miércoles, 30 de junio de 2021

¿Qué hago si siento que he perdido mi dignidad?

Sentir que has perdido la dignidad es una de las sensaciones más destructivas que existen. Sin embargo, se puede superar. Te damos algunos consejos.

Si estás leyendo este artículo, es posible que sientas o hayas sentido que has perdido la dignidad. Tanto si es así como si no, es algo que casi todo el mundo ha vivido y es extremadamente desagradable.

¿Qué hacer para reconstruir ese amor propio, esa sensación de validez que tanta desazón nos genera? Lo primero es saber que sí es posible conseguirlo. Aquí tienes algunas claves para ello.

Perder la dignidad

Sentirse indigno es sentir que se ha perdido la capacidad de relacionarse de forma horizontal con los demás, es decir, que nuestra valía personal es inferior a la del resto. Puede ocurrir por haber hecho algo moralmente reprobable o haber sufrido algún episodio traumático (violencia, acoso laboral, guerras…).

Este sentimiento de haber perdido la dignidad suele ir acompañado de ansiedad, tristeza intensa y baja autoestima. A largo plazo, además, está relacionado con trastornos depresivos y de ansiedad.

La dignidad está directamente relacionada con el reconocimiento social, la autoestima y el autoconcepto. Es saber con seguridad cuál es nuestro valor en el mundo y no tener miedo a perderlo.

¿Qué hago si siento que he perdido mi dignidad?

Es posible que alguien esté pisoteando tu dignidad, haciéndote sentir inferior o esté vulnerando alguno de tus derechos fundamentales. Si es así, lo primero debe ser reconocer la situación. Para ello puedes hacerte una serie de preguntas:

  • ¿Sientes malestar general o contigo mismo cuando hablas con esa persona o grupo?
  • ¿Sientes que le quita valor a todo lo que haces?
  • ¿Crees que esa persona o personas intentan ofenderte a menudo?
  • ¿Sientes que tus sentimientos se ven menospreciados o se les resta validez?
  • ¿Te sientes inferior en esas situaciones o con esas personas?

Si la respuesta a estas preguntas o la mayoría de ellas es que sí, probablemente estés en un contexto, grupo o relación interpersonal tóxicos. Si sientes que has perdido la dignidad, aquí tienes consejos que te ayudarán a recuperarla.

Dedica tus fuerzas a pasar página

Es esperable que, tras una mala experiencia, el pensamiento gire automáticamente alrededor de esos hechos que te han causado dolor. Sin embargo, lamentarte solo servirá para recrearte en el malestar y para rumiar. Esta energía que consume la autocompasión será mucho más útil enfocarla en recuperarte.

Trata de sacar un aprendizaje de la situación

Este título es una indicación bastante vaga si te quedas solamente con el hecho de reflexionar sobre lo que te ha pasado. Aprender de una situación traumática implica un trabajo profundo de introspección, interiorizar los cambios que has detectado y buscar soluciones para el futuro.

Si sientes que has perdido la dignidad, una técnica muy útil para trabajar la introspección es escribir una lista de derechos que crees tener: derecho a no ser insultado, a rechazar peticiones, a expresarte, etc. Identifica cuáles te han sido vulnerados, pues seguramente sean derechos que te cuesta ejercer. Ese será tu punto de partida.

Reestablecer el diálogo interior cuando se ha perdido la dignidad

Es común caer en dinámicas de pensamiento en las que predominan la autocrítica y el autocastigo. Es muy importante entrenarse en construir un diálogo interior sin juicios de valor y con ideas proactivas.

Para esto existe la ya conocida técnica de repetirse a uno mismo frases reafirmantes y positivas, como “soy digno de respeto”, “no merezco que me traten mal” o “tengo derecho a equivocarme”. A priori puede parecer superficial, pero el efecto de repetición irá ocupando el lugar de los pensamientos negativos poco a poco.

No tengas miedo a la soledad

El miedo a estar solo o perder el favor de los demás te pone en situaciones que otros pueden aprovechar para tratarte como a un inferior. Claramente, la soledad no es agradable, pero estar solo en medio de una multitud es todavía peor.

En la medida que puedas, limpia tus círculos de gente que te denigra. Quitarle relevancia en tu vida a las personas que restan en vez de aportar será de gran ayuda para dejar de sentir que estás por debajo de los demás.

Ya sea porque no estás orgulloso por algo que hiciste o has sufrido a manos de otros, no mereces ser tratado de forma denigrante. Todo el mundo tiene derecho a equivocarse, a cambiar y a reformarse. Si alguna vez sientes que has perdido la dignidad, recuerda que nadie tiene excusa para tratarte mal.


martes, 29 de junio de 2021

Dolor de espalda por ansiedad: ¿por qué ocurre? ¿qué puedo hacer?

El dolor de espalda por ansiedad obliga a preguntarse qué se está haciendo mal para sufrir esta condición tan limitante. Si es tu caso, es recomendable que empieces a realizar algunos cambios. Lo analizamos.

El dolor de espalda por ansiedad no siempre desaparece con el paracetamol o durmiendo en el mejor colchón. Somos esa sociedad que deja que los niveles de estrés y ansiedad rocen el 9, cuando lo recomendable es no pasar nunca del 5. Nos cuesta en exceso controlar las preocupaciones y manejar las emociones, y todo ello tiene un duro impacto en el sistema musculoesquelético.

No nos equivocamos al señalar que el dolor de espalda es, con diferencia, una de las patologías con mayor prevalencia. Bien es cierto que puede tener múltiples desencadenantes: las malas posturas, la carga de trabajo, la artritis, la osteoporosis, la rotura o los problemas con los discos… Ahora bien, no podemos pasar por alto que realidades como los trastornos emocionales (ansiedad, depresión…) son otro desencadenante a tener en cuenta.

Buena parte de la población adulta (y parte incluso de la infantil y juvenil) ha padecido en algún momento este problema, el relativo a un dolor en la columna vertebral a causa de un factor psicológico. Nunca está de más profundizar en este tema y conocer sus características y desencadenantes.

Dolor de espalda por ansiedad: ¿por qué yo?

¿Por qué yo? ¿Por qué razón tengo dolor de espalda desde que me levanto hasta que me acuesto? Son muchas las personas que se hacen esta pregunta a diario, en especial este último año. Efectivamente, hay épocas en las que los factores ambientales y biológicos se combinan para causar una reacción física a la ansiedad más elevada de lo esperado.

Algo que queda en evidencia es que la lumbalgia común tiene un gran impacto social y económico. Es muy complicado desempeñar nuestro trabajo cuando el dolor de espalda nos impide movernos. También es importante destacar el tiempo (y hasta el dinero) que invertimos en pruebas y tratamientos médicos, en fármacos, en terapias, fisioterapeutas…

Dolor de espalda y ansiedad van muchas veces de la mano, es evidente. Es más, estudios como los realizados en la Universidad de Porto (Portugal) señalan algo más al respecto. Es muy común que pacientes con lumbalgia crónica evidencien trastornos depresivos y de ansiedad.

Esos estados psicológicos dificultan incluso la efectividad de determinados tratamientos. Es decir, el factor psicológico tiene una gran relevancia en esta condición musculoesquelética.

¿Cuáles son las causas de esta relación?

Hay diversos factores que orquestan las bases del dolor de espalda por ansiedad. Lo primero que debemos tener en cuenta es algo muy concreto. Este fenómeno surge cuando arrastramos un estado de ansiedad continuado en el tiempo. Es entonces cuando el cortisol, la epinefrina, la norepinefrina o la dopamina empiezan a generar diversas alteraciones.
  • Uno de ellos incluye la constricción de los vasos sanguíneos y la consecuente reducción del flujo sanguíneo a los músculos, los tendones, los ligamentos y los nervios de la espalda.
  • Lo que sucede con ese descenso en el aporte de oxígeno a estas áreas es que estas dejan de recibir nutrientes. Con lo que empiezan a acumularse en los músculos y tendones residuos bioquímicos. Esto ocasiona desde rigidez, calambres, falta de flexibilidad hasta tensión y dolor.
  • Por otro lado, se da otro factor. En situaciones de ansiedad y estrés las estructuras nerviosas experimentan una mayor sensación de dolor, la hipersensibilidad se eleva y es común experimentar mayor sufrimiento general en toda el área de la columna vertebral.

El síndrome de miositis

John E. Sarno fue un  profesor de rehabilitación clínica médica en la escuela de medicina de la Universidad de Nueva York que enunció la teoría del síndrome de miositis. Según él, el dolor de espalda por ansiedad tiene su origen en la tensión que ejercemos como consecuencia del estrés sobre los músculos de toda la columna vertebral.

¿Qué puedo hacer para aliviar el dolor de espalda asociado a la ansiedad o el estrés?

Para tratar el dolor de espalda por ansiedad necesitamos cambios. No se trata ni mucho menos de realizar una serie de ejercicios puntuales para después olvidarlos y pasar a otra cosa cuando ya no sentimos ninguna molestia. La espalda, como la salud mental, se atienden a diario y algo así requiere esfuerzos y voluntades cotidianas. Por ello, es interesante que reflexiones sobre los siguientes aspectos.

Claves para atender la espalda y tus emociones

Cuerpo y mente conforman un vínculo que se retroalimenta. No podemos preocuparnos por la salud física descuidando, por ejemplo, el aspecto emocional. Por ello, es importante que en primer lugar procuremos racionalizar nuestras emociones y cuidar nuestro diálogo interno.

  • Es decisivo que nos ofrezcamos tiempos de descanso a lo largo del día. Esos instantes de conexión, de calma física y mental son importantes.
  • Algo tan simple como salir a caminar todos los días durante media hora es muy saludable. El cuerpo, como la espalda, necesitan movimiento, de ahí que la natación, andar o correr sean muy recomendables.
  • Los ejercicios de respiración profunda y diafragmática son beneficiosos para tratar la ansiedad y el dolor físico.
  • Practicar yoga, por ejemplo, puede ser muy acertado en estos casos.
  • Hay que cuidar la postura delante del ordenador. Procura establecer intervalos de descanso en los que favorecer el movimiento.
Para concluir, a la hora de tratar el dolor de espalda por ansiedad es adecuado servirnos de un enfoque multidisciplinar. La psicología, la fisioterapia, el deporte y la ergonomía aplicada al trabajo son pilares indiscutibles que pueden mejorar nuestra calidad de vida.

lunes, 28 de junio de 2021

Psicastenia: la fatiga del alma o el sufrimiento irracional

Divagar de forma constante en la preocupación, la angustia y la obsesión sin forma ni razón hasta caer en estados de agotamiento absoluto. La psicastenia se acuñó en 1903 y a día de hoy aún sigue despertando un gran interés.

La psicastenía es uno de los términos más antiguos del mundo de la psicología. Surgió a principios de 1903 para definir el sufrimiento del alma humana, el dolor de quien se siente perdido y no confía en sí mismo. Esa angustia existencial aboca a la persona a la turbación permanente, al pensamiento obsesivo, a las fobias y a ese estado de ansiedad persistente y casi siempre irracional.

A día de hoy este concepto ya no se entiende de la misma manera, sin embargo, se concibe como un rasgo de personalidad, formando parte de inventarios como el MMPI. Fue el psiquiatra Piarret Jane quien introdujo esta dimensión a principios del siglo XX, gracias a su trabajo Las obsesiones y la psicastenia, el cual tuvo una gran trascendencia.

Podríamos definir a la persona psicasténica como alguien incapaz de apagar el ruido de su mente, de la preocupación que erosiona el ánimo y de esos problemas que no sabe cómo resolver. Esa rumiación continuada le somete e a un gran agotamiento y a una profunda indefensión en la que experimentar una elevada falta de control sobre lo que sucede a su alrededor.

Figuras como Carl Jung o Karl Jaspers se sintieron interesados por esta característica de la personalidad. En la actualidad, la psicastenia se vincula al trastorno obsesivo-compulsivo.

¿Qué es la psicastenia?

La psicastenia integra a día de hoy la subescala 7 del inventario de personalidad MMPI, que describe una forma de ser y actuar problemática, muy tendente al trastorno obsesivo-compulsivo. Es un rasgo habitado por las dudas constantes, por los miedos que atenazan y por un estado físico muy particular caracterizado por un gran agotamiento.

De este modo, si bien en el pasado llegó a usarse este término como categoría diagnóstica, en la actualidad es solo un rasgo de personalidad, es decir, la psicastenia no aparece como tal en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V).

Sin embargo, dada su trascendencia en la psicología e incluso lo llamativo de la palabra como tal, vale la pena conocer más datos sobre ella.

La psicastenia era un tipo de neurosis

El psiquiatra Pierre Jane dividió las neurosis en dos tipos: las histéricas y las psicasténicas. Mientras las primeras definían básicamente a las alteraciones emocionales acompañadas de convulsiones o parálisis, las segundas eran algo más complejas.

Evidenciaban un problema a la hora de aceptar la realidad y los cambios de la vida. Lo que hacían las personas era quedar bloqueados ante el sufrimiento vital, sin poder ir más allá, quedando atrapados en la negación, en la obsesión, en esa desesperación de quien se niega a asumir lo que le envuelve.

El psicasténico era un neurótico altamente irritable que queda hundido en su propio sufrimiento por no saber cómo aceptar el devenir de la vida. Y esa negación, le abocaba poco a poco a trazar un estado mental cada vez más patológico.

¿Qué características definen esta dimensión?

La psicastenia evidencia una amplia sintomatología. En la actualidad, este rasgo de personalidad nos es útil porque como bien hemos señalado, tiende a definir al paciente con un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Veamos no obstante esas dimensiones que la solían integrar:

  • Elevada ansiedad, pensamiento obsesivo y rumia constante.
  • Sensación de falta de control.
  • Son personas temerosas, inseguras y aprensivas.
  • Evidencian pensamientos negativos, con marcada desesperanza.
  • Les cuesta tomar decisiones.
  • Están atenazados por miedos irracionales y fobias.
  • Les cuesta regular sus emociones.
  • Tendencia a la autocrítica.
  • Sentimiento de extrañeza ante el mundo, no lo entienden ni se sienten partícipes, lo que les conduce a la inhibición intelectual y también social.
  • No pueden aceptar los cambios, evidencian una gran inflexibilidad mental.
  • Ese esfuerzo mental constante y el hecho de estar dando vueltas a las mismas cosas, les sumen en estados de gran agotamiento físico.
  • Padecen insomnio.
  • Es común que sufran tics nerviosos, además de enfermedades psicosomáticas.
¿Por qué se llama la fatiga del alma?

A principios del siglo XX solían denominar la psicastenia como la enfermedad de la fatiga del alma. Tras esta poética descripción se quería evidenciar algo muy concreto. A menudo, el ser humano queda atrapado en una esquina existencial sin saber a dónde dirigirse. Desde ese punto, el mundo parece extraño, falto de significados y sentido para quien lo atiende. Es entonces cuando uno se recoge en su propio interior, escabulléndose de todos y de todo.

Quien huye fortalece el miedo y es entonces cuando se retroalimenta la inseguridad, el pensamiento irracional, la obsesión y hasta el pánico. Ese temor sin origen concreto parte muy a menudo del desconcierto vital de esas personas que no hallan su lugar en el mundo. Sus almas no encuentran nada a lo que aferrarse y en medio de ese ciclo soledades y de pavor, lo que emerge es el cansancio, el agotamiento extremo.

En la actualidad, este tipo de definición ya no se aplica. Sin embargo, el término psicastenia se sigue usando para entender la manifestación de los trastornos obsesivo-compulsivos. En estos casos, estudios como los realizados en el Servicio de Psiquiatría del Hospital Hôtel-Dieu (Paris) indican que tratamientos con antidepresivos como la tianeptina resultan muy eficaces.

Los tiempos cambian, pero las realidades clínicas prevalecen para ser atendidas de manera más eficaces y poder garantizar la calidad de vida de las personas.

domingo, 27 de junio de 2021

Curiosidades sobre el azar

El azar es tan seductor que a lo largo de la historia reyes, emperadores y ciudadanos comunes y corrientes se han jugado joyas, tierras valiosas y hasta esposas e hijos en juegos de la fortuna. Hoy hablamos de él.

Las curiosidades sobre el azar parecen casi una redundancia, ya que el azar mismo tiene en sí una buena dosis de misterio. Ha sido un tema que suscita preguntas y frente al que se han formulado todo tipo de respuestas, la mayoría de ellas mágicas.

Sin embargo, una de las curiosidades del azar es que el concepto en sí ha dado lugar a teorías matemáticas y científicas de calado. Así mismo, más de un invento o descubrimiento ha sido fruto de esas casualidades sorprendentes.

Las curiosidades sobre el azar también tienen que ver con ese mundo de los juegos y las apuestas que a tantas personas les cautivan, al punto de hacerles perder la cordura. Los casinos están llenos de historias, leyendas y datos sorprendentes. De todo esto vamos a hablar enseguida.

La ciencia y las curiosidades sobre el azar

Una de las curiosidades sobre el azar tiene que ver con el hecho de que, a lo largo de la historia, ha tenido una conexión fértil con la ciencia. Incluso varias teorías e hipótesis no han nacido en un laboratorio o una mesa de escritorio, sino frente a algún juego en el que se tienta a la suerte.

Sin ir muy lejos, lo que ahora se conoce como “teoría de la probabilidad” tuvo su origen en algo que todos hemos hecho alguna vez: jugar a los dados. Gerolamo Cardano era un médico italiano aficionado estos juegos. Como no le gustaba perder, decidió abordar el asunto de forma matemática. Y he ahí que logró dos cosas: sentar las bases del concepto estadístico de probabilidad y dejar en la bancarrota a muchos contendientes.

Algo por estilo le ocurrió a Karl Pearson, un matemático que no era jugador. Sin embargo, le interesaban los fenómenos aleatorios e ideó un método para calcularlos. Una forma de probar si sus datos eran correctos era aplicarlos a los resultados de la ruleta. En aquel entonces, el diario Le Monaco publicaba tales resultados de los casinos de Montecarlo.

El buen Pearson se sintió muy frustrado. Su método no funcionaba justo con esos resultados. En todo lo demás sí. Sus estudios dieron la base para el cálculo de probabilidades. Nunca se enteró que los perezosos periodistas de Le Monaco inventaban los resultados para publicarlos, en lugar de tomarlos de la fuente correcta.

Los juegos de azar

Hablar de las curiosidades sobre el azar es imposible sin referirse a los casinos, verdaderos templos en esta materia. Si uno pregunta cuál es la capital mundial de los juegos de azar, la mayoría respondería: “Las Vegas”. No es cierto. Aunque este sea icónico, el lugar en el que hay más espacio dedicado en el mundo a esta materia está en Macao (China). Dicho sea de paso, es el único lugar de ese país en donde ese tipo de juegos son legales.

Cuando se habla de casinos, lo usual es que venga a la mente la imagen de la ruleta o del blackjack. Sin embargo, la realidad no es como parece. ¿De cuál de esos juegos sacan los casinos sus mayores ingresos? De ninguno de ellos. Las grandes cantidades de dinero vienen de las pequeñas inversiones en las máquinas tragaperras, ya que hasta los no jugadores prueban suerte en ellas.

Hablando de máquinas tragaperras: no son tan inofensivas como parecen. La probabilidad dice que es más posible morir aplastado por una de ellas, que de la mordida de un tiburón. Hasta 20 personas pueden morir debajo de una de esas máquinas al año, mientras que los tiburones solo son letales para 12 personas en ese mismo lapso.

Más curiosidades sobre el azar

El azar hace nacer amores, muertes, instantes gloriosos y también tragedias. Aunque siempre se le asocia con la buena o la mala suerte, lo cierto es que tiene más que ver con las matemáticas, que con las fuerzas invisibles.

Pese a esto, los aficionados al azar suelen confiarse mucho más de la buena fortuna, que del cálculo. J. Talazac fue el autor de un libro llamado Manual secreto de suerte en el juego. En él recogió consejos para atraer la buena suerte como: “consiga un trozo de calzado de una mujer joven que haya muerto accidentalmente”.

Otro de sus consejos señalaba: “debe jugar el tercer viernes de luna nueva, a la hora de Júpiter y después de la puesta de sol”. Luego se debía escribir una consigna “con tinta mágica” y poner una cabeza de víbora en el centro del escrito. Si funcionaba o no, vaya uno a saber. A Talazac, de seguro, le trajo buena suerte. Vendió miles de ejemplares de su libro.

sábado, 26 de junio de 2021

Perfil psicológico de los estafadores, los reyes del engaño

El engaño está ligado a nuestra naturaleza. Con mayor o menor intención, todos mentimos. Ahora bien, en el extremo encontramos a aquellas personas que hacen del engaño su principal fuente de ingresos. Así, hoy queremos hablar del perfil del estafador.

El engaño ha existido siempre, y los estafadores también. Por lo general, muchas personas destacan por su gran altruismo. Desgraciadamente, estas son las víctimas favoritas de los estafadores, que no dudan en aprovecharse de la buena voluntad y de la confianza de otros.

Los estudios realizados sobre la confianza dan a entender que la mayoría de nosotros estamos de alguna manera programados para confiar en los demás.

Por norma, no ponemos en duda el relato de los demás, salvo que seamos especialmente incrédulos, la persona cuente con determinados precedentes o el contenido de la propia narración sea una justificación de una conducta que, de alguna manera, no deja en buen lugar al otro, como llegar tarde. Esta declinación neuronal hacia la confianza hace que podamos ser engañados con facilidad.

Introducción a las estafas

El delito de estafa se encuentra tipificado en el artículo 248 del Código Penal. En él se establece que comete una estafa la persona que, con ánimo de lucro, utilice el engaño para producir error en otro, induciéndole a realizar u acto de disposición en perjuicio propio o ajeno.

También el que, con ánimo de lucro, y valiéndose de alguna manipulación informática o artificio semejante, consiga la transferencia no consentida de cualquier activo patrimonial en perjuicio de tercero.

Así como quienes fabriquen, introduzcan, posean o faciliten programas de ordenador específicamente destinados a la comisión de las estafas.

Diferencia entre delito y falta de estafa

Por otra parte, cabe señalar que se considera un delito de estafa cuando la cuantía de lo defraudado excede de los 400€. Cuando el valor de lo estafado es inferior a esta cantidad, se considera una falta de estafa.

Perfil psicológico de un estafador

El perfil psicológico de un estafador se relaciona con características asociadas a la ambición, la avaricia y la gran capacidad para la manipulación y el engaño, de ahí que se aprovechen de la ingenuidad de muchas personas.

A ello se añade que son personas carismáticas, observadoras, que estudian a sus víctimas y con gran capacidad para la palabra.

Suelen ser personas educadas, con buena presencia, que hablan con mucha seguridad y que se ganan pronto la confianza de su víctima. El secreto de todo buen estafador no es lograr que la víctima confíe en él, sino que la víctima sienta que el estafador confía en ella, lo cual es totalmente diferente.

En muchas ocasiones, pueden llegar a utilizar una falsa fragilidad y vulnerabilidad, provocando sentimientos relacionados con el altruismo.

Esto les lleva a buscar víctimas más vulnerables. Los perfiles favoritos son las personas mayores, los turistas, personas desempleadas y personas que tienen necesidades económicas. En la mayoría de las ocasiones son desconocidos, y es habitual que, una vez cometida la estafa, desaparezcan de la zona o municipio.

La falta de empatía, asociada a un egoísmo natural, es una característica altamente asociada a los estafadores, al igual que la falta de remordimientos, antes, durante y después de cometer el engaño y la estafa.

Recomendaciones ante los estafadores

La mejor prevención siempre es una buena información. Por ello, se aconseja no hablar sobre inversiones con personas que no sean de confianza, no facilitar el número secreto de la tarjeta, desconfiar de todo técnico que aparece sin previo aviso y requiera dinero con urgencia (en este caso, se recomienda comprobar que pertenece a la empresa), etc.

Finalmente, cuando se es víctima de una estafa, es fundamental formular una denuncia. De esta forma, se podrá recuperar lo perdido, si no se recupera la cantidad completa, tal vez una parte; pero, sobre todo, se ayudará a que otras personas no caigan en las entretejidas telarañas de los estafadores.

Algunos de los mayores engaños de la historia

Dos de los estafadores más famosos de la historia saltaron al cine: el de Frank Abagnale (en 1960), quien suplantó su identidad hasta en ocho ocasiones y canjeó cheques falsos por un total de 2,5 millones de dólares. La película Atrápame si puedes (Catch me if you can) cuenta esta historia, dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Leonardo Di Caprio.

El otro caso es el de Nick Leeson (en 1995), un operador de bolsa británico que provocó la quiebra de la banca Barings, después de dejar un agujero de 1.400 millones de dólares, cuya película fue protagonizada por Ewan McGregor y se titula El gran farol (Rogue Trader).

Por otra parte, un caso igual de famoso y más reciente es la estafa protagonizada por Bernard L. Madoff (en 2008), el gran estafador de Wall Street, quien a través del método de la estafa piramidal se embolsó fraudulentamente una cantidad superior a 50 000 millones de dólares. Por ello fue condenado en el año 2009 a 150 años de prisión, aunque terminaría falleciendo en abril de 2021.

En un mundo tan moderno, los considerados timos tradicionales conviven con los nuevos. Estar alerta es sin duda una prioridad para evitar estafas y engaños, especialmente en épocas de crisis como la actual.

viernes, 25 de junio de 2021

Cómo comemos define nuestra personalidad

Cómo comemos parece estar asociado a nuestra personalidad. O al menos, así lo asegura un curioso experimento. En él, se encontraron hasta 10 patrones de personalidad según nuestra manera de comer. ¿Con cuál te identificas?

¿Crees que cómo comemos define nuestra personalidad? Pues podría ser que sí; o, al menos, así lo asegura Juliet A. Boghossian a través de un experimento, según el cual, nuestra personalidad se expresa en la mesa, a través de la forma en la que comemos.

A través de este experimento se encontraron diferentes patrones de personalidad, en función de cómo las personas se comportan a la hora de comer: si saborean mucho los alimentos o no, si comen a toda prisa, si seleccionan detenidamente lo que comerán, si mezclan o no diferentes ingredientes… ¡Descubre cuál es tu patrón!

Cómo comemos define nuestra personalidad

El experimento mencionado, realizado por la compañía Food-Ology intentó dar respuesta a la cuestión de si cómo comemos define nuestra personalidad. Esta compañía de California se encarga de estudiar la manera en la que se vinculan los hábitos relacionados con la comida con los rasgos de personalidad y las tendencias de comportamiento.

En el experimento se demostró que hay ciertos patrones de personalidad que presentan características específicas a la hora de comer.

La fundadora de Food-Ology, Juliet A. Boghossian, experta en conductas relacionadas con la comida, lideró el experimento.

Los que comen y saborean

Según el experimento, las personas que comen sin prisas, que saborean y que mastican bien todos los alimentos, son personas controladoras y seguras de sí mismas, que saben apreciar la vida.

Además, esta manera de ser tan calmada a la hora de comer se reflejaría también en su vida a través de conductas o aspectos como el control o la seguridad personal.

Los que comen a toda prisa

Aquellos que engullen a toda prisa la comida, sin masticarla, son personas acostumbradas a hacer muchas cosas a la vez.

En las relaciones, estas personas suelen anteponer los intereses de los demás a los suyos. Por otro lado, necesitan gozar de un espacio propio.

Las personas que clasifican los alimentos

Los que comen clasificando previamente los alimentos, ya sea según sus colores, tamaño u origen, son personas que tienden a buscar el orden y la limpieza. También que desean vivir de forma tranquila. En el trabajo, son muy organizadas, pero poco resolutivas ante situaciones imprevistas y estresantes.

Los aventureros

Los aventureros en la comida son aquellas personas que se atreven a probar platos e ingredientes nuevos. Suelen ser personas extravertidas y a las que les gusta el riesgo. Nunca se aburren y suelen gustar a todo el mundo.

Por otro lado, no les gusta el aislamiento. Necesitan tener siempre a personas a su alrededor.

Los introvertidos

Por contra, según el experimento, las personas más introvertidas en su vida son aquellas que suelen comer siempre lo mismo y que no mezclan muchos alimentos o ingredientes. Además, se trata de personas analíticas y detallistas.

Los apasionados de las mezclas

En cambio, las personas que mezclan varias comidas e ingredientes son personas fuertes, amigables y con una gran responsabilidad, siempre según el experimento.

Por otro lado, en el trabajo les falta un poco de sentido práctico a la hora de priorizar tareas.

Personalidad despreocupada

Las personas con una personalidad más “despreocupada” son las que sorben y mastican con la boca abierta cuando comen, haciendo mucho ruido. No les importa mucho lo que piensen los demás de ellas.

En este sentido, tienen un perfil franco y directo que no siempre gusta a todo el mundo. De esta forma, esta manera de ser tan “despreocupada” se reflejaría en la comida y en otros ámbitos de su vida.

Los planificadores

En el experimento también se encontró que, las personas muy planificadoras, durante sus comidas, cortan y preparan todos los alimentos, minuciosamente, antes de empezar a comer.

Además, son personas que “viven más en el futuro” que en el presente (les cuesta centrarse en el aquí y ahora y disfrutar).

Los controladores curiosos

Los quisquillosos son aquellos que necesitan saberlo todo sobre lo que van a ingerir. Se trata de personas muy curiosas. Sin embargo, pese a esa curiosidad, crecen en su zona de confort y no suelen arriesgar.

Los que comen siempre lo mismo

Las personas que suelen comer siempre lo mismo, un alimento tras otro y, además, sin mezclas, suelen ser personas analíticas, detallistas y metódicas. Pueden, en algunos casos, rozar la rigidez mental.

Apuntes finales

Lo cierto es que la personalidad se refleja en la mayoría de nuestras acciones cotidianas, lo que incluye comer. Lógicamente, no todas las personas con un tipo de personalidad tienen por qué comer de la misma forma.

Sin embargo, tal y como revela el estudio, sí podrían existir ciertos rasgos de personalidad que nos predisponen, en muchos casos, a actuar de una forma o de otra, también cuando comemos.

Y tú, ¿qué patrón presentas? ¿Alguna vez te has preguntado cómo comes y si esto puede tener algo que ver con tu forma de ser?


jueves, 24 de junio de 2021

Parosmia, todo me huele mal: ¿a qué se debe este fenómeno?

Las personas que sufren parosmia experimentan a menudo arcadas solo con oler la comida. Esa alteración en el olfato puede hacer que una ensalada huela a basura y nuestro perfume favorito a azufre. Lo analizamos a continuación.


miércoles, 23 de junio de 2021

3 motivos por los que alegrarte del éxito ajeno también es bueno para ti

Al contemplar el éxito ajeno, podemos sentirnos fracasados por comparación. Sin embargo, alegrarnos de las victorias de otros puede jugar a nuestro favor. Te mostramos cómo funciona esta relación.

“Deséales el bien a otros, su éxito no va a limitar el tuyo“. ¿Alguna vez has escuchado esta frase o alguna otra similar? ¿Cómo te hace sentir? Desde una perspectiva puramente lógica todos comprendemos que lo que sucede en las vidas ajenas no determina lo que ocurre en la nuestra; sin embargo, a veces resulta inevitable compararse y experimentar una cierta sensación de fracaso personal ante los logros de los demás. No obstante, queremos recordarte por qué alegrarte del éxito ajeno es bueno para ti.

No se trata únicamente de ser empáticos o bondadosos. Es evidente que desear la felicidad de quienes nos rodean es una actitud muy loable y moralmente deseable. Pero más allá de esto, nosotros mismos podemos obtener beneficios al cambiar nuestra perspectiva respecto a los éxitos ajenos.

La envidia, la necesidad de comparación, la frustración… todas son emociones. Así, comprendiendo cómo nos afectan, seremos más capaces de gestionarlas.

¿Por qué alegrarte del éxito ajeno es bueno para ti?

Relaciones sociales más satisfactorias

Schadenfreude es un término alemán que designa el sentimiento de alegría o satisfacción que surge al contemplar la infelicidad ajena. Todos lo hemos experimentado en algún momento, aunque por norma lo mantenemos en privado.

No obstante, pese a que no declaremos abiertamente ese deseo por ver fracasar a otros, este si puede verse se reflejado en las relaciones interpersonales.

Las respuestas, las actitudes y los consejos que ofrecemos suelen dejar entrever cuál es nuestra posición respecto a la vida del otro; y, finalmente, la envidia y la falta de apoyo pueden hacer mella en las relaciones. Nuestros familiares, amistades y personas cercanas pueden sentirse traicionadas, manipuladas y decepcionadas al percibir que no nos alegran sus éxitos.

Por el contrario, si apoyamos y alentamos el avance de quienes nos rodean, si disfrutamos con sus victorias, estaremos fortaleciendo el vínculo. Y, por ende, disfrutaremos de conexiones humanas más satisfactorias.

Bienestar personal

Aunque es humano sentir envidia, es indudable que se trata de una emoción desagradable. En primer lugar, existe una gran carga de culpa asociada cuando no logramos alegrarnos del éxito de quienes amamos. Generalmente nos percibimos como malas personas y sentimos que no estamos correspondiendo de forma justa a nuestro rol de amigo, pareja o familiar.

Pero, además, esta constante comparación nos lleva a sentirnos mediocres, a fijar el foco en nuestros fracasos, en aquello de lo que carecemos y que otros poseen. De este modo, el malestar emocional no hace sino incrementarse.

Por otro lado, cuando alentamos, motivamos y acompañamos, nos sentimos satisfechos con nuestro papel, con nuestros valores y actuaciones. Y este bienestar interno puede motivarnos a mantener esta actitud.

Éxito propio

Aunque no lo creas, alegrarte del éxito ajeno te acerca a conseguir tus propias victorias. Esta asociación se da por la coherencia interna que se establece.

Paradójicamente, deseamos obtener un triunfo mientras criticamos y rechazamos a quienes ya lo han alcanzado. Despreciamos las relaciones ajenas mientras anhelamos encontrar el amor, criticamos a las personas prósperas mientras deseamos aumentar nuestros ingresos o juzgamos las amistades de los demás al tiempo que nos preguntamos por qué estamos tan solos.

La coherencia es la base para alcanzar cualquier meta. Nuestros pensamientos, sentimientos y acciones han de estar alineados. Así, si comenzamos a percibir con agrado y satisfacción los logros de otros, nos será mucho más sencillo dirigirnos hacia ese mismo lugar.

Alegrarte del éxito ajeno es un hábito

La incapacidad para alegrarse del éxito ajeno está influenciada por la envidia. De este modo, quienes se sienten satisfechos con su propia situación actual encuentran más sencillo compartir la felicidad de los demás. Sin embargo, también se trata de un hábito.

Cuando nos habituamos a reaccionar de un modo determinado, ese tipo de actitudes, pensamientos y acciones son las que terminan resultándonos más naturales y automáticas. No obstante, está en nuestra mano cambiarlas.

Comienza por observar qué piensas, qué sientes y qué haces cuando alguien cercano te comunica un logro. A partir de aquí, establece qué actitudes te gustaría cambiar y por cuáles quieres sustituirlas. Una vez hayas identificado cómo te gustaría reaccionar, comienza por practicar de forma consciente.

Cuando te descubras comparándote, sintiendo envidia o deseando el fracaso ajeno, recondúcete hacia otro tipo de pensamientos más funcionales. Los beneficios que obtendrás al alegrarte del éxito ajeno harán que esta dinámica se trasforme en un hábito.

martes, 22 de junio de 2021

Síntomas físicos del estrés: 9 señales que debes atender

Cefaleas, rechinar los dientes por la noche, dolor de estómago... Los síntomas físicos del estrés pueden ser muy molestos, pero cuando esta condición se vuelve crónica la salud puede verse seriamente afectada.

Los síntomas físicos del estrés alteran por completo la calidad de vida. Lo llamativo es que todos nosotros estamos preparados para actuar, responder y manejar el estrés, sin embargo, el problema llega cuando se cronifica. El estrés experimentado en pequeñas dosis puede resultar hasta beneficioso, pero cuando supera nuestros recursos todo se desborda: mente, cuerpo y la vida misma.

La verdad es que a todos nos encantaría desarrollar una respuesta más óptima frente al estrés. Manejarlo de manera rápida y efectiva. Sin embargo, lograr tal artesanía no es nada fácil. Somos, al fin y al cabo, esa sociedad agotada, siempre preocupada y que apenas tiene tiempo de atenderse a sí misma.

El coste de no cuidar un poco mejor el bienestar mental revierte en la salud física, en especial cuando llevamos meses arrastrando una condición de estrés crónico. Sistema respiratorio, musculoesquelético, cardiovascular, digestivo… Todo el organismo puede verse afectado.

Síntomas físicos del estrés que debes conocer

Hay quien evidencia una mayor reactividad al estrés, es decir, su patrón de respuesta ante las dificultades cotidianas es más sensible. A veces, el simple hecho de haber sufrido algún trauma en el pasado eleva esa activación psicofisiológica ante cualquier presión, amenaza real o imaginada, preocupación o problema común.

Rumiación, angustia, ansiedad anticipatoria, inquietud… La mayoría sabemos cuándo nos sentimos estresados y cómo ese estado altera nuestra capacidad para concentrarnos, tomar decisiones, trabajar o estudiar. Sin embargo, en lo que se refiere a los síntomas físicos del estrés es muy común confundirlos con otras alteraciones.

Uno puede acudir al médico preocupado por sus mareos, por cierta dificultad para respirar. Sin embargo, tras estas características puede estar en muchos casos ese estrés que tiende a acelerar el corazón, que reduce el nivel de dióxido de carbono en la sangre y que deriva a veces en la clásica hiperventilación.

Así, es necesario entender que a veces, esta condición psicológica puede estar detrás de múltiples alteraciones físicas. Las analizamos.

1. Dolor de mandíbula: el síndrome de tensión temporo-mandibular

¿Has tenido una época en que la mandíbula te dolía y no sabías por qué? El síndrome de tensión temporo-mandibular es efecto directo del estrés y cursa con dolor de mandíbula, dientes y de oído. Te molesta hablar, comer y hasta bostezar.

En un estudio realizado en la Universidad do Estado (Brasil) nos explican que este trastorno es muy común en los universitarios. Contextos de presión, angustia cotidiana debido a los estudios, por ejemplo, hacen que muchos jóvenes acudan al dentista en busca de algún tratamiento.

2. Alteraciones digestivas: diarrea, estreñimiento, náuseas

Estrés, intestino, emociones… El vínculo entre todos estas dimensiones es tan estrecho que es imposible entender el sistema digestivo sin esa conexión directa con el cerebro. Así, cuando el sistema nervioso simpático detecta una amenaza o un peligro lo primero que hace es ralentizar tareas como la digestión.

Además, tiende a priorizar la circulación hacia los músculos, lo cual deja con un menor aporte de oxígeno y nutrientes a nuestro estómago e intestinos. Las alteraciones intestinales son algo común.

3. Taquicardias, el corazón desbocado

La presencia de hormonas como el cortisol o la adrenalina tienen un gran impacto sobre el sistema cardiovascular. Las taquicardias y las arritmias son efectos comunes de las situaciones de estrés.

4. Mayor número de infecciones (gripes, resfriados..)

La Universidad de Missouri-Kansas en colaboración con la de Baqiyatallah realizó un estudio sobre los síntomas físicos del estrés. En él se demostró cómo esta condición afecta a la función del sistema inmunitario, llegando a alterar incluso tareas del sistema neuroendocrino.

Esto tiene como consecuencia que, en caso de padecer estrés crónico, tengamos un riesgo mayor de desarrollar más infecciones o que nuestros procesos de convalecencia sean más largos a la hora de recuperarnos de una enfermedad.

5. Dolores musculoesqueléticos: ¡contracturas!

Sí, las contracturas por estrés son una realidad y algo habitual como efecto de la sobrecarga del trabajo. Dolor en el cuello o las cervicales, calambres, tensión en la espalda y los hombros… Todo esto son realidades muy comunes y uno de los síntomas físicos del estrés más recurrentes.

6. Boca seca, no tengo saliva para tragar

A muchos les será conocida esta sensación, la de sentir que cuesta tragar saliva, que la boca está más seca de lo normal. Este fenómeno se llama xerostomía y aparece como respuesta al estrés y también como efecto de algunos medicamentos. Algo así puede hacer que cueste incluso ingerir alimentos.

7. Problemas para dormir

Otro de los síntomas físicos del estrés se relaciona con el descanso nocturno. Cuesta conciliar el sueño, no importa lo agotados que estemos, es imposible cerrar los ojos y descansar.

8. Síntomas físicos del estrés: el agotamiento

El agotamiento es una constante entre quienes padecen estrés crónico. Cualquier tarea se realiza sin ganas, los fines de semana no sirven para recuperar fuerzas y es común acudir al médico en busca del origen de ese estado. No siempre es fácil admitir que ese estado mental nos está mermando la salud

9. Alteraciones en la menstruación

Este dato también es muy frecuente.  Cuando una mujer experimenta altos niveles de estrés es común que sufra alteraciones en sus ciclos menstruales: se vuelven irregulares, pueden ser más dolorosos y a veces es frecuente sufrir retrasos de varios días e incluso de semanas.

Para concluir, es importante señalar que cada persona evidencia una sintomatología propia asociada al estrés. Sin embargo, cuando estos estados se alargan en el tiempo, es conveniente buscar ayuda profesional. Nuestro bienestar lo merece.

lunes, 21 de junio de 2021

Mantener la concentración puede ser un juego de niños si sabes cómo

Hoy te voy a proponer que seas como Isaac Asimov. ¿Vas a escribir novelas de ciencia ficción? No. Vas a descubrir que mantener la concentración es muy sencillo. Así podrás ser como el célebre autor, que dijo con bastante simpatía que “nada altera mi concentración. Podrías hacer una orgía en mi oficina y yo no miraría. Bueno, quizá una vez”.

Para ello, vamos a conocer algunas de las claves que se estudian en psicología para mantener la concentración. No debemos olvidar que ser capaces de mantener una buena atención a lo largo del tiempo es vital. En cualquier tarea, ya sea laboral, estudiantil, en la cocina, cuidando a niños… es necesario tener el estado de alerta adecuado para ser más productivos y cuidadosos.

Cómo mantener la concentración

Habrás escuchado millones de trucos e ideas para mantener la concentración. Te dirán que funcionan y que son muy eficientes. Puede ser que sí, y puede ser que no. Cada persona tiene su personalidad, y consejos que sirven para alguien, tal vez no funcionen en otros casos. Los que te vamos a contar aquí están respaldados por estudios, así que seguro que es una buena idea que los pongas en marcha.

Escribir con papel y bolígrafo

Aunque parezca increíble, escribir en el teclado de nuestro ordenador no es la mejor medida para ampliar y mejorar nuestra concentración. Según la profesional Lizette Borreli en un artículo publicado en Medical Daily, es mejor hacerlo con papel y bolígrafo.

Según Borreli, redactar en papel con un bolígrafo o lápiz exige más esfuerzo. De esta forma, nuestro cerebro tiene que hacer un tipo de trabajo que es más natural para mantener la concentración. Además, también mejora la memoria a largo plazo y nos ofrece menos distractores.

Jugar al ajedrez

¿Jugar al ajedrez es bueno para la concentración? Según el estudio llevado a cabo por Science Direct, así es. Este deporte exige una gran capacidad mental, pues hay que pensar y analizar cada jugada, guardar en la memoria la posición de determinadas fichas e intentar intuir la estrategia del rival.

Como es lógico, si necesitas ampliar tu capacidad de análisis, tu concentración se verá reforzada. Además, jugar al ajedrez también es positivo para mejorar en otras capacidades, tales como el razonamiento estratégico y lógico.

Dibujar mientras escuchas

Curioso, ¿verdad? ¿Es posible que dibujar mientras escuchas una clase o a un interlocutor sirva para mejorar la concentración? Según un estudio que se publicó en la revista Time, sí, es factible que ayude en este sentido.

¿Cómo es posible que dibujar pueda mejorar la concentración? Es sencillo. Según el estudio, mientras escuchas, dibujar te procura un entretenimiento que centra tu conciencia pero sin una demanda de recursos cognitivos excesiva. De esta manera evitarías la desconexión por aburrimiento y mejorías la capacidad de retención. Esta estrategia para funcionar requiere de algo importante: que sepamos en todo momento cuál es la tarea principal (escuchar) y la secundaria (dibujar).

Poner música ambiental

Otra buena estrategia para favorecer nuestra concentración consiste en utilizar música ambiental. Diferentes estudios afirman que una música de fondo, a un volumen bajo y sin muchas variaciones en el tono, favorece la concentración. Por otro lado, si nos descantamos por utilizar esta estrategia tenemos que conocer que sobre su efecto hay ciertas controversias.

Algunos psicólogos creen que la música estimula la actividad cognitiva y cerebral. No obstante, mientras estamos concentrados, podría tener también un efecto distorsionador en el proceso de almacenamiento de nueva información. Así, lo ideal sería escucharla antes de la actividad para la que requerimos concentración o ponerla mientras realizamos tareas en las que no buscamos aprendizaje, como puede ser tender la ropa o hacer la comida.

Sin embargo, otros creen que es un buen acicate para estar concentrados en la tarea. Eso sí, no sirve cualquier tipo de música. En general, la clásica es la preferida por las personas que utilizan esta estrategia para mejorar su concentración.

Jugar con las cartas

Además del ajedrez, también hay otros juegos que sirven para mejorar la concentración. Las cartas, el dominó, los sudokus… todas ellas son actividades que estimulan nuestra capacidad para atender y retener.

De hecho, todos estos juegos se utilizan en programas que se aplican a personas que sufren un deterioro cognitivo leve o con personas mayores para que se mantengan activas mentalmente. El motivo por el que se utilizan es porque estos juegos son considerados como un buen estímulo para procesos psicológicos básicos, como es la atención, y dentro de la atención, la concentración.

No lo dudes más si crees que tienes problemas de concentración y te cuesta memorizar. Como puedes ver, los juegos y otras actividades divertidas son excelentes para la retención de ideas. Así al menos lo considera la ciencia, teniendo en cuenta los resultados de los estudios que se ha realizado. ¡Ahora está en tus manos poner estas estrategias en marcha!

domingo, 20 de junio de 2021

La ciencia descubre que tenemos 5 tipos de apetito

Una investigación del Centro Charles Perkins encontró que el ser humano y otros animales tienen diversos tipos de apetito.

La ciencia ha descubierto que existen varios tipos de apetito, no solo en los seres humanos, sino en muchos animales. En realidad, el apetito es un fenómeno mucho más complejo de lo que puede parecer a primera vista. El organismo es una sofisticada obra de ingeniería que siempre busca el equilibrio.

Lo primero que se debe decir es que el hambre no es lo mismo que el apetito. La primera es una necesidad estrictamente fisiológica. Surge porque el cuerpo reclama los nutrientes que requiere para funcionar de manera adecuada. Es, por así decirlo, una solicitud de “combustible” para operar.

El apetito en cambio es un proceso más complicado. En principio, está más asociado con el placer que con el instinto de supervivencia. No es necesariamente estimulado por las necesidades básicas del cuerpo, sino también por otras razones. De ahí que los científicos digan que existen varios tipos de apetito.

Lo que marca la diferencia

Antes de hablar acerca de los diferentes tipos de apetito, señalemos que esa necesidad de comer está regulada por el hipotálamo en el ser humano. Este lanza las señales cuando se requieren nutrientes para compensar el gasto de energía. También indica cuándo es suficiente.

Sin embargo, ya en el pasado se detectó que a veces se ingieren alimentos en una cantidad razonable, pero el hipotálamo no envía la señal de “Basta”. Sucede en particular con las grasas y los azúcares. Esto quiere decir que se puede comer una gran cantidad de estos alimentos y no aparece la sensación de saciedad.

De otro lado, también los azúcares y las grasas consiguen estimular la producción de dos neurotransmisores: la dopamina y la serotonina. Ambos se relacionan con la sensación de bienestar y placer. Por lo mismo, estos alimentos pueden llegar a generar adicción, como lo haría una droga.

Los tipos de apetito y las langostas

Ahora bien, a esos conocimientos que ya se habían acopiado, ahora se han sumado otros muy interesantes. Debemos los nuevos datos a los biólogos David Raubenheimer y Stephen J. Simpson, que han estudiado el tema por más de 30 años. Fruto de sus estudios se publicó el libro Eat Like the Animals o Come como los animales.

El título por sí solo ya es muy sugestivo y alude literalmente a lo que estos dos investigadores encontraron en sus pesquisas. Su estudio central se hizo con langostas. A un grupo de estos animales se les dio un alimento rico en nutrientes y bajo en carbohidratos; al mismo tiempo, se les ofreció un alimento rico en carbohidratos y bajo en nutrientes.

Se emplearon varios tipos de alimento, siempre con el mismo principio, y las langostas, inequívocamente, distribuyeron lo que comían de forma equilibrada. O sea que ingerían la proporción adecuada de proteínas, sin importar qué tantos carbohidratos tenían a su disposición.

Un segundo experimento

Para avanzar en la investigación, los científicos experimentaron con otros dos grupos de langostas. A uno de ellos le dieron una dieta con exceso de carbohidratos y baja proporción de proteína; con el otro grupo hicieron lo contrario: le dieron alimentos con alta cantidad de proteína y baja proporción de carbohidratos. Cada ejemplar podía comer todo lo que quisiera.

El grupo que recibió una gran oferta de proteínas comió muy pocos carbohidratos. En cambio, el que recibió una cantidad elevada de carbohidratos comió mucho más, para compensar la falta de proteínas. ¿Por qué estos animales prefieren las proteínas? Sencillamente porque estas les garantizan mejor el desarrollo y la supervivencia.

De este modo, los investigadores comprobaron que había varios tipos de apetito en las langostas. Lo más llamativo fue que los científicos replicaron este experimento con humanos. El resultado fue el mismo que en las langostas.

Los tipos de apetito y el control del peso

Finalmente, los investigadores concluyeron que existen cinco tipos de apetitos: de proteínas, carbohidratos, grasas, calcio y sodio (sal). En el caso de los humanos agrupan los tres primeros bajo la categoría de “macronutrientes”.

Los alimentos ultraprocesados contienen principalmente grasas y carbohidratos. Por lo mismo, una dieta basada en este tipo de alimentos hace que se deba consumir más cantidad de comida para alcanzar el nivel de proteína que el cuerpo requiere y que está en pequeñas proporciones en esos alimentos.

La conclusión de la investigación indica que los seres humanos, al igual que al menos 50 especies de animales, tienen mecanismos para buscar un equilibrio en la comida. Sin embargo, este solo opera correctamente cuando se consumen los alimentos con los que evolucionamos. De lo contrario, se altera. Por lo mismo, quizás lo mejor es “comer como los animales”.

sábado, 19 de junio de 2021

Sobrevivir en un ambiente laboral tóxico

¿En tu trabajo priman las habladurías y los enfrentamientos entre compañeros? ¿Sientes que tus jefes no valoran tu capacidad de trabajo? ¿Qué posibilidades reales tienes de mejorar en la empresa para la que trabajas? Estas son algunas preguntas clave para saber si estás trabajando en un ambiente laboral tóxico que aquí te ayudamos a responder.

Independientemente de si el trabajo que realizamos nos agrada en mayor o menor medida, el ambiente en el que lo desarrollamos influye en nuestros resultados, en nuestro día a día y, en definitiva, en nuestra calidad de vida. Sobre todo, si nos encontramos inmersos en un ambiente laboral tóxico, ese en el que el malestar aparece como un compañero más de trabajo y en el que el drama, las peleas y los problemas personales entre compañeros son parte de la rutina.

De hecho, a veces ocurre que nos sentimos mal con nosotros mismos en muchos aspectos de nuestra vida y no somos conscientes de que el foco del problema se encuentra en un mal entorno laboral. Nos hemos acostumbrado tanto a esa dinámica que más que una excepción, casi ni nos percatamos de ella y de sus consecuencias derivadas. Profundicemos.

Analizando el ambiente laboral

Hacerse ciertas preguntas sobre el trabajo, así como sobre el ambiente en el que se realiza, es de enorme importancia para tomar cierta perspectiva de la situación laboral en la que nos encontramos y las posibilidades con las que cuenta en el futuro dentro de la empresa en la que se trabaja.

Generalmente, los problemas que se crean entre compañeros son consecuencia directa de un mal liderazgo por parte de quien tiene un equipo de trabajo a su cargo. Así, una manera incorrecta de dirigir a un conjunto de personas, sin una sinergia ni una comprensión mutua, puede llevar a la toxicidad ambiental.

El favoritismo, la falta de respeto por la vida personal de cada uno, la ausencia de límites claros, el consentimiento de actitudes chismosas y poco profesionales entre empleados, etc. son actitudes que no deberían ir de la mano con un auténtico líder democrático. De esta forma, si percibimos que nuestro jefe puede ser de este tipo, existe una alta probabilidad de que nos encontremos sumergidos en un ambiente laboral tóxico.

La falta de oportunidades como génesis de la toxicidad

Valorar las oportunidades que el trabajo actual ofrece para el futuro, en forma de posibilidades de promoción o movilidad vertical, es otro componente importante en el propósito de examinar la calidad del ambiente laboral.

Entornos en los que los líderes son incapaces de ofrecer un feedback constructivo sobre el desempeño de la labor de sus empleados o en los que planea la duda constante sobre la toma de decisiones correctas por parte del trabajador, pueden ser ambientes de trabajo donde el futuro del trabajador esté relativamente vetado.

Hay empresas, especialmente en el momento laboral actual, que tienden a esforzarse por hacer sentir afortunados a sus trabajadores con el trabajo que se les ofrece, a cambio de tener que desarrollarlo en un ambiente laboral tóxico. Claramente, casi todos necesitamos trabajar, pero aceptar este tipo de términos puede resultar una trampa que afecte negativamente a largo plazo a muchos aspectos vitales.

El equilibrio entre trabajo y vida personal

No hay duda de que nuestro trabajo suele ocupar un lugar importante en nuestras vidas, pero si nos vemos restando tiempo a nuestra vida personal para verterlo en el trabajo, podríamos estar empezando a atravesar la línea que delimita la toxicidad de la normalidad laboral.

Un buen baremo para medir la posible presencia y alcance de esta situación es reflexionar sobre si nuestro tema de conversación durante el tiempo libre gira constantemente en torno a nuestro trabajo, tanto si se trata de argumentos positivos como negativos.

Otro medidor de la calidad de nuestro entorno de trabajo es nuestra salud. Si a menudo nos encuentramos enfermos o nos sentimos mal sin saber la causa real, puede que experimentemos estrés emocional fruto del ambiente laboral tóxico en el que nos encontramos inmersos.

Prepararse para la huida

Cuando se ha dado el caso y uno ha reconocido que el entorno laboral en el que desarrolla su trabajo es un ambiente tóxico, una de las primeras ideas que se suelen plantear es abandonar el trabajo. Lamentablemente, el mercado laboral no está en su mejor momento y este cambio podría resultar dificultoso; pero eso no significa que estemos obligados a conformarnos.

Volver a estudiar, apuntarse a cursos de formación o incluso preparar unas oposiciones son ideas que pueden considerarse y que pueden ampliar nuestro horizonte laboral; en más de una ocasión, pueden terminar dando sus frutos.

Sobreviviendo a un ambiente laboral tóxico

Uno de los aspectos que deberíamos tratar de discernir cuando estamos inmersos en un ambiente laboral de este tipo es en qué medida formamos parte de él. Y esto es porque la mentalidad tóxica de una empresa se suele transmitir rápidamente a los empleados y es conveniente preguntarnos si formamos parte de esa tendencia problemática.

Conviene, asimismo, tratar de blindarse contra el chismorreo. Es decir, huir siempre que se pueda de conversaciones tóxicas entre compañeros y tratar de no participar en ellas. En especial si se dan situaciones de ofensa personal.

Algunos consejos que pueden resultarte útiles para hacer frente a un ambiente laboral tóxico, sobre todo en lo que a manejo del propio tiempo respecta, son:

  • Aprovechar el tiempo libre.
  • Buscar actividades que despejen la mente.
  • Descubrir habilidades creativas.
  • Dedica una parte del tiempo a alguna actividad que no tenga que ver nada con el trabajo.
Para abordar esta situación, que en un principio puede parecer compleja, es recomendable establecer y escribir sobre las nuevas rutinas que se quieren llevar a cabo. Por ejemplo, no compartir demasiados detalles personales en el trabajo o tomarse un paseo a la hora del almuerzo fuera de la empresa.

Siguiendo estos consejos, será más fácil sonreír mentalmente y sentir mayor bienestar mientras buscamos opciones para poner fin a esta situación. Sin olvidar que con esfuerzo, lucha y persistencia conseguiremos escapar de esa toxicidad que tanto nos afecta.

viernes, 18 de junio de 2021

Psicosis puerperal: descripción, prevención y tratamiento

A nivel social, el embarazo parece contar con una especie de aura por la que todo sería salud, alegría y felicidad. Sin embargo, lo que nos dice la realidad es que un embarazo puede tener consecuencias negativas a nivel psíquico para la madre. En este artículo te hablamos de una de las más importantes: la psicosis puerperal.

Convertirse en madre es uno de los procesos vitales con más cambios a todos los niveles. Tanto en el plano hormonal, fisiológico, cognitivo o social, las mujeres que han dado a luz tienen que adaptarse si quieren mantener su equilibrio físico y mental. Sin embargo, esta adaptación se complica cuando aparecen trastornos como la crisis puerperal.

Durante años, la medicina y la ciencia en general sostenían la creencia de que la maternidad era un factor protector para la salud psíquica de la mujer. Además de esto, cuando los síntomas psicopatológicos surgían en mujeres embarazadas o que acababan de traer un hijo al mundo, se les restaba importancia. Se les consideraba inherentes al proceso de la maternidad y se pensaba que remitirían de forma espontánea.

Aunque la prevalencia de trastornos mentales perinatales sea elevada -alrededor del 25%- todavía hay mujeres a las que no se les tiene en cuenta en este sentido y que como mucho, pueden aspirar a tomar antidepresivos, sin ser escuchadas ni comprendidas.

A pesar de su escasa importancia, la relación existente entre el periodo del posparto y las alteraciones del estado de ánimo, especiamente la psicosis, se remonta a Hipócrates (700 aC). Fue en los siglos XVIII y XIX cuando la literatura médica alemana y francesa introdujo los primeros estudios sistemáticos de casos sobre la locura puerperal.

La psicosis puerperal fue acuñada por primera vez por Füstner en el año 1875 y hace referencia a una de las formas más graves de los trastornos psiquiátricos que ocurren en el posparto inmediato.

¿Cuál es la sintomatología de la psicosis puerperal?

La psicosis puerperal incluye a aquellos episodios afectivos psicóticos, principalmente maniacos, pero también depresivos o mixtos que se inician a los pocos días del parto (2 semanas posparto), aunque no sean necesariamente primeros episodios afectivos o psicóticos. Los síntomas maníacos suelen ser la logorrea, pensamiento acelerado, actividad excesiva o euforia.

Su presentación se caracteriza por un episodio afectivo de carácter psicótico de inicio agudo que se produce a las pocas horas o días del parto. Los pródromos son mínimos, lo que hace complicado su prevención. Los síntomas se basan en la elación y la depresión, con intensas fluctuaciones de humor y una apariencia confusa y perpleja, parecido a lo que ocurre en una psicosis orgánica. A veces podemos encontrar una falta de conciencia respecto a su proceso: la madre no es consciente de que ha dado a luz o ha estado embarazada.

Es importante tener en cuenta que el periodo de mayor riesgo para que se desarrolle esta sintomatología son las 3 primeras semanas posparto. No obstante, los primeros síntomas suelen aparecer desde las primeras horas a los tres días del parto. La duración es breve, experimentándose un retorno al estado previo y por lo tanto, una remisión de los síntomas.

¿Por qué ocurre la psicosis puerperal?

La psicosis puerperal se asocia a los cambios cerebrales que ocurren en el parto. Existen algunos factores de riesgo que van a predisponer en mayor medida a algunas mujeres a sufrir la psicosis: antecedentes psiquiatricos, ser primeriza, complicaciones obstétricas como infecciones o preeclamsia, deprivación de sueño y antecedentes familiares de trastorno bipolar.

Por otro lado, Jones y Craddock, demostraron en 2001 que la psicosis puerperal tiene un claro componente genético y que existe asociación familiar, especialmente en el trastorno bipolar, aunque todavía no se ha logrado identificar un gen específico.

Esta disminución de dopamina implicaría la hipersensibilidad de los receptores dopaminérgicos D2, con el consiguiente incremento de dopamina después de dar a luz. Este incremento de dopamina en el cerebro sería entonces la responsable de la sintomatología psicótica. Es por este motivo por lo que se está investigando si el tratamiento profiláctico con estrógenos tras el parto podría prevenir estos episodios.

Otra de las propuestas se relacionan con el sistema inmune. En el embarazo, la inmunidad de la mujer se haya amortiguada con la finalidad de facilitar la histocompatibilidad fetal. Sin embargo, tras el parto, se produciría un efecto rebote de esa inmunidad, favoreciendo la aparición de enfermedades autoinmunes.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento en la actualidad es el ingreso hospitalario, tanto del bebé como de la madre. Es la forma de prevenir consecuencias mucho más trágicas como el suicidio o filicidio. Se intenta, durante el ingreso, favorecer el vínculo madre-bebé y evitar la separación.

El manejo farmacológico se compone básicamente de eutimizantes y neurolépticos a altas dosis. En ocasiones se requiere terapia electroconvulsiva, la cual no está contraindicada para el feto. Si estos se administran antes del parto, es conveniente analizar la relación coste/beneficio en el último trimestre de la embarazada o en el posparto inmediato.

Existe también una terapia que se está mostrando eficaz. Se trata de la terapia mediante video-feedback, de tal forma que las madres con trastornos afectivos o psicóticos incrementarían la sensibilidad y los lactante reducirían su pasividad, favoreciendo las conductas cooperativas. La adopción temprana por parte de la madre del rol materno respecto al bebé es esencial para acelerar la recuperación.

jueves, 17 de junio de 2021

Este corto te ayudará a entender el valor de la amistad

Dicen los poetas que los amigos son ángeles que nos dan alas cuando las nuestras se han olvidado de cómo volar, que no nos dejan tocar el suelo y que, si lo tocamos, nos ayudan a levantarnos. Esto es porque, dicho de otra forma, el valor de la amistad es la fortaleza del castillo de nuestra vida.

La base de todo “contrato” de amistad se recrea en un espacio libre de exigencias, de condiciones y de caprichos vanos. Es un sentimiento que nos ofrece oxígeno, aire fresco y vida, que nos acompaña cómodamente, que nos hace sentir queridos, que nos ofrece seguridad.

Y es que la amistad derriba nuestras murallas, nos ayuda a disfrutar del destino, fomenta la inquietud, la ambición, la superación, los sentimientos positivos de confianza y aprendizaje. Porque hay que ser muy amigo para ayudar sin exigir, para acompañar sin presionar y para mostrar sin condicionar.

El valor de la amistad, un sentimiento que se cultiva
Quien conoce el valor de la amistad sabe que la única manera de crear y mantener ese sentimiento es convirtiéndose uno mismo en el mejor amigo que se puede tener. Esto es importante porque se nos olvida con demasiada frecuencia que el esplendor y la incondicionalidad debe comenzar por nosotros mismos.

Cuando llegan malas épocas, el sufrimiento es menor en compañía de nuestros amigos, pues el apoyo que recibimos con la simple percepción de su presencia nos llenamos de fuerza para seguir caminando por la cuerda floja.

Cuidar, apoyar, atender y no abandonar a nuestros amigos son los principios básicos de toda amistad.  Esto se refleja de una manera maravillosa en el corto “Cambio de pilas”, el cual narra la historia de la amistad de una anciana enferma y su robot asistencia, una amistad que traspasará cualquier frontera incluso cuando se acaban las pilas…

La importancia de cuidar y proteger a quienes queremos
Un hombre, su caballo y su perro caminaban por una calle. Después de mucho caminar, el hombre se dio cuenta que él, su caballo y su perro habían muerto en un accidente. La caminata era muy larga, cerro arriba, el sol estaba fuerte y ellos estaban transpirados y con mucha sed. Necesitaban desesperadamente agua.

En una curva del camino divisaron un portón magnífico, todo de mármol que conducía a una plaza pavimentada con bloques de oro, en el centro de ella había una fuente de donde emanaba agua cristalina. El caminante se dirigió al hombre que en una garita custodiaba la entrada.

– Buen día.
– Buen día – respondió el hombre.
– ¿Qué lugar es este tan lindo? – preguntó.
– Esto es el Cielo – fue la respuesta.
– ¡Qué bueno que llegamos al Cielo! Estamos con mucha sed – dice el hombre.
– Puede entrar a beber agua cuando quiera – dijo el guardia -indicando la fuente.
– Mi caballo y mi perro también están sedientos.
– Lo lamento- dijo el guarda- Aquí no se permite la entrada de animales.

El hombre quedó desconcertado, pues su sed era grande. Pero él no estaba dispuesto a beber dejando a sus amigos con sed. Así que prosiguió su camino. Después de mucho caminar cerro arriba, con la sed y el cansancio multiplicados, llegaron a un sitio cuya entrada estaba señalada por una puerta vieja semiabierta. La puerta conducía a un camino de tierra, con árboles a ambos lados haciendo sombra. A la sombra de uno de los árboles había un hombre acostado.

-Buen día, dijo el caminante.-Buen día, dijo el hombre.
-Estamos con mucha sed yo, mi caballo y mi perro.
-Hay una fuente entre aquellas piedras -dijo el hombre-. Pueden beber cuanto quieran.

El hombre, el caballo y el perro fueron hasta la fuente y saciaron su sed.

-Muchas gracias- dijo al salir.
-Vuelvan cuando quieran- dijo el hombre.
-A propósito, dijo el caminante, ¿cuál es el nombre de este lugar?
-El Cielo- respondió el hombre.
-¿Cielo? Pero si el hombre de la garita de más abajo, al lado del portón de mármol, dijo que ese era el Cielo.
–Aquello no es el Cielo, eso es el Infierno.
-Pero entonces- dijo el caminante- esa información falsa debe causar grandes confusiones.
-De ninguna manera- respondió el hombre.
-En realidad, ellos nos hacen un gran favor porque allá quedan las personas que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.

¿Cuáles son las enseñanzas de estas historias?
Tanto el corto como la historia que ilustran este artículo sobre el valor de la amistad, nos muestran cómo debemos apoyar a las personas que tenemos a nuestro alrededor. El valor de la amistad es aquel que se apoya en aquello que une a dos personas sin máscaras, sin egoísmos y sin intereses.

Quizás el mejor amigo no es aquel que lleva más tiempo a nuestro lado o con el que hemos compartido cientos de experiencias durante nuestra vida, sino aquel que te hace sentir especial, que no te abandona y que permanece a tu lado cuando más lo necesitas.


miércoles, 16 de junio de 2021

No permitas que tus heridas te conviertan en alguien que no eres

Aunque solemos revisar nuestro pasado y aplicar sus enseñanzas, con frecuencia perdemos nuestra identidad emocional como consecuencia de esas heridas que permanecen abiertas.

Esto ocasiona que la herida se enquiste y se infecte cada vez más, mermando nuestra capacidad de ser nosotros mismos y de validar nuestras emociones.

Es probable que estemos muy acostumbrados a vivir con un dolor latente al que no queremos atender y que, incluso, nuestro cerebro haya desconectado su capacidad de sentir para evitar sufrir. Sin embargo, en el fondo sabemos que esto es aquello que nos está impidiendo caminar y que no nos deja disfrutar de lo que tenemos ni amarrar con fuerza el presente.

La verdad es que aunque dicen que el pasado es un viejo amigo que debemos saludar de lejos y con la cabeza, debemos atenderlo y sanarlo para evitar “acomodarnos” a vivir en él.

Limpiar nuestro pasado y desinfectar nuestras heridas

La pregunta del millón es: ¿con qué se infectan las heridas de nuestra alma? Con el sacrificio, con la rabia, con el miedo al abandono, con el despecho, con la invalidez, con la soledad, con la traición, con la falta de apoyo, con la incomprensión, con la tristeza, con los engaños, con los anhelos y con las culpas.

De hecho, es frecuente que nos encontremos en una misma herida a gran parte de esta lista. Pero, ¿qué es lo que podemos hacer para sanarnos de manera definitiva?

  • Indaga en tu interior y localiza tus heridas. ¿Dónde duele? ¿Te incomoda hablar de algo o de alguien? ¿Te hace sentir triste o airado? ¿Desde cuándo? ¿Por qué crees que puede ser?
  • Habla sobre todo esto. Puede que no resulte fácil, pues nuestras heridas además de doler, nos limitan. Que no te importe el tiempo que llevas callándotelo, vacíate con alguien de confianza. Sacar fuera lo que llevamos dentro es un magnífico bálsamo reparador.
  • Drena tus heridas y deja que escuezan, significa curación. Las heridas de nuestro pasado emocional supuran sentimientos, emociones y pensamientos que nos dañan. Por eso, tenemos que dejar de perpetuar su estancia en nuestro interior, pues viven a nuestra costa e inflaman las zonas dañadas hasta límites insospechados.
¡¡Suelta!!

Si no te trae alegría a tu vida… SUELTA

Si no te ilumina ni te construye… SUELTA

Si permanece, pero no crece… SUELTA

Si te procura seguridad y así te evita el esfuerzo de desarrollarte… SUELTA

Si no brinda reconocimiento a tus talentos… SUELTA

Si no acaricia tu ser… SUELTA

Si no impulsa tu despegue… SUELTA

Si dice, pero no hace… SUELTA

Si no hay un lugar en su vida para ti… SUELTA

Si intenta cambiarte… SUELTA

Si se impone el `yo´… SUELTA

Si son más los desencuentros que los encuentros… SUELTA

Si simplemente no suma a tu vida… SUELTA

martes, 15 de junio de 2021

¡Ojalá vivas todos los días de tu vida!

La vida es tan corta que no podemos esperar a que lo que queremos venga hacia nosotros, debemos de volar hacia ello. Porque al final lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.

“Esta es tu vida. Haz lo que amas, y hazlo a menudo. Si no te gusta algo, cámbialo. Si no te gusta tu trabajo, déjalo. Si no tienes tiempo suficiente, deja de ver la televisión. Si estás buscando el amor de tu vida, para; te estará esperando cuando estés haciendo cosas que realmente quieres.

Para de analizarlo todo, la vida es simple. Todas las emociones son fantásticas. Cuando estés comiendo, aprecia cada bocado. Abre tu mente, brazos y corazón a cosas y gente nueva, estamos unidos por nuestras diferencias. Pregunta a la próxima persona que veas cuál es su pasión y comparte un sueño inspirador con ella.

Viaja a menudo; perderte te ayudará. Algunas oportunidades sólo vienen una vez, aprovéchalas. La vida es la gente que conoces, y las cosas que creas con esas personas. Sal fuera y empieza a crear. La vida es corta. Vive tu sueño, lleva a cabo tu pasión.“

Manifiesto Holstee

Sigue tu camino, es tu vida

Hay una enorme diferencia entre conocer el camino y andarlo. Muchos conocemos o creemos conocer el camino que hemos de recorrer pero pocos disfrutamos de la experiencia de recorrerlo.

Me resulta complicado creerlo. Si preguntamos a un jugador cuál es la mejor forma de jugar nos dirá que no la hay. Depende del momento, de su situación y de la de su oponente, del significado que ofrece la jugada y de cómo se componga el entorno en ese momento. Lo mismo pasa con la vida.

No derroches tu tiempo, es relativo

Somos el ahora y el aquí, eso es lo importante. El tiempo es vida y tú no sabes cuánto te queda. Algunos de nosotros tratamos en un momento u otro encontrar el sentido a la vida. Lo que no pensamos es que VIVIR es el único sentido de esta.

De verdad, nuestra existencia no está montada para que la programemos o la desperdiciemos planteándonos qué sentido tiene vivir. No importa el sentido de la vida en términos generales porque vivir es libre.

Eso sí, vivir la libertad también tiene un precio que no puedes eludir: la responsabilidad. Recuerda que tu libertad acaba donde comienza la de los demás, nunca hagas daño por iniciativa propia. Explora tus valores y ponlos en práctica.

Ríe cuando quieras reír y llora cuando necesites hacerlo, pues la vida no tiene límites para ti. Cambia lo que quieras cambiar aunque eso suponga que corras el riesgo de fallar. Unas veces se gana y otras se aprende, por lo que si no obtienes lo que quieres al menos estarás creando equipaje.

No esperemos a llegar a la cumbre para admirar las vistas, todas las posiciones tienen algo bello. Cada punto de nuestro recorrido puede convertirse en un ensueño aun cuando creemos estar en una terrible pesadilla.

No tengas miedo a soñar, la mente viaja sin boleto

Recuerda que la sociedad es egoísta, no esperes que los demás valoren lo que haces o no haces. Ten seguridad en ti mismo y en lo que construyes. No hagas castillos en el aire, no vendas humo. Aprecia lo que tienes y no desees en exceso lo que no tienes.

La felicidad consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar. Pon tu pasión al 100% en cada paso que des, ámate a ti mismo sobre todas las cosas y cultiva nuevos amores pero, sobre todo, replantéate tus prioridades a diario.

lunes, 14 de junio de 2021

Lecciones que puedes aprender de la infidelidad

La infidelidad es una de las situaciones que más impacto pueden tener sobre la trayectoria de una pareja. Sin embargo, pese a su destructiva naturaleza inicial, puede dejarnos valiosos aprendizajes para el futuro.

Cerca de un 30 % de la población afirma haber sido infiel a su pareja. Este fenómeno, tan común, es, a su vez, uno de los sucesos que termina con más relaciones. Así, hoy queremos hablar de algunas lecciones que puedes aprender de la infidelidad.

Generalmente, cuando se aborda este tema, se asume que la persona que ha sido engañada quedará seriamente dañada a nivel emocional, siendo una semilla para la desconfianza y el rencor. Del mismo modo, quien ha sido infiel también atraviesa su propio proceso, normalmente marcado por la culpa y el remordimiento. No obstante, estas experiencias no tienen por qué ser el único camino. Y es que lo verdaderamente relevante es cómo decidimos afrontar esta situación.

¿Qué puedes aprender de la infidelidad si eres la víctima?

Deja de percibirte como víctima

En primer lugar, es necesario que dejes de percibirte a ti mismo como víctima de las circunstancias o de los actos de la otra persona. Es cierto que el otro ha traicionado tu confianza, pero generalmente la infidelidad es la manifestación de problemas anteriores en la pareja que no se han abordado adecuadamente.

Así, es probable que hubiese ciertas señales que de haber identificado a tiempo, habrían permitido solucionar el conflicto o finalizar la relación. Tenlas en cuenta para tus próximas experiencias amorosas.

Por otro lado, recuerda que la infidelidad no habla de tu valor como persona, sino del estado emocional de quien es infiel. Esta situación no ha ocurrido porque no eres suficientemente atractivo, inteligente o divertido; se debe a la falta de madurez emocional y a la escasa asertividad de quien decide ser infiel.

El control no evita la infidelidad

En muchas ocasiones (aunque no siempre), la persona cuya pareja ha sido infiel llevaba una larga trayectoria de control, sospechas, restricciones y reproches. Y, aun así, siente que sus peores temores se han cumplido.

Ten en cuenta, a partir de ahora, que controlar al otro no evita la infidelidad y, en cambio, sí daña seriamente el vínculo. Trabaja la confianza en tus próximas relaciones.

Intenta no perder de vista tus valores

Puedes aprender de la infidelidad que el mundo no empieza ni acaba en otra persona y que sea cual sea tu situación sentimental, intenta no perder la referencia de tu norte. Entregarnos en exceso al otro o a la relación puede llevarnos a abandonar nuestras aficiones, nuestras amistades o nuestra carrera, aspectos a los que necesitaremos agarrarnos cuando la relación termine. Por ello, nunca te abandones a ti mismo para tratar de mantener a otra persona en tu vida.

¿Qué puedes aprender de la infidelidad si has sido infiel?

Si te encuentras en el otro lado, también existen valiosas lecciones que puedes aprender y aplicar. Presta atención a lo siguiente:

  • La comunicación es esencial en la pareja. Si ciertas actitudes del otro nos molestan, si nos encontramos a disgusto en la relación, debemos tener la valentía de exponerlo en lugar de recurrir a este tipo de conductas tan dañinas.
  • Tus actos tienen consecuencias. Cuando cometemos una infidelidad no pensamos en cómo va a afectar a quien es nuestra pareja. Sin embargo, siempre que te vinculas con otro adquieres una responsabilidad afectiva con la que has de cumplir. Tu infidelidad puede generar un grave daño emocional a otra persona que perdurará incluso cuando vuestra relación haya terminado.
  • Trabaja tu autoestima. Con frecuencia, el miedo a estar solos nos impide finalizar una relación en la que ya no nos sentimos cómodos. Por ello, optamos por engañar y dañar en lugar de afrontar nuestros temores. En estos casos es imprescindible abordar nuestras inseguridades para poder actuar de una forma más sana y madura.
Aprender de la infidelidad para construir relaciones más saludables

Vivir una infidelidad puede resultar sumamente doloroso, pero también es una gran oportunidad para aprender más acerca de nosotros mismos y de lo que deseamos para el futuro. Podemos tomar lo acontecido como un impulso para trabajar en nosotros, para reforzarnos y adquirir nuevas formar de afrontar las relaciones. El primer impacto, el que se produce cuando conocemos la noticia, es practicante inevitable, pero a partir de ahí juega un papel muy importante nuestras habilidades de gestión emocional.

Ya sabemos qué actitudes y comportamientos evitar y podemos partir de esta experiencia para comenzar a construir vínculos más sanos, libres de control y parches y repletos de comunicación y soluciones efectivas. Recuerda que cada crisis esconde un aprendizaje y una oportunidad.

domingo, 13 de junio de 2021

Ansiedad social: un trastorno que no para de crecer

Temor intenso y persistente a ser observado y juzgado por los demás. Miedo a enfrentarse a situaciones sociales en general. Son dos de las características más representativas del trastorno de ansiedad social.

Cierto nivel de ansiedad social es esperable en situaciones novedosas o en las que tenemos que ser necesariamente el centro de atención, como cuando tenemos que realizar una exposición. Es algo normal y hasta adaptativo, pues nos prepara para situaciones novedosas y hace que no seamos demasiado impulsivos.

Sin embargo, hay personas en las que esta sensación se da de una manera más intensa, frente a eventos no esperables o con mucha frecuencia. Por ejemplo, ante situaciones en las que deben interactuar con miembros que no son de su familia, llegan a experimentar un nivel de sufrimiento alto.

Marcado el contexto, otro de los puntos importantes a la hora de realizar el diagnóstico de ansiedad social (también conocido como fobia social) es la interferencia de esta ansiedad o de la anidación de la propia ansiedad en la vida cotidiana. Profundicemos.

La ansiedad social, ¿qué es?

Las personas con ansiedad social experimentan un temor excesivo e irracional ante situaciones sociales que no son un peligro real para su vida ni su integridad personal. Pueden mostrar conductas de evitación sutiles, como sentarse atrás en una actividad de grupo, no hacer preguntas en una reunión o pedir disculpas cuando no existe razón para ello.

Por otro lado, los estudios sobre población nos dicen que la ansiedad social no ha dejado de crecer en los últimos años. Los adolescentes cada vez tienen menos interacciones en vivo con sus iguales en ambientes no regulados o guionizados, como las clases, deporte o actividades extraescolares.

Esto produce entornos sociales de apoyo mucho más frágiles e incluso proyectan carencias en determinadas habilidades sociales que son fundamentales en los adultos, de manera especial en el mundo laboral.

Respecto a los niños, hay cuatro aspectos importantes para su diagnóstico:

  • El temor se observa en situaciones sociales con iguales y no solo en presencia de adultos.
  • Sus habilidades para relacionarse con los familiares deben ser normales y existir desde siempre.
  • Pueden no ser conscientes de que su temor es excesivo e irracional.
  • Al igual que los adultos, deben presentar los síntomas durante un mínimo de 6 meses.
Para Mattick y Clarke, existen dos aspectos de la fobia social: ansiedad ante la interacción social y temores al escrutinio. El término ansiedad ante la interacción social se refiere a ansiedad que se experimenta cuando se conoce y se habla con otras personas, pudiendo ser estas del sexo opuesto, desconocidas o amigas.

Diferencias entre el trastorno de ansiedad social, el trastorno de la personalidad por evitación y la timidez

Se define la timidez como malestar e inhibición en presencia de otras personas. Es una tendencia o predisposición duradera y no simplemente una reacción ante algunas características temporales y específicas. La timidez como rasgo en la propensión a responder con ansiedad e inhibición en la mayoría de contextos sociales.

El trastornos de ansiedad social (TAS), el trastornos de personalidad por evitación (TPE) y la timidez incluyen todas la vergüenza y el ridículo como sentimientos asociados. Sin embargo, existen diferencias importantes entre lo que representan los dos términos. Aunque hay similitudes somáticas y cognitivas, existen también diferencias:
  • El grado de deterioro social y laboral en el TAS tiende a ser mayor que en los tímidos.
  • La timidez suele tener un comienzo más temprano que la ansiedad social.
  • El TAS es una condición crónica, mientras que la timidez podría ocurrir en épocas tempranas de la vida y luego desaparecer.
  • La evitación tiende a asociarse mucho más con el TAS que con la timidez y la gravedad de dicha evitación es mucho mayor en TAS que en la timidez.
  • En el trastornos de personalidad por evitación existe un miedo al rechazo y escrutinio igual que en la ansiedad social. Esta forma evitativa de comportarse se observa casi como un rasgo de personalidad desde la infancia, suele asociarse con más problemas comórbidos y existe una dificultad mayor en el abordaje del problema, ya que se evitan un mayor número de situaciones, más allá de las sociales.
Características clínicas del trastorno de ansiedad social

Las características clínicas de la ansiedad social son las siguientes.

Características conductuales

Los sujetos con trastorno de ansiedad social temen o evitan situaciones en las que es posible la observación por parte de los demás. Hay dos componentes conductuales que sobresalen cuando están implicadas la mayoría de las situaciones sociales: el déficit de habilidades sociales y la conducta de evitación.

Se muestran callados o poco habladores, con una intranquilidad observable. Muestran vigilancia y alerta constantes. Se distancian de las situaciones sociales.

Aspectos cognitivos

Suelen dirigir la atención a la información relacionada con el fracaso social. Muestran mayor sensibilidad a la ansiedad que los grupos de control no clínicos y puede ser que esta sensibilidad les lleve a sobreestimar la visibilidad de la ansiedad que sienten.

Los personas con TAS se entregan a diálogos internos negativos que desvían la atención de otras señales incluidas en su actuación. Puede ser que estos individuos perciban los aspectos positivos y negativos de su conducta, pero sobreestimen el grado en que las deficiencias conductuales deterioraran la impresión general que causan en los demás.

Aspectos fisiológicos

Palpitaciones, sudor, tensión, náuseas, visión borrosa, escalofríos, sensación de hormigueo y parestesia o entumecimiento. En los niños es común encontrar que se les hace un nudo en la garganta. Las personas con TAS parecen estar especialmente afectados por síntomas como sonrojarse, temblar y sudar.

Epidemiología y curso

La prevalencia a lo largo de la vida está entre el 3-13 %. Se puede identificar como uno de los trastornos mentales más comunes y que más crecen. Estados Unidos es el que presenta las mayores tasas de prevalencia. Aunque para la OMS sería igual en hombres y mujeres, no todos los estudios están de acuerdo con este dato.

El TAS suele aparecer en la mitad de la adolescencia (12-18 años). Una vez adquirido el TAS, es continuo y dura toda la vida. Su desarrollo suele ser gradual, pero también puede seguir a una experiencia estrenaste o humillante. Cuando el comienzo es gradual, muchos sujetos no pueden recordar de forma específica el comienzo.

Intervención frente a la ansiedad social

Las psicoterapias cognitivas conductuales han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la ansiedad social. Una intervención que puede estar ligada o desligada de un contexto clínico.

Dicho de otro modo, la persona puede no cumplir los criterios diagnósticos de trastorno de ansiedad social, pero esto no inhabilita al clínico para facilitarle herramientas que ayuden a la persona a reducir la tensión en situaciones que para ella son potencialmente estresantes.

En este contexto, una de las técnicas más empleadas es la exposición progresiva. Gracias a la relajación y al trabajo realizado en paralelo sobre los pensamientos y emociones que siente la persona, el terapeuta establecerá una lista de objetivos a alcanzar a lo largo de la terapia.

Más allá de la incomodidad social…

La ansiedad social puede existir de forma natural en algunas situaciones o puede concurrir en un mismo sujeto en algunas situaciones sin que interfiera con su desempeño. Sin embargo, como hemos explicado el trastorno de ansiedad social va mucho más allá de la leve incomodidad social por hacer tareas en grupo.

Es una evitación crónica de actividades y realmente la exposición al grupo se siente como una demanda a la que no se puede responder, con manifestaciones de malestar profundo que puede derivar en mareo, entumecimiento o bloqueo.

Es importante observar a los adolescentes o adultos jóvenes que empiezan a tener este tipo de manifestaciones. Que resuelvan el problema en un área social no quiere decir que la ansiedad social deje de ser una interferencia en otras situaciones.

Por ejemplo, podemos alcanzar picos mucho menos elevados de ansiedad social en contextos deportivos y aparecer en el entorno del trabajo, por no haber trabajado aspectos relativos a la anticipación de un escrutinio, pero sí otro elementos. Es por eso que la terapia en la ansiedad social debe implementar medidas que persigan la extensión de los logros a todos los contextos.