domingo, 31 de julio de 2022

Entre la defensa y el ataque: un patrón de relaciones que se debe superar

Cuando esta actitud se establece como un hábito, la persona puede terminar completamente destruida…

Algunas personas pueden terminar relacionándose con el mundo a través de un patrón de desconfianza por diversos motivos. Establecen entonces una relación agresiva, de forma explícita o velada, con quienes le rodean. Viven entre la defensa y el ataque, o como se dice popularmente: “a la defensiva”.

En la mayoría de los casos, los motivos para vivir entre la defensa y el ataque tienen mucho más que ver con el individuo mismo, que con el propio entorno. Suele ser la misma persona quien se encarga de alimentar la tensión en sus relaciones y, al mismo tiempo, de resentir las respuestas que recibe.

Esa autoprotección extrema, y casi siempre sin fundamento, también suele convertirse en una patente de corso para agredir o violentar a los demás. Comienza entonces un ciclo que repite una y otra vez, en el que la persona ve en las actitudes de los demás una amenaza, así no lo sea, y esto justifica su respuesta hostil. De este modo, queda atrapada entre la defensa y el ataque.

Entre la defensa y el ataque

Lo más habitual en ese patrón cíclico, que se mueve entre la defensa y el ataque, es que tenga algún referente previo, que es real. Suele comenzar cuando se comete una injusticia contra alguien y esta no se repara, pero tampoco se elabora subjetivamente. Así, ese referente se convierte en el punto de partida para un proceso equívoco.

Tal proceso tiene lugar porque es un medio para asumir la situación, pese a que se trate de un camino erróneo. La trampa aquí está en caer en el victimismo. Hubo una injusticia no reparada y, por lo tanto, se adopta y se nutre la posición de víctima, aparentemente pasiva, frente a ella.

Esto, a su vez, se convierte en un argumento para sustentar una actitud de ataque frente al mundo. Lo habitual es que, en principio, esto se oriente hacia la fuente específica de injusticia. Si se alimenta y se refuerza, termina transformándose en una conducta generalizada. Pese a que se trata de una respuesta errónea, y muchas veces la misma persona lo nota, no se abandona. ¿Por qué?

De la víctima al agresor

Adoptar el rol de la víctima, en una o muchas relaciones, aparentemente no tiene nada de bueno. Sin embargo, si esta postura se mantiene es porque también provee algunos “beneficios”, así entre comillas. Puede convertirse en una actitud que logre producir sentimientos de culpa en los demás, consideraciones y algunas veces hasta privilegios.

Todo ello ocurre sin una intervención directa de la conciencia. La persona no suele decidir, de manera consciente y deliberada, comportarse así. Se trata de una postura que se basa en la falta de resolución o de elaboración de esa injusticia, o injusticias, de origen. A medida que se implementa, se obtienen reforzadores/ganancias de ello, lo que termina asentando la actitud.

¿Cómo se refuerza? Por desgracia, las personas atrapadas en el victimismo suelen propiciar nuevos hechos de victimización para mantener su posición. Lo habitual es que con su conducta provoquen, una y otra vez, las conductas agresivas de los demás. Presionan, insisten, retan, descalifican, etc.

En el fondo, y aunque parezca poco razonable, buscan ser agredidos. Se trata de una postura existencial con la que han “aprendido” a ubicarse en el mundo. Es el terreno que conocen y en el que, hasta cierto punto, se sienten “en lo suyo”. Por eso viven entre la defensa y el ataque.

Romper el ciclo

No es fácil que una persona en esa postura existencial se dé cuenta del ciclo que ella misma genera. Percibe ese moverse entre la defensa y el ataque como una consecuencia de su propia “debilidad”, aunque tal debilidad no exista en forma objetiva. Más bien se trata de una orientación inadecuada de la fuerza y de cierta resistencia a crecer.

Alguien que está atrapado en ese círculo vicioso necesita comprender que las ganancias que obtiene así son satisfacciones baratas. Es mucho más lo que pierde. También debe estar dispuesta a elaborar los actos de injusticia de los que probablemente ha sido objeto. Esta vez debe hacer un esfuerzo por comprender la situación de manera amplia, perdonarse y dejar de identificarse con esa realidad.

Vivir entre la defensa y el ataque es condenarse a uno mismo a una privación. Desde allí es imposible construir vínculos íntimos genuinos con otros seres humanos y, por supuesto, con uno mismo. Así, la vida se convierte en un escenario donde se desempeña un papel secundario. Cuando cae el telón, solo hay insatisfacción, malestar… y nada más.

sábado, 30 de julio de 2022

Técnica de la puerta en la cara: ¿en qué consiste?

La técnica de la puerta en la cara es utilizada en muchas negociaciones. Lo que intenta es que alguien rechace una petición para que sea más factible que acepte una segunda.

El acuerdo resultado de una negociación suele ser satisfactorio y durar en el tiempo cuando las partes que lo firman sienten que salen ganando con él. Precisamente, para ganar terreno en contextos de negociación, los profesionales suelen emplear técnicas con resultados realmente buenos. Así, hoy queremos hablar de una muy poderosa: la técnica de la puerta en la cara.

A continuación, te presentamos qué es la técnica de la puerta en la cara y cuáles son sus características.

La puerta en la cara

La técnica nombrada como “la puerta en la cara” consiste en hacer una propuesta que sabemos que el otro va a rechazar, para que al hacer una segunda esta le parezca más atractiva. Así, la primera propuesta (demanda) presentada a un cliente puede ser poco llamativa o muy exigente, buscando el rechazo, para conseguir la aceptación de una segunda más razonable.

El efecto que logra esta técnica se basa en la comparación de las demandas presentadas de manera consecutiva (primero, la que se tiene previsto que será rechazada; después, se presenta la que se desea que se acepte); es decir, la segunda, que es la “más fiable”, será comparada con la primera, que resultó ser irracional, improbable, etc.

Si estamos negociando con un patrocinador para que invierta en nuestra empresa, inicialmente podemos pedirle 10 000 euros; como es una suma muy elevada, a pesar de estar dentro de su presupuesto, el patrocinador se podría negar. De esta manera, al hacerle después una segunda petición de 6000 euros, esta oferta ganará atractivo en comparación con la segunda.

La técnica del pie en la puerta

Esta técnica sugestiva tiene su contraparte, la técnica del pie en la puerta. En esta, la persona que se vale de ella empieza haciendo peticiones que sabe que el otro le va a conceder. La idea es ir aumentando de manera gradual el grado de estas peticiones, mientras que la otra parte se pregunta: si ya he concedido esto, por qué no iba a conceder esto otro; si ya he llegado hasta aquí negociando, por qué no ceder un poco más y terminar de cerrar el trato.

La técnica del pie en la puerta se evidenció en un experimento realizado por Freedman y Fraser (1966). Este consistió en hacer una petición sencilla a la que casi nadie se negaba, para más tarde pedir una más costosa (esta era el objetivo principal). Esto tuvo una aceptación del 76%; en cambio, cuando fue solicitada la segunda petición sin realizar la primera, solo fue aceptada por un 17 %. Curioso, ¿no?

La efectividad de la técnica de la puerta en la cara

El psicólogo Robert B. Cialdini realizó un experimento para evidenciar la eficacia de la técnica de la puerta en la cara.

Se hizo una petición costosa a un grupo de estudiantes: acompañar a un grupo de delincuentes juveniles al zoológico; únicamente, 17 estudiantes de 100 aceptaron la petición. Esta misma petición fue hecha a otro grupo de estudiantes, pero antes se les pidió una mucho más difícil: ser parte de un programa de rehabilitación para delincuentes juveniles durante dos años, a razón de dos horas semanales. En este segundo grupo la aceptación de la primera petición fue tres veces mayor.

Utilizar la técnica de la puerta en la cara en el desarrollo de una negociación es más eficaz para conseguir el objetivo propuesto, si se evita solicitar directamente lo que se necesita. El rodeo de la segunda petición aumenta las posibilidades de que la segunda sí sea aceptada gracias a los siguientes efectos:
  • Responsabilidad de la decisión tomada: al negarse a la primera petición, el individuo cree que controla la situación al pensar que convenció al otro. Tener la ilusión de ser responsable de los acuerdos hace que se acepte la segunda petición del otro negociante, sin darse cuenta de que esta siempre fue el verdadero propósito de este.
  • Satisfacción con el acuerdo final: la persona que tiene la ilusión de haber controlado la negociación se siente satisfecha sin sospechar cuáles fueron las verdaderas intenciones de su contraparte.
La reciprocidad en la negociación

La reciprocidad se basa en las relaciones de concesiones mutuas, en la que si una parte cede, la otra también debe hacerlo, no solo para que una negociación sea exitosa, también para que ambas partes se sientan respetadas entre sí. Esto influye notablemente en cómo se perciben las dos peticiones por parte del demandante y la que recibe las demandas.

Así, según lo anterior, para que la técnica de la puerta en la cara sea efectiva, se deben cumplir las siguientes condiciones:
  • La primera petición debe ser exagerada, pero no desmesurada y con el propósito de que parezca creíble.
  • Las dos peticiones deben realizarse por el mismo demandante, además de que deben parecerse para que la no aceptación de la primera y la sí aceptación de la segunda tengan sentido.
  • Ambas peticiones deben realizarse en un lapso corto; mientras más tiempo pase entre la primera y segunda petición, menos probabilidad de que este sea aceptada.
Es importante que la otra parte, al rechazar la primera oferta, se sienta comprometida a aceptar la segunda, por ser la más razonable de las dos ofertas y así cerrar el pacto, complacida, con la parte demandante.

viernes, 29 de julio de 2022

Empatía, atención y respeto: el secreto para fortalecer cualquier relación

El secreto para lograr relaciones satisfactorias y felices es aplicando la declaración EAR. Sin ella, ningún vínculo será sólido ni trascendente.

El secreto para fortalecer cualquier relación es simple. Hay quien no necesita leerlo en un manual o que se lo revele un gurú de la psicología. Porque en realidad hay muchas personas que tienen un instinto natural para cuidar de sus vínculos afectivos; son figuras que conocen y aplican con efectividad la artesanía de la empatía, la atención que valida y el respeto que enriquece.

Lo cierto es que la mayoría de estos procesos nos vienen de “fábrica”. Es decir, venimos al mundo con un cerebro social orientado a la conexión emocional, dispuesto biológicamente a esos procesos empáticos orquestados por las neuronas espejo. Sin embargo, abundan quienes hacen un mal uso de estos dones originarios para focalizarse solo en el interés propio y en ejercer el arte del egoísmo.

Ahora bien, hay algo innegable. Quienes gravitan en la órbita del interés personal, el materialismo e incluso el narcisismo terminan, tarde o temprano, atrapados en la esfera de la soledad. Únicamente los que están habilitados en el conocimiento del respeto relacional alcanzan una vida feliz y satisfactoria.

El secreto para fortalecer cualquier relación: declaración EAR

Por lo general, cuando iniciamos una relación (ya sea de pareja o de amistad) siempre nos focalizamos en aquello que recibimos del otro y en cómo nos hace sentir. Obviamente, esta parte es importante. Sin embargo, es clave entender que todo vínculo implica un contrato social implícito, uno en el que el ejercicio de la reciprocidad define la primera cláusula.

El amor, la amistad, las relaciones familiares… Todo se rige por un preciso equilibrio de “tú me das, yo te doy”. El secreto para fortalecer cualquier relación parte siempre de una igualdad en las ganancias emocionales recibidas. Hay una correspondencia y si bien esta casi nunca es milimétrica del todo, ambas partes se sienten satisfechas. Nada falta, nada duele, hay armonía.

Así, y en relación con esto mismo, cabe hablar de un método que desarrolló el abogado, terapeuta, y mediador familiar Bill Eddy. Lo llamó la declaración EAR y lo introdujo en su libro Calming Upset People with EAR. Este recurso sirve tanto para solucionar conflictos como para estrechar lazos y crear relaciones más significativas.

Empatía (E), soy sensible a realidad emocional y me importa lo que sientes

La Universidad de Zúrich realizó un estudio en el 2008 sobre la empatía. Hay algo en lo que concluyó y que conviene tener en cuenta. Empatía no es saber de manera exacta cómo se siente alguien, es sintonizar con su realidad emocional, comprenderla y actuar en consecuencia.

Por ello, un pilar decisivo para fortalecer cualquier relación es hacerle saber al otro que somos sensibles a sus emociones. Lo que “tú sientes y te sucede es importante para mí”. Aún más, no basta solo con demostrarle esa conexión emocional, debemos corresponder de manera activa a esa realidad: ayudando y apoyando.

Tienes toda mi atención (A), te valido y te doy presencia

La declaración EAR tiene como segundo componente la atención, un elemento decisivo para fortalecer cualquier relación.

Esta dimensión es mucho más que un proceso psicológico básico: no es exclusivamente atender, mirar, mantener el contacto visual. Atender a alguien es un ejercicio activo, guiado por el interés y la preocupación. Una práctica que no se demuestra de manera exclusiva cuando tenemos ante nosotros a esa persona.

Atención es preocupación cotidiana por la vida del otro, es un “¿cómo estás?”, un “¿cómo te ha ido el día?” o un “estoy aquí para ti, te escucho”. Esa voluntariedad o deseo expreso de ser partícipe en la cotidianidad de esa persona que apreciamos es decisivo y debe manifestarse de manera activa, sincera y sensible.

Es decir, esa amistad, esa pareja, ese compañero de trabajo o ese familiar debe percibirse atendido y sentirse presente en nuestra mirada y corazón a pesar de la distancia.

El respeto (R), te acepto como eres

Respetar es aceptar a cada uno como es, sin necesidad de querer cambiarlo o moldearlo a conveniencia. Para fortalecer cualquier relación es decisivo un trato respetuoso. Por término medio, dicho ejercicio se manifiesta del siguiente modo:
  • Hay que respetar la personalidad, los valores, las identidades, las preferencias, los pensamientos y las opiniones de esa persona.
  • Es importante que seamos capaces de respetar sus emociones.
  • Respetar es también apoyar y respaldar a esa persona cuando lo necesita.
  • No hay que hacer daño en cualquiera de sus formas, tanto física como emocionalmente.
  • Las relaciones auténticas no se juzgan y respetan la intimidad y privacidad del otro.
  • Respeto es también ser dignos de confianza para los seres queridos.
Para concluir, como podemos ver, la declaración EAR configura una serie de prácticas enriquecedoras, significativas y muy sólidas para dar valor a toda relación. Gracias a estas dinámicas, daremos forma a vínculos más felices y duraderos. Pongámoslos en práctica a diario.

jueves, 28 de julio de 2022

Conflictos con los padres en la edad adulta, ¿cómo gestionarlos?

Como adultos podemos sentir que nuestros progenitores nos manipulan, nos humillan o tratan de controlar nuestra vida. En estas situaciones, el conflicto está servido. ¿Qué herramientas y estrategias podemos utilizar para gestionarlo?

Durante la adolescencia, las discrepancias y las diferencias de opinión con los progenitores son frecuentes. Ahora bien, lo que se espera es que se trate de una etapa transitoria y que la relación mejore en el futuro. Sin embargo, la prolongación de los conflictos con los padres a la edad adulta puede suponer un lastre para el bienestar personal, indicándonos que hay heridas por sanar.

Estos conflictos no siempre se manifiestan de la misma forma. En ocasiones, se revelan como estallidos de ira que desembocan en discusiones acaloradas. Sin embargo, en otros casos pueden soterrarse bajo un silencio incómodo, malas caras y, en definitiva, un deseo de que termine la visita casi antes de haber empezado.

Una mala relación con los progenitores es una situación complicada. La sociedad nos enseña que tenemos que estarles agradecidos, honrarles, respetarles y quererles de manera incondicional. Sin embargo, cuando se han sufrido abusos sistemáticos o se han experimentado graves carencias en la crianza, es difícil que estos sentimientos surjan de manera genuina. ¿Qué podemos hacer entonces?

Las causas de los conflictos con los padres en la edad adulta

Los orígenes de esta mala relación pueden ser diversos. Algunos padres son demasiado intrusivos, continúan queriendo controlar y dirigir la vida de sus hijos y no les tratan como adultos. Otros presentan rasgos narcisistas y manipuladores y generan constantes sensaciones de culpa, humillación y malestar. Es posible también que se trate de una incompatibilidad de valores, creencias y estilos de vida.

En cualquier caso, este vínculo viciado causa sufrimiento, pues las personas en quienes más nos gustaría confiar y apoyarnos, de quienes más esperamos recibir amor, son una fuente de conflictos y malestar.

Si te sientes identificado con esta situación, te proponemos algunas pautas para abordarla.

Claves para gestionar los conflictos con los padres en la adultez

Para gestionar los conflictos con los padres en la edad adulta, hay que poner el foco en nosotros mismos y no en ellos. Tener presente qué podemos hacer nosotros para mejorar la situación en lugar de otorgarles a ellos ese poder.

1. Acepta la situación

Acepta cómo son ellos, cómo fue tu infancia y cómo es vuestra relación. Probablemente, te gustaría que todo hubiese sucedido de otra forma en el pasado y que ahora pudierais disfrutar de un vínculo íntimo y agradable.

Sin embargo, quedar anclado en un deseo que ya no puede cumplirse solo genera frustración y decepción constantes. Aceptar la realidad es el primer paso para poder actuar sobre ella.

2. Trata de comprender de dónde vienen tus progenitores

Intenta averiguar y comprender cómo fue su vida, su infancia y el estilo de crianza que recibieron. Basándote en lo que conoces de ellos, trata de entender por qué piensan y se comportan de una determinada manera.

Esto no significa que justifiques sus malos actos o actitudes, pero sí te ayudará a no tomártelos de forma personal, a ver a tus progenitores desde otra perspectiva y comprender que hacen e hicieron lo que pueden o pudieron con los recursos de los que disponen.

3. Revisa y sana tus heridas de la infancia

Cuando las heridas de la infancia no se han identificado y sanado, estas nos siguen gobernando en el presente. Analiza cuáles presentas y por qué motivo, y comprenderás por qué reaccionas como lo haces, por qué algunos comentarios o conductas de tus padres te duelen o molestan tanto.

Así, podrás estar alerta ante tus disparadores, reconocerlos cuando ocurran y evitar responder en automático.

4. Asume tu rol como adulto

Para sanar las heridas de la infancia has de asumir tu rol como adulto, comprender que ya no dependes de tus padres para sobrevivir y dejar de buscar en ellos lo que no te dieron y aún no pueden darte.

Hoy, como adulto, es tu tarea proveerte de afecto, apoyo y comprensión. Ya no estás desvalido ni supeditado a ellos.

5. Pon límites y comunícate de forma asertiva

Por último, es fundamental que aprendas a poner límites para guiar el tipo de relación que deseas tener con ellos. Si no quieres que opinen de tu vida o la dirijan, no lo permitas. Si te humillan o agreden verbalmente, pon un freno claro ante estas situaciones.

La comunicación asertiva es la clave para lograrlo, ya que te permite expresarte con firmeza, pero sin perder el control de tus emociones. Explica qué no vas a tolerar, cómo te hacen sentir ciertos comportamientos y qué esperas de la relación. Recuerda acompañar tus palabras con actos consecuentes, vete de un lugar si tienes que hacerlo; de lo contrario, tus argumentos y límites parecerán amenazas vacías.

Este estilo comunicativo tendrás que aprenderlo y acostumbrarte a utilizarlo. Se ha observado que las habilidades sociales se transmiten de padres a hijos por lo que probablemente tu estilo de comunicación sea muy similar al de tus padres (es decir, disfuncional). Así, sé tú quien dé el primer paso en la dirección correcta.

La distancia también es una opción lícita

Aplicar los anteriores pasos no hará que tus padres cambien, por supuesto, eso no está en tus manos. Te ayudará a adoptar una nueva perspectiva que te permitirá relacionarte con ellos de forma diferente, reducir parte de los conflictos y afrontar de mejor manera aquellos que lleguen a suceder, lo que no garantiza que sea así en todos los casos.

Hay situaciones en las que el vínculo resulta verdaderamente dañino y aquí la prioridad ha de ser proteger la propia integridad y la salud mental.

No temas reducir la cercanía emocional con tus progenitores, verlos con menos frecuencia o incluso cortar la relación totalmente si esto es lo que necesitas para estar bien. Dar este paso puede ser muy complicado, por lo que contar con apoyo profesional puede serte de gran ayuda.

miércoles, 27 de julio de 2022

6 beneficios de la emancipación en los jóvenes

Al salir del hogar paterno, los jóvenes pueden practicar y desarrollar una serie de habilidades fundamentales para convertirse en adultos. Te contamos algunos de los beneficios de la emancipación.

Hacerse cargo de uno mismo al llegar a la etapa adulta no solo es positivo, sino que es necesario para un correcto desarrollo psicológico y emocional. Así, pasada la adolescencia, y ya en la adultez temprana, los jóvenes han de ir asumiendo una serie de responsabilidades que sean reflejo de su camino hacia la autonomía.

En este proceso, la emancipación juega un papel fundamental como primer paso hacia la independencia del núcleo familiar. Pero, ¿cuáles son exactamente los beneficios de la emancipación en los jóvenes?

Antes de responder, es importante mencionar que la salida de los jóvenes del hogar familiar cada vez se está retrasando más. De hecho, según las cifras de Eurostat, en España, la edad media de emancipación ronda los 30 años. Y es que la situación económica y la precariedad laboral están impidiendo el acceso a muchos de estos jóvenes a una vivienda propia.

Por otro lado, se observa también un cambio de mentalidad respecto a generaciones anteriores. En la actualidad, la emancipación se planifica con más cautela y previsión y se espera a tener cubiertos unos mínimos económicos y personales antes de dar el paso. No obstante, también es común la figura del eterno adolescente, que prefiere permanecer en el domicilio paterno para poder mantener un estilo de vida libre de responsabilidades.

¿Cuáles son los beneficios de la emancipación en los jóvenes?

Ante el panorama actual, cabe preguntarse cuáles son los beneficios de emanciparse durante la juventud y por qué es necesario promover y facilitar este proceso. En realidad, se trata de acompañar la maduración cognitiva con acciones que permitan aplicar y practicar las herramientas y habilidades adquiridas.

Una persona de 25-30 años ya posee la madurez para comenzar a dirigir y crear su propia vida, pero en el hogar paterno estas capacidades se ven limitada.

1. Responsabilidad

Tener un hogar propio conlleva adquirir un sinfín de responsabilidades. Has de hacerte cargo de ti, de la vivienda, de los aspectos económicos y domésticos. Al no tener un soporte externo, experimentas de primera mano las consecuencias de tus actos y te ves obligado a planificar, prever y solucionar para que todo funcione correctamente.

2. Toma de decisiones

La emancipación ofrece multitud de oportunidades para practicar la habilidad de tomar decisiones. Desde escoger en qué invertir el presupuesto mensual, hasta decidir qué productos de limpieza adquirir o cómo organizar el tiempo disponible para cumplir con todas las tareas y obligaciones.

Anteriormente, eran otros quienes realizaban este trámite mental por nosotros; ahora, hemos de darnos a la tarea de analizar las diferentes opciones, sus pros y sus contras, elegir y ser capaces de rectificar si los resultados no son los esperados.

3. Resolución de problemas

Esta es una de las áreas en las que más se experimenta la diferencia respecto a residir junto a los progenitores, y es que ahora es el joven quien tiene que solucionar los contratiempos cotidianos que pueden ir surgiendo. Desde electrodomésticos que se rompen hasta goteras, problemas con la compañía de internet o conflictos vecinales. La tarea de identificar el problema, buscar una solución lógica e implementarla recae por primera vez en él o en ella.

4. Autonomía

Cuando somos niños, soñamos con llegar a la edad adulta para poder actuar por libre, autogestionarnos y no depender de directrices ajenas. Y esta realidad se hace patente tras salida del hogar paterno. El joven emancipado puede decidir libremente respecto a su alimentación, sus horarios o sus actividades. Ya no habrá nadie que le inste a seguir una determinada dieta, dormir lo suficiente o cuidar su aseo y sus espacios; pero, por supuesto, será el único afectado por sus buenas o malas decisiones.

5. Autoestima

Desarrollar y practicar todas las anteriores habilidades tiene una consecuencia directa en la autoestima. Esta no se construye únicamente a base de palabras y pensamientos bonitos sino mediante la superación personal y la consecución de retos. Al asumir responsabilidades y sacarlas adelante la imagen que el joven tiene de sí mismo mejora; comienza a percibirse como una persona capaz, resuelta y diligente, lo que aumenta su confianza.

6. Realización personal

Por último, no podemos olvidar que somos seres sociales impregnados en una cultura que nos insta a la independencia y la individualidad, y en la que la emancipación es esperada a partir de cierta edad.

Así, la imposibilidad de alcanzar este logro puede causar grandes niveles de frustración y sensación de fracaso en los jóvenes. Por el contrario, dar este paso aumenta el sentimiento de realización y abre las puertas a futuros proyectos individuales.

Los beneficios de la emancipación nos llevan a convertirnos en adultos

En definitiva, los beneficios de la emancipación provienen de que esta ofrece oportunidades de desarrollo y crecimiento personal que no se dan en otros contextos.

Cada caso es diferente y, como hemos comentado, las circunstancias sociales actuales no favorecen la emancipación; sin embargo, esta es una experiencia tan enriquecedora como necesaria en la mayoría de los casos.

martes, 26 de julio de 2022

Síndrome de Einstein: ¿en qué consiste?

El síndrome de Einstein aparece en esos niños que tardan más de dos años en empezar a hablar y reciben incluso el diagnóstico erróneo de autismo. Sin embargo, con el tiempo evidencian una alta inteligencia y ningún problema comunicativo.

El síndrome de Einstein define a esos niños que desarrollan sus competencias de habla y lenguaje más tarde que el resto. Son muchos los padres que se sienten preocupados cuando sus hijos cumplen los dos años y apenas expresan con claridad unas pocas palabras. Sin embargo, es interesante saber que “los habladores tardíos” constituyen casi un 15 % de la población.

Es más, una de esas personas que formaron parte de esta categoría fue el mismísimo padre de la teoría de la relatividad. Así es, Albert Einstein fue un niño que no pronunció oraciones concretas y con sentido hasta que cumplió los 5 años. Su familia también se sintió alarmada y durante un buen tiempo asumió que tal vez el pequeño Albert evidenciaba cierto retraso intelectual.

Sin embargo, el mundo de la ciencia no sería lo mismo sin ese hombre que tardó bastante en poder comunicarse de manera efectiva con su entorno. Y no es el único. Son muchas las personas que durante los primeros años de su vida muestran un desarrollo lento en el proceso comunicativo.

Sin embargo, en ciertos casos esconden detrás altas competencias intelectuales. Lo analizamos.

¿Qué es el síndrome de Albert Einstein?

Pocas cosas obsesionan tanto a los padres como que sus hijos no se ajusten a todos los hitos del desarrollo previstos para su edad. Queremos que cumplan con esos percentiles y marcadores de crecimiento para saber que todo “va bien”. No obstante, esto no siempre ocurre, y que pase de este modo no significa ni mucho menos, que esté sucediendo algo malo.

Un ejemplo, trabajos de investigación como los realizados en el departamento de trastornos comunicativos de la Universidad de Wisconsin-Madison nos dicen algo interesante. La mayoría de los niños que empiezan a hablar de manera tardía asumen unas habilidades lingüísticas apropiadas a su edad. Ese retraso termina ajustándose.

No obstante, es importante que ante todo retraso en el desarrollo de una competencia se consulte a un especialista. Una atención temprana es clave en muchos casos para reducir el impacto de algún problema, en caso de que este aparezca. De este modo, es interesante saber que el conocido como “desarrollo lento o tardío” es especialmente común en los procesos de habla y lenguaje.

De ahí que se acuñará el síndrome de Albert Einstein.

Niños brillantes que hablan tarde

El síndrome de Einstein no aparece en ningún manual diagnóstico. Es solo una etiqueta para describir un fenómeno que aparece con frecuencia. Son muchos los niños que tardan bastante en hablar, pero que con el tiempo evidencian altas competencias intelectuales.

Este término fue acuñado por el economista estadounidense Evan Thomas Sowell. Lo popularizó a raíz de su libro Niños que hablan tarde en 1997. Más tarde, publicó otro trabajo junto al doctor Stephen Camarata titulado El síndrome de Einstein: niños brillantes que hablan tarde.

El doctor Camarata, profesor de ciencias de la audición y el habla en la Universidad de Vanderbilt, destacó algo importante en este trabajo. Son muchos los niños que reciben de manera errónea el diagnóstico de trastorno de espectro autista (TEA) por tardar más de dos años en hablar.

Es necesario realizar una atención más ajustada y personalizada de cada pequeño. Es más, en ocasiones pueden existir otros trastornos del lenguaje latentes que es necesario identificar cuanto antes. Otras veces, se debe solo a un desarrollo más tardío.

Asimismo, hay otro factor destacable: hay niños con un elevado cociente intelectual (CI) que desarrollan más tarde esa competencia comunicativa.

¿Cómo son los niños con síndrome de Einstein?

En el libro El síndrome de Einstein: niños brillantes que hablan tarde encontramos esas características que definen a estos pequeños. Sin embargo, en caso de que alguno de nuestros hijos evidencie ese retraso en el habla, es recomendable consultarlo con el pediatra. No caigamos en los autodiagnósticos.

Veamos esas características que Evan Thomas Sowell y el doctor Stephen Camarata definieron en el 2002:
  • Incapacidad  de los niños para expresar una frase correcta aún habiendo cumplido los dos años. Tienen un vocabulario muy reducido y pronuncian de manera incorrecta la mayoría de esas palabras.
  • Evidencian grandes intereses y competencias musicales.
  • Tienen buenas competencias motoras, incluida la motricidad fina.
  • Tienen una gran memoria.
  • Son resolutivos.
  • Tienen unos intereses muy concretos y profundizan en ellos, ansían ampliar conocimientos.
  • A menudo tardan en ser autónomos para ir al baño.
  • Cuando están haciendo algo, se concentran y focalizan durante mucho tiempo la atención.
Para concluir, es importante señalar que no disponemos de una amplia documentación sobre el síndrome de Einstein más allá de este libro y artículos de opinión. Es una realidad que necesita todavía de más estudios y análisis por parte de los expertos. De momento, solo cabe recordar algo muy básico.

Cada niño evidencia su propio ritmo de crecimiento y maduración. Respetar este proceso y entender las necesidades particulares y únicas todo pequeño, es algo esencial. Antes de presionar, de juzgar o etiquetar, procuremos comprender.

lunes, 25 de julio de 2022

Viajes transformadores: 6 claves que los definen

Todos merecemos (y necesitamos) realizar al menos un viaje transformador a lo largo de nuestra vida. Son escapadas que favorecen el crecimiento personal, que dan un repentino sentido a nuestra existencia y nos dotan de valiosos aprendizajes.

Solos o en compañía, en verano o en otoño, con 20 años o con 65, no importa. Los viajes transformadores son un ejercicio de libertad, descubrimiento y autoconocimiento. Y no, no hablamos de las clásicas escapadas o trayectos milimétricamente programados con un operador turístico que contratamos en nuestras vacaciones.

Este tipo de viajes tienen un componente filosófico, psicológico y trascendental que es mucho más profundo y enriquecedor. Ejemplo de estas vivencias lo tenemos en la figura de Ida Pfeiffer (1797-1858). Esta acomodada hija de comerciantes austríaca fue educada por un padre que le insistía en la necesidad de conquistar sus sueños.

Desafortunadamente, su progenitor falleció cuando tenía 9 años, siendo inmediatamente obligada a convertirse en una sumisa dama de la época. Terminó casada con un hombre 24 años mayor que ella, y no fue hasta que sus hijos fueron adultos cuando, por fin, decidió dar un cambio a su existencia. Se fue a Trieste y descubrió el mar por primera vez. Ese fue su viaje transformador.

Ida Pfeiffer abandonó su vida de ama de casa y viajó por todo el mundo, convirtiéndose en escritora de viajes y en la primera mujer europea en recorrer la isla de Borneo… A veces, basta con poner distancia de todo lo que nos es cotidiano para descubrir que debemos hacer un cambio profundo en nuestras existencias.

Los componentes de los viajes transformadores

Si tuviéramos que encontrar un origen antropológico y filosófico a los viajes transformadores podríamos recurrir al libro de Joseph Campbell El viaje del héroe (1990). En este trabajo se describen las etapas por las que pasa el viajero que parte de su mundo ordinario al sentir la llamada de la aventura y que, finalmente, trasciende a lo desconocido para obtener su recompensa.

No nos equivocamos al decir que este tipo de viajes ha sido siempre ese Santo Grial anhelado por millones de personas a lo largo de la historia. Aunque en realidad no se ansía lograr ningún tesoro o recompensa porque la auténtica gratificación es el propio viaje y ese conjunto de experiencias capaces de cambiarnos, despertar nuestra autoconciencia y añadir mayor sentido a la vida.

El viaje con sentido y con propósito transformador es aquel que nos sitúa en un escenario lo bastante desconocido como para reencontrarnos con nosotros mismos. Es despojar la mirada de los filtros del orgullo para conectar con el mundo de manera humilde. Solo entonces descubriremos lo pequeños que somos. Solo entonces despertaremos por dentro.

Conozcamos ahora esos componentes que favorecen y hacen posible este tipo de viajes.

1. La partida: la necesidad de un cambio en un momento de crisis

Los viajes trasformadores no son como cualquier viaje vacacional donde todo está previsto. Es decir, en este tipo de experiencias el viajero no asume un papel pasivo y expectante. No se trata de tumbarse en una playa, de hacer una excursión a unos pocos kilómetros del hotel y realizar unas compras.

Por lo general, este tipo de viajes buscan lograr una transformación interna. Esto únicamente es posible cuando la persona siente que necesita dejar algo atrás. Es decir, por término medio, estas vivencias surgen como necesidad de un cambio en épocas de crisis.

Hay un anhelo, una necesidad interna por sentir cosas nuevas y, por tanto, la mente está más preparada y dispuesta hacia dicho evento transformador.

2. Dejar a un lado al turista para ser viajero en los viajes transformadores

Un turista recorre un país nuevo por placer y disfrute; el viajero ansía descubrirlo. El primero espera llevarse todos los souvenirs posibles en su maleta, comprar muchas cosas, divertirse y ver escenarios hermosos. El segundo no necesita objetos, busca experiencias y sabe que eso supone conocer las luces y sombras de ese destino.

Asimismo, todo viaje transformador requiere una inmersión completa en la cultura y las costumbres, tomar contacto con sus gentes, explorar y vivir alguna aventura.

3. Un viaje externo, pero también interno

Uno de los fines de los viajes transformadores es lograr el autoconocimiento. Trabajos, como los realizados en la Universidad de Virginia, nos recuerdan que no siempre es fácil alcanzar esta competencia psicológica y que la simple introspección no basta.

Conocernos a nosotros mismos, tomar contacto con lo que somos y nos define se logra también de forma activa situándonos en nuevos escenarios, sintiendo nuevas experiencias, conociendo nuevas personas… En esencia, a veces, al trascender en lo desconocido, en lo que se extiende más allá de nuestra zona de confort, revela también esas áreas de nosotros mismos que no conocíamos.

4. Los viajes transformadores nos conectan con nuestro planeta

Somos una sociedad enferma de estrés, atrapada en el laberinto de la preocupación y la sombra de la incertidumbre. No es de extrañar que los viajes transformadores sean una experiencia en auge y un objetivo que buscan muchos viajeros. Los operadores turísticos lo saben y son conscientes de que mucha gente quiere “productos” de superación y crecimiento personal y no tanto de sol y playa.

Los viajes transformadores buscan favorecer en  la persona una nueva manera de ser y de participar en el mundo. Esto se logra sobre todo conectando con nuestro planeta de otro modo. Buena parte de ese cambio interno despierta o florece cuando tomamos contacto con la naturaleza. También en la inmersión en culturas muy diferentes a la nuestra.

5. La superación de obstáculos

El viaje que queda en el álbum de la memoria y no en la galería de fotos de un móvil es aquel que nos enseña algo. Esa enseñanza surge cuando descubrimos una nueva habilidad en nosotros, cuando vencemos algún miedo o superamos algún obstáculo.

En el momento en que nos permitimos ir más allá de rutinas y comodidades habituales, ampliamos nuestras perspectivas para alcanzar la transformación.

6. El regreso y la valoración de todo lo vivido en los viajes transformadores

Nada se interioriza y consolida en nuestra memoria experiencial y emocional si no analizamos lo vivido. Cuando volvemos al hogar, a la rutina y a nuestra cotidianidad tras uno de estos viajes de transformación, nos sentimos extraños. Desubicados. Puede que hasta ese regreso nos sea doloroso porque no queremos romper ese vínculo con lo nuevo, lo estimulante y diferente.

Sin embargo, poco a poco, todos esos fragmentos de vida acumulados se van integrando en nosotros. Hallan su lugar para enriquecernos, para generar nuevas perspectivas y despertar necesitadas reflexiones. Es muy posible que, a las pocas semanas de esa vuelta, necesitemos tomar nuevas decisiones.

Porque como suele decirse, todo viaje nos cambia un poco. No volvemos a casa siendo los mismos. Solo entonces se abre en nuestro interior la posibilidad de que tal vez, sea el momento de dar forma a la vida que deseamos de verdad…


domingo, 24 de julio de 2022

Estafadores románticos: cuando el amor se paga

Damos con ellos a través de las redes sociales o aplicaciones de citas. Los estafadores románticos conocen las artes de la seducción y del engaño para ir sacando a sus víctimas todo el dinero, objetos y comodidades posibles.

Los estafadores románticos son aquellos que adoptan una identidad en línea falsa para cautivar y ganarse el afecto y la confianza de una víctima. ¿El objetivo? El más clásico del mundo: engañar y obtener dinero. Estamos ante uno de los tipos de delincuencia que más ha aumentado en los últimos años, sobre todo, a partir del 2008 con el auge de las redes sociales.

Este tipo de estafadores habitan como silenciosas alimañas en toda app de citas y en cualquier red social. Eligen bien con quien contactar y saben qué dinámica desplegar para lograr la conexión emocional. Durante un tiempo se convierten en todo lo que una persona necesita. Son amables, solícitos, detallistas, comprensivos y los mejores confidentes.

Hasta que un buen día hacen la primera petición económica. Han tenido un problema y necesitan ayuda. Más tarde, inician una sofisticada y hábil ingeniería del chantaje y el ingenio con la que lograr regalos, viajes y todo el dinero que puedan sacar de la víctima. Los estafadores del amor son hombres y mujeres que no solo dejan sin recursos a quienes caen en sus redes.

Estas dinámicas delictivas suponen un gran impacto psicológico para quien lo sufre. El trauma emocional perdura durante años.

Características de los estafadores románticos

Los estudios sobre los estafadores románticos han aumentado de manera exponencial en los últimos años. La necesidad de hacerlos es doble. Por un lado, se intenta comprender el perfil delictivo del estafador. Sin embargo, también nos interesa conocer el coste psicológico que esto supone para las víctimas.

Trabajos de investigación como los realizados en la Universidad de Siena, destacan algo importante. Por un lado, aparece el trauma de perder dinero y por el otro, está la vergüenza al preguntarse cómo se ha podido ser tan ingenuo como para caer en semejantes farsas.

De este modo, y dada esa vergüenza, es muy probable que haya mucho más casos de estafas de los que se denuncian a diario. Es más, en este trabajo se reveló que el 63 % de los usuarios de redes sociales y el 3 % de la población declaran haber sido víctimas al menos una vez de los estafadores románticos. El dato asusta.

¿Qué dinámicas usan este tipo de delincuentes?

Hay dos tipos de estafadores románticos: los que nunca se ven en persona y los que llegan a tener una interacción real con la víctima. Los primeros hacen uso de fotos falsas para cautivar, los segundos se valen de su encanto para lograr el mismo fin.

Por término medio, estas son las dinámicas de las que hacen uso:

  • La relación con un estafador romántico puede durar de media unos ocho meses. La conexión se inicia al compartir intereses comunes. De pronto, conocemos a alguien que piensa, siente y ve las cosas como nosotros.
  • Se inician charlas diarias de muchas horas, bien mediante mensajería o hablando por teléfono. Ese contacto se vuelve diario, de manera en que los estafadores románticos se convierten en los principales confidentes de las víctimas.
  • No tardan demasiado en declararse. Expresan cosas como “esto nunca me había pasado, no sé cómo he llegado a sentir esto por ti, pero no puedo evitarlo…”.
  • Una vez tienen a la víctima “enganchada” empiezan las demandas económicas. Al principio, surgen como favores ante problemas personales.
  • Empiezan pidiendo cantidades pequeñas, hasta que poco a poco esa suma va en aumento. Para justificar esas demandas suelen expresar que lo necesitan para un problema médico, un familiar, realizar un viaje importante, atender la operación de una mascota, cubrir una deuda, etc.
  • Si la persona se niega o pone reticencias a la hora de dar esas sumas económicas, el estafador hará uso de la manipulación emocional, el victimismo o incluso la agresividad.
Cómo protegernos de estas figuras peligrosas
Son muchas las personas que han llegado a enamorarse de sus estafadores románticos. No solo han perdido dinero, sino que su dignidad y su autoestima suelen quedar fragmentadas. En vista de que este tipo de delincuencia es algo muy frecuente en el universo en línea, es importante saber poner límites y protegernos.

Estas son algunas estrategias.

1. Mantén un perfil anónimo y cuida qué publicas en redes sociales

En las aplicaciones de citas es mejor partir de un perfil anónimo. Evita dar excesiva información personal nada más contactar con alguien y practica la prudencia. Asimismo, es recomendable no dar excesivos datos en nuestras redes sociales sobre lo que nos gusta, lo que pensamos o lo que nos ocurre. Todo lo publicado puede ser objeto de análisis para un estafador.

2. Investiga la foto de perfil

No cuesta nada hacer una captura de la foto de perfil y hacer una búsqueda en Google. De ese modo sabrás si la imagen de esa persona aparece en más sitios con otros nombres.

3. Haz muchas preguntas

Es relevante no quedarse solo con lo que nos dice esta persona que conocemos online. Hagamos preguntas, encontremos contradicciones, analicemos la información que nos ofrece y su consistencia. Decir mentiras requiere tener memoria y ser coherente y, esto, no es fácil de lograr.

4. Busca tener un contacto real con esa persona

Buena parte de los estafadores románticos no suelen dar la cara. No siempre los conocemos en persona o logramos tener videollamadas con ellos. Empieza solicitando una charla por Zoom, Skype, etc.

5. No dejes de lado a tus amigos y familia

Una de las estrategias de los estafadores del amor es hacernos creer que ellos son lo más importante para nosotros. No necesitamos a nadie más, solo ellos nos comprenden como merecemos. Para hacernos creer esto último, no dudarán en poner en duda nuestros vínculos familiares y de amistad.

6. Desconfía de quien te pida dinero

Las principales señales de alarma será las demandas de dinero. Llegarán en forma de excusas, a menudo rocambolescas y siempre urgentes. Apelan a nuestras emociones para que sintamos compasión por ellos, para que tengamos la percepción de que es necesario hacerles cuanto antes ese ingreso…

Pensémoslo dos veces antes de hacerlo. Y más importante aún: jamás les facilitemos el número de nuestra cuenta bancaria o documento nacional de identidad. La prudencia, la cautela e incluso la desconfianza son siempre buenas consejeras.

Pongamos vetos a los estafadores y tengamos presente que si hacemos uso de las redes sociales o aplicaciones de citas, es muy probable que nos encontremos con más de un estafador que vende falsas ilusiones y amores por dinero.

sábado, 23 de julio de 2022

¿Los narcisistas sufren?

En efecto, los narcisistas sufren. Dicho sufrimiento parte del hecho de no ser amados como ellos quieren, de experimentar envidias constantes y una frustración intensa ante un mundo que no es como ellos desean. Profundizamos en este tema.

Los narcisistas sufren y son especialmente propensos a los trastornos depresivos. “¿Cómo puede ser?”, se preguntarán muchos. ¿Cómo puede alguien con un perfil de personalidad definido por un ego grandioso padecer angustia, tristeza, desconsuelo y desesperanza? Lo cierto es que la comunidad científica lleva años explorando esta realidad psicológica y el tema es más que interesante.

Recordemos la leyenda grecolatina de Narciso. Después de que este joven rechazara y se burlara de la ninfa Eco, la diosa Némesis lo castigó. Hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en un estanque. El joven engreído sufrió lo indecible al darse cuenta de que su imagen no podía devolverle el amor que él necesitaba.

Un narcisista es egoísta, frío, manipulador y busca por encima de todo ser el centro de atención. Sin embargo, aunque el sufrimiento que siente no es comparable al que él mismo causa, el narcisista sufre. Lo hace porque nunca recibe lo que necesita, porque camina por el mundo siendo incapaz de lidiar con sus vacíos y nudos emocionales.

Sí, los narcisistas sufren, pero… ¿Por qué?

Sam Vaknin es un profesor de psicología israelí conocido por un libro titulado Malignant Self Love: Narcissism Revisited. Señala en esta “biblia” sobre el narcisismo que dicho trastorno de la personalidad vive de manera constante en la esfera del sufrimiento emocional. Es más, cuanto más patológico es este perfil, más común es que derive en depresión.

Esto mismo es lo que se concluyó en un estudio realizado en el 2020 en la Universidad de Columbia Británica. Sabemos que las dos formas en las que se manifiesta el trastorno narcisista (grandiosidad y vulnerabilidad) se vinculan de manera directa con dicho trastorno del estado de ánimo.

Ahora bien, ¿por qué sucede esto? ¿Qué mecanismo lo explica? Profundicemos en las causas de por qué los narcisistas sufren.

La vergüenza, una emoción corrosiva

A menudo, se afirma que el trastorno de personalidad narcisista es una de las condiciones más complejas y lesivas en el plano social. Si hay algo que define a estas personas es la necesidad patológica de recibir atención y admiración. Sin embargo, hay otra dimensión de la que no se habla demasiado.

Un narcisista está atrapado de manera constante en un bucle que va de la vergüenza a la rabia. Se siente mal consigo mismo porque se percibe en desventaja la mayor parte del tiempo, porque no tiene lo que otros tienen, porque ansía ser siempre el más admirado, querido y exitoso. No lograrlo le hace sentir ira.

Asimismo, y a pesar de que siempre se muestran como grandes triunfadores, no podemos olvidar que esa actitud es un escudo. En su interior lidian con un sentimiento de fracaso persistente, que incrementa el sentimiento de vergüenza y con él, la agresividad.

Su mundo es blanco o negro: el peligro de la mente inflexible

Los narcisistas sufren porque el mundo no es como ellos quieren y desean. Su mente cerrada, inflexible como una barra de acero, no les permite ver las cosas en perspectiva y comprender los comportamientos ajenos o considerar otros enfoques.

Un hombre o mujer narcisista funciona en piloto automático: o estás conmigo o estás contra mí, o las cosas salen como yo espero o esto es un fracaso. Este enfoque inflexible erige poco a poco, las bases de una depresión.

La soledad de una personalidad incapaz de conectar emocionalmente

Si hay algo que acumula en su historial una figura narcisista es el abandono, el rechazo y la soledad. Tarde o temprano todos terminan alejándose de ellos. Puede que nos deslumbren al principio y que casi sin saber cómo caigamos en su embrujo. Sin embargo, más tarde que pronto uno abre los ojos y escapa como puede de dichas presencias.

Bien es cierto que los narcisistas están muy bien equipados en cuanto a mecanismos de defensa se refiere. Es verdad que se darán a sí mismo sofisticadas explicaciones para proteger su ego, pero tarde o temprano cada abandono les pesará más. El malestar emocional terminará comprometiendo su equilibrio psicológico.

Los narcisistas sufren por su analfabetismo emocional

A la hora de comprender por qué los narcisistas sufren es interesante profundizar en sus dos tipologías. Esto permitirá comprender el relieve de este tipo de personalidad patológica que navega con frecuencia en nuestra cotidianidad.

  • Las personas con rasgos narcisistas vulnerables son perfiles muy sensibles a las palabras, las conductas y las críticas. Siempre están a la defensiva y suelen responder con agresividad. Estos hombres y mujeres sufren y caen en depresiones constantes, porque no son incapaces de entender y gestionar sus emociones.
  • Por otro lado, tenemos a los narcisistas grandiosos. La grandiosidad es un perfil más patológico que cursa con el fracaso profesional, relacional y personal. Son personas que terminan aisladas y que nunca alcanzan la autorrealización. Esa frustración es tan profunda como un pozo sin fondo.
Como podemos ver, esas dos manifestaciones del narcisismo tienen una raíz común: su analfabetismo emocional y también relacional. El primero carece de autoestima, el segundo la tiene sobredimensionada. Ningún extremo es saludable y ello, edifica ese camino inevitable hacia el sufrimiento vital tan frecuente en este tipo de personalidad.

viernes, 22 de julio de 2022

5 datos interesantes sobre el desarrollo infantil

Más allá de lo que puedan decir las teorías sobre el crecimiento de los niños, lo cierto es que vivir día a día el desarrollo infantil requiere considerar algunos datos interesantes que nos ayudarán a entender mejor a los pequeños.

Aunque como padres o educadores sea un reto, observar el desarrollo infantil es fascinante. Si observas día a día cómo se comporta un niño descubrirás que sabes más de lo que parece. No en vano, tienes tu propia experiencia. De hecho, al observar el desarrollo de un niño no solo podrás aprender más sobre ello, sino que alcanzarán un mayor conocimiento de tu propia historia y experiencia.

Para que te sea más fácil saber cuáles son los aspectos más importantes que debes observar para comprender mejor a un niño y ayudarle a crecer mejor, a continuación te mostramos algunos de los datos más interesantes sobre el desarrollo infantil que debes tener en cuenta.

Muchos factores pueden influir en el desarrollo del niño

Los problemas que surjan durante el período prenatal pueden afectar el desarrollo del niño. Algunas circunstancias potencialmente problemáticas incluyen la exposición prenatal a fármacos, toxinas y enfermedades. En el desarrollo del niño también pueden surgir problemas y anomalías genéticas.

Es vital tener en cuenta a la hora de educar a un niño los factores ambientales y biológicos, además de los sociales y culturales, su interacción y su efecto. No todos los niños son iguales, y a pesar de que los patrones de crecimiento y desarrollo marquen una pautas, es necesario considerar todo el conjunto, ser flexible y adaptarse para ayudar al niño en su propio desarrollo.

Los estilos de crianza pueden influir en los resultados del desarrollo infantil

Según los investigadores, la forma de criar al niño influye en el resultado de su desarrollo. Es decir, cada estilo de crianza influye de una manera determinada en el desarrollo infantil. 

En este sentido, los investigadores han encontrado que los niños criados bajo un estilo democrático tienden a crecer para ser felices y capaces, mientras que los criados por padres permisivos tienden a tener más problemas con las figuras de autoridad y tienen menos éxito en la escuela. El estilo de crianza democrático se considera como el mejor estilo de crianza, ya que con él se educan niños competentes, con confianza en sí mismos y felices.

La forma de hablar a un niño influye en el desarrollo del lenguaje

La forma en que los padres, educadores y cuidadores hablan con los niños juega un papel importante en el desarrollo del lenguaje. De hecho, se ha demostrado que la forma de hablar a un bebé influye en cómo este desarrollará su propio lenguaje.

Es más, los investigadores han encontrado que el desarrollo del lenguaje comienza en el vientre materno, donde el feto es capaz de identificar la expresión y patrones de sonido de la voz de la madre. A los cuatro meses, los bebés son capaces de discriminar los sonidos. El uso de un vocabulario simple, con vocalizaciones exageradas y entonación aguda ayuda a los bebés a aprender palabras con mayor rapidez y facilidad.

El desarrollo de los niños sigue un camino bastante predecible

Todos los niños se desarrollan de una manera similar y predecible. Los hitos del desarrollo sirven para determinar si un niño se está desarrollando adecuadamente y, en caso contrario, evaluar sus necesidades y plantear las intervenciones necesarias.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que hay flexibilidad en cuanto al momento en que los niños alcanzan estos hitos. El hecho de que un niño no haya alcanzado un hito muy particular, como caminar o hablar tan pronto como algunos de sus compañeros no significa que hay un problema o que el desarrollo del niño no es normal.

El cuidado durante la infancia es clave para el apego

El cariño y la sensibilidad con la que se trata a un niño pequeño es esencial para la formación de los primeros vínculos emocionales. Los niños con padres que responden rápidamente a sus necesidades y juegan más con ellos tienden a crear estilos de apego seguro.

Los estudios han demostrado que los niños criados con este tipo de apego son más empáticos durante las etapas posteriores de la infancia, tienen una fuerte autoestima y son más maduros que los niños que no son criados en base a relaciones de apego inseguras y dependientes.

jueves, 21 de julio de 2022

Tramadol: el opioide más consumido

El tramadol es un opioide indicado como analgésico para el tratamiento del dolor moderado a intenso. Hoy en día, es el fármaco opioide más consumido en nuestro país.

El tramadol es un analgésico de acción central. Pertenece a la familia de los fármacos opioides y actúa sobre el sistema nervioso central. Sin embargo, su comportamiento es atípico respecto a otros opioides. También está comercializado como Adolonta, Gelotradol, Dolpar o Zytram, entre otras marcas. El principio activo recibe el nombre de clorhidrato de tramadol y es un análogo de la codeína.

A menudo, se utiliza en combinación con paracetamol para el tratamiento del dolor crónico. Se utilizan en combinación porque han demostrado ser más efectivos juntos que por separado. Esto también es debido a que se reduce la dosis de ambos y, con ello, el riesgo de efectos secundarios.

¿Para qué se utiliza?

El tramadol está indicado para el tratamiento del dolor moderado a intenso en adultos y adolescentes a partir de 12 años. Se considera que la potencia del tramadol es de un décimo a un sexto la de la morfina.

Según la organización mundial de la salud -OMS-, el tramadol está en el peldaño II de la escalera del dolor. Es decir, en el escalón del dolor moderado. En él se sitúan como analgésicos los opioides débiles.

La ausencia de efectos gastrointestinales y cardiovasculares importantes es un dato a resaltar. Por esto, el tramadol es una alternativa para los pacientes que no toleran los analgésicos antinflamatorios no esteroideos -AINES-.

El tramadol también se utiliza en combinación con paracetamol para el tratamiento del dolor crónico. Es una opción terapéutica que mejora la comodidad y la adherencia del paciente.

Datos de consumo de opioides

La agencia española del medicamento -AEMPS- ha publicado el informe del consumo de opioides en el periodo 2010-2017. Estas estadísticas demuestran que el consumo de opioides casi se ha duplicado en los últimos años. La dosis diaria definida ha pasado de 9,9 a 17,7.

El grupo de opioides que más se consume es el de los opioides combinados con otros analgésicos. El principio activo más consumido es la combinación de tramadol y paracetamol (34,89%). Y el segundo, el tramadol en solitario (22,53%).

Estos datos son, sin duda, una señal de alarma. El consumo de opioides no debe ser la primera línea de tratamiento analgésico. Están indicados solo en dolores de moderados a severos que no han respondido a otros tratamientos.

El uso de tramadol en dolor crónico no oncológico en dosis muy altas y durante mucho tiempo es un tema cuestionado. No hay que olvidar que se trata de un opiáceo que tiene un potencial adictivo.

Mecanismo de acción del tramadol

El tramadol está compuesto de dos enantiómeros. Cada uno de ellos actúa por un mecanismo de acción diferente. Y esto es lo que hace que sea un opioide atípico:

  • El isómero (+) presenta actividad preferente por el receptor opioide μ.
  • El isómero (-) actúa inhibiendo la recaptación de noradrenalina y serotonina. Así, potencia el efecto analgésico opioide del isómero (+).
El tramadol es un agonista puro de los receptores opioides. No es selectivo, pero tiene mayor afinidad por los receptores opioides de tipo μ. La inhibición de la recaptación neuronal de noradrenalina y serotonina también contribuye, por otro lado, a su efecto analgésico.

El tramadol tiene un metabolito activo: el O-desmetiltramadol. Diversos estudios demuestran que la potencia de este metabolito es varias veces mayor al tramadol de origen. Su actividad analgésica es, por tanto, crítica para la analgesia del tramadol.

Efectos secundarios

Las reacciones adversas más frecuentes en el tratamiento con tramadol son náuseas y mareos. Otros efectos secundarios que también pueden producirse son:
  • Cefalea.
  • Somnolencia.
  • Fatiga.
  • Hiperhidrosis -aumento del sudor-.
Por su efecto serotoninérgico, es importante no combinarlo con otros fármacos que actúan también sobre la serotonina. Por ejemplo, algunos antidepresivos como los ISRS o drogas del tipo de las anfetaminas.

También hay que tener en cuenta que el tramadol disminuye el umbral de las convulsiones. Generalmente, no suele estar recomendado en pacientes epilépticos. Tampoco en combinación con otros medicamentos que reduzcan de igual manera este umbral.

El tramadol tiene un potencial mucho menor que otros opiáceos para inducir depresión respiratoria. Sin embargo, es un efecto adverso que puede darse. De hecho, es un punto importante a considerar cuando se utiliza el tramadol como anestésico.

Especialmente en el tratamiento a largo plazo, puede desarrollarse tolerancia y dependencia psíquica y física. Conviene tenerlo en cuenta y no utilizarlo sin control. En el caso de la suspensión del tratamiento, conviene hacerlo gradualmente. Por último, es importante tener en cuenta que la dosis debe ajustarse a la intensidad del dolor y a la sensibilidad individual de cada paciente. Siempre se debe utilizar la dosis efectiva más baja.

miércoles, 20 de julio de 2022

5 ladrones de nuestra energía según el Dalai Lama

Los seres humanos somos y estamos constituidos por energía, la cual nos permite alcanzar aquello que deseamos y superarnos cada día de nuestra existencia mejorando nuestro ser interior. Para ello, es esencial cuidar nuestro estado de energía renovándolo cada día y potenciar así cada uno de nuestros talentos innatos. Ser entonces la mejor versión de nosotros mismos para los que queremos y la humanidad.

Sabiendo ya el poder que tiene en nosotros la energía y la fuerza de la que nos dota para construir nuestro propio crecimiento personal, el Dalai Lama define 5 ladrones de la energía para conseguir el cuidado y buen estado nuestras energías, evitando aquellas experiencias que no nos permitan aprovecharlas al máximo.

Acepta el momento presente

Vivimos en una era donde prevalece el futuro y el mañana sobre el momento, el aquí y el ahora. Pasamos por alto el poder del presente, el disfrutar el instante actual que vivimos y nos perdemos en planes futuros que no nos permiten valorar lo que ya tenemos. Este estado nos lleva a no aceptar situaciones que se nos presentan en nuestro día a día de connotación negativa ya que no tenemos el poder de hacer nuestro que no podemos cambiar todo.

Aceptar, por ello, es la tarea que debemos comenzar a practicar como mantra. Cuando aceptamos que no podemos modificar algo, nos encontramos ante la posibilidad de cambiar el plan y ser mucho más abiertos a nuevas oportunidades. “Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar”.

Toma descanso y lleva a cabo pequeños pasos

El día a día está constituido por tiempo, al igual que la naturaleza. Esa es la auténtica belleza de nuestra plenitud interior, aceptar el tiempo pero no volvernos esclavos del mismos. Ya sabemos que existen infinidad de ritmos diferentes a la hora de seguir el tiempo y cada uno de nosotros somos más propensos a unos u otros. “Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad”.

Para ello, es esencial saber cuándo parar y cuándo actuar en el momento apropiado. Si no lo llevamos a cabo, dejamos de valorar nuestro ser, nuestra esencia como ser humano y perdemos el amor por nosotros mismos.

Damos paso así a estados de ansiedad, tristeza y depresión que nos bloquean y no nos permiten ser nuestra mejor versión. Hazte con unos consejos básicos para superar con éxito dichos estados emocionales, comprendiendo siempre su origen:

Rodéate de las personas adecuadas con amor

Cuando hablamos de las personas adecuadas nos estamos refiriendo a aquellas que forman parte de tu ser, que te aman con sinceridad, compromiso y no te exigen nada a cambio. Personas que son generosas por un gran motivo: el amor.

Personas que nos hacen sentir aún más vivos y libres por ser nosotros mismos. “Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un bote para echar su basura, procura que no sea en tu mente”.

Cuida tu salud

La salud es el pilar base que nos indica si estamos gestionando adecuadamente nuestra existencia. Es el termómetro, porque nuestra vida emocional tiene mucho de biológico y también se expresa a través de nuestras constantes vitales.

Cuando hablamos de energía hablamos de cuerpo, por tanto es fundamental dotarle de descanso, buena alimentación y tiempo para meditar. “Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos”.

Haz tuyo el hábito de perdonar

Aprender a perdonar nos permite liberarnos del pasado y continuar de forma positiva hacia delante. Podemos sentir en varias ocasiones emociones que nos llenan de tristeza, enfado, rencor e incluso sed de venganza.

A pesar de ello, entender estos sentimientos y su para qué, aprendiendo a perdonar, nos permite mejorar nuestra existencia y, con el tiempo, darnos cuenta que hemos tomado la decisión correcta. “Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo”.

No rompas tus promesas

Cuando prometemos estamos entregando una parte de nuestro corazón, ya que la confianza tiene origen en el amor por los demás, por nosotros mismos. Cada uno percibimos nuestras experiencias de una forma u otra totalmente diferente, de ahí que las promesas que realizamos puedan tener un valor incalculable para la persona a quién van destinadas. El no cumplirlas, por tanto, puede suponer un gran dolor interior en él o ella.

“Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida, aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio”




martes, 19 de julio de 2022

¿Cómo se desarrolla el apego en los niños adoptados?

¿Por qué merece la pena hablar sobre el apego en los niños adoptados? La realidad es que se dan una serie de circunstancias en sus primeros años de vida que pueden hacer que su desarrollo presente algunas complicaciones asociadas. Dificultades que son características de los niños que han sido adoptados y que otros niños difícilmente tienen que superar.

Esto puede hacer que los pequeños se comporten de forma preocupante para sus padres adoptivos. En ocasiones se dan conductas de excesiva dependencia hacia ellos. En otras, por el contrario, puede verse como el pequeño trata de distanciarse emocionalmente de los mismos… ¿Por qué? ¡Continúa leyendo para averiguarlo!

¿Qué variables influyen en el apego en los niños adoptados?

Los niños adoptados suelen pasar por numerosas situaciones, no siempre fáciles o adecuadas para su edad, antes de convivir con la que será su familia. De todas ellas, hay algunas que juegan un papel fundamental en el desarrollo del apego. Por un lado, es más difícil que estos pequeños tengan un apego seguro con sus padres adoptivos si han vivido experiencias de maltrato y/o negligencia en su familia de origen o en las instituciones/familias de acogida.

Cuando estamos en nuestros primeros años de vida, necesitamos que los adultos que están a nuestro alrededor respondan a nuestras demandas de apoyo y cercanía de forma efectiva. Por el contrario, si nos desatienden o responden de forma agresiva, generan en nosotros desconfianza y miedo hacia esa misma figura que debería transmitirnos seguridad, lo que va a influir en nuestras relaciones futuras.

Algo parecido ocurre cuando los pequeños han pasado mucho tiempo institucionalizados. Hoy en día es difícil que se trate mal a los menores en estos centros de acogida, pero eso no quiere decir que las numerosas necesidades afectivas y psicológicas que se precisan a estas edades se vean cubiertas. Por ello, es una variable que influye en el desarrollo del apego en los niños adoptados.

El caso es que, aunque estén bien cuidados físicamente, suele haber un solo cuidador para muchos pequeños, por lo que resulta difícil atenderles emocionalmente con la implicación que ellos necesitan. Por todo ello, se observan diferencias en el desarrollo del apego en los niños adoptados en los primeros meses de vida en comparación con aquellos que lo son más adelante.

¿Qué características de los padres favorecen una apego adecuado?

Estas experiencias tempranas escapan al control de los padres adoptivos. Por lo tanto, cabe preguntarse, ¿hay algo que puedan hacer para que sus hijos se desarrollen de forma adecuada en el plano afectivo y social? Por supuesto. En el desarrollo del apego juegan un papel fundamental los comportamientos y la personalidad de los papás y las mamás.

Entre aquellas variables de los padres que van a favorecer un buen apego en los niños adoptados se encuentran la estabilidad emocional, la tolerancia al estrés, la flexibilidad y la expresión de los afectos de forma adecuada. Es decir, que sean personas maduras y con un apego seguro y además que sean capaces de enseñarlo, tanto con indicaciones como con el ejemplo.

Son padres con recursos suficientes para hacer frente a las adversidades y regular las emociones negativas de forma adaptativa, siendo capaces de pedir ayuda si lo necesitan. Además, cuando lo hacen en ningún momento sienten que esta petición de ayuda les hace peores padres o mina su autoestima. Gracias a ello, son capaces de transmitir a sus hijos lo importante que es la gestión emocional y el rendimiento que se pueden obtener de ella cuando la hacemos bien.

Esta empatía les va a colocar en una posición privilegiada: gracias a ella van a poder conectar a sus hijos con su origen. De esta manera, favorecen una visión más realista de los motivos de su adopción. Algo que es muy importante, ya que muchos niños en esta situación se sienten culpables e infravalorados por haber sido abandonados. Todo esto es esencial para conseguir que tengan un apego seguro… ¡Trabajemos por ello!


lunes, 18 de julio de 2022

Cómo saber si eres un trabajador quemado

El acoso laboral, la disconformidad personal y los objetivos por los que el trabajador no puede mostrar preferencia son algunas de las condiciones de riesgo para el síndrome del quemado. Si quieres saber si eres un trabajador quemado, te invitamos a que sigas leyendo.

Las exigencias laborales, incluso las del teletrabajo, sin un equilibrio mental y físico pueden agotarnos sin darnos cuenta; también pueden generar cansancio crónico, aunque gocemos de buena salud, pues las gotas que no paran de caer terminan erosionando la piedra.

Para saber si eres un trabajador quemado, ten presentes los síntomas del síndrome del burnout, que son más comunes de lo que puedas imaginar.

Síndrome de burnout o del trabajador quemado

Ya son décadas en las que el síndrome de burnout lleva causando estragos en el ámbito laboral: genera estados anímicos enfermos, alterados por el estrés laboral o la fatiga crónica. En otras palabras, es la respuesta extrema al estrés crónico que se origina en el contexto laboral, con consecuencias a nivel individual que afectan directamente a los intereses organizacionales y sociales.

El término burnout comenzó a utilizarse desde 1977, año en el que Christina Maslach, psicóloga estadounidense, perita e investigadora del síndrome de burnout, lo presentó en una convención ante la Asociación Americana de Psicólogos.

Maslach y su colega Susan Jackson definen este síndrome como la reacción comportamental del estrés laboral, caracterizada por desgaste emocional, despreocupación o desinterés en el trato con los clientes y usuarios y dificultad para la realización personal.

Cómo saber si eres un trabajador quemado

Hoy en día, en muchas profesiones u oficios encontramos el llamado síndrome del quemado que no siempre se debe a la sobrecarga de trabajo, pues el exceso laboral no provoca el burnout, pero sí un trabajo desmotivante a nivel cognitivo y emocional.

Es decir, el estrés está relacionado con muchos factores de la vida cotidiana, y el burnout es una de las formas de progreso del estrés laboral crónico. Para identificar el síndrome es necesario tener presente los siguientes síntomas:

Agotamiento físico

  • Migrañas.
  • Fatiga crónica.
  • Aumento de peso.
  • Pérdida de apetito.
  • Dolores musculares.
  • Problemas gastrointestinales.
  • Desregulación del ciclo menstrual.
Agotamiento mental

  • Estrés.
  • Tristeza.
  • Insomnio.
  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Irritabilidad.
  • Falta de energía.
  • Agotamiento emocional.
  • Sentimientos de incompetencia.
  • Actitudes de rechazo hacia el trabajo.
  • Deterioro del autoconcepto profesional.
  • Distanciamiento y cinismo hacia los clientes.
Causas del síndrome del trabajador quemado

Para saber si eres un trabajador quemado, pregúntate cómo influye la interpretación que haces de tu realidad laboral a la hora de conseguir o cumplir metas, y cómo influyen estos factores en tu estado anímico.

No pierdas de vista que las causas dependen también del tipo de estructura organizacional e institucional en la que trabajes, ya que si no te sientes apoyado en tus quehaceres laborales y hay mala comunicación por parte de tus pares o superiores, es posible que estés expuesto al agotamiento emocional y a los conflictos interpersonales.

Si consideras que el trabajo hace que estés irritable, agresivo, que alimenta tu frustración y hostilidad porque sientes que tienes sobre ti una gran presión, debes hacer un alto y pensar en realizar cambios que impidan que la situación se cronifique. Además de para regularte y prevenir dolencias físicas y emocionales, productos del síndrome del quemado.

Consecuencias del síndrome del trabajador quemado

Si padeces el síndrome del quemado, según la psicóloga Anabella Martínez Pérez, las consecuencias conductuales se manifiestan en la pérdida de la proactividad, los hábitos dañinos para la salud, como la búsqueda de soluciones en el aumento de estimulantes y el abuso de sustancias. En cuanto a los desórdenes fisiológicos, se presentan las siguientes consecuencias:
  • Úlceras.
  • Cefaleas.
  • Náuseas.
  • Hipertensión.
  • Dolores de muelas.
  • Dolores musculares.
  • Disfunciones sexuales.
  • Pérdida transitoria de la voz.
Las consecuencias no solo quedan para el trabajador, también para la organización porque se genera bajo rendimiento laboral, ausentismo, aumento de riesgo de accidentes y pérdidas económicas considerables.

Intervención en el trabajador quemado

Si eres diagnosticado con el síndrome del quemado, es importante que pongas en marcha estrategias de afrontamiento, como desahogarse con las personas idóneas, realizar nuevas actividades en tu tiempo libre, tener claro la situación estresante y alejarte de ella hasta que seas capaz de gestionarla de forma sana.

La autoconsciencia es determinante para afrontar el estrés laboral y regular las emociones; en caso de padecerlo, no escapes del problema, abórdalo con calma; esta es la pauta para quitarle poder y tramitarlo sin inconvenientes.

A nivel de organización, es esencial identificar el burnout para prevenir sus efectos, por medio de información y enseñanza de estrategias de afrontamiento; identificar las causas laborales que conduzcan al síndrome, como acoso laboral, mala gestión en el clima organizacional, ambiente de trabajo tóxico, etc.

También puedes buscar ayuda psicológica para diagnosticar, prevenir o tramitar el síndrome, en caso de padecerlo. La salud emocional es fundamental para que nuestras vidas estén reguladas y libres de toda carga emocional.

domingo, 17 de julio de 2022

El sentimiento de culpa en las madres: una condición común

En general, el sentimiento de culpa aporta muy poco. Cuando mucho, lleva a fustigarse y a recriminarse, pero no permite llegar al fondo de una situación, ni es un buen precedente para corregir un error. Siempre sobra.

A veces podemos tener la sensación de que la maternidad y el sentimiento de culpa son dos realidades que van siempre de la mano. A lo largo y ancho del planeta, esa condición es muy común en las madres de todas las edades, nacionalidades y creencias. No tendría por qué ser así, pero lo cierto es que se trata de una situación muy frecuente.

Está claro que la maternidad despierta unos sentimientos de amor y de ternura más intensos que cualquier otra condición. También es verdad que los niños necesitan a sus madres para sobrevivir y desarrollarse. El punto es que de ese sentido de responsabilidad al sentimiento de culpa hay solo un paso, que muchas madres dan.

Lo peor de todo es que algunas madres llegan a experimentar sentimiento de culpa prácticamente por todo. Si se quedan en casa cuidando de los niños, se culpabilizan por no ocuparse de sí mismas. Si van a trabajar, piensan que están fallando a los pequeños. Si los miman porque los mimaron, si no porque no. Incluso, cuando ya son adultos, siguen sintiendo que si algo anda mal en sus vidas es por su culpa.

El sentimiento de culpa en las madres

A veces es tan fuerte el sentimiento de culpa en las madres que estas se culpabilizan por sentirse culpables. Si no se trabaja, se puede convertir en un auténtico infierno: se sumergen en un estado emocional que les impide visualizar con claridad su papel en la crianza y en las responsabilidades que tienen con ellas mismas.

Lo primero que debe pensar una madre es que no va a hacer su papel de manera perfecta, ni tendrá hijos perfectos, ni la vida perfecta. Eso se queda para los folletines rosa. En la vida real, una madre, y todo ser humano, comete errores con frecuencia, lo cual es bueno porque de ellos que se aprende. De hecho, no siempre se aprende y tampoco es grave: solo humano.

Ahora bien, en la vida sí cuentan las intenciones. Casi todas las madres tienen la intención de desempeñar su rol de la mejor manera posible para sus hijos y esto es lo más importante.

Sin embargo, también una madre se cansa, se apresura a decidir y luego se da cuenta de que debió pensarlo mejor; se ofusca, se deprime y tiene todas las experiencias que puede tener cualquier persona. No hay que ser sobrehumanas para ser buenas madres.

Dos factores clave

Hay dos factores clave que toda madre debe tener en cuenta antes de alimentar el sentimiento de culpa. El primero es que nada le hará tanto bien a un hijo como tener una madre sana y feliz. Aquí hay que tener cuidado con los conceptos absolutos. “Sana y feliz” no quiere decir “totalmente equilibrada y pletórica de dicha”.

Desde del alumbramiento, hay que iniciar una tarea que no es nada fácil y que llevará el resto de la vida. Consiste en administrar el tiempo, de modo que siempre quede algo para la mujer que hay detrás de la madre. Al principio, seguramente, será poco. A medida que vayan pasando los años, cada vez debe ser más amplio ese espacio personal.

El segundo factor clave tiene que ver con comprender que la tarea de la crianza siempre es compartida. Hay que desterrar la idea de que la madre debe ser “el todo” en la vida del hijo. El padre del niño también juega un papel importante, así como los abuelos, los tíos, los maestros, etc. Lo ideal es saber distribuir esos espacios, ya que tanto la madre como el hijo pueden salir muy beneficiados.

Confiar en el hijo

No importa por cuántos sacrificios y desvelos tenga que pasar una madre: eso no va a evitar que su hijo cometa errores, que a veces se comporte de manera inadecuada, que sufra y que no logre todo lo que quiera. Justamente de todo eso se trata la vida y el objetivo no es evadirla, sino aprender a sortearla.

Una buena madre mantendrá abierta la línea de comunicación con su hijo, pero entenderá que él no siempre le dirá todo. Le enseñará que, así como ella comete errores, él también los cometerá y eso no es motivo para fustigarse. Habrá que reparar una y otra vez lo que es reparable y aprender a asimilar lo que ya no fue o no puede ser.

El sentimiento de culpa no arregla ningún problema, sino que tiende a empeorarlo. Si los asuntos importantes se asumen con seriedad, no cabe la culpa, sino el sentido de responsabilidad. Este lleva a sopesar, evaluar, comprender y, a partir de ello, avanzar. Lo demás sobra.

sábado, 16 de julio de 2022

¿Cómo despedirse de alguien?

Con frecuencia, las personas evitan las despedidas porque les resulta más cómodo. Sin embargo, adoptar este hábito puede llegar a ser realmente peligroso para nuestra salud emocional y la de los demás.

Decir adiós a una persona puede ser una experiencia difícil por varios motivos, e incluso hay quienes prefieren evitarlo. El problema es que las despedidas son necesarias para cerrar ciclos o episodios de nuestra vida.

Los asuntos pendientes pueden dejar huellas emocionales que nos sigan afectando con independencia del tiempo que pase. Por esa razón, comprender cómo despedirse de alguien es necesario para finalizar y superar situaciones importantes.

Por suerte, se trata de una habilidad que puede aprenderse a través de la práctica. En este artículo facilitaremos algunas ideas que te ayudarán a decir adiós de forma saludable. Si bien no es sencillo, siempre va a ser beneficioso para tu salud emocional.

La importancia de saber cómo despedirse de alguien

Las relaciones familiares, amistosas o de pareja pueden concluir en algún punto por diversas razones. Dependiendo de lo estrecho que sea el vínculo, esta ruptura podría afectarnos de varias maneras. Romper lazos con una persona es un suceso que inicia un proceso de duelo por la pérdida de una conexión emocional.

En ese tipo de casos ocurre lo mismo que cuando un ser querido fallece. En este sentido, se ha demostrado que cuando el duelo no se procesa de manera saludable, puede dar lugar a otras alteraciones. Por ejemplo, es posible que el paciente experimente una crisis de ansiedad o episodios depresivos. De este modo, aprender cómo despedirnos de alguien es necesario para cerrar estas experiencias.

Schwörer, Krott y Oettingen (2020) publicaron un estudio sobre las consecuencias de no despedirnos de manera apropiada. Los resultados mostraron que decir adiós de forma saludable reducía las emociones negativas, el arrepentimiento y hacía más fácil aceptar el cambio. Por ende, se puede afirmar que las despedidas son necesarias.

No obstante, para algunas personas, la idea de despedirse de otro es complicada, y genera rechazo. Decir adiós se asocia con emociones desagradables, como la tristeza o la ira. Pero posponer la despedida de modo indefinido impide que dichos sentimientos se procesen y continúen afectando aun después de perder la relación.

A continuación, te mostraremos cómo despedirse de alguien a través de recomendaciones concretas. De esta forma, podrás cerrar los ciclos necesarios con el objetivo de seguir adelante y vivir nuevas experiencias.

1. No actúes por impulso

Poner fin a un vínculo con alguien es algo que deberíamos pensar con cuidado. No es buena idea hacerlo cuando estamos sintiendo determinadas emociones, como la ira o la decepción. Es importante evaluar si terminar ese lazo es lo mejor para nosotros. Si después de pensarlo, concluyes que la relación solo te genera dolor y no hay manera de arreglarlo, quizá sea hora de despedirse.

2. Busca el momento y lugar adecuados

Para que una despedida ocurra de la manera más pacífica y sana, es necesario elegir el momento y lugar correctos. Es esencial tener tiempo para hablar con tranquilidad y hacerlo en un lugar donde no haya interrupciones o al menos estas sean mínimas. No es apropiado tener este tipo de conversaciones si estamos muy ocupados o en lugares concurridos donde no hay privacidad.

3. Sé honesto y asertivo

Otro aspecto fundamental sobre cómo despedirse de alguien tiene que ver con la honestidad. Con esto, no solo hablamos de ser sinceros al hablar con el otro, sino también con nosotros mismos. Es recomendable tomarnos el tiempo para reflexionar acerca de lo que sentimos respecto a la situación. Así, sabremos qué es lo que necesitamos decir a la otra persona para finalizar la relación.

Por otro lado, la asertividad nos permite expresarnos con respeto, tanto hacia nosotros como hacia el otro. Es posible comunicar un mensaje con claridad, sin necesidad de convertirlo en un insulto o ataque. Hacer esto último puede generar reacciones por parte del otro que podrían llevar a una discusión. A su vez, eso daría lugar a otros sentimientos y procesos que harían más difícil superar el duelo.

4. Acepta tus emociones, incluso las desagradables

Despedirse de alguien puede sentirse como liberador al principio. Aunque, tiempo después, es probable que surjan otras emociones como la ira, la tristeza o el disgusto que son parte del duelo. Este tipo de sentimientos, a pesar de que no son placenteros, necesitan su espacio.

No intentes reprimir tus emociones o las ignores porque esto puede traer otras complicaciones. Los problemas para manejar la ira, los síntomas depresivos o la crisis ansiosas se relacionan con conflictos no procesados.

5. Toma tiempo

El duelo requiere de tiempo y espacio para poder superarlo de la mejora manera. No intentes actuar como si las cosas cambiaron de la noche a la mañana o que todo está perfecto. Pese a que pudo ser la mejor decisión, aun así, no es sencillo adaptarse a la nueva realidad. Procura darte el tiempo que necesites para aceptar los cambios y ve a tu ritmo.

6. Ve a terapia si lo necesitas

Las despedidas pueden ser complejas. Por ejemplo, cuando no es posible decir adiós a una persona porque no está presente físicamente. En esos casos, un psicólogo o psicoterapeuta puede usar diferentes técnicas para permitirte conseguir un cierre. Además, también es útil para aprender estrategias que ayuden a manejar el dolor emocional de la despedida.

Para concluir, se puede afirmar que saber cómo despedirse de alguien es un factor clave para la salud mental. La vida está llena de momentos en los que es necesario soltar y decir adiós, negar esta realidad solo nos genera sufrimiento. En cambio, aceptarlo como algo natural y hacerlo de forma adecuada contribuye al desarrollo personal.

viernes, 15 de julio de 2022

Diferencias entre condicionamiento clásico y operante

El condicionamiento clásico y el operante son las dos principales formas de aprendizaje asociativo. En este artículo, revisaremos cuál es el mecanismo en el que se basan ambas propuestas.

Desde que nacemos estamos en interacción con el mundo que nos rodea, y mediante esa relación vamos aprendiendo distintas formas de actuar, pensar y sentir. Estos aprendizajes son fundamentales para nuestro desarrollo individual y colectivo, pero no existe un solo camino para ellos, hay varios. Dos de estos caminos son el condicionamiento clásico y el condicionamiento operante.

Ambos condicionamientos han sido materia prima para el estudio de la conducta en la psicología del comportamiento (el conductismo). Tanto uno como otro permiten la creación de nuevos patrones conductuales, que resultan de la interacción del organismo con los distintos estímulos ambientales que lo rodean. No obstante, tienen sus diferencias.

A continuación, explicaremos en qué consiste cada tipo de condicionamiento y haremos un repaso por sus principales diferentes.

El condicionamiento clásico

Fue descrito por primera vez por el fisiólogo ruso Ivan Pavlov dentro de la tradición objetivista-reflexológica. Para el enfoque reflexológico, el condicionamiento era básicamente un método experimental que permitía la creación de nuevos reflejos que enriquecían la actividad nerviosa superior (Pérez, Cruz, 2003).

En este tipo condicionamiento, la respuesta que un organismo despliega automáticamente ante cierto estímulo, se transfiere a un estímulo nuevo por medio de una asociación entre los dos (Sarason y Sarason, 2006).

Por ejemplo, en el experimento de los perros de Pavlov, estos salivaban (respuesta incondicionada) en presencia de la comida (estímulo incondicionado), pero no en presencia de un estímulo neutro (sonido de la campana). Sin embargo, una vez los perros asociaban el sonido de la campana con la comida, eran capaces de salivar (respuesta condicionada) tan solo con escuchar el sonido de la campana (estímulo condicionado).

El condicionamiento clásico se basa en lo que podríamos denominar el aprendizaje de señales. Una señal es un estímulo externo o interno que anticipa o predice, con un determinado grado de fiabilidad, un acontecimiento generalmente significativo (Sánchez, Ortega y de la Casa Rivas, 2008).

Conceptos fundamentales

Los principales conceptos que constituyen la esencia de este condicionamiento son los siguientes:

  • Estímulo incondicionado (EI): cualquier estímulo con intensidad suficiente para producir una respuesta. No requiere experiencia por parte del organismo para producir la respuesta.
  • Respuesta incondicionada (RI): la respuesta desencadenada por el estímulo incondicionado.
  • Estímulo neutro (EN): estímulo que no produce ningún efecto sobre la conducta.
  • Estímulo condicionado (EC): surge de la repetida asociación entre el EI y el EN. Adquiere propiedades del EI para producir una respuesta similar a la RI, conocida como respuesta condicionada.
  • Respuesta condicionada (RC): aspecto de la RI que es desencadenada por el EC cuando se han asociado.

El condicionamiento operante

El condicionamiento operante o instrumental fue propuesto por Skinner y se refiere a un proceso en el cual la frecuencia de una conducta se modifica o se altera debido a las consecuencias que esa conducta produce (Reynold, 1973). Las consecuencias siempre son el resultado de una respuesta ante un determinado estímulo.

Una consecuencia puede ser positiva (refuerzo) o negativa (castigo) para el sujeto que lleve a cabo la respuesta. En el caso de que las consecuencias sean valoradas o vividas como positivas, la probabilidad de que se repita la conducta aumenta, mientras que disminuirá si las consecuencias son negativas.

El refuerzo se usa para generar la aparición y repetición de conductas deseadas, mientras que el castigo se usa para prevenir o extinguir conductas indeseadas.

Conceptos fundamentales

Al igual que el condicionamiento clásico, el condicionamiento operante también se fundamenta en varios conceptos centrales para su identidad. Entre estos encontramos los siguientes:

  • Refuerzo: cualquier evento que aumente la probabilidad de ocurrencia de una conducta. Puede ser positivo o negativo. Un refuerzo es positivo cuando se suministra algo que agrada. Mientras que un refuerzo es negativo cuando se retira algo que desagrada.
  • Castigo: cualquier procedimiento que se utilice para eliminar una conducta. Puede ser positivo o negativo. Es positivo cuando suministra algo que desagrada. Por el contrario, es negativo cuando se retira algo que agrada.
  • Extinción: es la reducción en la frecuencia de la respuesta cuando deja de ser reforzada o es castigada.
  • Adquisición: es el incremento en la frecuencia de un patrón conductual, normalmente cuando este es reforzado.
Diferencias entre condicionamiento clásico y operante

La distinción entre estos condicionamientos puede realizarse partiendo de distintos componentes:

  • La asociación: en el condicionamiento clásico, una respuesta involuntaria está asociada con un estímulo. En el condicionamiento operante, la asociación se establece entre una respuesta voluntaria y sus consecuencias.
  • El aprendizaje: en el condicionamiento clásico, el aprendizaje se produce mediante la asociación de un estímulo inicial que provoca en el organismo una respuesta incondicionada regular. En el condicionamiento operante, el aprendizaje se debe a la asociación de recompensas y castigos con una determinada conducta.
  • Adquisición de la conducta: para adquirir una conducta en el condicionamiento clásico basta con presentar simultáneamente un estímulo neutro con un estímulo incondicionado. Por el contrario, para adquirir una conducta en el condicionamiento operante se debe reforzar y castigar.
  • El proceso: en el condicionamiento clásico, el proceso de condicionamiento se basa en la asociación de estímulos neutros con estímulos incondicionados sobre la base de respuestas incondicionadas. Por otra parte, en el condicionamiento operante, el aprendizaje se basa en las consecuencias de las conductas.
  • El tipo de comportamiento: el condicionamiento clásico se basa en comportamientos involuntarios, mientras que el operante se basa en comportamientos voluntarios, en respuestas activas.
  • La secuencia de eventos: en el condicionamiento clásico, la respuesta o comportamiento natural se produce después del estímulo. En el condicionamiento operante, el comportamiento viene antes que la recompensa o el castigo.
  • La finalidad: para el condicionamiento clásico, la finalidad es relacionar estímulos, de modo que unos nos permitan anticipar todos. Mientras, para el condicionamiento operante la finalidad es asociar un estímulo a una respuesta con el objetivo de que la respuesta se produzca más o menos.
Esenciales para estudiar el comportamiento

El condicionamiento clásico y operante son conceptos centrales en el estudio del comportamiento. Aunque estos dos tipos de condicionamiento comparten algunas similitudes, se diferencian en el modo en el que se produce un determinado aprendizaje.

La esencia de los dos tipos de condicionamiento está presente en muchos de los procedimientos que se utilizan con frecuencia en la práctica clínica. Gracias a ellos, por ejemplo, podemos saber por qué ciertos olores nos recuerdan a determinadas personas y por qué aumentamos la frecuencia de algunas conductas bajo condiciones específicas.