sábado, 29 de junio de 2019
jueves, 27 de junio de 2019
6 Maneras de evitar el bostezo cuando lo necesites (para evitar parecer grosero)
Durante una conversación importante o en una reunión de negocios, de repente empiezas a bostezar (y esto ocurre con mucha frecuencia, una y otra vez) y luego te das cuenta de que no puedes controlarte. Mientras tanto, la persona con la que estás hablando puede pensar que estás aburrido y desinteresado, incluso si no es verdad. ¿Por qué bostezamos y cómo podemos combatirlo?
Genial.guru recopiló para ti las razones más comunes de bostezos excesivos y los trucos para que vuelvas a estar bajo control.
Fisiológicamente, el proceso de bostezar es bastante simple: es una respiración larga seguida de un breve retraso de la respiración, durante el cual el aire llega al estómago. Luego sigue una breve exhalación, que a menudo va acompañada de estimulación de las glándulas lagrimales. Por esta razón, mientras se preparan para una escena de llanto, algunos actores comienzan a bostezar pesadamente antes de la escena.
Cuando bostezamos, involuntariamente abrimos ampliamente nuestra boca y respiramos pofundamente. Esto permite que el aire llene nuestros pulmones, haciendo que nuestro esternón suba y los músculos abdominales se flexionen y empujen hacia abajo nuestro diafragma.
Según una teoría, una persona bosteza para enfriar su cerebro. Los experimentos realizados por científicos austríacos han demostrado que los sujetos que tenían una compresa fría en la frente bostezaban menos cuando miraban videos de personas bostezando que los sujetos con una compresa caliente o sin ella. Aquellos participantes del estudio a los que se les pidió que respiraran solo por la nariz también bostezaron menos porque este tipo de respiración proporciona sangre más fría al cerebro que la respiración por la boca.
Otro objetivo del bostezo es la necesidad de estirar y relajar los músculos cansados o apretados. En su mayoría son los músculos de la faringe y la lengua, pero también podrían ser los músculos de todo el cuerpo. Por eso, por lo general, una persona se estira al mismo tiempo que bosteza. Este entrenamiento para los músculos, en combinación con el enfriamiento del cerebro, ayuda a que tu cuerpo vuelva a la normalidad.
Por lo tanto, bostezar muy seguido ocurre cuando las personas están nerviosas antes de un evento importante; por ejemplo, los estudiantes bostezan antes de los exámenes. Por la misma razón la gente bosteza cuando quiere dormir o se aburre, ya que bostezar ayuda a animar tu cerebro soñoliento y relajar tus músculos.
Bostezar también es útil durante un vuelo. Ayuda a eliminar la sensación de congestión del oído que ocurre durante el despegue o el aterrizaje debido a la diferencia de presión en ambos lados de la membrana timpánica. La faringe está conectada a la cavidad del oído medio con la ayuda de canales especiales y bostezar ayuda a igualar la presión en los oídos.
Bostezar es contagioso
Bostezar es un fenómeno muy contagioso. La gente comienza a bostezar no solo al ver otros bostezos en vivo, sino también al ver videos o fotos de personas que bostezan. A menudo, una persona solo necesita leer o pensar en bostezar para comenzar a hacerlo.
Los científicos creen que las llamadas neuronas espejo están en el corazón del problema. Estas neuronas que están ubicadas en la corteza del cerebro humano y aparecen en animales como los primates y algunas aves nos hacen ser empáticos. Las neuronas espejo determinan la capacidad de imitar (por ejemplo, cuando aprendemos nuevos idiomas) y cuando sentimos empatía.
En 2011, científicos italianos mostraron que el bostezo contagioso es una consecuencia de la cercanía emocional. En los experimentos, el bostezo de espejo solía ocurrir en parientes cercanos y amigos de la persona con bostezo. Los conocidos lejanos estaban “infectados” con bostezos con menos frecuencia y rara vez se producía esta conducta en personas que no estaban familiarizadas con la persona que bostezaba. Al mismo tiempo, el genero y la nacionalidad no afectaron esta acción.
Los bostezos frecuentes a largo plazo pueden ser un signo de varias enfermedades, por ejemplo, problemas con la termorregulación del cuerpo, un trastorno del sueño, presión arterial alta, trombosis de las arterias o daños en el tallo cerebral, donde se encuentra el centro respiratorio. Además, el bostezo frecuente puede ocurrir en personas con un aumento de la ansiedad o la depresión, porque hay un aumento del nivel de cortisol, la hormona del estrés en la sangre. Por lo tanto, si te sobreviene un bostezo constante, debes consultar a un médico y controlar tu corazón, tus vasos sanguíneos y tu presión arterial.
Sin embargo, a pesar de que hay millones de explicaciones para la acción de bostezar, este proceso todavía se considera extremadamente grosero, sin importar cuán natural sea. La mayoría de las personas en diversos lugares de trabajo creen que necesitan ocultar sus bostezos para que no parezcan aburridos en las reuniones de negocios o frente a su jefe.
Entonces, ¿cómo podemos dejar de bostezar todo el tiempo?
1. Respira por tu nariz
Según un estudio publicado en la revista de Psicología Evolutiva, la inhalación y la exhalación de aire a través de la nariz puede eliminar un ataque de bostezos infecciosos. Casi la mitad de los voluntarios a quienes se les dijo que respiraran por la boca o no les dieron ninguna instrucción, bostezaron mientras veían un video donde los personajes hacían lo mismo. Pero ninguno de los participantes a quienes se les dijo que respiraran por la nariz bostezó cuando vieron el mismo video.
Los investigadores sugirieron que el deseo de expresar fatiga aparece solo cuando el cerebro se calienta demasiado (se sobrecalienta, se cansa). Y si respiras por la nariz, te ayudará a enfriarlo.
2. Relájate y come algo frío
En la segunda parte del mismo estudio sobre cómo dejar de bostezar, los resultados tuvieron un enfoque más directo al problema del enfriamento cerebral. Los investigadores dieron a los participantes toallas de mano en paquetes que eran calientes, fríos o temperatura ambiente. Solo el 9% de las personas que tenían paquetes fríos en las manos bostezó, en comparación con el 41% de los otros 2 grupos.
Verfica la temperatura en la habitación o come algo frío, como un helado, si deseas enfriarte. Pero no exageres y no te enfermes.
3. Toma respiraciones profundas
Una teoría general dice que las personas bostezan cuando los niveles de oxígeno en la sangre son bajos. Por otro lado, los niveles que son demasiado altos también pueden causar fatiga. Aunque se demostró que esta teoría era incorrecta, la respiración profunda sigue siendo útil porque te ayuda a enfríar tu cerebro. Lentamente respira profundo y luego podrás dejar de bostezar.
No cambies a la respiración profunda demasiado rápido porque tu cuerpo podría percibirla como hiperventilación y el problema solo empeorará.
4. Salir al aire libre
Estar en el mismo lugar por largos períodos de tiempo, como en frente de una computadora, es agotador para tu mente. Esto puede hacer que te sientas somnoliento y provoque bostezos. Un cambio de medio ambiente a corto plazo puede interrumpir el aburrimiento. Sal al exterior por unos minutos para estimular tu cuerpo con aire fresco.
5. Bebe un vaso de agua
Cuando tu cuerpo está deshidratado, puedes comenzar a sentirte más agotado de lo que realmente estás. Bebe un vaso grande de agua para restablecer el equilibrio líquido en el cuerpo y luchar contra el deseo de bostezar.
6. Hacer algo de ejercicio
Si te sientes incómodo en medio de un continuo bostezar, tu cuerpo podría insinuar que debes moverte. Toma un breve paseo para tomar un vaso de agua, o haz un pequeño estiramiento en tu lugar de trabajo si no puedes levantarte y caminar. También observa tus hábitos diarios porque pueden drenar tu energía.
¡Si conoces otras formas de dejar de bostezar excesivamente, sugiérelas en los comentarios a continuación!
miércoles, 26 de junio de 2019
6 formas de fortalecer tu auto-control
¿Prefieres ser inteligente o disciplinado? Aunque la mayoría de las personas seguramente elegiría la inteligencia, la disciplina (habilidad para olvidar la gratificación inmediata para conseguir una meta mayor), en realidad es un mejor indicador del éxito en la vida.
“Una de las cosas grandiosas del auto-control es que a diferencia de otras características como la inteligencia, es fácil de mejorar”, dice Nathan DeWall, profesor en psicología de la Universidad de Kentucky.
Desafortunadamente, nuestra cantidad de auto-control es finita; nuestra reserva se va vaciando a lo largo del día. Esto explica por qué las personas son más propensas a mentir o engañar conforme el día va progresando y por qué la mayoría de los crímenes violentos se cometen después de las 10 p.m., dice DeWall.
“El auto-control es un recurso poderoso increíblemente frágil”, continúa. “Si intento controlar mis impulsos ahora, cuando intente controlarlos más tarde será más difícil”. Digamos que estás tratando de comer más saludablemente y sales a comer con tus amigos, tienes que extender tu energía tanto a ignorar la canasta de pan como a evitar pedir la hamburguesa. “¿Qué ocurrirá cuando dejes el estacionamiento y alguien se te cierre con el coche?”, pregunta DeWall. “Tendrás menos energía para contenerte y evitar un impulso enojado”.
Como un músculo, la fuerza de voluntad puede fortalecerse. Con la práctica y el entrenamiento de resistencia, nuestra habilidad para controlar nuestros impulsos para alcanzar mayores metas puede crecer, dándonos más energía para resistir. Aquí te decimos cómo incrementar tus reservas:
1. Monitorea tu comportamiento
Es difícil practicar el auto-control si no estás consciente de tus comportamientos y rutinas actuales. ¿Quieres perder peso? Primero debes definir qué comes diariamente. ¿Quieres una cuenta bancaria saludable? Debes entender tus hábitos de gastos primero.
2. Crea hábitos saludables
Primero, ir al gimnasio requiere de auto-control. Podrías tener que batallar con la urgencia de sentarte en el sillón a ver la tele. Pero con el tiempo, conforme ir al gimnasio se vaya convirtiendo en un hábito, requerirá menos fuerza de voluntad. Se sentirá como algo automático.
DeWall, que frecuentemente corre maratones, recuerda varias conversaciones con los demás competidores. “Ellos no creen que lo que hacen requiere de fuerza de voluntad”, dice. Para ellos, se siente natural. Conforme las actividades difíciles empiezan a sentirse rutinarias, requieren menos fuerza de voluntad, y tienes que batallar menos con ellas, por lo que puedes usar tu energía en otra cosa.
3. Practica todos los días
Practicar el auto-control en un aspecto de tu día (por ejemplo, resistiéndote a un brownie) ayuda a fortalecer todo el músculo. “Si practico el auto-control en cualquier dominio, me ayudará en los demás”, dice DeWall.
Múltiples estudios han ilustrado que cuando ejercitas el auto-control en un área de tu vida (como cepillarte los dientes con tu mano no dominante) puedes incrementar tu fuerza de voluntad en otra área, como por ejemplo, suprimir un comportamiento agresivo. Los dos comportamientos son muy diferentes, pero comparten la misma fuente de energía.
4. Controla tu ambiente
Los supermercados están diseñadas para jugar con nuestra fuerza de voluntad. “Ponen los productos en la caja por una razón”, dice DeWall. “Saben que has tomado muchas decisiones; saben que estás cansado y que lo que necesitas es comida chatarra”.
Claramente no puedes cambiar la distribución del supermercado, pero sí puedes cambiar el ambiente en casa y en la oficina. Requiere menos energía resistirse a una galleta si no la tienes en tu escritorio. ¿No tienes solitario en tu computadora? Entonces será más fácil evitar jugar.
5. Haz concesiones para evitar discutir contigo mismo
Tomar decisiones puede ser muy agotador. Batallar contigo mismo para ir al gimnasio también. DeWall sugiere hacer concesiones contigo, quitando el conflicto de las actividades difíciles. “Si llego a casa del trabajo, obligatoriamente me ejercito por 10 minutos. Esencialmente te quita a ti y tus argumentos de la ecuación”.
6. Alcanza el balance
Debido a que al día tenemos cierta cantidad de fuerza de voluntad, es importante que no la usemos toda demasiado temprano. En lugar de simplemente escribir tus obligaciones en el calendario, lístalos en términos del nivel de energía y de fuerza de voluntad que requieren.
“Una de las cosas grandiosas del auto-control es que a diferencia de otras características como la inteligencia, es fácil de mejorar”, dice Nathan DeWall, profesor en psicología de la Universidad de Kentucky.
Desafortunadamente, nuestra cantidad de auto-control es finita; nuestra reserva se va vaciando a lo largo del día. Esto explica por qué las personas son más propensas a mentir o engañar conforme el día va progresando y por qué la mayoría de los crímenes violentos se cometen después de las 10 p.m., dice DeWall.
“El auto-control es un recurso poderoso increíblemente frágil”, continúa. “Si intento controlar mis impulsos ahora, cuando intente controlarlos más tarde será más difícil”. Digamos que estás tratando de comer más saludablemente y sales a comer con tus amigos, tienes que extender tu energía tanto a ignorar la canasta de pan como a evitar pedir la hamburguesa. “¿Qué ocurrirá cuando dejes el estacionamiento y alguien se te cierre con el coche?”, pregunta DeWall. “Tendrás menos energía para contenerte y evitar un impulso enojado”.
Como un músculo, la fuerza de voluntad puede fortalecerse. Con la práctica y el entrenamiento de resistencia, nuestra habilidad para controlar nuestros impulsos para alcanzar mayores metas puede crecer, dándonos más energía para resistir. Aquí te decimos cómo incrementar tus reservas:
1. Monitorea tu comportamiento
Es difícil practicar el auto-control si no estás consciente de tus comportamientos y rutinas actuales. ¿Quieres perder peso? Primero debes definir qué comes diariamente. ¿Quieres una cuenta bancaria saludable? Debes entender tus hábitos de gastos primero.
2. Crea hábitos saludables
Primero, ir al gimnasio requiere de auto-control. Podrías tener que batallar con la urgencia de sentarte en el sillón a ver la tele. Pero con el tiempo, conforme ir al gimnasio se vaya convirtiendo en un hábito, requerirá menos fuerza de voluntad. Se sentirá como algo automático.
DeWall, que frecuentemente corre maratones, recuerda varias conversaciones con los demás competidores. “Ellos no creen que lo que hacen requiere de fuerza de voluntad”, dice. Para ellos, se siente natural. Conforme las actividades difíciles empiezan a sentirse rutinarias, requieren menos fuerza de voluntad, y tienes que batallar menos con ellas, por lo que puedes usar tu energía en otra cosa.
3. Practica todos los días
Practicar el auto-control en un aspecto de tu día (por ejemplo, resistiéndote a un brownie) ayuda a fortalecer todo el músculo. “Si practico el auto-control en cualquier dominio, me ayudará en los demás”, dice DeWall.
Múltiples estudios han ilustrado que cuando ejercitas el auto-control en un área de tu vida (como cepillarte los dientes con tu mano no dominante) puedes incrementar tu fuerza de voluntad en otra área, como por ejemplo, suprimir un comportamiento agresivo. Los dos comportamientos son muy diferentes, pero comparten la misma fuente de energía.
4. Controla tu ambiente
Los supermercados están diseñadas para jugar con nuestra fuerza de voluntad. “Ponen los productos en la caja por una razón”, dice DeWall. “Saben que has tomado muchas decisiones; saben que estás cansado y que lo que necesitas es comida chatarra”.
Claramente no puedes cambiar la distribución del supermercado, pero sí puedes cambiar el ambiente en casa y en la oficina. Requiere menos energía resistirse a una galleta si no la tienes en tu escritorio. ¿No tienes solitario en tu computadora? Entonces será más fácil evitar jugar.
5. Haz concesiones para evitar discutir contigo mismo
Tomar decisiones puede ser muy agotador. Batallar contigo mismo para ir al gimnasio también. DeWall sugiere hacer concesiones contigo, quitando el conflicto de las actividades difíciles. “Si llego a casa del trabajo, obligatoriamente me ejercito por 10 minutos. Esencialmente te quita a ti y tus argumentos de la ecuación”.
6. Alcanza el balance
Debido a que al día tenemos cierta cantidad de fuerza de voluntad, es importante que no la usemos toda demasiado temprano. En lugar de simplemente escribir tus obligaciones en el calendario, lístalos en términos del nivel de energía y de fuerza de voluntad que requieren.
martes, 25 de junio de 2019
Conquistarse a uno mismo
Controlarse, dominarse, y conquistarse a uno mismo, son las claves del éxito o de una gran ventaja al menos, para afrontar una vida más gratificante y asumible. El autocontrol nos convierte en triunfadores, pero un triunfador no es solo aquel que compite, sobrepasa, y gana a los demás. Es también el que consigue controlarse y empieza y finaliza consiguiendo logros personales sobre sí mismo, siendo capaz de modificar sus hábitos tóxicos o perjudiciales, y a la vez siendo lo suficientemente dueño de sus actos, para enfrentarse a sus limitaciones y corregir sus repetidos errores.
En muchas ocasiones, situaciones y personas son diferentes a lo que nos gustaría que fueran. Nuestras emociones responden por nosotros ante ciertas circunstancias, y evidentemente no podemos elegir la emoción a expresar, pero si podemos dirigir nuestras reacciones emocionales, regularlas , controlarlas o momentáneamente modificarlas y buscar un equilibrio anímico y sentimental adecuado para manifestar una respuesta correcta.
Para controlar nuestro comportamiento y acciones, debemos primeramente ser capaces de reconocer el momento de asumir el control. El autocontrol guarda mucha relación con escoger las palabras, el momento y la actitud adecuada para obtener los resultados que buscamos.
Trabajar el control emocional precisa paciencia, talento y práctica. Nos será de gran utilidad analizar nuestras intenciones y luego plantear estrategias para emplear las acciones y las palabras adecuadas.
Trabaja mentalmente como mantenerte la calma durante una crisis, plantéate situaciones en las que podrías haberte beneficiado expresando emociones positivas, pregúntate ¿esta situación es verdaderamente tan terrible? No podemos considerar ninguna situación en sí misma como un problema. Lo que las convierte en problema es la ineficacia de nuestra respuesta.
lunes, 24 de junio de 2019
5 acciones para mejorar el clima laboral en tu empresa
1. Crea un ambiente de confianza entre management y colaboradores
La idea central es la creación de un ambiente de confianza para conseguir la máxima implicación y efectividad de los empleados de la empresa. Uno de los mejores instrumentos para conseguir este ambiente es la celebración de reuniones entre los directivos y los empleados.
Entre las pautas para conseguir este entorno de confianza de los empleados hacia sus directivos está la sinceridad, la transparencia de los mandos superiores e intermedios cuando se dirigen a sus equipos, la integridad y coherencia entre sus palabras, su discurso y las acciones que lo acompañan, la decisión en el cumplimiento de los objetivos y la asunción de las responsabilidades que se derivan de esta exigencia. También es muy importante una buena capacidad de comunicación para que los equipos de trabajo tengan la información adecuada, evitando los rumores, y la autocrítica, que genera un plus de confianza entre los empleados.
Para esto, el departamento de Recursos Humanos puede establecer un calendario de reuniones individuales entre managers y colaboradores, además de proporcionar una agenda de estas reuniones de feedback, para que se hable de todo lo importante y se apliquen las mejoras continuas que se establecen en estos encuentros.
2. Haz con que los empleados se sientan escuchados
Si observas lBuen clima laboral = buen salario emocionalo que ocurre en tu empresa, verás que continuamente se producen situaciones de todo tipo que pueden aportar mucha información. Desde correos electrónicos que recibes, lo que lees en las redes y foros sociales, las reuniones que mantienes, etc. Todas estas acciones diarias te envían señales sobre el estado de ánimo de los empleados.
Escuchar no significa únicamente oír, sino prestar atención y asimilar lo que se oye. Es muy importante no distraerse en la conversación con un colaborador, incluso cerrando el ordenador si es preciso. Evitar los prejuicios también ayuda a entender lo que te están transmitiendo. Una actitud positiva y receptiva te facilitará la interacción con tu colaborador evitando interrumpirle, y realizando gestos de lenguaje no verbal, que muestran la sensación de que oyes y también escuchas.
Una interpretación correcta de lo que los empleados nos manifiestan también es fundamental. Para ello es muy útil repetir lo que hemos oído, pero utilizando nuestra palabras, y preguntando si es correcto. Esta escucha activa es la mejor herramienta para generar el clima de confianza deseado, e incrementar la motivación de los empleados, logrando que se sientan valorados.
Y, cuando se implemente alguna acción sugerida por algún empleado, es importante divulgarlo entre todos los equipos afectados. Esto animará a los demás colaboradores a que traigan sus sugerencias para que también se apliquen, en su debido tiempo. Adoptar las sugerencias y dar difusión de sus buenos resultados hace que uno se sienta importante e implicado en el bienestar de la empresa.
3. Potencia la formación
Mediante los cursos y actividades formativas, vamos a conseguir que los empleados se fijen metas periódicas para ir asimilando nuevos conocimientos, desarrollando su carrera profesional.
Si los trabajadores tienen la sensación de estar aprendiendo y aumentando sus habilidades profesionales, su implicación con la empresa y las ganas de quedarse serán mayores. Se sentirán orgullosos de estos objetivos, mejorará su autoestima y satisfacción en la empresa, e incluso podrán promocionar la empresa entre sus demás contactos.
4. Fomenta la competición sana
El mejor método para felicitar a los empleados de tu organización es mediante un sistema de recompensas por sus logros obtenidos. De esta forma, se puede aplicar algo de gamificación dentro de la empresa, y motivar a los trabajadores con premios, a medida que vayan logrando sus objetivos.
Este sistema de premios puede combinarse con otro de ranking de puntos. Así se promueve la competición sana entre los empleados, mejorando su rendimiento.
Es muy importante que la “competición” se guíe por prácticas deportivas, y honestas. Las reglas del juego y las metas deben estar bastante claras en todo momento. El reconocimiento de los logros implica en más motivación, tanto para el que gana como para los demás colaboradores.
5. Implementa o acoge proyectos de responsabilidad social
Es muy positivo trasladar a los empleados y clientes de la empresa que la organización se integra en el entorno social, que contribuye a las comunidades sociales y al desarrollo social, económico, y también medioambiental, de la sociedad. Para un colaborador, ver que su trabajo genera no sólo beneficios económicos, sino también bienestar para la comunidad puede ser un factor importante de implicación.
La responsabilidad social es un aspecto muy importante para la reputación de muchas empresas y la generación de beneficios a la comunidad puede suponer un retorno respecto de la inversión efectuada, para la rentabilidad de la compañía. Si la acción social está gestionada de una forma óptima, el beneficio será compartido, para la comunidad social, y para la empresa.
Una buena táctica puede ser adoptar un proyecto social que algunos de los empleados ya colaboren y extender la colaboración a todos los colaboradores interesados. El esfuerzo de implementación será menor, los impulsores del proyecto se sentirán escuchados y las actividades voluntarias son un buen ejercicio de teambuilding.
domingo, 23 de junio de 2019
¿Como es el espacio de trabajo?
El espacio de trabajo debe contribuir a mejorar tu bienestar físico, cognitivo y emocional, ya que de esta manera serás más productivo, creativo e innovador.
Si estas interesado en mejorar el ambiente donde trabajan tú y tus colaboradores, entonces sigue leyendo y descubre las principales características que deben tener las oficinas más productivas.

7 competencias laborales deseables
Las competencias laborales son indispensables para encontrar y desarrollarse en el trabajo.
Cada persona desempeña a su manera su trabajo, pero lo cierto es que hay ciertas habilidades que enriquecen el ambiente laboral. Ahora bien, ¿cuáles son las competencias laborales deseables en un trabajo?
Las competencias laborales son el conjunto de habilidades, actitudes y destrezas que define una organización. Contribuyen al bienestar de la organización y están en sintonía con su misión y sus valores. De acuerdo con cada organización y el profesional que se busque, habrá unas más apreciadas que otras.
Ahora bien, hay un conjunto de competencias que suelen buscarse en la mayoría de trabajadores. En este artículo podrás ver cuáles son las 7 competencias laborales deseables.
1. Trabajo en equipo, una de las competencias laborales más buscadas
Trabajar en equipo es una competencia esencial. Lo que define esta competencia es la habilidad de colaborar y cooperar con otros, de establecer buen ambiente y de trabajar de manera coordinada.
Para demostrar esta competencia debemos pensar en nuestro equipo o grupo de trabajo y procurar mantener nuestras actuaciones en sintonía con los valores corporativos. Así, debemos demostrar apertura para trabajar con los demás miembros de la organización.
Aunque esta capacidad parezca fácil de desarrollar, en realidad es compleja dada la heterogeneidad de opiniones y modos de trabajo. Algunas personas sienten que delegar o compartir funciones hará que el trabajo no se realice de la mejor manera. Se trata de personas individualistas a las que les cuesta confiar en los demás.
Ahora bien, se puede desarrollar esta competencia, para lo cual el primer paso es ser conscientes de que no somos los únicos y de que el trabajo de una empresa depende en gran medida de la colaboración y buen ambiente entre los empleados.
2. Responsabilidad
Se trata del compromiso que tenemos con el trabajo. Es indispensable para entrar en el mundo laboral, pues sin esta competencia no seremos deseables para los empleadores. Esto se debe a que esta competencia tiene que ver con el sentido del deber y del cumplimiento.
Si no contamos con esta competencia, dejaremos en evidencia que no estamos interesados en nuestro trabajo, ya que no estamos demostrando nuestro sentido del deber. Además, si no cumplimos con nuestras obligaciones, no estamos trabajando de la manera adecuada.
Ahora bien, no hay que irse a los extremos. Alguna vez podemos encontrarnos con algún inconveniente que no nos permite cumplir con nuestro deber. Carecer de la competencia de responsabilidad significa no cumplir de manera continua.
3. Comunicación asertiva, una de las competencias laborales más importantes
La comunicación es indispensable en el entorno laboral ya que sin ella no podríamos transmitir lo que queremos decir. Ahora bien, cuando hablamos de comunicación asertiva hacemos referencia a la capacidad de enviar el mensaje que pretendemos de la mejor forma posible.
Esta es la vía adecuada para interactuar con las personas. Se trata de expresar lo que queremos de la mejor manera, evitando las descalificaciones, y teniendo la mayor claridad posible. Al hacerlo en el entorno laboral, nos será más fácil trabajar. Así evitamos malentendidos y, por ende, se mejorará el rendimiento.
Acompañada de esta competencia está la empatía. Al ponernos en el lugar del otro es más fácil comunicar nuestros pensamientos y emociones, sin expresar opiniones o valoraciones que ocasionen malos entendidos. Las organizaciones buscan personas que sean capaces de escuchar, entender y transmitir de manera adecuada la información, para que haya un buen ambiente laboral y para que se dé un mayor progreso.
4. Sentido de pertenencia
El sentido de pertenencia es la capacidad que tenemos para defender y promulgar los intereses de la empresa. Para ello, debemos estar en sintonía con sus valores. Si demostramos esta competencia, los empleadores estarán más interesados en nosotros, pues tener a un trabajador leal implica que fluya mejor la empresa.
Además, el sentido de pertenencia tiene que ver con la capacidad de sentirnos orgullosos de formar parte de una organización. Los empleados que no se identifican con la empresa suelen sentirse mal en la misma y, por ende, su rendimiento es más bajo.
Ahora bien, se puede mejorar esta competencia dentro de una empresa atendiendo a los siguientes puntos:
- A través de actividades de integración. Este tipo de actividades nos permiten encontrar motivación por la empresa.
- Mediante capacitación. Así, podemos conocer y aprender los objetivos de la empresa e identificarnos con ellos. Además, esto permite mejorar nuestro bienestar al ver nuestro progreso y al motivarnos con nuevas oportunidades de aprender.
- A partir de la mejora personal y profesional. Ser mejores personas y mejores profesionales nos puede generar mayor bienestar, lo que contribuirá a crear un mejor clima laboral que nos permita sentirnos más identificados con nuestro entorno de trabajo.
5. Capacidad para aprender, indispensable en la mayoría de trabajos
Aunque tengamos gran experiencia en cada trabajo se aprende algo nuevo. Esta competencia consiste precisamente en la capacidad de adquirir nuevos conocimientos y destrezas.
Se suele buscar que los trabajadores tengan la capacidad de captar y asimilar conceptos e informaciones indispensables para el desempeño requerido. De este modo, podremos ir creciendo en nuestro trabajo e ir haciéndolo de la mejor manera.
Ahora bien, la capacidad para aprender también permite que nuestros empleadores vean nuestro interés y compromiso por el trabajo. Además, desarrollar está competencia nos puede ayudar no solo a asimilar conceptos nuevos, sino a aprender de los errores que cometemos y transformarlos en soluciones.
6. Adaptación
Se trata de la capacidad con la que contamos para ser flexibles y versátiles ante personas y situaciones nuevas, así como de aceptar los cambios de forma constructiva. Hacerlo ocasionará menores problemas en la organización, por eso se trata de una competencia laboral deseable.
Esta es una capacidad importante ante los cambios venideros, pues ante las nuevas tecnologías y legislaciones, las organizaciones se ven en la obligación de realizar algunas transformaciones. Aunque no estemos preparados para ellas, es importante ser capaces de afrontarlas de la mejor manera, para que demostremos un buen desempeño en nuestro trabajo.
Además, si desarrollamos o contamos con esta capacidad, nos será más fácil asumir nuevos retos. Así, tendremos mayor confianza en nosotros y será más fácil afrontar nuevas situaciones y tomar decisiones ante estas.
7. Planificación
A las empresas les interesa que cumplamos con las tareas asignadas. Para ello, es fundamental la planificación, pues así hay mayores beneficios. Ahora bien, se trata de establecer prioridades y elegir entre lo accesorio y lo urgente para desarrollar nuestros deberes.
Además, al organizar de la mejor manera nuestro tiempo, en pro de alcanzar nuestros objetivos, podemos cumplir mayor cantidad de tareas de manera más eficaz.
Además, para planificar debemos ser conscientes de cuáles son nuestras limitaciones. Es decir, saber hasta dónde podemos llegar y ser disciplinados para que esos planes que estructuramos se hagan realidad. No se trata de llegar a la perfección, pero sí de establecer una directriz que nos ayude a gestionar nuestras actividades a realizar.
Ahora bien, una competencia implica que haya un ejercicio de aplicación ante situaciones determinadas. Así lo sugieren María Antonia Gallard y Claudia Jacinto en su artículo para el Boletín de educación y trabajo. Además, reivindican que no se aprenden por arte de magia sino a través de la experiencia y a partir del aprendizaje pre y post-laboral.
Afortunadamente las competencias que hemos señalado en este artículo podemos comenzar a aprenderlas y a enseñarlas desde pequeños, además de adquirirlas con la práctica laboral. En este artículo se han repasado estas siete porque se aplican a diversos tipos de trabajo y contextos pero, sin duda, hay muchas más.
viernes, 21 de junio de 2019
miércoles, 12 de junio de 2019
El arte del buen amor potencia tu autoestima, no la destruye
El arte del buen amor no busca complacer al ego. Es un tendón psíquico que confiere aliento, sustento y respeto. El querer sabio tampoco es ciego. Porque las dos personas se miran cara a cara de forma madura y consciente, deseando que el otro vuele bien alto, sin arrancar alas, sin vulnerar la autoestima.
Dicen que el amor es un arte, que el querer esconde misterios y facetas donde se enhebra lo cortés, lo erótico, lo divino y lo profano. Podríamos dejarnos llevar sin duda por todo ese legado cultural que nos envuelve, dándonos a veces una imagen poco realista sobre el tema. Porque el amor no es ni mucho menos un arte basado en la contemplación, sino en la creación, en el esfuerzo y el compromiso de los valientes.
Dejemos que los poetas, el cine y la literatura construyan su propia imagen del amor. Porque en este vasto océano nadie es capitán, porque en este inhóspito continente emocional todos somos simples exploradores. Por ejemplo, sabemos que amar a veces duele, y aunque el dolor debería ser un territorio vetado en este ámbito, lo experimentamos una y otra vez.
Lejos de vivir el amor en felicidad, a menudo dejamos ir una a una las hojas de nuestra dignidad, permitimos incluso que la autoestima quede raída, como un manto viejo, deslucido y frágil por el uso. O el abuso. Es necesario que enfoquemos esta dimensión desde una posición más sabia, más íntegra.
Los buscadores insaciables y los hambrientos de amor
Hay quien tiene la necesidad y el deseo de comer manzanas. Planta un árbol y al poco, ofrece su fruto. El deleite no tiene fin, y durante varias semanas disfruta del sabor de ese fruto. Por un tiempo incluso se siente complacido por estar alimentándose sin necesidad de trabajar. Sin embargo, cuando llega la siguiente temporada, el bello manzano sorprendentemente ya no florece, ya no da frutos. Ha empezado a marchitarse.
En las relaciones afectivas ocurre lo mismo. Hay buscadores insaciables del amor que hallan y gozan. Sin embargo, se olvidan de nutrir las raíces de ese vínculo excepcional, a la vez que delicado. Son vulneradores de autoestima, expatriados de la lealtad y del compromiso valiente. Son vagabundos emocionales en busca de relaciones con fecha de caducidad.
Por su parte, los hay hambrientos que solo buscan sustento para apagar el vacío de su soledad. Entienden el amor como sinónimo de consuelo. Buscan, por encima de todo, costureros/as capaces de enhebrar con el hilo del amor, las costuras rotas de sus corazones. No es lo adecuado. Porque el arte del buen amor no disfruta destruyendo despiadadamente la autoestima del ser amado.
Tal y como dijo Erich Fromm, si el amor fuera solo un sentimiento o una emoción, la promesa de amarse para siempre no tendría sentido. Porque los sentimientos van y vienen. Querer es ante todo un acto de dignidad hacia nosotros mismos y hacia la pareja.
Lejos de enfocar el amor «como una búsqueda» para aplacar necesidades, miedos y soledades, debemos verlo como un encuentro. Tras ese hallazgo no premeditado llega el compromiso, la valentía, la promesa auténtica.
El amor que da aliento a la autoestima
Nos han dicho muchas veces aquello de que la pareja feliz, madura y consciente es la que logra «ser uno, siendo dos a la vez». Es sin duda un ideal que todos ansiamos lograr, pero… ¿cómo se consigue? En el amor no hay fórmulas mágicas, pero sí un sabio consejo que nos sirve a todos por igual: antes de ser dos personas unidas en un mismo proyecto, tenemos que poder ser nosotros mismos en él.
Debemos querernos sin miedos ni concesiones. Deleitarnos de nuestra individualidad, pero sin caer nunca en los abismos del ego. Solo así seremos capaces de salvaguardar nuestra autoestima y a su vez, potenciar la de la persona amada. A continuación, te proponemos reflexionar en unas estrategias básicas que nos ayudarán a lograrlo.
Claves para desarrollar y respetar la autoestima en la pareja
El amor saludable empieza siempre por la propia casa. Imaginemos por un momento lo que debe ser amar a alguien que se odiara a sí mismo. Imagina también lo que supone estar con una persona que solo busca agradarte las 24 horas del día. Una persona que cuando necesitas respirar, te ofrece aire. Que cuando te haces una herida quiere sangrar por ti.
- Los delicados estratos de una relación de pareja esconden las raíces de nuestro auténtico ser. Todos nuestras carencias, vacíos e inseguridades quedan impregnados en esta entidad, hasta el punto de amplificarse más aún.
- Hemos de ser capaces de conjugar el amor propio con el amor recíproco. Una cosa no excluye la otra, porque ser pareja es tener un corazón y un aliento. Cuando un lado del corazón queda sin fuerzas, el aliento de la otra mitad lo llena. Le insufla energía, coraje y más amor. A su vez, esa mitad se sabe digna de recibirlo porque se ama a sí mismo.
El amor que nace y se crea cada día en la pareja no supone perder la individualidad. No implica tampoco tener que renunciar a uno mismo para honrar al otro. Querer es reafirmarse junto a la otra persona permitiéndonos ser distintos, a la vez que uno solo en un mismo proyecto.
martes, 11 de junio de 2019
7 inolvidables frases de Martin Luther King
En las frases de Martin Luther King queda plasmada parte de esa ardua lucha que este gran hombre libró para construir condiciones más justas en el mundo, por la vía de la no violencia. Vale la pena leerlas y reflexionar sobre ellas.
Las frases de Martin Luther King nos hablan de un hombre lúcido y valiente que hizo de su vida un verdadero ejemplo. Fue, sin duda alguna, uno de los grandes constructores de justicia y equidad en el mundo contemporáneo.
Se le define como un activista por los derechos civiles. Sin embargo, al leer las frases de Martin Luther King es claro que fue mucho más que eso. Era un pensador, un líder genuino que predicaba con hechos y que se mantuvo fiel a sus convicciones hasta el último momento.
Lo más interesante y conmovedor de su legado es esa mezcla entre firmeza a toda prueba y pacifismo radical. Al mismo tiempo que fue un apóstol de la no violencia, también fue un líder que se mantuvo firme en sus decisiones. Estas son algunas de las frases de Martin Luther King que más se recuerdan.
1. Una de las frases de Martin Luther King sobre la injusticia
La justicia y la injusticia están presentes en varias de las frases de Martin Luther King. Vivió y sufrió los efectos de la discriminación racial en su país y esto le dio suficientes elementos para comprender que la falta de justicia solo conduce a males mayores.
Al respecto, dice: “La injusticia en cualquier lugar es una amenaza para la justicia en todas partes”. Quiere decir que la justicia es un valor universal. No es defendible solo en circunstancias específicas, sino en todo momento y todo lugar.
2. El primer paso…
Martin Luther King lideró una lucha cuyas metas parecían imposibles de alcanzar. Por eso sabía de qué hablaba cuando dijo esto: “Da el primer paso con fe. No tienes por qué ver toda la escalera. Basta con que subas el primer peldaño”.
Luther King se enfrentó con una tradición centenaria. Contra ideas que parecían inamovibles. Sabía que no alcanzaría sus objetivos a corto plazo y por eso la frase rescata el valor de la perseverancia. A ese ponerse en acción, sin importar el tiempo que lleve alcanzar la meta.
3. El problema es la indiferencia
Esta es una de esas frases de Martin Luther King que sigue repitiéndose en la actualidad y que en ningún momento ha perdido su vigencia. Reza lo siguiente: “Lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos”.
Los perversos, crueles o injustos son en realidad una minoría. La mayor parte de la gente es buena. Sin embargo, la indiferencia de esa gente buena es la que muchas veces permite que sean los malvados quienes tomen el control de todo y lo mantengan.
4. El criterio para juzgar a los demás
Juzgar a un ser humano por una circunstancia accidental y azarosa es realmente tonto. Que haya nacido en un determinado país o que tenga determinada apariencia no nos dice nada de esa persona. Son características que no dependen de ella.
Lo que sí depende de cada quien es el grado de evolución que hay en su mente y en su corazón. Por eso, Luther King tenía toda la razón cuando afirmó: “Busco el día en el que la gente no sea juzgada por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”.
5. Cómo aumentar tu verdad
Martin Luther King estaba convencido de que la fraternidad y la cooperación debían ser el eje de la convivencia humana. Por eso señaló: “Tu verdad aumentará en la medida que sepas escuchar la verdad de los otros”.
Alguien que se cierra a lo diferente, a lo “otro”, también limita su posibilidad de ampliar lo que ve y lo que sabe del mundo. Solo escuchando y reconociendo otras formas de pensar y de ver la realidad se logra ampliar los horizontes personales.
6. La decepción y la esperanza
Esta es una de las más bellas frases de Martin Luther King. Dice así: “Debemos aceptar la decepción finita, pero nunca debemos perder la esperanza infinita”. Es una de esas afirmaciones inspiradoras, que fortalecen el espíritu en tiempos difíciles.
Es una afirmación que nos llama a cultivar la esperanza porque en ella está la fuerza para continuar. Para no desfallecer en lo que nos proponemos es importante entender la desilusión como un instante pasajero.
7. El ciclo de la violencia
Esta es otra de esas grandes frases llenas de sabiduría. Señala: “Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia”. Nos habla de la forma como la violencia engendra lógicas que después adquieren una dinámica propia. Es imposible que algo que se ha obtenido arbitrariamente no deje cicatrices o genere consecuencias que luego se transformen en rencores, venganzas o reivindicaciones. Se inicia así un ciclo que solo concluye cuando se hace justicia.
Hay muchas otras frases de Martin Luther King que se quedan por fuera y que nos traen mensajes eclarecedores y maravillosos. El pensamiento y la vida de este gran hombre son una fuente de aprendizaje de la que siempre vale la pena beber.
lunes, 10 de junio de 2019
Cuando por miedo al conflicto dejamos que la injusticia impere
El día a día está lleno de situaciones que pueden llevar a un conflicto. Estás haciendo una fila y de repente alguien, disimuladamente, se cuela tres personas delante de ti. O el tendero intenta cobrarte más por algo que sabes que cuesta menos. O tu jefe te da una orden imposible de cumplir, porque amaneció de mal humor.
Todos tenemos la libertad de elegir a cuál o a cuáles de esas situaciones conflictivas respondemos. A veces “compramos la pelea” porque nos parece justo o razonable. Otras veces lo dejamos pasar porque no vale la pena gastar energías en algo sin mayor importancia.
Sin embargo, hay personas que no logran realizar esa elección. O, más bien, eligen de antemano renunciar a toda situación que implique tener que confrontarse con otro. No solamente escapan de los debates, sino también de reclamar, de exigir o de llevar a cabo cualquier conducta que suponga un conflicto directo. Lo que hay en ellos es más que temor. Lo que experimentan es un sentimiento de indefensión que va más allá de lo razonable.
A veces ni siquiera son conscientes de su temor. Sencillamente dicen que prefieren estar en paz y no tener broncas con nadie. Si trabajan en grupo, por ejemplo, y alguno de los miembros del equipo descaradamente no cumple con su parte, estas personas asumirán la tarea que el otro ha dejado por hacer solamente por evitar una disputa. Harán el trabajo que no les corresponde, todo para no entrar en conflicto con el otro.
La estrategia de evitar el conflicto
Evitar el conflicto es una estrategia válida, siempre y cuando evite un mal mayor. Si sabes que otro es absolutamente intransigente en algún tema, de nada vale que lo controviertas. O si está vigente una norma que no te gusta, pero te han advertido que es inamovible, poco ganas iniciando una confrontación.
Sin embargo, hay muchos otros casos en los que lo que está en juego es algo mucho más relevante. Tus derechos, por ejemplo. O tu dignidad, o el respeto que mereces. En esos casos pierdes mucho más al no iniciar un conflicto, que al evitarlo. A conciencia, sabes que se está cometiendo una injusticia, se está haciendo algo ilegal o se está permitiendo un acto denigrante. Aun así, algunas personas callan y pretenden seguir como si no hubiera pasado nada.
Las consecuencias son graves, no solo porque se admite un acto ofensivo, sino porque además tiene efectos sobre el equilibrio emocional. Por más que alguien pretenda seguir su camino, sin darle importancia a la injusticia cometida contra él, algo en su interior va a reclamar. Esto se traducirá en frustración, malestar, intolerancia, angustia o quizás en una enfermedad física.
Por otro lado, este tipo de actitudes alimentan y nutren las relaciones sociales perversas. Hoy dejas pasar, pero mañana eso no se detiene. Quien abusa, no se detendrá porque el otro no ofrezca resistencia. Todo lo contrario: sentirá que tiene el campo libre para avanzar en su lógica. Eludir los conflictos no significa resolverlos. Ni siquiera sortearlos.
La evitación aprendida
Evitar, eludir, pasar de largo… Son conductas que la mayoría de las veces se han aprendido y se han inculcado. Se hace creer, falsamente, que contenerse, reprimirse o callar son respuestas válidas y hasta deseables. El niño no nace reprimiéndose. El bebé hace todo menos reprimirse. Es su entorno el que le enseña a hacerlo porque, en definitiva, así se ejerce más control sobre él.
Quienes eluden el conflicto no obtienen a cambio mayor paz o tranquilidad. Lo que hacen es “aguantar” y “acumular”. Lo que ocurre generalmente es que la vasija va llenándose hasta que por una causa mínima se rebosa. Es cuando el que siempre estaba callado explota y deja aterrados a quienes le rodean. A veces esas explosiones, tras una larga contención, pueden tener consecuencias muy graves.
Callando ante las injusticias consigues, en primer lugar, destrozar tu autoestima. Sin darte cuenta, alimentas la idea de que estás indefenso frente a todas las circunstancias. Y cada vez te sientes menos capaz de todo. También le haces daño a tu cuerpo. Quienes se contienen excesivamente son muy propensos a desarrollar gastritis, úlceras, problemas musculares y enfermedades por autoinmunidad.
El conflicto relevante nunca debe eludirse. Tampoco es sano ir al otro extremo y reaccionar en actitud de confrontación ante el más mínimo problema. Hay formas de sortear, tramitar y resolver los conflictos. Así como se aprende a evitarlos, también se puede aprender a gestionarlos. De hecho, el conflicto es positivo porque permite crecer, madurar y ganar independencia. Además, quienes miran el conflicto de frente suelen ser personas más satisfechas y felices.
miércoles, 5 de junio de 2019
5 manifestaciones de la envidia
La envidia no es un sentimiento, sino una pasión malsana. Pese a ello, se podría decir que nadie en el mundo se ha salvado de sentirla. La realidad humana es así. Lo que sucede es que algunas personas se dejan invadir por esa pasión y sucumben a ella. Es entonces cuando surgen diferentes manifestaciones de la envidia, todas ellas muy nocivas.
Esta pasión es difícil de sobrellevar. Afecta sobre todo a quien la experimenta más que a aquel que la despierta. Adopta muchas formas y varias de esas manifestaciones de la envidia son sutiles y difíciles de detectar. En ocasiones se disfrazan de actitudes que aparentemente son muy bien intencionadas.
Una de las tareas que todos tenemos en la vida es aprender a elaborar y diluir la envidia cuando aparece en la vida. Para ello, nada mejor que reconocerla, primero que todo. Estas son algunas de esas manifestaciones de la envida que pueden parecer otra cosa.
1. El apunte sarcástico
El apunte sarcástico es una de las manifestaciones de la envidia más comunes. El sarcasmo se define como un tipo de burla en el que se dice una cosa para dar a entender lo opuesto, o en todo caso, algo diferente. Son mensajes de doble sentido. Las palabras dicen algo, pero el sentido de las mismas es otro.
La forma más habitual de sarcasmo combina un mensaje agresivo con uno amable. Como cuando alguien dice: “Qué vestido más bello traes, lástima que hayas engordado tanto”. O frases como “Hiciste un trabajo excelente, aunque haya tenido tantas fallas”. Finalmente prima la ofensa. Y es una ofensa que nace de la envidia.
2. El disparo directo
Corresponde a ese tipo de personas que no utilizan filtros para los mensajes que comparten. Su supuesta sinceridad se convierte en grosería con frecuencia. También en críticas despiadadas, que lanzan sin ningún recato, como si algo les diera derecho a hacerlo.
Son de los que dicen, “¡Pero qué imbécil has sido!” o “Da pena ver los dientes que tienes”. Comparten su opinión sin que nadie se la haya pedido y su apreciación no aporta nada útil o nuevo a la situación. Por eso señalamos a esos disparos directos como una de las manifestaciones de la envidia.
3. El sadismo dulce
Por lo general, los “sádicos dulces” son personas muy amables. Se muestran atentas y afables, mientras hacen algo que termina entorpeciendo tus planes o situando obstáculos en el camino hacia tus objetivos. Sin embargo, en su defensa siempre esgrimen que no ha sido intencionado.
Por ejemplo, le pides un favor importante y el otro, después de comprometerse, lo «olvida». Después se excusan contigo e intentan que entiendas que su intención no ha sido la de perjudicarte. O los que, sin quererlo, te queman el vestido o no cuentan contigo para tomar una decisión importante, por mucho que te afecte.
4. Solidaridad mezquina
Esta es una de las manifestaciones de envidia frecuentes y hace bastante daño. Su frase favorita es “solo quiero ayudarte”. Corresponde a esas personas entrometidas, que buscan conocer las intimidades o asuntos personales de los demás.
Son gente intrigante. Con la información que consiguen, arman misterios y enredos que pueden generar mucha confusión en el entorno. Están siempre pendientes de la vida los demás, dan consejos sin que se los pidan, alertan a todo el mundo sobre sus posibles enemigos y terminan creando malestares innecesarios. Lo que llevan dentro es envida, simple y llanamente.
5. El que se compara y gana
Esta es una de las manifestaciones de la envidia propia de personas que son muy egocéntricas. Siempre se comparan con los demás y siempre necesitan encontrar una manera de «ganar» en las comparaciones que plantean. Dicho de una manera diferente, necesitan “ganarle” a todo el mundo por contraste.
Lo que sucede entonces es que se fijan en tu ropa, en tu auto, en tu pareja, en tus estudios, en todo lo tuyo. Cuando menos lo esperas, lanzan un comentario que está orientado a minimizar el valor de lo tuyo y exaltar lo propio. Dicen cosas como: “Supe que tuviste un problema con tu novio. Es una lástima. Yo jamás tengo problemas con el mío”.
Todas estas manifestaciones de la envidia son también expresiones de inseguridad. Ocurren porque la persona no logra verse a sí misma de manera autónoma, sino que se mira a través del lente de los demás. Los logros y satisfacciones ajenos le recuerdan sus vacíos e insatisfacciones. No dejan de sufrir por ello, de ahí que, si les queremos ayudar, tenemos que comenzar por la difícil tarea de comprender su sufrimiento.
martes, 4 de junio de 2019
Los adultos también tienen rabietas (berrinche emocional)
Cuando escuchamos las palabras berrinche o pataleta, la mayoría de nosotros nos imaginamos a un niño de 2 o 3 años tirado en el suelo y gritando. Sin embargo, los adultos también tienen rabietas. A veces, los «pierden» las emociones, siendo incapaces de traducir en palabras esa frustración, envidia, decepción…
Para el conductismo, esa corriente de la psicología que estudia el comportamiento humano en base a estímulos y respuestas, las rabietas son unas conductas claramente desadaptativas. No llevan a nada. Sin embargo, el que no conduzcan a nada concreto (o nada realmente útil) no significa, ni mucho menos, que esas dinámicas no tengan un significado detrás. Todo lo contrario, esos berrinches emocionales expresan un mensaje muy rico en contenido.
Entre los dos y los 4 años, las pataletas forman parte normal del desarrollo emocional de un niño. Son poco más que ese desafío obligado que toda madre y todo padre debe aprender a gestionar con calma y eficacia. Ahora bien, a veces se nos olvida que el simple hecho de crecer y de convertirnos en personas adultas no nos ofrece de forma automática la habilidad y la madurez para reconocer y controlar nuestras emociones.
Tanto es así, que podríamos decir, casi sin equivocarnos, que a nuestro alrededor abundan los adultos con la inteligencia emocional de niños de 3 años. Si no conformaron en su infancia un buen sentido del yo, si no contaron con una ayuda adecuada para canalizar y entender sus propios universos emocionales, lo habitual es que surquen los años arrastrando el mismo lastre.
Los adultos también tienen rabietas de impotencia
La pataleta, la rabieta o el berrinche emocional constituyen una reacción sobredimensionada ante una situación frustrante. Los niños, por ejemplo, suelen manifestar la rabia mediante gritos, lloros, patadas y un claro descontrol emocional. Hay diferentes intensidades, pero lo que siempre percibimos son conductas claramente desproporcionadas y un déficit en la comunicación y en la gestión de las emociones e impulsos.
En los adultos (por término medio), esos berrinches no derivan en agresiones físicas, no hay patadas, golpes o mordiscos. Aún más, en gran parte de los casos pueden incluso pasar desapercibidas en su entorno más próximo.
Pongamos un ejemplo. Claudia trabaja en un bufete de abogados y está acostumbrada al éxito. Cada vez que logra un objetivo es recompensada con una bonificación. Ahora bien, cuando son sus compañeros cuando logran ese reconocimiento, Claudia no lo soporta. Ella no se echa al suelo, no grita, de hecho… no dice nada.
Nuestra protagonista se limita a ir al baño para llorar. Porque no tolera que en un momento dado sus compañeros la superen. Porque los celos la carcomen y no sabe cómo manejar ese malestar. Los adultos tienen «rabietas», pero no nos equivoquemos en un aspecto. Esas explosiones emocionales, si son genuinas, no buscan manipular a nadie, como no lo hacen tampoco las de los niños.
Las rabietas son instantes donde los sentimientos alcanzan una intensidad intolerable y necesitan emerger de algún modo. Es quedar aprisionado en las propias emociones y no saber qué hacer con ellas cuando no se logra aquello que se desea.
Adultos con rabietas frecuentes, ¿qué hay detrás?
No todo el mundo desahoga sus rabietas en privado, como lo hace Claudia. También es común encontrar esos perfiles que no dudan en dar forma a una escena completa. Hay gritos, objetos que se lanzan al suelo y, lo peor de todo, esa agresividad donde pueden aparecer los insultos y la falta de respeto. Ahora bien, pero… ¿Qué hay detrás de estos comportamientos?
Lo decíamos al inicio. En gran parte de los casos la rabieta es la demostración de una clara inmadurez emocional, una falta del sentido del yo que permita gestionar mejor las frustraciones, las decepciones. Sin embargo, no podemos dejar de lado otras realidades que todo buen profesional debería considerar con un adecuado diagnóstico.
- Los adultos también tienen rabietas, pero aquellos que las evidencian de forma recurrente pueden presentar algún trastorno de la personalidad, algún trastorno bipolar, desórdenes obsesivos-compulsivos, trastorno narcisista de la personalidad, etc.
- El estrés postraumático también puede estar detrás de esta conducta.
- Las personas con un trastorno del espectro autista también muestran estos comportamientos.
Soy un adulto que tiene «rabietas» ¿qué puedo hacer?
Pensemos durante un momento en nuestra abogada. Pongámonos en su lugar y en su dificultad a la hora de pedir ayuda. ¿Cómo decir en voz alta que sus emociones la superan por completo cuando sus compañeros obtienen un reconocimiento y ella no? ¿Cómo reconocerlo si, además, la propia rabia le produce vergüenza? Siente que no debería sentirse así, pero no sabe cómo enfrentarse a ello.
Cuando somos adultos, resulta muy difícil hablar de la envida, de la frustración que nos crean determinadas situaciones… Sin embargo, nada puede ser más positivo que dar el paso y pedir ayuda profesional. Nos sentiremos más libres, más capaces y seguros en el día a día.
Reflexionemos ahora en una serie de estrategias que nos pueden ayudar en estos casos. Claves sencillas con las que mejorar nuestra capacidad de autocontrol, no alimentando con nuestra conducta este tipo de emociones.
Pasos para manejar mejor tus berrinches emocionales
- Revisa tus expectativas. Si los adultos también tienen rabietas es porque en ocasiones atesoran una visión poco realista de determinadas situaciones. Esperan determinados reconocimientos, refuerzos, beneficios o logros que no son razonables.
- No inhibas las emociones negativas ni dejes que estallen: canalízalas de forma constructiva. Cada vez que experimentes una frustración deja que esta se manifieste de otro modo. Sin gritos, sin lágrimas, sin rabia. Busca un soporte donde manifestarla: habla con alguien, haz deporte, pinta, escribe…
- Identifica aquellas situaciones clave que generan tus rabietas o berrinches (envidias, no tener lo que deseas en el trabajo, en tus relaciones…).
- Una vez identificadas esas situaciones, trabaja en ellas. Crea un diálogo interno, un plan de acción con el que actuar de manera ajustada, madura y emocionalmente inteligente cuando vuelvan a aparecer.
Para concluir, sabemos que los adultos también tienen rabietas. Es más, puede que incluso nosotros las hayamos tenido en alguna ocasión. Así, si hay algo que sin duda recordaremos de ellas es que no son precisamente agradables. Generan malestar, crean entornos muy incómodos y no ganamos nada. Por tanto, es momento de trabajar en nuestras emociones, en darles nuevas salidas y recursos que nos hagan sentir más competentes.
lunes, 3 de junio de 2019
Activando nuestros filtros: la percepción selectiva
La percepción selectiva es una distorsión cognitiva muy común. Afecta al proceso de percepción y nos hace ver, escuchar o enfocar nuestra atención en un estímulo en función de nuestras expectativas, sin atender al resto de la información. Un ejemplo se produce cuando decidimos hacernos con un determinado bien, como un coche, y empezamos a fijarnos más en los diferentes modelos. Otro ejemplo se produciría cuando esperamos a alguien y sabemos en qué dirección aparecerá.
Se relaciona con las ideas preconcebidas, nuestros intereses y con las ganas o miedos que tenemos a qué algo suceda. Es una interpretación sesgada y parcial de la realidad. La función de la percepción selectiva es optimizar la inversión de nuestros recursos cognitivos, aglutinándolos, por ejemplo, allí donde esperamos que ocurra algo.
Además, nuestras emociones tienen mucho que ver con este proceso. Generamos un escenario paralelo con el que trabajamos y que se puede parecer más o menos a lo que en realidad ocurre. Así, en la configuración de esa, nuestra realidad, la percepción selectiva juega un papel importante.
¿Cómo se crean los filtros en la percepción selectiva?
Hay dos modelos que intentan explicar este proceso:
- El modelo Posner que diferencia la percepción del mensaje en tres etapas: cambios en la atención, enganche y desenganche atencional. Es decir, el mensaje capta nuestra atención, empezamos a procesar la nueva información, y fin de la percepción para dirigir la atención hacia otros estímulos.
- El modelo La Bergue, complementario al modelo de Posner y también en tres etapas: selección, preparación y mantenimiento, está ultima es el tiempo que dedicamos a percibir el mensaje.
En ambos modelos se identifica un proceso por el cual se realiza la percepción selectiva y no sobre una sola acción.
¿Qué nos influye?
Principalmente dos tipos de fenómenos: la naturaleza del estímulo y los aspectos internos de cada uno. La naturaleza de los estímulos se refiere a aspectos sensoriales por los que percibimos más intensamente unos estímulos que otros. Pueden ser característicos del estímulo, como el tamaño, el color, la forma, el movimiento, el emplazamiento o el efecto sorpresa.
Entre los aspectos internos del individuo, como más importantes, tenemos a las expectativas y la motivación. Tendemos a percibir más intensamente lo que esperamos ver o lo que nos interesa. Esto puede activar la atención involuntaria, esa que captura nuestra atención de manera instintiva, como puede ser el llanto de un bebé. La misma que conocen bien los publicistas para hacer que dirijamos nuestra atención a las características más notables de lo que nos quieren vender.
Este fenómeno origina distorsiones perceptivas como:
- La exposición selectiva, solo vemos y escuchamos lo que nos agrada.
- La atención selectiva, hace que nos enfoquemos en lo que nos interesa descartando el resto de la información.
- La defensa perceptual mediante la cual borramos de nuestro campo perceptivo aquellos elementos que nos amenazan.
La percepción selectiva: un arma de doble filo
A pesar de ser un mecanismo que permite al individuo filtrar las informaciones relevantes y evitar así una sobrecarga de estímulos, la percepción selectiva nos hace perder información muy valiosa en muchas situaciones. La cantidad de estímulos que somos susceptibles de percibir es enorme. Solamente, como receptores de mensajes publicitarios, somos objetivo de cientos de mensajes que tendrán gran influencia en nuestro comportamiento.
Se da también en las relaciones sentimentales, donde a priori se puede ignorar información importante porque se tiende a percibir lo que resulta interesante o cumple con las expectativas del individuo. Incluso ocurre a la hora de formar el autoconcepto porque dificulta la objetividad.
Dearborn y Simon estudiaron el efecto de la percepción selectiva en los ejecutivos de grandes empresas y concluyeron que la comprensión de estímulos complejos es más profunda cuando estos no son novedosos.
Estudiaron también el caso de la relación dentro de las empresas entre jefes y empleados y encontraron que la imagen positiva o negativa que los jefes tengan de sus empleados condiciona la manera en la que evalúan el rendimiento de sus trabajadores. Otro ejemplo de que percibimos lo que estamos preparados para percibir. Así, de lo expuesto, podemos deducir que nuestra percepción participa de la configuración del mundo con la que trabajamos.
Las señales de la tríada oscura de la personalidad
Las señales de la tríada oscura nos dicen que estamos ante un perfil altamente peligroso. Son personas que no dudan en manipular, mentir y saltarse cualquier principio ético o moral para conseguir cualquier objetivo.
Hay quien comenta que las señales de la triada oscura de la personalidad son casi como el triángulo de las Bermudas: una trampa, una dimensión tan singular como peligrosa. La razón de ello reside en un hecho muy simple: este tipo de perfil se guía solo por fines instrumentales. Es decir, cuando desea algo, no duda en vulnerar derechos ajenos para conseguir sus propios objetivos.
Cuando Donald Trump llegó al poder en enero del 2017, muchos profesionales de la salud mental advirtieron de que, tal vez, el nuevo presidente de los Estados Unidos podría puntuar de manera significativa en un test de la triada oscura. Queda claro que esto nunca lo sabremos porque no hay datos ni se le ha aplicado ningún tipo de prueba para aseverar tal conclusión.
Sin embargo, no falta quien ve rasgos que apuntan en esta dirección. El narcisismo, la falta de respeto por los pensamientos e ideas ajenas, el uso o la manipulación de los medios para lograr un beneficio personal, podrían ser más que simples coincidencias…
Existe incluso un interesante estudio publicado en una revista de Psicología de la personalidad por el doctor Anil Balci en el mismo año de su llegada al poder, en el que se analiza esta idea y se ofrecen datos que respaldarían dicha posibilidad.
Sea como sea, hay un hecho evidente. A veces ponemos la mirada en figuras destacadas. Sin embargo, esta entidad clínica que resume en esencia los rasgos más malévolos del ser humano puede estar presente en ciertas personas de nuestro entorno. Es más, en el campo de la psicología se sabe que este tipo de perfil es común en el ámbito organizacional.
Así, las personas con un cargo de liderazgo son las que, por término medio, más suelen evidenciar los rasgos de la tríada oscura. Veámoslo a continuación.
Las investigaciones nos dicen que las personas que evidencian la triada oscura de la personalidad, presentan falta de empatía, hostilidad interpersonal y carácter ofensivo interpersonal.
Las señales de la tríada oscura de la personalidad
La tríada oscura es un término que surgió en los años 90. Ahora bien, fueron los estudios y la descripción de los psicólogos Paulhus y Williams de la Universidad de la Columbia Británica, quienes acuñaron esta dimensión en el año 2002. Ahora bien, cabe señalar un aspecto importante.
Cuando hablamos de la triada oscura no nos estamos refiriendo a un trastorno de la personalidad; son un conjunto de rasgos subclínicos que definen un tipo de comportamiento adverso y que genera un gran malestar en el entorno.
Una persona que puntúe alto en la prueba de la tríada oscura generará un impacto psicosocial en todo escenario en el que se mueva. Así, tanto las relaciones familiares, las afectivas y las relativas al trabajo se ven afectadas por esas tácticas antisociales de las que hacen uso estos hombres y mujeres. Analicemos seguidamente las señales de la tríada oscura.
Narcisismo
El narcisismo es una de la características más evidentes de la tríada oscura. El principal núcleo de este rasgo es el egoísmo y esa necesidad constante por tener visibilidad, poder y admiración. Además, suelen mostrar habilidad para cautivar a las personas. Evidencian un gran poder de seducción, son amables, relucen en las fiestas, en las reuniones y logran siempre captar la atención por su carácter extrovertido. Sin embargo, ese encanto tiene trampa; es un fin instrumental para ascender en sus escalafones, para tener alianzas, para conseguir sus metas. Por otro lado, es importante recordar cuál es su talón de Aquiles: la baja autoestima.
Maquiavelismo
El maquiavelismo se diferencia en un aspecto del narcisismo: no hacen uso de las apariencias, no cautivan ni seducen. De ahí, que suelan impresionar por su frialdad instrumental y, ante todo, por su eficacia manipulativa. En este sentido, es común que una de las señales de la triada oscura sea la falta de empatía y esa búsqueda insaciable por lograr aquello que quieren.
La persona con rasgos de la tríada oscura puede mostrarse amable y cautivador al inicio, cumpliendo así el perfil perfecto de un narcisista. Sin embargo, si esas dotes más amables no funcionan, emergerá un auténtico Maquiavelo, ahí donde se hace patente la frialdad emocional para alcanzar su meta.
Psicopatía
La personalidad psicopática es ese tercer escalafón que conforma las señales de la tríada oscura. Ahora bien, recordemos que esta dimensión no hace referencia a un trastorno psicológico. Hablamos solo de un tipo de personalidad, con lo cual, los rasgos psicopáticos se suelen evidenciar del siguiente modo:
- Insensibilidad emocional.
- Comportamiento antisocial (no dudan en saltarse los códigos legales, éticos e incluso morales).
- Impulsividad.
- Predisposición al aburrimiento, necesitan refuerzos y estímulos nuevos de manera constante.
- Falta de remordimientos y sentido ético-moral.
- Falta de compromiso en las relaciones sociales y afectivas; muchos incluso evidencian incluso promiscuidad sexual.
¿Cómo se evalúa la tríada oscura?
Sabemos que las señales de la tríada oscura de la personalidad forman un abanico amplia. ¿Significa esto que una persona debe puntuar alto tanto en narcisismo, maquiavelismo y psicopatía? En efecto, la puntuación debe ser positiva en todas las áreas, pero hay matices. Para hacer una adecuada evaluación suele utilizarse la escala Jonason y Webster.
En ella, puede verse que, por término medio, siempre hay un área más significativa que otras. Un ejemplo: en un estudio llevado a cabo por Webster y Jonason (2013) en diversas universidades de Estados Unidos, pudo verse que abundan los que dan una mayor puntuación en el área narcisista.
Ahora bien, lo que revela también esta escala es que el perfil más peligroso dentro de la triada oscura de la personalidad es aquel que evidencia una mayor puntuación en el área de psicopatía. En este caso, es cuando aparecen comportamientos más dañinos y adversos.
Como vemos, este es un tema tan interesante como inquietante, en especial si tenemos en cuenta lo que nos dice el psicoanalista Michael Maccoby: la triada oscura de la personalidad es cada vez más común en los puestos más altos del ámbito empresarial.
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