar alas, sin vulnerar la autoestima.

Dicen que el amor es un arte, que el querer esconde misterios y facetas donde se enhebra lo cortés, lo erótico, lo divino y lo profano. Podríamos dejarnos llevar sin duda por todo ese legado cultural que nos envuelve, dándonos a veces una imagen poco realista sobre el tema. Porque el amor no es ni mucho menos un arte basado en la contemplación, sino en la creación, en el esfuerzo y el compromiso de los valientes.

Dejemos que los poetas, el cine y la literatura construyan su propia imagen del amor. Porque en este vasto océano nadie es capitán, porque en este inhóspito continente emocional todos somos simples exploradores. Por ejemplo, sabemos que amar a veces duele, y aunque el dolor debería ser un territorio vetado en este ámbito, lo experimentamos una y otra vez.

Lejos de vivir el amor en felicidad, a menudo dejamos ir una a una las hojas de nuestra dignidad, permitimos incluso que la autoestima quede raída, como un manto viejo, deslucido y frágil por el uso. O el abuso. Es necesario que enfoquemos esta dimensión desde una posición más sabia, más íntegra.

Los buscadores insaciables y los hambrientos de amor

Hay quien tiene la necesidad y el deseo de comer manzanas. Planta un árbol y al poco, ofrece su fruto. El deleite no tiene fin, y durante varias semanas disfruta del sabor de ese fruto. Por un tiempo incluso se siente complacido por estar alimentándose sin necesidad de trabajar. Sin embargo, cuando llega la siguiente temporada, el bello manzano sorprendentemente ya no florece, ya no da frutos. Ha empezado a marchitarse.

En las relaciones afectivas ocurre lo mismo. Hay buscadores insaciables del amor que hallan y gozan. Sin embargo, se olvidan de nutrir las raíces de ese vínculo excepcional, a la vez que delicado. Son vulneradores de autoestima, expatriados de la lealtad y del compromiso valiente. Son vagabundos emocionales en busca de relaciones con fecha de caducidad.

Por su parte, los hay hambrientos que solo buscan sustento para apagar el vacío de su soledad. Entienden el amor como sinónimo de consuelo. Buscan, por encima de todo, costureros/as capaces de enhebrar con el hilo del amor, las costuras rotas de sus corazones. No es lo adecuado. Porque el arte del buen amor no  disfruta destruyendo despiadadamente la autoestima del ser amado.

Tal y como dijo Erich Fromm, si el amor fuera solo un sentimiento o una emoción, la promesa de amarse para siempre no tendría sentido. Porque los sentimientos van y vienen. Querer es ante todo un acto de dignidad hacia nosotros mismos y hacia la pareja.

Lejos de enfocar el amor “como una búsqueda” para aplacar necesidades, miedos y soledades, debemos verlo como un encuentro. Tras ese hallazgo no premeditado llega el compromiso, la valentía, la promesa auténtica.

El amor que da aliento a la autoestima

Nos han dicho muchas veces aquello de que la pareja feliz, madura y consciente es la que logra “ser uno, siendo dos a la vez”. Es sin duda un ideal que todos ansiamos lograr, pero… ¿cómo se consigue? En el amor no hay fórmulas mágicas, pero sí un sabio consejo que nos sirve a todos por igual: antes de ser dos personas unidas en un mismo proyecto, tenemos que poder ser nosotros mismos en él.

Debemos querernos sin miedos ni concesiones. Deleitarnos de nuestra individualidad, pero sin caer nunca en los abismos del ego. Solo así seremos capaces de salvaguardar nuestra autoestima y a su vez, potenciar la de la persona amada.

A continuación, te proponemos reflexionar en unas estrategias básicas que nos ayudarán a lograrlo.

Claves para desarrollar y respetar la autoestima en la pareja

El amor saludable empieza siempre por la propia casa. Imaginemos por un momento lo que debe ser amar a alguien que se odiara a sí mismo. Imagina también lo que supone estar con una persona que solo busca agradarte las 24 horas del día. Una persona que cuando necesitas respirar, te ofrece aire. Que cuando te haces una herida quiere sangrar por ti.

  • Los delicados estratos de una relación de pareja esconden las raíces de nuestro auténtico ser. Todos nuestras carencias, vacíos e inseguridades quedan impregnados en esta entidad, hasta el punto de amplificarse más aún.
  • Hemos de ser capaces de conjugar el amor propio con el amor recíproco. Una cosa no excluye la otra, porque ser pareja es tener un corazón y un aliento. Cuando un lado del corazón queda sin fuerzas, el aliento de la otra mitad lo llena. Le insufla energía, coraje y más amor. A su vez, esa mitad se sabe digna de recibirlo porque se ama a sí mismo.
El amor que nace y se crea cada día en la pareja no supone perder la individualidad. No implica tampoco tener que renunciar a uno mismo para honrar al otro. Querer es reafirmarse junto a la otra persona permitiéndonos ser distintos, a la vez que uno solo en un mismo proyecto.


martes, 5 de marzo de 2019

9 recomendaciones para aumentar tu autoestima en 1 mes

La autoestima no se presta, ni se descuida ni se deja olvidada en bolsillos ajenos. Sin embargo, seguimos siendo esa sociedad que necesita del refuerzo ajeno para reafirmarse, y seguimos diciendo”sí” con la boca pequeña cuando lo que necesitamos es un “NO” con voz firme. Nos olvidamos, casi sin darnos cuenta, que pocos abandonos son tan letales como dejar de amarse a uno mismo…

Hemos de admitirlo, pocas dimensiones psicológicas han suscitado tanto interés, tantas publicaciones y manuales en el mercado editorial y del crecimiento personal como la autoestima. A estas alturas gran parte de la población sabe manejar conceptos terminologías, estrategias y afinadas herramientas creadas por renombrados gurús que nos invitan a mejorar día a día para desarrollar nuestro potencial.

Sin embargo… ¿lo conseguimos? ¿conseguimos realmente aumentar nuestra autoestima? La verdad es que no siempre. Salimos de casa habiéndonos repetido varias veces ante el espejo aquello de “me quiero, soy capaz de lo que me proponga y nada ni nadie va a poder conmigo”.

Sin embargo, a no tardar mucho, nos volvemos a situar en la casilla de la salida de los círculos viciosos compuestos por pensamientos negativos. Nos damos de bruces con la inseguridad, con el miedo al que dirán y destinamos nuestras acciones a esa búsqueda incansable de reconocimiento con el que insuflar a duras penas un sucedáneo de oxígeno a nuestra autoestima.

No es fácil, y no lo es en primer lugar porque a menudo, tenemos una idea limitada de lo que es en realidad la autoestima, porque no, no es suficiente con “quererse a uno mismo”. Igual de importante es mejorar y trabajar dimensiones tan básicas como la percepción que tenemos sobre nuestra propia persona, así como las interacciones que establecemos con quienes nos rodean.

Tal y como podemos percibir, en ese complejo tejido que conforma nuestra identidad social y emocional, hay algunos flecos y costuras que es necesario fortalecer o incluso renovar. Te proponemos por tanto que reflexiones sobre estas 9 estrategias.

1. Aprende a auto-abastecerte

El hecho de no saber “nutrirnos”, atendernos y autoabastecernos es una maldición, una especie de sortilegio que nos obliga una y otra vez a cometer el mismo error, la misma conducta, el mismo pozo: buscamos en los demás lo que no nos ofrecemos a nosotros mismos.

Si iniciamos un proyecto esperamos que nuestra pareja, amigos y familia respalde cada idea, cada ilusión, cada objetivo y cada propuesta. Si no lo hacen, si valoran de forma negativa algún aspecto quizás nos quede la sensación de que en el fondo lo que quieren es tirar por tierra nuestra idea. Así, podemos llegar a tomárnoslo como un ataque personal.

¿A qué tipo de felicidad podemos aspirar con este enfoque personal? A una donde solo hay mendrugos, a una donde si los demás no nos abastecen con certezas, cumplidos y afectos, nos venimos a bajo. De paso, a ellas, si podemos, las condenamos a los infiernos.

Hemos de ser personas autónomas emocionalmente, seres que se autoperciben como valiosos para sí mismos y exquisitamente dignos para aspirar a cualquier meta, propósito u objetivo. De esta manera, y solo de esta manera, seremos capaces de encontrar la parte positiva de las críticas que tienen esta naturaleza.

2. Evita las auto-afirmaciones positivas genéricas

Lo señalábamos al inicio. Hay quien no sale de casa sin antes haber cumplido un sencillo ritual, el de ponerse ante el espejo y repetirse aquello de “me quiero, soy capaz, soy hermoso, nadie puede hacerme daño o soy alguien que vale la pena”.

Bien, es muy posible que a más de uno le sirva la fórmula, pero hemos de entender que este tipo de expresiones genéricas funcionan casi siempre como “calorías vacías”. Es decir, dan ánimo para un tiempo determinado, pero a las pocas horas se digieren y el efecto se desvanece. Son ideas resbaladizas, que al no ser concretas difícilmente evocan recuerdos que actúen como asideros.

Crea afirmaciones personales, íntimas y que toquen tu fibra interna hasta el punto de revitalizarla como la cuerda de un violín.

Por ejemplo: “en el pasado te hicieron daño, te hicieron creer que eras pequeño/a e insignificante, pero ahora has curado tus heridas y tienes la piel mucho más dura. Ahora eres un gigante, atrás quedó el niño asustado de ayer. Ahora nada va a poder contigo”.

3. Crea tu propio sistema inmunitario emocional

Tener una baja autoestima nos hace más vulnerables a muchas de las “lesiones” psicológicas que pueden acontecer en la vida diaria, ya sean de pequeño o de gran alcance. Somos menos resistentes a la frustración, al fracaso, nos duelen más las decepciones, nos cuesta gestionar la ansiedad, el estrés…

  • Es necesario que creemos un auténtico “sistema inmunitario emocional”. Al igual que nuestro organismo dispone de una serie de órganos, células y de diferentes mecanismos para hacer frente a virus, bacterias y posibles infecciones, también debemos conseguir lo mismo a nivel psicológico.
  • Se trataría solo de integrar una estrategias de concienciación donde entender que necesitamos de adecuados nutrientes que nos fortalezcan, que nos sirvan como barrera de defensa y de protección: el amor propio, la autconfianza, un buen autoconcepto, la positividad, la resiliencia, el sentido del humor, la capacidad para relativizar, el saber decir “no”…

4. La autoestima no se alimenta solo de “esperanza”, necesitas convicciones

Hay personas que con el propósito de fortalecer su autoestima se dicen a sí mismas frases como “todo me va a salir bien, voy y a tener éxito o voy a lograr esto y lo otro y todo lo que me proponga”.

Tal y como hemos señalado antes, este tipo de refuerzos tienen una batería muy corta. Debemos entender que cuando estamos a ante una persona con una baja autoestima, no le va a servir de mucho que la alimentemos a base de simples esperanzas, lo que necesita son convicciones, aspectos firmes, concretos, realistas y tangibles.

Es necesario por tanto que aprendamos a “retroalimentarnos” y para ello, lo mejor es focalizar la propia mirada hacia nuestras competencias, logros y habilidades siendo realistas.

“A mi se me da muy bien los temas sociales. Saqué una buena nota en mi carrera universitaria y esto y capacitado para trabajar en este ámbito, no tengo que sentirme inseguro porque tengo adecuadas competencias, no hay razón pues para dudar de mí. No debo, por tanto, dudar de mi mismo. Sé lo que valgo y entiendo que tengo altas probabilidades para conseguir lo que quiero, porque en el pasado ya he alcanzado varios logros…”

5. Acéptate, eres el regalo más maravilloso de esta vida

¿Cómo negarlo? Desde niños nos han guiado, orientado y encorsertado en la magia del elogio, del piropo o de la palmada en la espalda y la mirada de aprobación. Nos hemos convertido en adictos al reconocimiento externo, y en caso de no lograrlo, la causa, cómo no, está en esos defectos propios e irremediables: porque somos torpes, feos, gordos, tímidos o fracasados.

Poco a poco nos alejamos de nosotros mismos como si habitáramos una piel incómoda, un cuerpo extraño al que odiamos y que nos repugna. 

  • A lo largo de nuestra infancia, a nadie se le ocurrió en ningún momento preguntarnos si nos sentíamos orgullosos de nosotros mismos, si nos queríamos o nos aceptábamos. De ahí, que a menudo lleguemos a la edad adulta perdidos y frustrados sin saber dónde mirar, si adentro o afuera…
  • Si de verdad deseamos mejorar y aumentar nuestra autoestima, hay que hacerlo: debemos aceptarnos en cuerpo y alma, debemos dar el paso y entender que en realidad, somos lo más hermoso de esta vida. No hay que avergonzarse por creerlo así. Nada es más importante que ese cuerpo que nos permite avanzar, sentir, experimentar, nada es más digno que esa mente, esa piel y ese corazón que merece amarse, ser amado y sentirse increíblemente fuerte y hermoso.
6. Explora, busca, indaga

La baja autoestima nos recluye en sótano de la zona de confort, en las alcantarillas de la inmovilidad y en el cuarto oscuro del miedo. Nos susurra que es mejor no probar, no arriesgar y no explorar porque lo más probable, es que nos equivoquemos una vez más o que quedemos en evidencia ante los demás.

  • Si de verdad deseamos percibir cambios reales y factibles en un mes, debemos hacerlo: explorar, buscar, indagar…
  • No hay que estar completamente seguro de algo para “ensayar” cosas nuevas, debemos arrriesgarnos e improvisar con más frecuencia, dejándonos llevar por el principio de la intuición y por el sentido del placer más que por la sombra del miedo y la preocupación.
La realidad y todo aquello que nos envuelve, esconde cosas, personas y situaciones realmente agradables que merecen ser descubiertas.

7. Encuentra un equilibrio entre razón e intuición

Las personas con baja autoestima presentan una tendencia desmedida a racionalizarlo todo. “Si hago esto pueden pensar lo otro, debo hacer aquello para que se den cuenta de que soy capaz”. “Esto mejor lo evito porque puedo fallar, es mejor que me calle lo que siento y que haga como si nada hubiera pasado…”

Esa racionaliación y esa obsesión por desmenuzar cada detalle hasta el punto de prever qué puede pasar y qué no, nos conduce muchas veces a estados de ansiedad muy destructivos.
Debemos recuperar el olfato, el sentido y el gusto de nuestras emociones permitiéndonos ser libres del miedo y la inseguridad.
Atrévete a degustar el placer de priorizarte, de ponerte como máxima prioridad en tu día a día y a nutrirte como te mereces sin tantas cadenas, presiones y reticencias.

8. Autoelogiarse de vez en cuando es de buen gusto

Los auto-elogios son necesarios y muy útiles para aumentar la propia autoestima. Sin embargo, hay que cuidar un pequeño matiz: no debemos otorgárnoslos a la ligera y de forma exagerada o desmedida, sino cuando hayamos hecho algo bien, algo de lo que sentirnos orgullosos.

  • Hoy he sido capaz de decirle a esta persona que no voy a acudir a su fiesta de cumpleaños”⇔ Me siento orgulloso/a de mi porque ya estoy consiguiendo ser congruente entre mis deseos y mis acciones.
  • “Hoy me siento bien conmigo mismo porque he logrado llevar adelante mi objetivo a pesar de que nadie confiaba en que lo consiguiera”.
9. Recompénsate cada día, lo mereces

Es muy posible que en tu día a día focalices cada esfuerzo, pensamiento y energía en recompensar a los demás, en ayudarlos, en hacerles la vida más fácil, en encajar a la fuerza en sus mapas, en sus expectativas, en lo que esperan de ti.

Este enfoque vital, a largo plazo, solo puede ofrecerte un fruto: el sufrimiento.

Para mejorar tu autoestima y empezar a ver cambios reales en un mes, aprende a recompensarte cada día de diferentes y variados modos:

  • Regálate tiempo para ti.
  • Sal a pasar, a correr, a caminar por un entorno natural.
  • Invítate a una taza de café contigo mismo e inicia una charla interior donde establecer prioridades.
  • Regálate un libro, una pequeña escapada, una hora de silencio y soledad.
  • Recompénsate cada día siendo congruente con tus deseos y tus actos.
  • Regálate buenas personas en tu vida y deja a un lado a las que te incomodan, a las que ponen alfileres a tu autoestima.
Para concluir, somos conscientes de que reparar y curar los fragmentos de una autoestima herida o fragmentada requiere tiempo. Sin embargo, tal artesanía necesita de dos componentes básicos: voluntad y perseverancia. Poco a poco hallaremos esa dimensión ideal donde a través de las distancias perfectas y la confianza, nos querremos un poco más sin miedos, culpas o sobresaltos. El propio camino para lograrlo ya vale la pena.

domingo, 3 de marzo de 2019

10 formas de mejorar tu personalidad

Al contrario de lo que piensas, ¡puedes mejorar tu personalidad! Aquí verás como fortalecer tu personalidad.

Hasta hace muy poco tiempo se creía que la personalidad era permanente. En 1890 William James, el famoso psicólogo de Harvard, escribió en su influyente obra "los principios de psicología", que la personalidad estaba "esculpida en yeso" a una temprana edad adulta. 

Esta visión prevaleció durante más de un siglo; sin embargo, con el tiempo ha ganado terreno la idea de que la personalidad es algo más fluido. Ahora estamos en un punto donde nos damos cuenta de que podemos tener influencia y control sobre qué rasgos y características queremos desarrollar o afinar.

¿Qué es tener personalidad? 

La personalidad es un patrón típico de pensamientos, sentimientos y conductas que hacen que una persona sea única.

Cuando decimos que alguien tiene una "gran personalidad" nos quiere decir que es simpático, interesante y agradable.

Todo el mundo quiere ser atractivo para los demás. Para ello, es vital tener una excelente personalidad, probablemente incluso más de lo que te imaginas. De hecho, aproximadamente el 85 por ciento de tu éxito y felicidad será el resultado de cómo interactúas con otras personas. En última instancia, es tu personalidad la que determina si la gente se siente atraída o se aleja de ti.

Mientras que sólo podemos mejorar nuestra apariencia hasta cierto punto, tenemos la capacidad para mejorar la personalidad tanto como queramos. Podemos desarrollar o integrar cualquier característica que consideremos adecuada y agradable.

Estas son algunas de las maneras de cómo podemos lograrlo:

1. Sé un mejor oyente 

Jacqueline Kennedy Onassis era considerada una de las mujeres más encantadoras del mundo porque cultivaba la habilidad de ser alguien con una capacidad excepcional de escucha. Era conocida por la manera de mirar a una persona a los ojos, fijarse en cada palabra que decía y hacerle sentir importante. No hay nada más atractivo que tener a alguien te escucha atentamente, haciéndote sentir como si fueras la única persona del mundo.

2. Lee más y amplia tus intereses 

Más que leer y cultivar nuevos intereses, lo más interesante es compartirlo. Conocer a gente nueva te da la oportunidad de compartir lo que sabes y a intercambiar tus puntos de vista con ellos.

3. Sé un buen conversador 

Esto se relaciona con lo mucho que leas y sepas. Cuando tengas mucho que aportar, aprende a hablar con los demás. Nadie puede leer o saberlo todo, así que es muy estimulante el aprender de los demás esas cosas que no tenemos tiempo de leer por nosotros mismos.

4. Opina 

No hay nada más pesado que el tratar de hablar con alguien que no tiene ninguna opinión sobre nada. Una conversación no tiene a dónde ir si no tienes nada para exponer. Si, sin embargo, tienes un punto de vista u opinión diferente, eres más interesante y estimulante para la vida en sociedad (salvo que seas un pedante sabelotodo, por supuesto). Una única perspectiva amplía la perspectiva de todo el mundo.

5. Conoce gente nueva 

Haz el esfuerzo de conocer a gente nueva especialmente que sea diferente a ti. No sólo te expones a diferentes culturas y maneras alternativas de hacer las cosas, además amplía tus horizontes.

6. Sé tú mismo 

Lo más cansino después de que no hagas comentarios es pretender ser algo que no eres. Moldearse a uno mismo para poder caer bien, o ser aceptado, generalmente fracasa. Ya que cada uno de nosotros es único, expresar esa singularidad es lo que nos hace interesantes. Intenta ser una copia de la otra persona no sólo no funciona, sino que revela una falta de autenticidad.

7. Adopta una perspectiva y actitud positiva 

¿Quién quiere estar cerca de personas que son negativas, que se quejan mucho, o no tienen nada bueno que decir? De hecho, la mayoría de nosotros huimos cuando los vemos venir. En cambio, tienes que ser el tipo de persona alegre que ilumina una habitación con su energía cuando entras. Busca lo mejor en las personas y cosas. Sonríe con sinceridad, difunde el buen ánimo y otros se animarán con tu presencia.

8. Sé divertido y fíjate en el lado humorístico de la vida 

Todo el mundo disfruta de la compañía de alguien que les hace reír o sonreír, así que busca el humor o el lado extravagante de una situación, que siempre existirá. Cuando puedes agregar diversión y un ambiente ligero a una situación embotada o sombría, los demás estarán naturalmente atraídos hacia ti.

9. Sé un apoyo para los demás 

Ser solidario es probablemente la más entrañable cualidad que puedes integrar en tu personalidad. Siempre serás bienvenido, si eres el apoyo de los demás cuando lo necesitan. Todos amamos a alguien que nos anima; que es alentador, que cree en nosotros y que nos ayuda cuando estamos fastidiados.

10. Ten integridad y trata a las personas con respeto 

Ser honesto y fiel a tu palabra te traerá la admiración, el respeto y la gratitud de los demás. Nada mejora más la personalidad de una persona que la integridad y el respeto a los demás, así como el respeto por sí mismo.

Los seres humanos tenemos el poder y la capacidad de cambiar nuestras personalidades de la forma que queramos. Cuando nos desarrollamos a nosotros mismos todo lo que podemos ser, contribuimos a crear nuestra propia felicidad, así como a la felicidad de los demás. 

La conexión entre la física cuántica y la espiritualidad según el Dalai Lama

La conexión entre la física cuántica y la espiritualidad es para el Dalai Lama algo evidente. Según él, todos los átomos de nuestros cuerpos incluyen parte de ese antiguo lienzo que conformó el Universo en el pasado. Somos polvo de estrellas y estamos conectados biológicamente a cualquier ser con vida; somos seres de energía invisible que vibra, entidades unidas a su vez a todo lo que existe…

Si hay algo que todos sabemos es que ciencia y espiritualidad no son precisamente conocidas por armonizar en sus principios. Así, mientras en la Edad Media y en el Renacimiento resultaba altamente peligroso progresar en el campo científico bajo un contexto dominado por la clase eclesiástica (ahí tenemos por ejemplo la triste historia de Giordano Bruno), en la actualidad los enfoques más espirituales han sentido durante años esa visión crítica y escéptica proveniente del mundo científico.

Decir ahora que estas dos áreas o universos tradicionalmente antagónicos de nuestra sociedad se han puesto de acuerdo en algo es arriesgarnos demasiado. Sin embargo, se han acercado posturas para converger en unas ideas que sin duda pueden invitarnos a reflexionar. La filosofía budista es ese marco desde el cual puede estrechar lazos un área tan compleja como fascinante de la ciencia: hablamos de la mecánica cuántica.

Ese primer acercamiento aconteció en el 2015 en Nueva Delhi. El Dalai Lama asistió a una conferencia de dos días sobre física cuántica y filosofía Madhyamaka donde, junto a una serie de relevantes físicos y científicos de diversas áreas, exploraron una gran variedad de temas donde descubrir puntos en común. Ejes que se complementan y que de algún modo enriquecen más aún el conocimiento humano.

La conexión entre la física cuántica y la espiritualidad, ¿qué nos dice el Dalai Lama?

Las teorías que establecen una conexión entre la física cuántica y la espiritualidad no son nuevas ni provienen solo del Dalai Lama. A nuestro alcance tenemos, por ejemplo, libros como el de Ciencia y espiritualidad: una integración cuántica de Amit Goswami, profesor jubilado del Departamento de Física Teórica de la Universidad de Oregón y pionero de un nuevo paradigma científico que busca asentar las bases de una ciencia de la consciencia.

Asimismo, también tenemos a Fritjof Capra, reconocido físico austriaco investigador en física subatómica. Este científico es conocido por su trabajo El Tao de la Física (1975), donde se inició una tibia apertura del mundo académico hacia el mundo espiritual. No nos equivocamos por tanto si decimos que se está produciendo un claro acercamiento entre la comunidad física y la filosofía budista.

De hecho, físicos como Raja Ramanna, fallecido hace unos años, pero conocido sobre todo por su papel en el desarrollo nuclear de la India, se interesó en sus últimos días en los textos del filósofo Nagarjuna para descubrir algo asombroso. Muchos de los enunciados del fundador de la escuela madhiamaka del budismo majaiana se tocaban con algunos principios de la física cuántica.

Veamos esos puntos en común, esos principios de los que habló el Dalai Lama en su conferencia del 2015 en la India.

¿Qué es la física cuántica?

  • El término “cuántica” proviene de “quantum”, que es la unidad más pequeña que conforma la luz. Así, lo que busca por encima de todo la mecánica cuántica es poder entender la fenomenología del átomo, y todas esa partículas elementales que lo componen.
  • Estamos ante una ciencia que empezó alrededor del siglo XX y donde nombres como el de Max Planck asentaron gran parte de las teorías de las que disponemos en la actualidad.
  • Se trata de una disciplina tan llamativa como compleja que aspira a definir y entender aquello que no se ve, lo que no se puede medir y todo ese indeterminismo inscrito en las partículas que conforman nuestra realidad. De este modo, algo que ha podido saber es que si pudiéramos ver un átomo bajo un microscopio, lo que descubriríamos es un pequeño tornado. Un vórtice donde giran los quarks y los fotones.
  • Si nos acercáramos a ellos un poco más descubriríamos algo aún más llamativo: un vacío. Porque los átomos no tienen estructura física, porque de lo que están hechos en realidad es de energía invisible, no de materia tangible. Esa idea, la de que somos energía, es uno de los pilares que configuran la conexión entre la física cuántica y la espiritualidad y de lo que habló el Dalai Lama.
Una conciencia que va más allá de lo físico


A día de hoy y en casi cualquier tienda podemos encontrar un sinfín de libros con el término “cuántico”: “computación cuántica”, “mente cuántica”, “psicología cuántica”, “curación cuántica”… Es como si ese micromundo misterioso orquestara de pronto gran parte de nuestras actividades diarias.

Sin embargo, la conexión entre la física cuántica y espiritualidad sigue siendo una de las más relevantes por esos principios que estableció el Dalai Lama durante su conferencia en la India.

  • La física cuántica nos demuestra que más allá de todo lo tangible y material lo que hay es energía. El budismo siempre ha defendido esa idea y esa necesidad, la de trascender a lo físico para dar mayor relevancia a nuestra conciencia. Al fin y al cabo, es esa impronta psíquica la que da sentido y forma a la propia realidad. Somos lo que pensamos, y es el propio pensamiento el que diseña lo que nos envuelve.
Una mente creadora
  • Amit Goswani, el profesor de física en la universidad de Oregón antes citado nos indica que el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador. Cuando un observador mira aparece un tipo de onda, cuando el experimentador no actúa, no hay cambio.
Todo ello demuestra lo sensibles que son los átomos ante cada cosa que hacemos. El budismo, ha incidido siempre en ese mismo aspecto: nuestras emociones y pensamientos nos definen y definen la realidad que nos envuelve.

Conexión universal

En cada uno de nuestros átomos reside parte de ese polvo de estrellas con el que se originó el propio universo. De algún modo, tal y como nos dice el Dalai Lama, todos estamos conectados y formamos parte de una misma esencia. Concebir esta conexión nos puede ayudar a entender la importancia de generar el bien, porque todo aquello que hacemos reverberaría en el Universo y nos sería devuelto.

Para concluir, la conexión entre la física cuántica y la espiritualidad nos invita a ver con otro prisma esta área de las ciencias. Es una perspectiva quizá más sugestiva, y aunque no sea aceptable para las mentes más ortodoxas y rigurosas, no desmerece nuestra atención.