martes, 31 de enero de 2023

¿Las personas narcisistas saben realmente que "son narcisistas"?

¿Un narcisista es consciente de su personalidad? Es más, ¿sabe que su forma de ser tiene un efecto negativo sobre los demás? La ciencia lo tiene claro. Esta es la respuesta.

Son prepotentes, arrogantes, pretenciosos, manipuladores, famélicos buscadores de reconocimiento y admiración, mentirosos y auténticos francotiradores emocionales. Ahora bien, ¿reconocen en sí mismos esta serie de dimensiones?

Debemos saber que el campo de la psicología lleva décadas analizando este tipo de trastorno de la personalidad. Y, en efecto, hay una respuesta clara -y concluyente- sobre esta cuestión. Estos grupos de hombres y mujeres disponen de un buen nivel de autoconciencia. El problema es la falta subyacente de empatía. Saben lo que hacen, pero no se preocupan por el efecto de sus actos.

Un narcisista jamás se hará responsable de aquello que a ojos de los demás está mal o es sancionable. Sus mentes razonan, sienten y procesan el mundo desde un punto de vista instrumental y claramente interesado. Lo único que les importa es dar forma a las más sibilinas estrategias para obtener beneficios, refuerzos y suministros para alimentar el ego.

Esto es lo que dice la ciencia

Cuando uno convive o comparte algún espacio social con un narcisista suele hacerse casi siempre la misma pregunta. ¿Es que no son conscientes del efecto de sus actos? En vista de que rara vez hay cambios en su conducta cuando generan un  daño, es comprensible pensar que no tienen ni un gramo de autoconciencia. Sin embargo, las investigaciones nos revelan algo muy diferente.

Lo primero que debemos saber y también aclarar es que el trastorno narcisista de la personalidad entra dentro de un espectro. Hay quien solo evidencia unos rasgos, mientras otras personas revelan características más intensas y patológicas. Lo que nos dice la ciencia es que la mayoría de estos individuos son conscientes de cómo son y lo aceptan. Lo asumen porque no ven ningún problema en ello.

Uno de los estudios más reveladores y concluyentes sobre el tema lo realizó la doctora Erika Carlson, y sus colegas de la Universidad de Washington. Este trabajo partió de tres investigaciones previas en las que se aplicaron numerosos instrumentos de análisis en una muestra amplia de casos. Los resultados se publicaron en el Journal of Personality and Social Psychology y nos revelaron lo siguiente.

Me gusta tal y como soy, incluyendo mis partes más oscuras

Quien se pregunte si las personas narcisistas saben realmente que “son narcisistas”, la respuesta es sí. Lo saben. La investigación de la doctora Carlson demostró varias cosas.

La primera es que un narcisista se percibe como alguien más inteligente, atractivo y competente que el resto. Se sienten poseedores de atributos altamente positivos y no tienen reparo en declararlo.

El segundo aspecto de interés es que son conscientes de que albergan rasgos de personalidad que pueden ser negativos. Admiten que son impulsivos, arrogantes y que tienden a “sobredimensionar” sus cualidades. También asumen que son dominantes y manipulativos. No obstante, el desafío reside en que para este perfil de personalidad esto no supone problema.

Un narcisista sabe muy bien cómo es, pero ve en sus características una ventaja, no un defecto o una limitación.

Son conscientes de su reputación, pero el problema lo tienen los demás

Cuando un narcisista lleva a sus espaldas un largo rodaje de vida, sabe muy bien cómo lo perciben los demás. Son conscientes de su reputación, pero en sus mentes, el problema lo tienen los demás; nunca ellos mismos. El defecto está en el resto de personas porque no son capaces de apreciar lo excepcionales que son.

El resto del mundo es demasiado ingenuo, melifluo o bobo para no darse cuenta de sus valías. Porque en sus universos internos, ellos son poseedores de unos rasgos que los hacen más aptos que nadie para esta sociedad. Se autoperciben como supervivientes, como seres más preparados para el triunfo, y no solo eso.

Se sienten justificados para explotar a quienes consideran más débiles porque es así como funciona el mundo (según ellos). Solo los más aptos triunfan y ellos tienen los rasgos propicios.

¿Las personas narcisistas saben realmente que “son narcisistas”? Sí, pero no les importa

Los investigadores tienen varias teorías al respecto de por qué este perfil de personalidad no reacciona ni le importa saber que presenta dicho rasgo. Porque, en efecto, las personas narcisistas saben realmente que “son narcisistas”. La primera explicación puede estar en el hecho de que malinterpretan esta característica.

Lejos de verla como algo patológico, lo perciben como un mérito. Ser arrogante, controlador o egoísta es para ellos algo “bueno”. Ahora bien, hay otra explicación que nos parece mucho más interesante. La teoría de la autoverificación nos dice que un narcisista reconstruye sus metapercepciones para que siempre sean positivas y protejan su ego.

Esto les impulsa a justificarlo absolutamente todo. Si les decimos, por ejemplo, que no son buenas personas, no dudarán en decirnos que estamos celosos. Quien les insista que el narcisismo es malsano y conduce a un comportamiento antisocial, ellos nos insistirán una vez más, que es así como se alcanza el éxito en esta sociedad…

lunes, 30 de enero de 2023

Ansiedad por quedar embarazada: efectos y cómo aliviarla

A veces se ejerce una presión muy fuerte sobre las mujeres para que se queden embarazas. Un recuerdo constante y una obligación impuesta que no aumentan las posibilidades de embarazo. La cuestión es: ¿qué hacer si nos toca desenvolvernos en uno de estos entornos?

Cuando una pareja decide tener un hijo, tiende a creer que el proceso será sencillo. Pero, ¿qué pasa cuando el embarazo no ocurre? Por lo general, aumenta la ansiedad. Esta reacción ante la situación, aunque sea normal, no deja de ser un obstáculo para que se produzca el propio embarazo.

Cuando esta ansiedad aparece, las mujeres empiezan a cuestionarse: “¿será que soy infértil?”, “¿qué hay de malo en mí?”, “¿y si no logró quedar embarazada nunca?”. Este tipo de preguntas, en lugar de promover una solución sensata al problema, lo que hacen es incrementar la ansiedad.

El deseo de embarazo y la ansiedad

El estrés que acompañan a toda esta situación frustrante parece tener efectos adversos sobre la fertilidad. En un estudio se encontró que las mujeres con niveles más altos de citocinas, una hormona que aumenta con el estrés, tenían menos probabilidades de concebir un bebé.

Además de las citocinas, las altas concentraciones de alfa-amilasa salival, una enzima secretada por las glándulas salivales en respuesta al estrés, también han sido relacionadas con la reducción de la fertilidad. En una investigación se halló que las mujeres que tenían una concentración elevada de esta enzima exhibieron una reducción del 29 % de la fecundidad.

Los resultados anteriores deben tomarse con mucha cautela, ya que la relación causal entre el estrés y la ansiedad sobre la infertilidad o los problemas para concebir aún no es muy clara y ha sido muy difícil de confirmar. Lo que sí se sabe con certeza es que no quedar embarazada, cuando se desea tener un hijo, genera mucha ansiedad. ¿Por qué?

¿Qué provoca la ansiedad?

Hay muchos factores que pueden causar ansiedad por quedar embarazada. A continuación, revisaremos los más destacados.

1. La percepción de que un valor está amenazado

Un valor es algo que se considera valioso e importante parar vivir y sin lo que no tendría sentido la existencia. Cuando una persona percibe que un valor fundamental para su vida está siendo amenazado con la aniquilación, aparece la ansiedad. Así pues, la ansiedad por quedar embarazada deviene como una reacción existencial ante la posibilidad de que el valor de procrear y ser madre o padre no se realice.

Para las personas que quieren ser padres, tener un hijo es algo muy importante y sin lo cual no pueden concebir una vida feliz en el futuro. Cuanto más grande sea el deseo de procrear y cuanto más valioso y dador de sentido se perciba dicho acto, más grande será la ansiedad por no quedar en embarazo.

2. La presión social

Aún en muchas sociedades, las mujeres son muy presionadas para que sean madres. Algunas logran librarse de esa presión, pero otras no.

En medio de tanta presión, la mujer que no ha sabido solventar dicha situación puede llegar a sentirse incompleta. El cuestionamiento constante sobre cuándo tendrá un bebé puede alimentar día a día su malestar.

3. El reloj biológico

El hecho de que haya una edad a partir de la cual es más complicado que una mujer se quede embarazada también puede ser una fuente de presión. La mujer, al percibir que “se le acaba el tiempo” de ser madre, puede empezar a preocuparse, y finalmente a desesperarse.

Los avances científicos permiten de cierta forma “detener” ese reloj con el uso de congelación de óvulos. Mediante esta técnica, las mujeres pueden asegurar su potencial reproductivo para el futuro en caso de no estar preparadas en el momento.

4. El entorno

El entorno inmediato, aunque es una fuente de apoyo, puede terminar convirtiéndose en generador de estrés. En ocasiones, los amigos y los familiares proporcionan consejos con buenas intenciones que a la larga hacen que la persona se sienta más ansiosa por quedar en embarazo. Además de eso se convierten en una fuente de presión.

5. Ver constantemente embarazadas

Cuanto más deseamos algo, más lo percibimos en nuestro entorno. Por ejemplo, cuando tenemos hambre somos más conscientes de los anuncios de comidas. Algo parecido sucede con las personas que desean tener un bebé o estar embarazadas, por todas partes ven parejas embarazadas o con niños de brazos. Esto es una fuente más de ansiedad porque “todos tienen un hijo menos yo”.

Las redes sociales son una fuente constante de ansiedad. Probablemente, la mujer que desea concebir seguirá páginas alusivas al tema que, sin ser esa la intención, le recuerdan continuamente su deseo frustrado. Los datos de navegación (las cookies) se convierten también en otro aliado para bombardear a la persona de temas sobre embarazos cuando realizan una búsqueda sobre ello. Todo esto hace que la persona se sienta más ansiosa.

Cómo disminuir la ansiedad por quedar embarazada

No hay fórmulas mágicas para que dejes de sentir la ansiedad, pero sí hay cosas que pueden ir haciendo para cambiar la forma de relacionarte con ella. Veamos qué puedes hacer en estos casos.

1. Acepta tus preocupaciones y obsesiones

Cuanto más luches por no pensar en ello y no preocuparte, más lo harás. Aunque te suene paradójico, lo mejor que puedes hacer es escuchar esos pensamientos y permitirte estar con ellos. Si pelear contra ellos no te ha dado resultado, ¿para qué continuar aplicando una estrategia que no funciona? Intenta conectarte con tus ideas y emociones.

Acepta tu situación actual y no dejes de buscar cumplir tu objetivo. Aceptar no es resignarse, es abrirse a lo que está sucediendo, mirarlo y actuar en consecuencia. La aceptación requiere que te conectes con todas esas sensaciones displacenteras, con el malestar, la tristeza, la ansiedad. Un ejercicio que te ayudará a conseguirlo es la respiración y la observación. Veamos cómo puedes hacerlo.

2. Respiración diafragmática consciente

Ubícate en una posición cómoda, cierra los ojos y observa tu respiración. Préstale atención a su ritmo y profundidad. ¿Es profunda o superficial? ¿Es rápida o pausada? Luego coloca una mano en tu abdomen y procura que al respirar sientas como tu estómago se infla y desinfla con cada inspiración y espiración. Coloca la otra mano sobre tu pecho e intenta que no se mueva al respirar. Solo debe moverse la que tienes sobre tu abdomen.

Inspira lentamente por la nariz, de manera que la mano que tienes en el abdomen sienta la presión de este elevarse. La mano en el pecho debe permanecer inmóvil. Sostén la respiración un momento y exhala lentamente por la boca, de modo que sientas la mano del abdomen descender.

Ahora, deja que la respiración siga su curso con normalidad, no la controles. En ese estado de quietud y silencio observa tus pensamientos, tus emociones y tu ansiedad. ¿Cómo se siente? ¿De qué parte de tu cuerpo emerge? ¿Qué pensamientos la acompañan?

Nada más observa, no intentes resistirte, solo ábrete a verla cara a cara. Aunque no lo creas, el ejercicio de respiración diafragmática te puede ayudar mucho con la activación filológica que provoca el estrés y la ansiedad.

3. Deja que tu mente descanse

Limítate únicamente a hacer lo necesario para concebir, no hagas búsquedas en tus redes sociales sobre el tema. Reduce tu exposición a todo aquello que se una fuente de ansiedad por quedar embarazada. Disminuir el tiempo que le dedicas a cosas relacionadas con el embarazo es una estrategia muy buena para hacer que tu mente descanse.

No será sencillo que te desenchufes de todo de una vez, hazlo poco a poco. Que te desconectes no quiere decir que vas a dejar de intentarlo, sino que vas a evitar saturar tu mente con información sobre el tema. Trabaja hasta centrarte en hacer solamente lo necesario para embarazarte. Seguramente hay muchas cosas que no te aportan nada y lo único que hacen es ponerte más ansiosa.

4. Desahógate

Puedes compartir lo que sientes con las personas de tu entorno. Desahógate. Ponerle palabras a lo que te sucede en el marco de un entorno comprensivo, aunque sea reducido, suele producir una gran sensación de alivio. Otra opción es que lo pongas por escrito.

Para terminar, no permitas que la ansiedad por quedar embarazada te gane la batalla. Ser madre requiere de valentía, de esfuerzo, de vulnerabilidad y mucha dedicación. Aunque te cueste en estos momentos no tires la toalla.

domingo, 29 de enero de 2023

El bilingüismo ayuda a prevenir el Alzheimer

Además de tener muchas ventajas sociales, psicológicas y de estilo de vida, el bilingüismo tiene muchos beneficios para el cerebro. La investigación está encontrando datos muy interesantes, como que el bilingüismo ayuda a una recuperación más rápida de un accidente cerebrovascular y favorece retraso en la aparición de la demencia.

De hecho, cada vez más investigaciones apuntan al bilingüismo como un medio para retrasar o prevenir la enfermedad de Alzheimer. En este sentido, una investigación canadiense (Neuropsychologia, 2018) revela que el bilingüismo hace cambios en la estructura del cerebro que están vinculados con la resistencia frente la enfermedad de Alzheimer y el deterioro cognitivo leve.

Estudios anteriores hallaron datos interesantes relacionados con esto. Uno de ellos, publicado en la revista Neurology en 2013, informó que el hecho de poder hablar dos idiomas podría retrasar el Alzheimer hasta en 4,5 años. Sus autores luego sugirieron que el bilingüismo puede contribuir al desarrollo de ciertas áreas del cerebro que controlan la función ejecutiva, implicando a procesos psicológicos básicos como la atención.

Mientras que tales estudios solo apuntaron la hipótesis, otro estudio posterior ha utilizado datos de resonancia magnética para examinar las regiones cerebrales asociadas con la memoria que se sabe que están afectadas en la enfermedad de Alzheimer y su precursor, el deterioro cognitivo leve (DCL).

Según los autores, este es el primer estudio que no solo evaluó las áreas cerebrales responsables del lenguaje y la cognición, sino que también estableció un vínculo entre la apariencia de estas áreas y el funcionamiento de la memoria en un grupo de personas con enfermedad de Alzheimer.

El bilingüismo puede contrarrestar el daño cerebral

Para el experimento, los investigadores examinaron los cerebros y la función de memoria de:
  • 34 participantes multilingües con deterioro cogntivo leve (DCL).
  • 34 participantes monolingües con DCL.
  • 13 participantes multilingües con la enfermedad de Alzheimer.
  • 13 participantes monolingües con enfermedad de Alzheimer.
Cabe destacar que los investigadores observaron los llamados lóbulos temporales medios, que son clave en la formación de la memoria, junto con las áreas frontales del cerebro. Explican los investigadores que en las áreas relacionadas con el control cognitivo y del lenguaje, tanto los pacientes multilingües con DCL como los que padecían Alzheimer tenían una corteza más gruesa que los monolingües. Los resultados se replicaron en gran medida en nuestros participantes de DCL canadienses nativos, descartando la inmigración como un factor potencial de confusión.

Así, este estudio apoya la hipótesis de que hablar dos idiomas es un factor protector en determinadas regiones cerebrales específicas y puede aumentar el grosor cortical y la densidad de materia gris. Además, amplía estos hallazgos al demostrar que estas diferencias estructurales se pueden ver en los cerebros de pacientes multilingües con Alzheimer y deterioro cognitivo leve.

Es más, los resultados contribuyen a la investigación que indica que hablar más de un idioma es uno de los factores del estilo de vida que mejoran la reserva cognitiva, una especie de cajón en el que está depositada la capacidad del cerebro para enfrentar un desafío tomado como base el conocimiento de formas alternativas de completar una tarea.

Beneficios del bilingüismo para el cerebro

Cabe hacer una mención especial de los beneficios que el bilingüismo tiene para el cerebro para entender con más profundidad por qué es tan importante para mejorar la función de este.
  • El bilingüismo ayuda a prevenir la demencia. Los adultos bilingües con Alzheimer tardan el doble en desarrollar síntomas que sus contrapartes monolingües. La edad promedio para los primeros signos de demencia en adultos monolingües es 71.4 y para bilingüe es 75.5.
  • El bilingüismo ayuda a centrarse en las tareas. Las personas bilingües muestran una mayor concentración en sus tareas sobre sus contrapartes monolingües. Son más hábiles para enfocarse en información relevante.
  • El bilingüismo ayuda a alternar entre tareas. Los bilingües son expertos en cambiar entre dos sistemas por escrito y estructura, lo que los convierte en buenos en la multitarea.
  • El bilingüismo mejora las habilidades cognitivas. Las personas bilingües tienen muertes cognitivas más agudas y mantienen su cerebro alerta y activo incluso cuando solo se usa un idioma.
  • El bilingüismo aumenta la densidad de la materia gris. La materia gris es la responsable del procesamiento del lenguaje, el almacenamiento de memoria y la atención. Las personas bilingües tienen materia gris más densa en comparación con sus contrapartes monolingües.
  • El bilingüismo mejora la memoria. Aprender un idioma extranjero implica memorizar reglas y vocabulario. Este ejercicio mental mejora la memoria general, haciendo que los bilingües sean mejores para recordar listas y secuencias.
  • El bilingüismo mejora las habilidades para tomar decisiones. Las personas bilingües tienden a tomar decisiones más razonables. Además, están más seguros de sus elecciones después de pensar en su segundo idioma.
  • El bilingüismo mejora el conocimiento del propio idioma. El segundo idioma se enfoca en la gramática y la estructura de las oraciones, lo que hace que los hablantes bilingües sean más conscientes del lenguaje en general. Aprender un idioma extranjero haciendo que los hablantes bilingües sean más efectivos comunicadores, editores y escritores.
Como acabamos de ver, ser bilingüe tiene muchos beneficios más allá de los que puedan parecer evidentes, como mejorar el currículum o poder comunicarse eficazmente cuando viajamos al extranjero o recibimos a personas de otros países. No cabe duda de que merece la pena intentarlo.

sábado, 28 de enero de 2023

Las 5 mejores frases de conciencia plena

Las frases de conciencia plena provienen en su mayoría del budismo, ya que es precisamente en esa doctrina filosófica y religiosa donde nace ese concepto. A la conciencia plena también se le conoce como atención plena o como conciencia pura.

La conciencia plena se define como un estado espiritual de concentración absoluta en el presente. Implica un enfoque de todos los sentidos hacia la realidad que se vivencia y es fruto de la meditación. Supone una conexión con el silencio, con el interior de uno mismo desde un estado consciente.

Las frases de conciencia plena pretenden explicar los pormenores de ese particular estado. Su objetivo es principalmente didáctico debido a que se trata de un concepto complejo que en realidad solo llega a entenderse cuando se vive. De cualquier modo, las afirmaciones de los grandes maestros ayudan a esclarecer el tema.

1. El abandono del pensamiento

Osho fue un filósofo y místico muy conocido en el mundo. A él debemos varias de las grandes frases de conciencia plena. Aunque fue una figura controvertida, sus famosas reflexiones han dado lugar a buena parte de la literatura contemporánea sobre la conciencia plena.

Este texto de Osho describe muy bien el estado de conciencia plena: “Solo al ser consciente, los pensamientos comienzan a desaparecer. No hay necesidad de pelear. Tu conocimiento es suficiente para destruirlos. Y cuando la mente está vacía, el templo está listo. Y dentro del templo, el único dios que vale la pena colocar es el silencio. Entonces esas tres palabras que debes recordar: relajación, desconsideración, silencio. Y si estas tres palabras no son más palabras para ti sino que se convierten en experiencias, tu vida se transformará”.

2. Una de las frases del Dalai Lama sobre la conciencia plena

Esta es una de las frases de conciencia plena pronunciadas por el Dalai Lama en persona. Dice así: “Por eso, no podemos contratar un seguro; la compañía de seguros está dentro de: la autodisciplina, la autoconciencia y una clara comprensión de las desventajas de la ira y los efectos positivos de la bondad”.

Sin duda, es una hermosa sentencia. Pronunció estas palabras en un discurso acerca de la seguridad y las garantías en la vida. La forma de prever las catástrofes y los grandes males. El texto, entonces, recuerda que esto depende, finalmente, de lo que llevamos dentro y no de las circunstancias externas. Tiene particular importancia la última parte, donde se enfatiza en los efectos negativos de la ira y los positivos de la bondad.

3. La compasión

La compasión es otro de esos valores que está en el corazón del budismo. Buena parte de esa filosofía está dedicada al cultivo de la bondad y la fraternidad. Se les considera virtudes superiores porque encierran dentro de sí a muchas otras y solo son fruto de un largo y constante trabajo.

Esta frase de Thomas Merton describe muy bien la idea de compasión budista y su relación con la conciencia plena. Dice así: “Toda la idea de la compasión se basa en una aguda conciencia de la interdependencia de todos estos seres vivos, que son parte uno del otro y todos están involucrados el uno en el otro”. La conciencia plena también consiste en comprender, aceptar y respetar esa interdependencia mutua.

Es de recordar que en esta filosofía todas las formas de vida son dignas. Desde la de un simple insecto, hasta la vida humana. Por lo tanto, la compasión no solamente se ejerce entre pares, sino también con toda forma de vida que haya en la naturaleza.

4. Los actos cotidianos y la conciencia

La conciencia plena no se alcanza retirándose a meditar en un monasterio por años. Sean cuales sean las circunstancias, siempre se puede acceder a esta plenitud, a través de los más simples actos cotidianos. Así nos lo hace ver Osho en un texto que incluye varias frases de conciencia plena, las cuales resultan bastante ilustrativas.

Al respecto, señala: “Camina, pero camina meditando, conscientemente y respira, deja que tu respiración se convierta en una meditación constante; respira a sabiendas. La respiración entra: mírala. El aliento sale: míralo. Come, pero coma con plena conciencia. Dale un mordisco, mastica, pero continúa mirando. Deja que el observador esté presente en todo momento, sea lo que sea que esté haciendo”.

Ese permanecer en el presente y agudizar todos los sentidos para captar el instante que se está viviendo, comienza por hacer conciencia hasta del más mínimo acto. Es lo que pide Buda: ser observadores permanentes de nosotros mismos.

5. La conciencia y la felicidad

La conciencia plena es fruto de la observación constante, del esfuerzo perseverante por apartar los pensamientos, los sentimientos y los impulsos, dedicando toda la voluntad solo a contemplar. En la contemplación uno se encuentra con el universo. Y ese encuentro genera armonía y felicidad.

Osho lo dice de esta manera: “La conciencia es la mayor alquimia que hay. Solo sigue haciéndote más y más consciente, y encontrarás que tu vida cambia para mejor en todas las dimensiones posibles. Te traerá una gran satisfacción”.

Mientras que muchos filósofos occidentales asumen la conciencia como fuente de desdicha, la filosofía budista ve en ella exactamente lo contrario. Esto se debe a que la conciencia occidental está basada en la razón, mientras que la oriental se sustenta en la espiritualidad, el silencio y la ausencia de pensamiento.

Todas estas frases sobre conciencia plena nos muestran que aún tenemos mucho que aprender de las filosofías orientales. También que hay otras maneras de alcanzar el bienestar, diferentes a las del éxito personal. Bienvenidas son esas enseñanzas que nos traen luz.

viernes, 27 de enero de 2023

¿Conoces la teoría del valle inquietante?

“Cuando los ordenadores tomen el control, puede que no lo recuperemos. Sobreviviremos según su capricho”. ¿Qué piensas cuando lees esta frase de Marvin Minsky, padre de la inteligencia artificial? ¿Te produce cierta inquietud? Esa sensación está justificada, pero según la teoría del valle inquietante, puede estar justificada psicológicamente.

El mundo actual se desarrolla a una enorme velocidad. Cualquier smartphone que llevamos hoy en el bolsillo es más potente que los ordenadores que llevaron al hombre a la Luna. Como es evidente, todo esto crea avances importantes, pero también despierta ciertos recelos. Y es que la velocidad a la que avanza la tecnología es muy grande.

¿Qué es la teoría del valle inquietante?

Las nuevas tecnologías nos permiten acciones con las que hace años no podíamos ni soñar. De hecho, ya hay robots y seres animados totalmente artificiales que tienen apariencias realmente humanas. Si este tipo de ‘seres’ te producen cierto recelo, no es extraño, es una sensación que explica la teoría del valle inquietante.

Según el profesor Masahiro Mori, que promulgó esta teoría en 1970, cuanto más se parezca un robot a nosotros, pero todavía sea posible apreciar la diferencia, más empática será nuestra respuesta, hasta el punto de que esta puede ser de un poderoso rechazo. Sin embargo, si no somos capaces de distinguir a un robot de un humano, nuestra respuesta será más positiva. Así que hay una especie de ‘bache’ o ‘espacio’ en el que respondemos a esos seres con un rechazo muy fuerte.

Esta teoría fue promulgada por Mori en 1970, cuando estudiaba las reacciones humanas frente a la robótica. La figura de la inteligencia artificial y los robots extrañamente parecidos a hombres y mujeres, pero claramente distinguibles, provocan un gran rechazo, como ya sucedió en 1988 con un cortometraje de Pixar, “Tin Toy”. El bebé de la historia era demasiado similar a uno real, pero no tanto como para provocar una reacción positiva.

Teorías en torno al valle inquietante

A día de hoy, nadie ha sido capaz de explicar a ciencia cierta por qué se produce este rechazo. No obstante, diversos investigadores han propuesto teorías que podrían encerrar una respuesta, la respuesta.

La más aceptada la propone Thalia Wheatley, psicóloga del Darhmout College. Según esta profesional, nuestro cerebro dispone de un sistema de evaluación de estímulos cuya programación nos impide seleccionar parejas con problemas de salud. Es decir, que si observamos en alguien o ‘algo’ cualquier indicio de que no es idóneo para la reproducción, nuestro cerebro lo interpretaría como un peligro para la preservación de la especie.

Según las investigaciones de Wheatley, la historia evolutiva del ser humano se ha afinado de forma que podemos detectar distorsiones muy pequeñas. Una vez localizada, se crea cierta inquietud en torno a ese ser, que tal vez tenga problemas físicos o mentales. Dicha inquietud podría explicar la existencia del valle inquietante en forma de respuesta natural para perpetuar la especie.

Críticas a la teoría

Significa esto que nuestro cerebro podría asociar la apariencia de un androide casi humano, pero no perfectamente humano, a un ser con una enfermedad grave, incluso muerto. Por eso se activa nuestra reacción negativa.

Sin embargo, una teoría que puede parecer incluso lógica, tiene también sus detractores. Muchos especialistas en robótica, como el caso de Ayse Saygin, científico cognitivo que investiga en la Universidad de California, incide en que la tecnología androide no está suficientemente desarrollada todavía.

Quiere decir, pues, que esta teoría no tiene base científica suficiente para afirmar la existencia del citado valle inquietante. Así que esa sensación podría ser una simple disonancia cognitiva. Es decir, al observar características similares a las humanas, como expresiones faciales y comportamientos, se crean ciertas expectativas en el cerebro. Al no ser satisfechas, se genera la disonancia. Sea como fuere, esta teoría, más allá de que sea real o no, incide en la posibilidad de que podamos conocer con mayor profundidad cómo funciona la empatía humana.

Ahora, ¿qué opinas tú? ¿Sientes esa inquietud cuando observas una máquina excesivamente parecida a un humano? Si es así, tal vez estés dando la razón a Mori y su teoría del valle inquietante. Sea lo que sea, resulta inquietante pensarlo, ¿verdad?

jueves, 26 de enero de 2023

¿Qué es un dilema moral y cómo se resuelve?

Con cierta frecuencia, todos nos enfrentamos a dilemas morales. Ahora, ¿cómo resolverlos? En este artículo te daremos algunas ideas que pueden ayudarte.

En algún momento de nuestra vida nos vemos en situaciones desafortunadas que exigen de nosotros una decisión que desafía nuestras creencias y nuestros valores morales. ¿Recuerdas una circunstancia en la que debías tomas una decisión y cada opción posible era igualmente terrible? A esta encrucijada en la que la vida nos pone la llamamos dilema moral.

Ante este tipo de dilemas, tenemos el deber moral de actuar de un modo, pero nos vemos presionados o tentados a actuar de otra manera. ¿Cuáles son las características de los dilemas morales? ¿Cómo podemos salir de la indecisión en la que nos sumergen estos dilemas? Profundicemos.

¿Qué es un dilema moral?

Es un conflicto que se presenta en situaciones en las que tenemos que considerar dos o más valores morales, pero solo podemos elegir uno. Estamos en medio de varias opciones que exigen de nosotros una decisión que, al final, terminará “ofendiendo” un valor moral importante.

Estos dilemas surgen cuando, ante una situación complicada, dos o más valores de igual importancia entran en conflicto. La importancia es clave para que haya un dilema, pues de ella depende la indecisión. Por ejemplo, si para ti no es relevante decir la verdad, no tendrás problemas en decir una mentira cuando lo amerite. En cambio, si lo es, es más complicado que digas una mentira, a menos que otro valor más valioso para ti este en juego, por ejemplo, la vida.

Un dilema moral se caracteriza por requerir de nosotros la realización de dos o más acciones que, debido a las circunstancias, entran en conflicto y que no se pueden llevar a cabo todas. El conflicto moral que se genera en el dilema nos impide seguir un curso de acción coherente con los principios y los valores morales que son esenciales para nuestra vida.

Veamos un dilema clásico (el dilema de Heinz) que ejemplifica bien lo que hemos venido diciendo:

En Europa hay una mujer que padece una grave enfermedad y va a morir. Hay un medicamento que la puede salvar. Este es caro y el farmacéutico está cobrando diez veces más de lo que realmente cuesta.

Heinz, el esposo de la mujer enferma, acude a todas las personas que conoce para pedirles el dinero, pero solamente logra reunir la mitad. Le dice al farmacéutico que su esposa se está muriendo y le pide que le venda medicamento, pero el farmacéutico se niega. Heinz está desesperado y piensa en atracar el establecimiento.

¿Qué debe hacer Heinz? ¿Robar el medicamento o no hacerlo y dejar que su esposa muera?

¿Cómo resolver un dilema moral?

A continuación, revisaremos las etapas del método Progress, propuesto por LeBon y Arnaud (2004), para resolver dilemas morales y ayudar a las personas a tomar decisiones acertadas.

Etapa 1. Comprende la situación

Antes de tomar cualquier decisión frente al dilema moral que estás atravesando, debes reflexionar y entender la situación en la que te encuentras. Sin esta comprensión puedes terminar eligiendo de manera equivocada.

Analiza el dilema de forma precisa, completa y razonable. Los siguientes consejos te pueden ayudar en esta etapa:
  • Haz una descripción precisa, imparcial y completa de la situación. ¿Dónde te encuentras en este momento de tu vida? ¿Cómo has llegado a ese dilema?
  • Describe de manera clara la decisión que deseas tomar.
  • Toma consciencia de lo que tus emociones y pensamientos te están diciendo acerca del dilema.
Etapa 2. Define lo que importa

Piensa en lo que quieres lograr, en lo que es importante para tu proyecto de vida. Si no reflexionas sobre tus objetivos, es difícil que puedas desarrollar un plan de acción que te ayude a resolver el dilema y acercarte a la vida que deseas tener.

La elaboración de objetivos te ayudará también a decidir qué cualidades te gustaría que tuviera la solución. Ten en cuenta las siguientes orientaciones:
  • Imagina que tienes el poder de poner en práctica una solución. ¿Por qué sería una buena solución? ¿Cuáles son los valores que se cumplen si se lleva a cabo?
  • Piensa en cuáles son los valores y objetivos realmente deseables y fundamentales para ti.
  • Haz una lista de valores que deseas lograr.
  • Evalúa y sopesa críticamente estos valores.
Etapa 3. Genera opciones

Después de haber analizado bien el dilema moral y de haber esclarecido tus valores y lo que quieres lograr, es momento de que generes creativamente nuevas opciones. Es comprensible que te sientas atascado en el conflicto, pero es necesario que formules algunas soluciones. Para lograrlo, ten presente:
  • Haz una lluvia de ideas.
  • No evalúes las opciones mientras las vas formulando.
  • No te inhibas, siéntete libre para escribir las opciones que se te ocurran.
  • Deja que surjan nuevas ideas a partir de las que ya has ido escribiendo.
Etapa 4. Evalúa las opciones

Una vez que has determinado varias opciones, es momento de que las evalúes con detenimiento, teniendo como base tus valores y objetivos. Elige aquella que está en sintonía con lo que es realmente importante para tu vida. Encuentra una opción que:
  • Sea apropiada para el dilema que estás tratando de resolver.
  • Sea pertinente a la situación en la que te encuentras.
  • Satisfaga tantos valores como sea posible.
Etapa 5. Implementa la decisión

Cuando hayas elegido una opción para resolver el dilema, realiza una verificación final y determina cómo la llevarás a cabo.  Es necesario que en este proceso supervises y evalúes los resultados o impactos que va generando la solución, tanto para tu vida como para la de los demás. Intenta lo siguiente:
  • Comprueba que la decisión que has seleccionado sea una buena decisión.
  • Piensa cómo implementar la decisión frente al dilema.
  • Planea, monitorea y evalúa la efectividad de la decisión frente al dilema moral.
  • Comprométete con tu decisión y actúa.
A pesar de que los dilemas morales nos colocan en una situación difícil, son un camino también de autoconocimiento que nos lleva a reconocer esos valores que son importantes para nuestra vida y que le dan, momento a momento, sentido a nuestra existencia.

miércoles, 25 de enero de 2023

Los 4 tipos de personalidad, según Helen Fisher, para entender la atracción

¿Por qué te enamoras de un tipo de persona y no de otra? Según Helen Fisher, el estilo de nuestra personalidad define nuestros patrones de atracción. ¡Descubre cuál es el tuyo!

Exploradores, negociadores, constructores y directores. Hay cuatro tipos de personalidad, según Helen Fisher, perfiles que podrían darnos respuesta a la clásica pregunta de por qué nos enamoramos de unas personas y no de otras. Estos constructos psicológicos estarían orquestados por interesantes procesos neuroquímicos, lo cual hace aún más especial a esta teoría.

Quien más y quien menos ya ha oído hablar de la doctora Fisher, la gran experta en la misteriosa maquinaria del amor. Además de ser una reconocida antropóloga, se alza como una de las divulgadoras más importantes de nuestra actualidad. Libros como Por qué amamos: naturaleza y química del amor romántico o El primer sexo son un ejemplo de ello.

Asimismo, si por algo destaca su labor, es por permitirnos entender las relaciones de pareja, la atracción, el afecto y hasta los temas de género desde un punto bioquímico. Quizá, por ello, en el 2009 quiso profundizar en una cuestión que nos interesa a todos: ¿por qué nos sentimos atraídos por tipo de hombres o mujeres y no por otros? La respuesta nos la dio en su ensayo Why him? Why her?

Los 4 tipos de personalidad, según Fisher

¿Por qué hay personalidades que nos fascinan? ¿Qué hace que sintamos atracción por determinadas personas aún sabiendo que, tal vez, no nos convienen o no nos harán felices? Es un eterno dilema, pero también uno de los enigmas más fascinantes. Sabemos que el factor físico tiene un gran poder, así como determinadas variables evolutivas, genéticas y hasta experienciales.

Ahora bien, la antropóloga y bióloga Helen Fisher va más allá y señala que el mecanismo de la atracción estaría orquestado por la química cerebral. Según nos explica en su interesante trabajo, Why him? Why her?, hay cuatro constelaciones de personalidad que están dominadas en mayor grado por un tipo de neurotransmisor. Hay quien se deja llevar más por la dopamina, otros la testosterona, algunos por la oxitocina o la serotonina.

Asimismo, en este ensayo aporta en su inicio un cuestionario con 56 preguntas. Se trata de un instrumento validado científicamente que nos permite comprender cuál es nuestra personalidad predominante. Porque, aunque todos tenemos rasgos de las cuatro tipologías, siempre hay una variable que resulta más significativa.

Según Fisher, solo cuando sabemos cómo somos, comprendemos quién se ajustaría mejor a nosotros mismos.

“Las investigaciones demuestran que las parejas que tienen muchas similitudes, incluyendo compatibilidad neuroquímica, terminan quedándose juntas”.

-Helen Fisher-

1. El explorador, la personalidad curiosa (dopamina)

Creativos, enérgicos, impulsivos, divertidos, atrevidos, independientes, amantes de las novedades, inspiradores, entusiastas… Entre los 4 tipos de personalidad, según Helen Fisher, destaca al explorador, cuya conducta está dominada siempre por la dopamina.

Son personalidades muy magnéticas, de las que quieren transformar el mundo y movilizan a cualquiera, son hombres y mujeres muy activos que inspiran y buscan experimentar placer, descubrir, aprender…

Cabe señalar que no es fácil convivir con ellos. Su carácter inquieto hace que no todos les puedan seguir, son corazones ávidos de sensaciones, buscadores de aventuras… Solo alguien con su mismo patrón de personalidad pueden estar en sintonía con ellos.
  • ¿Qué tipo de pareja es la más idónea?
Los exploradores buscan “compañeros de juegos”, personas igual de curiosas, de enérgicas y aventureras que ellos. Por tanto, su pareja ideal es otro explorador.

2. El negociador, la personalidad imaginativa e idealista (estrógeno)

Alguien con un patrón de personalidad negociadora es intuitivo, compasivo, con buenas habilidades sociales, comunicativas y empáticas. Saben manejar muy bien a las personas, conectan muy bien con ellas, se preocupan por comprender, por atender y ser cercanos. Su conducta está motivada por la hormona del estrógeno y define a mujeres y hombres por igual.

Son perfiles muy conciliadores, de los que evitan el conflicto y detestan discutir. Suelen pensarse muchísimo las cosas, son rumiantes, muy imaginativos, creativos e idealistas. Buscan promover el bienestar de todo su entorno.
  • ¿Qué tipo de pareja es la más idónea?
El negociador busca a su “alma gemela”. Partiendo del ensayo de Helen Fisher, este perfil sintoniza con el perfil directivo.

3. El constructor, la personalidad familiar (serotonina)

Entre los 4 tipos de personalidad, según Helen Fisher, muchos se identifican con el constructor. Son leales, fuertes, comprometidos, amantes del orden, y de los que necesitan tener su vida bien organizada. Son defensores a ultranza de los suyos, de su familia, de sus amigos, de esas personas que forman parte de su entorno social.

Como característica singular cabe señalar que los constructores suelen ser reservados y adoran ayudar, ser útiles a los demás.
  • ¿Qué tipo de pareja es la más idónea?
El constructor busca a su aliado de vida y su apoyo del día a día. Su pareja perfecta es otro “constructor”.

4. El director (testosterona)

En nuestra sociedad abunda la personalidad dominada por la testosterona. El “director” define un tipo de perfil muy analítico, competitivo, y con tendencia a la contención emocional.

Aman con intensidad, lo darían todo por el ser amado, pero reprimen expresar abiertamente sus sentimientos, y esto los convierte en figuras algo complicadas a veces. Son muy persistentes y perfeccionistas.
  • ¿Qué tipo de pareja es la más idónea?
El director busca la persona que lo complemente, alguien que piense y sienta como él. Así, y según Why him? Why her?, la pareja ideal del director es un negociador.

Para concluir, tal y como insiste la doctora Fisher, cada uno de nosotros albergamos ciertos rasgos de estos cuatro tipos de personalidades. Sin embargo, siempre destacamos en unos más que en otros. Es esto lo que define y explica nuestro comportamiento, nuestros anhelos, manías y necesidades.

Algo que señala también en su interesante ensayo es lo siguiente: tendemos a enamorarnos de alguien que puede darnos lo que necesitamos a cambio de darle lo que ellos necesitan. Así es como, al fin y al cabo, tendemos a complementarnos los unos con los otros.

martes, 24 de enero de 2023

7 curiosidades sobre los TCA

¿Qué nos hace más vulnerables frente a los trastornos de Conducta Alimentaria? ¿Qué podemos hacer como sociedad para no incrementar la vulnerabilidad de otras personas frente a ellos? En este artículo te lo contamos.

Más de 70 millones de personas padecen algún desorden de este tipo, que afecta más a mujeres que a hombres y tiene un impacto particularmente significativo en la adolescencia.

A pesar del visible avance que se ha hecho eliminando el estigma que pesa sobre la enfermedad mental, muchas de las personas que sufren trastornos de este tipo siguen enfrentando juicios muy duros por parte de la sociedad. Falsos mitos e ideas erróneas, como que los atracones de la bulimia son producto de la falta de voluntad.

Por eso, más que curiosidades sobre este grupo de trastornos, aquí encontrarás datos que te ayudarán a las personas que sufren un TCA. No te pierdas nada, pues en la información reside la capacidad de generar empatía hacia los demás.

7 hechos que no sabías sobre los TCA

Los TCA son afectaciones psicológicas de carácter grave que conllevan comportamientos anómalos en cuanto a la conducta de comer, como los atracones, provocarse el vómito o no comer durante días.

Estos trastornos son capaces de desencadenar enfermedades físicas graves y, en último término, la muerte.

1. Nadie desarrolla un trastorno de la nada

Los TCA no aparecen de repente. Son trastornos que provienen de diferentes factores: genéticos, sociales, psicológicos, familiares o personales. Por lo general, existe malestar con la propia imagen corporal que desencadena las conductas anómalas de alimentación.

2. No solo existen la anorexia y la bulimia

Aunque estos sean los trastornos más conocidos en la sociedad, existen muchos más que merecen la misma atención. Algunos ejemplos son los siguientes:
  • Trastorno por atracón.
  • Trastorno de la conducta alimentaria no especificado (TCANE).
  • Pica.
  • Trastorno por rumiación.
  • Trastorno por evitación/restricción de alimentos.
  • Ortorexia.
  • Vigorexia.
  • Adicción a la comida.
3. La edad de aparición está retrocediendo

Hasta hace pocos años, se había establecido el rango de aparición de estos trastornos entre los 13 y los 19 años. Sin embargo, cada vez aparecen más casos de pacientes que tienen entre 9 y 10 años de edad.

La prevalencia de los TCA es inexacta, pues una gran parte de las personas que los padecen no acuden nunca a terapia.

4. Los TCA se pueden dejar atrás

La idea extendida es que las personas que sufren estos trastornos los arrastran para toda la vida. Sin embargo, con la intervención adecuada y el apoyo de las personas cercanas al paciente, alrededor del 50-60 % de los casos llega a recuperarse. Por otro lado, un 20-3 0% lo hace parcialmente, y solo un 10- 20 % cronifica la enfermedad.

5. No solo aparecen en la adolescencia

Aunque la figura de la chica adolescente y extremadamente delgada es la imagen más representativa de este grupo de enfermedades (9 de cada 10 casos son mujeres jóvenes), existen casos en todas las edades. Hombres, niños, adultos, todo el mundo es susceptible de sufrir estos desórdenes.

6. Los TCA dejan secuelas

Para muchas personas, los TCA son sinónimos de una reducción significativa del índice de masa corporal. Sin embargo, son muchas las consecuencias que puede tener una afectación de este tipo:

  • Psicológicas: trastornos coadyuvantes al trastorno alimenticio, como depresiones, problemas de adicción, ansiedad generalizada que, por supuesto, interfieren en la vida cotidiana y agravan en cuadro principal.
  • Físicas: enfermedades derivadas del TCA, como hernia de hiato, problemas dentales, desnutrición, diabetes, fracción del esófago o hipertensión.
7. No son fáciles de diagnosticar

Puesto que los TCA cursan con otros trastornos muy a menudo, suele ser complicado hallar cuál de ellos es el origen del otro. Es decir, una depresión puede causar anorexia nerviosa, pero esta anorexia también puede derivar en una depresión. Es muy importante hacer un buen diagnóstico para emplearse a fondo con la raíz del malestar del paciente. 

Por otro lado, se suele pensar solo en atracones y restricciones de ingesta cuando se trata de trastornos de alimentación, pero existen muchos otros síntomas no tan claros. Un ejemplo de ello es la restricción de ciertos tipos de alimentos hasta que se producen problemas de salud o comer cantidades muy pequeñas.

El papel decisivo de la sociedad y las tecnologías

Hablar de TCA únicamente desde la perspectiva genética o médica, incluso solo desde la psicología clínica, es demasiado reduccionista.

El contexto social, compartido en estos tiempos también de forma digital, juega un importante papel en la incidencia de los trastornos alimenticios. Cuestiones como la gordofobia, la promoción de dietas restrictivas o la sexualización de los cuerpos actúan como debilitadores de nuestro sistema mental frente a los TCA.

La empatía, además de ponerse en el lugar del otro, debe convertirse en lucha y acción contra todas las injusticias que se cometen en la sociedad. Además, es necesario desapegar a la alimentación de todo contexto que pueda favorecer el dolor y la culpa.

lunes, 23 de enero de 2023

El ABC de la técnica de relajación de Wolpe

Lo mejor de la técnica de relajación de Wolpe es que se trata de un método muy sencillo, que cualquier persona puede practicar sin problema. Ayuda a disminuir el estrés y todos los efectos molestos que este trae consigo.

La técnica de relajación de Wolpe es una herramienta para gestionar el estrés y todos los efectos derivados de este. Esta técnica fue creada por Joseph Wolpe en 1958. Su inspiración nació de la observación de la respuesta de miedo en los gatos. Tras una década de estudios, llegó por fin a dar forma a esta herramienta.

Hay que decir que la técnica de relajación de Wolpe es una adaptación de otra técnica ideada por Edmund Jacobson, en los años 30. Esta última tenía el inconveniente de ser muy larga y exigente: podía demandar entre 50 y 100 sesiones, de una a nueve horas cada una. Lo que hizo Wolpe fue unir sus hallazgos sobre los felinos con el método de Jacobson para hacerlo más accesible.

El resultado de lo anterior fue la técnica de relajación de Wolpe, que se podría considerar como una revisión de la de Jacobson. A diferencia de la anterior, esta se completa en seis sesiones de 20 minutos cada una, con dos sesiones diarias. Veamos de qué se trata.

La técnica de relajación de Wolpe

Una de las grandes ventajas de la técnica de relajación de Wolpe es que se puede realizar en casa y no requiere de ningún dispositivo especial. Lo único que necesitamos es conocer cómo funciona, un cierto entrenamiento y un lugar tranquilo donde practicarla. Lo demás solo es atención y concentración.

En esencia, esta técnica se basa en tensar y relajar los músculos. Se realiza en tres etapas, como veremos a continuación.

Etapa 1: Tensión y relajación

Esta etapa es la más importante en la técnica de relajación de Wolpe. Básicamente comprende tres pasos:
  • Fijar la atención en un grupo muscular específico.
  • Tensionar el anterior grupo muscular por un lapso de cinco segundos.
  • Relajar lentamente el mismo grupo muscular durante 20 o 30 segundos.
En conjunto, esta etapa debe tener una duración de entre 15 y 20 minutos. Lo más indicado es que los grupos de músculos se vayan trabajando en el siguiente orden:
  • Comprende tórax y abdomen.
  • Pies y parte inferior de la pierna. Incluye dedos, tobillos y pantorrilla.
  • Parte superior de las piernas. Incluye los muslos y los glúteos.
  • Mano y antebrazo. No hay que olvidar las muñecas.
  • Brazo derecho. Se tensa todo el músculo, hasta el hombro.
  • Brazo izquierdo. Igual que el anterior.
  • Se encoge cada hombro hacia la oreja y se gira la cabeza hacia el hombro. Este y la oreja deben tocarse al final.
  • Mandíbula. Se tensan los dientes, cuidando de no dañarlos, hasta que la mandíbula tenga una gran tensión.
  • Se fruncen los labios como si se fuera a silbar.
  • Mentón. Colocar la lengua contra el paladar y empujar hacia arriba.
  • Se arruga y se suelta.
Etapa 2: Verificación

Consiste en repasar todos los grupos musculares y verificar si están relajados o si todavía presentan tensión. En este último caso, se repite el ejercicio anterior solo en esa zona. Es complicado conseguir la relajación total en las primeras sesiones.

Etapa 3: Relajación de cuerpo y mente

Al final, el cuerpo se debe sentir más ligero o liviano, como si pesara menos. A diferencia de algunas técnicas de meditación, no se busca que la mente quede en blanco. Habrá pensamientos, pero si la práctica se hizo bien, no serán angustiosos o de preocupación.

Los beneficios de la técnica de relajación de Wolpe

Antes de hablar de los beneficios de la técnica de relajación de Wolpe, lo indicado es practicar este método durante seis días seguidos, haciendo dos sesiones por día. Esto aplica en especial si hay una tensión o un estrés muy pronunciados. Después, volverlo a hacer de forma periódica, una vez cada dos meses.

Esta técnica ha mostrado ser eficaz para mejorar la calidad del sueño. A su vez, ese descanso es fundamental para que se reduzcan los estados de estrés o angustia. No solo combate el insomnio, sino que ayuda a mantener un descanso más profundo y sin interrupciones.

El método también ayuda a disminuir las migrañas tensionales en quienes las padecen con frecuencia. Así mismo, alivia el dolor en el cuello y los hombros, fruto de mucha tensión muscular.

En conjunto, la técnica de relajación de Wolpe alivia la ansiedad por lo que está indicada en momentos de presión donde la ansiedad pueda jugar en nuestra contra, como puede suceder en una entrevista de trabajo.

domingo, 22 de enero de 2023

Cartas del perdón: una poderosa herramienta de liberación emocional

Cuando cargamos con pesos del pasado, con rabia, rencor o resentimiento es difícil alcanzar el bienestar. Descubre cómo las cartas del perdón pueden ayudarte.

Cuando vamos a terapia, o incluso cuando queremos realizar algún cambio personal por nuestra propia cuenta, solemos querer ver resultados lo antes posible. ¿Qué debo hacer para ser diferente, para sentirme mejor, para impulsar mi vida? Eso es todo lo que nos importa, pero olvidamos que el corazón (y la mente) deben vaciarse antes de poder llenarse de nuevo. Para esto, existen herramientas como las cartas del perdón.

Debemos tomar conciencia de que no podemos crear un futuro sólido y limpio haciendo caso omiso a las bases débiles y dañadas que nos han venido sosteniendo. Transformarse implica mirar hacia dentro, hacia el pasado, a esos rincones oscuros de nuestro ser que nos asustan, pero en los que se encuentra la clave de nuestra liberación.

Si estás dispuesto a realizar este valiente proceso, te encantará conocer la herramienta de la que hoy hablamos.

¿Por qué son necesarias las cartas del perdón?

Gran parte de lo que somos se debe a las experiencias que hemos vivido en interacción con otros. El vínculo establecido con los padres, las relaciones tempranas con compañeros de escuela, los primeros lazos de pareja… Todas estas oportunidades sociales nos moldean, ya sea para hacernos sentir amados y seguros, o para rompernos en cierta forma.

De hecho, lo más común es que todos alberguemos cierto resentir hacia aquellos con quienes compartimos etapas. Tal vez sentimos que nuestros padres no nos aceptaron incondicionalmente, o que nos compararon con nuestros hermanos. Quizá aún nos duelan los desplantes o agresiones sufridos en las aulas, o nos siga quemando el “abandono” de esa pareja con quien pensamos vivir por siempre.

Pese a que seguimos adelante y creemos haber dejado estas vivencias en el pasado, en realidad estas siguen ejerciendo un impacto sobre nosotros. El rencor pesa, el odio limita, la rabia puede enfermarnos… Por ello, necesitamos trascender estas historias, aprender de ellas y perdonar, pero dándole al perdón un sentido diferente.

¿Qué son las cartas del perdón?

Cuando escuchan que deben perdonar el pasado, muchas personas se cierran en banda. Y no es de extrañar, ya que nos han vendido un concepto del perdón como un símil de bondad, abnegación y justificación de los errores del otro. ¿Cómo voy a perdonar a quien tanto daño me hizo? Eso sería aceptar su conducta, sería traicionarme, y solo de pensarlo la rabia se incrementa aún más.

En realidad, hemos de entender el perdón como la decisión de liberarnos a nosotros mismos de ese peso del pasado. No lo hacemos por el otro, para resarcirlo o librarlo de la culpa. Lo hacemos por nosotros, para que sus acciones anteriores dejen de controlar nuestra vida, dejen de tener impacto en nuestro presente. Es un regalo que te haces a ti para poder seguir adelante.

De este modo, no es necesario que la otra persona se disculpe, ni que se arrepienta. Tampoco hemos de enviarle la carta para que la lea. Este ritual es personal y está dedicado a trabajar nuestras propias emociones. Sin embargo, te sorprenderá lo poderoso que resulta.

¿Cómo realizar una carta de liberación?

Las cartas del perdón, también llamadas cartas de liberación, tienen una estructura concreta que nos permite realizar un proceso profundo y completo: desde la identificación de las emociones hasta la expresión, el procesamiento y, finalmente, la liberación. Así, te compartimos los pasos para realizar este ejercicio:

Identificación de emociones

En primer lugar, determina qué aspectos o experiencias de tu pasado te marcaron negativamente. ¿Qué sucedió?, ¿Quiénes son las personas involucradas?

Generalmente en esta búsqueda hallarás multitud de vivencias importantes con diferentes protagonistas; así, lo ideal es que realices una carta para cada una de estas personas.

Por ejemplo, puedes comenzar con tu madre, tu vínculo primario, y permitirte recordar todo aquello que sentiste que te faltó, que te dañó, que te causó un impacto. Una vez hayas identificado estos elementos mentalmente, puedes comenzar con la carta.

Expresión y ventilación emocional

Comienza la carta dirigiéndote a la persona escogida, como si le estuvieses hablando en primera persona y deja clara la intención del escrito. Por ejemplo: “Mamá, te escribo esta carta para expresar lo que nunca he podido decirte”. A continuación, comienza a expresar y detallar todos esos eventos pasados que te dañaron y las emociones que te hicieron sentir.

Es muy importante que en este paso te dejes llevar, que no pongas límites o filtros a tus palabras: recuerda que nadie más va a leerlo. Permítete sentir y expresar rabia, dolor, tristeza, odio o cualquier sentimiento que venga a ti. Olvídate por un momento de la moralidad o de lo políticamente correcto, tampoco te preocupes de la caligrafía o la construcción de las frases, solo ve escribiendo lo que venga a ti.

Habla de todas las vivencias que necesites, expresa cómo te sentiste, cómo te ha venido afectando y cómo lo sigue haciendo. Plasma tus reproches, tus anhelos y tu decepción, expresa cómo te gustaría que hubiesen sucedido las cosas. No coloques ningún filtro.

Procesamiento y perdón

Tras la ventilación emocional (un proceso que resulta duro y que te habrá removido interiormente de forma profunda), es momento de procesar esas emociones. Aquí, declara tu deseo y tu intención de perdonar y los motivos por los que eliges hacerlo. Por ejemplo: “a pesar de todo esto, hoy decido perdonarte porque no quiero seguir cargando con este dolor”, “escojo perdonar porque no merezco vivir con rencor en mi corazón”, “te perdono para seguir adelante sin la influencia de lo que viví contigo”.

Opcionalmente, y si eres capaz de hacerlo, puedes contextualizar lo ocurrido. Generalmente, las personas que nos dañan están a su vez dañadas, quienes no nos dieron amor es porque tampoco lo recibieron. Comprender su pasado y sus circunstancias puede ayudarnos a liberar. Así, puedes añadir: “entiendo que hiciste lo mejor que pudiste con lo que sabías en ese entonces, y hoy rompo el ciclo de dolor”.

Aprendizaje y gratitud

Varias investigaciones han encontrado que muchas personas logran no solo sobreponerse de la adversidad, sino incluso salir fortalecidas de ellas, adquiriendo valiosas habilidades de lo vivido. Es lo que se conoce como crecimiento postraumático.

Una de las principales claves para lograr este crecimiento es aprender de la experiencia, ser capaces de ver el modo en que lo vivido ha contribuido a nuestro desarrollo personal, qué nos ha enseñado. Y no dudes que toda situación vivida nos enseña.

Por ejemplo, quienes han sufrido la herida de abandono durante la infancia, se convierten en seres más empáticos y amorosos, o quienes han sido rechazados pueden desarrollar una autonomía y una independencia de la que otros carecen. Evidentemente, a todos nos gustaría haber podido evitar ese sufrimiento, pero una vez acontecido, es nuestro derecho observar y valorar las cualidades que hemos desarrollado a raíz de este dolor.

Así, este apartado de las cartas del perdón está destinado al aprendizaje, a poder ver más allá del dolor y extraer las lecciones. A agradecernos a nosotros mismos por haber sabido construir algo valioso a partir de lo vivido. Puedes expresar, por ejemplo: “agradezco que esa ausencia que sentí me ha enseñado a estar siempre conmigo y no dejarme solo”.

Utilizar las cartas del perdón como herramienta terapéutica

Una vez terminados los siguientes pasos, la carta está completa. Ahora, es momento de que te deshagas de ella de una forma que para ti sea simbólica y significativa. Puedes quemarla, romperla y tirarla a una corriente de agua, o hacer cualquier cosa que sientas apropiada; sin embargo, recuerda que no has de enviarla. Este proceso es para ti.

Las cartas del perdón son excelentes para cerrar etapas y elaborar duelos, pero también para “limpiar” el pasado antes de comenzar un proceso de terapia. Sin este paso previo, los intentos de cambio pueden no ser fructíferos. Así, aunque en un inicio estés reticente, sientas que no es necesario o que resulta muy doloroso, confía en que es el primer escalón hacia la liberación que buscas.

sábado, 21 de enero de 2023

La riqueza psicológica: descubre cómo practicarla

¿Qué es para ti una buena vida? La investigación nos dice que la auténtica satisfacción está en tener "riqueza psicológica", es decir, en disfrutar de experiencias que dan significado, que nos cambian y nos permiten descubrirnos...

¿Qué es para ti la felicidad? Puede que tener personas amadas a tu alrededor. También, cómo no, disfrutar de buena salud y lograr más de una meta, de un propósito vital. Ahora bien, lo que nos dice la ciencia es que el auténtico bienestar está en disponer de una buena riqueza psicológica. La dicha verdadera residiría en disponer de un amplio espectro de experiencias.

Para entender mejor este concepto, pensemos en esa persona que, ante la cercanía de su muerte, hace balance de su existencia. Es entonces cuando toma conciencia de algo. Su vida ha sido monótona y llena de arrepentimientos, de trenes que ha dejado pasar y puertas que nunca se atrevió a cruzar. Por miedo e indecisión. A eso nos referimos.

El abrigo de la satisfacción nos abraza cuando acumulamos múltiples vivencias. Algunas son dichosas, otras tienen el sabor del fracaso, de la decepción profunda, pero muchas nos permitieron aprender, descubrirnos, conocer lugares nuevos, personas fascinantes… Ese es el secreto y la fórmula idónea para contribuir a ese equilibrio interno con el que sentirnos bien con nosotros mismos.

¿Qué es la riqueza psicológica y cómo desarrollarla?

Todos venimos a este mundo teniendo la oportunidad de ser inmensamente ricos en anécdotas vividas y en escenarios visitados. Millonarios en personas conocidas y en emociones sentidas. Esto construye día a día en nosotros un sustrato de aprendizajes, sensaciones y recuerdos que conforman buena parte de lo que somos. Y cuantas más vivencias, más “completos” nos percibimos.

La riqueza psicológica se puede definir como la oportunidad de acumular cuantas más experiencias posibles. Si son variadas, dispares, curiosas y de esas que nos permiten relativizar perspectivas y abrir los ojos, mejor. Es así como vamos tejiendo nuestras historias de vida y cuantas más tonalidades tenga ese tejido, más hermoso será nuestro recorrido.

Este interesante concepto fue acuñado hace un año por Shigehiro Oishi de la Universidad de Virginia y Erin C. Westgate de la Universidad de Florida. El trabajo de investigación buscaba explorar cómo contribuir al bienestar humano. De este modo, y según los autores, invertir en riqueza psicológica podría mejorar nuestra calidad de vida.

La eterna búsqueda: ¿qué es tener una buena vida?

La psicología positiva lleva décadas intentando darnos pautas y estrategias para promover nuestra salud psicológica. Y un modo de alcanzarla ha sido siempre enseñándonos cómo ser felices. Ahora bien, algo que tenemos claro es que el concepto de felicidad es difuso, etéreo y hasta polémico. Básicamente, porque alcanzar este estado de dicha absoluta, no siempre depende de lo que hagamos o dejemos de hacer.

Adversidades, cambios, incertidumbres… En este contexto social de complejidad no todo está bajo nuestro control. Por eso, se nos recomendaba también hasta hace poco que más que buscar la felicidad, clarificáramos nuestros propósitos y halláramos un significado de vida. Porque también ello contribuye al bienestar.

Bien, el año pasado dimos un paso más allá en esta eterna búsqueda por delimitar y definir cómo lograr una “buena existencia”. La riqueza psicológica promete convertirse en un nuevo factor para contribuir bienestar. Se trata de buscar experiencias novedosas que nos aporten aprendizajes y que “enriquezcan” nuestra mente y corazón.

¿Cómo lograr la riqueza psicológica?

La teoría nos gusta, el mensaje suena inspirador y comprensible, pero… ¿Cómo lograr una riqueza psicológica en nuestra cotidianidad? Lo cierto, es que es más sencillo de lo que podamos pensar. Requiere reflexionar en lo siguiente:
  • Debemos focalizar cada actividad, conducta y decisión hacia nuestros propósitos vitales. Saber qué queremos y qué es lo que nos hace sentir bien, es siempre el punto de partida.
  • La segunda estrategia es “variedad”. Procuremos diversificar vivencias, descubramos nuevas aficiones, conozcamos personas diferentes, salgamos de nuestra rutina cuando nos sea posible. Viajar, vivir en otras ciudades, países, aprovechar oportunidades y llenar nuestros días de experiencias y no de miedos es lo que nos hará verdaderamente “ricos”.
  • Otro factor decisivo es involucrarnos en situaciones que nos permitan ver nuevas perspectivas, ampliar la mente, derribar creencias, descubrir nuevos horizontes…
¿Cómo ser psicológicamente “ricos”?

La riqueza que trae la felicidad y el bienestar psicológico no siempre procede de una cuenta bancaria. Bien, es cierto que necesitamos unos medios para mantenernos. Sin embargo, la buena vida se alcanza cuando uno llega su otoño con un gran bagaje de experiencias en su mochila. También, cuando supimos aprovechar cada oportunidad y no dejamos escapar casi ningún tren…

Todos podemos ser personas psicológicamente ricas. Basta con desarrollar, activar o practicar estas dimensiones:
  • Sé curioso. La realidad está llena de acontecimientos de los que vale la pena aprender y disfrutar.
  • Mantente abierto a la experiencia. Practica la sensibilidad artística, el pensamiento flexible, la conexión emocional, la apertura a los demás…
  • Sé reflexivo, observador, siente la vida a través de las emociones con intensidad, pero procésala también de manera analítica para asentar valiosos aprendizajes.
Para concluir, más allá de la felicidad y los significados vitales, hay una tercera dimensión que debemos practicar: la riqueza psicológica. Consiste básicamente en practicar eso para lo que estamos en este mundo: vivir cuántas más experiencias mejor.

viernes, 20 de enero de 2023

Los desplazamientos de casa al trabajo afectan a nuestra salud

¿Cuánto tiempo pierdes yendo y volviendo del trabajo? La ciencia nos dice que esas horas dedicadas al desplazamiento son una fuente de estrés y ansiedad muy importante.

Cada día podemos perder de media entre 1 o 2 horas al ir y volver desde nuestros puestos laborales. No solo es tiempo perdido, es también una fuente de estrés y un modo de poner en riesgo nuestras vidas; sobre todo si vamos en coche. Por ello, investigaciones recientes insisten en que los desplazamientos de casa al trabajo afectan a nuestra salud.

Bien es cierto que cada vez es más frecuente el teletrabajo. Sin embargo, es una evidencia que una parte amplia del mercado laboral requiere de una obligada presencialidad. Es la que necesitan desde los hospitales, colegios, fábricas, supermercados, etc. Esto se traduce en que cada día se trasladen millones de personas desde la tranquilidad de sus hogares hasta sus respectivos puestos.

Esto supone desde un desembolso económico importante (ya sea en combustible o en abono de transporte público), hasta un serio impacto en nuestro bienestar mental. Se experimenta cansancio, falta de sueño, estrés y ansiedad. Uno tiene la sensación de estar perdiendo tiempo, un tiempo que no compartimos con la familia ni sirve para descansar.

Así nos afectan desplazamientos de casa al trabajo

Tener un empleo nos permite disponer de un sustento, construir un proyecto de vida y hasta sentirnos realizados. Sin embargo, en ocasiones, el coste de esa labor y responsabilidad es muy elevado. Por ejemplo, los desplazamientos hacia el centro de trabajo suponen para muchas personas tener que invertir una parte valiosa de su tiempo.

Asimismo, hay otro aspecto no menos destacable. Cada vez vivimos más lejos del lugar donde desempeñamos nuestra labor profesional. No todo el mundo tiene la suerte de ir caminando hasta su trabajo. Por tanto, lo más común es tener que coger el coche, o recurrir al transporte público y programar nuestras alarmas cada día para madrugar.

Un factor también destacable es el aumento de vehículos y tráfico. Las carreteras y autovías son auténticas selvas de asfalto en las que son frecuentes los atascos, las prisas, los frenazos y los despistes. Es necesario tener todos nuestros sentidos bien despejados para no sufrir ningún percance. Algo difícil de lograr cuando el sueño y las legañas aún pesan en los ojos…

Ir y venir del trabajo: autopista hacia el malestar

A menudo se dice que hemos creado un sistema laboral que impone de manera irremediable la conducción o la dependencia de algún medio de transporte. Cada vez invertimos más tiempo en esos viajes, y aunque se intente promover el uso de la bicicleta o del patinete eléctrico, lo cierto es que estos recursos no siempre son útiles.

Una investigación de la Universidad de Alicante insiste en cómo los desplazamientos de casa al trabajo afectan a nuestra salud. Cuanto mayor es el tiempo invertido, mayor es el impacto negativo en la vida de la persona. Asimismo, ha podido verse que los viajes más largos afectan a las mujeres de manera más intensa.

Esto puede deberse al hecho de que, por término medio, son ellas las que siguen asumiendo labores que van más allá del propio trabajo. Tener que perder una o dos horas yendo y viniendo al puesto laboral, les resta tiempo en la atención de los hijos, del hogar, etc.

Desencadenantes del estrés y la ansiedad en los desplazamientos de casa al trabajo

Bien es cierto que habrá quien se deleite con los desplazamientos de casa al trabajo. Puede que quien tenga que conducir disfrute de esos minutos para sí mismo en soledad. Por su parte, los que van en metro o autobús tienen la oportunidad de desconectar con alguna lectura o escuchando música.

Sin embargo, lo cierto, es que son muy pocos los que se deleitan de esos intervalos forzados de tiempo.

  • En primer lugar, esos viajes requieren previamente tener que madrugar, como también, llegar más tarde al hogar.
  • La conducción es una actividad que requiere de una gran concentración; algo que, en ocasiones, resulta estresante. Las carreteras congestionadas, el tráfico, los retrasos o las malas maniobras de otros conductores intensifican el mal humor. También la incertidumbre: nunca sabemos qué nos vamos a encontrar al coger el coche.
  • El transporte público está cada vez más masificado. Los retrasos son frecuentes y esto es otra variable que puede generar ansiedad.
  • Cuando los desplazamientos de casa al trabajo son largos, uno llega a su puesto con una carga elevada de agotamiento. Ese cansancio se va acumulando día tras día, debilitando la salud de la persona.
  • Asimismo, debemos añadir otros dos factores preocupantes, como son la contaminación acústica y la ambiental. Ambas dimensiones tienen también un gran impacto en nuestro bienestar.
Los desplazamientos de casa al trabajo intensifican el riesgo de enfermedades cardiovasculares

Cuando pasamos a diario entre una o dos horas (a veces más) en la carretera para ir al trabajo, lo último que nos apetece es hacer deporte. Obviamente siempre hay excepciones. Sin embargo, trabajos de investigación como los de la doctora Helga Van Herle, cardióloga y profesora de la Universidad del Sur de California, inciden en una relación importante.

Cuando los desplazamientos son largos hay un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas. ¿La razón? Ese agotamiento acumulado eleva el sedentarismo. Llegamos a casa sin ganas de movernos y hacer deporte. A ello se le añade la siempre peligrosa falta de sueño. Todo ello deriva en hipertensión, aumento de peso, malos hábitos de alimentación… Asimismo, también aparece otra variable no menos relevante.

Esas horas invertidas nos restan tiempo en familia, de ocio y de descanso. La mente cae en el desánimo, en ver cómo pasan los días y la rutina asfixiante y repetitiva sigue siendo la misma. Todo ello acaba mermando no solo la salud física, sino también la psicológica.

En efecto, los viajes de ida y vuelta al trabajo son, en muchos casos, una autopista directa al malestar. Esto es algo que cuesta remediar, pero que debemos tener presente. El trabajo debería ser esa dimensión que ofrece proyección, sustento y bienestar y no ese factor que nos roba calidad de vida.

jueves, 19 de enero de 2023

¿Funcionan las relaciones abiertas?

¿Qué son las relaciones abiertas? ¿Cuál es su impacto real? ¿Cómo han trasformado nuestra idea del amor? En este artículo te lo contamos.

Solo una vez me han propuesto una relación abierta…, dije que no. Y fueron muchos los factores que tuve en cuenta para rechazar la propuesta. Sin embargo, una de las cosas que más influyó en mí fue el miedo. El miedo junto a la incomprensión.

¿Relaciones abiertas? ¿Qué sentido tienen? ¿Son solo un espacio para entregarse a la lujuria o en verdad es posible construir diferentes relaciones al mismo tiempo, todas significativas? Hoy exploro estas preguntas, al menos en primer lugar desde la teoría. Aquí vamos.

¿Qué son las relaciones abiertas?

Una relación abierta es una forma de vincularse entre personas en la que todas aceptan que quienes forman parte de esa relación puedan tener otras relaciones que se pueden considerar como románticas o dentro del terreno de las relaciones de pareja, sin que se conciban como una infidelidad. Se contrapone a la concepción normalizada de las relaciones en la que impera la exclusividad sexual y afectiva.

El término que engloba la diversidad de modos de relacionarse así es amor libre. El amor libre es “una forma de relacionarse sexo-afectivamente de una manera honesta y consensuada en la que no se presupone la propiedad de las personas con quienes se establecen vínculos, ni de sus sentimientos, acciones o pensamientos” (Ferrario, 2018. pg.3).

Lo más probable es que existan tantas relaciones abiertas como cuantas parejas las practiquen. Así las cosas, ¿para qué una relación de este tipo?

El sentido de una relación abierta

Puede ser una manera de explorar la sexualidad y los afectos, así como una manera de seguir fortaleciendo la comunicación y la confianza. Sé que suena confuso y difícil. Y la verdad es normal que así sea, pues lo único que jamás discutimos ni pusimos a prueba fue cómo sucedía el amor.

Y (hablo a partir de mi propia experiencia) es que siempre tuvimos la idea de un amor entre dos. Caracterizado por la entrega infinita y valiente de los príncipes azules. Es decir que, además de crecer con la idea de exclusividad en nuestras relaciones afectivas y sexuales, crecimos con la idea irreflexiva de que el amor sería para siempre…

Sin embargo, ¿cuántos matrimonios se separan porque vivir ese sueño es tremendamente complicado? Hago esta pregunta para que entendamos de una vez por todas que no se trata de qué tipo de relación hablemos; más allá de ello, todos los vínculos humanos vienen con complejidades.

En definitiva: diría que es una opción para aquellas parejas que, ante la realidad de la atracción de los cuerpos, no se asustan y deciden disfrutar de su relación y de la relación con otros sin que signifique amar menos o querer mal.

Los retos de una relación abierta

El primer reto es el que ya hemos mencionado antes: es difícil sobreponerse a la norma común. Lo primero a superar serán los comentarios de los otros. Y luego, los comentarios de los otros, pero internalizados en nuestros hábitos de cómo querer.

Celos, inseguridades y miedos pueden aflorar. Por eso, es importante entender que esta nunca será una herramienta para salvar una relación. De hecho, las relaciones abiertas deben surgir dentro de un contexto de plena y total confianza, tanto en sí mismo como en el otro.

Los retos son muchos y es por eso que las bases existentes deben ser fuertes y sólidas. Para ello, tenemos una herramienta que ayuda mucho, aunque no sea infalible: la comunicación. Y así como en las relaciones en las que se practica la exclusividad y la monogamia la comunicación es crucial, en las relaciones abiertas esta será una herramienta igual de importante para que aquella decisión se disfrute plenamente.

1. Dar el primer paso

Que las relaciones abiertas sean honestas y consensuadas implica que existe una voluntad mutua para que todo fluya de la mejor manera. Esto presupone las bases fundamentales de un acuerdo.

Si estás dispuesto o dispuesta, tú y tu pareja, a dar el primer paso, dejaremos a continuación puntos claves a pensar a la hora de tener una relación abierta.

2. Partir de una relación estable

Insisto en este punto porque es crucial dejar claro que una relación abierta no es una salida para una relación que esté en crisis. Las relaciones abiertas requieren de confianza y un vínculo fuerte. Además: una relación abierta no debe ser algo impuesto, sino algo que ambas partes buscan, dialogan y practican.

Celos, estrés emocional o sensación de abandono son algunas de las emociones que reportan quienes no tuvieron una grata experiencia con este tipo de relaciones. Pero para eso la escucha en las relaciones abiertas debe ser abierta y sin prejuicios, pues lo cierto es que se ponen sobre la mesa temas de los que huyen las relaciones monógamas.

3. La comunicación

El puente que permitirá que todo fluya de manera sana, responsable y gratificante será la comunicación. Desde el momento en que se busca la opción de una relación abierta, las reglas que se plantean—que paradójicamente suelen ser más complejas que las de una relación monógama— y los acuerdos que se alcanzan se tejen a través del diálogo.

Es muy importante establecer un mínimo acuerdo de cuidado e higiene sexual, pues no queremos que la libertad nos cueste el placer y la plenitud de la vida. Así que la comunicación es el puente que permite conectar y buscar las soluciones para la relación que se busca y se anhela.

Y este puente será tan grande o tan pequeño como cada parte dé y reciba. ¿No crees que sea necesario que todo se cuente? ¿Sabes hasta dónde puedes abrirte con tu pareja respecto de tus otras relaciones? Estas son preguntas que pueden surgir en el camino.

Por eso, es clave que las personas involucradas se conozcan, pero que persigan con voluntad continuar conociendo a su pareja. Así, ambos pueden saber hasta dónde quieren y pueden llegar.

4. La escala de prioridades

Y si bien es cierto que la libertad de conocer y disfrutar la vida junto a otras parejas afectivas y sexuales abre un abanico de libertad más grande que el de las relaciones de exclusividad, es importante recordar que sigue existiendo la figura de una pareja principal.

Hay que cuidar ese amor para que florezca. De nada servirá haber propuesto una relación abierta si aquello se deshoja por falta de cuidados. Así que dentro de la libertad es también crucial tener claras las prioridades.

¿Sigues con dudas e inquietudes? Lo sé, tal vez no es para todos ni todas. Aunque lo cierto es que tan solo hay una forma de saber si algo funciona y es intentándolo. Espero que esta guía ayude en tal camino.

miércoles, 18 de enero de 2023

El síndrome de estrés postromántico, ¿qué es?

Cuando se acaba el enamoramiento, muchas parejas entran en estado de angustia. Piensan que se acabó el amor o que quizás se equivocaron de pareja. En la mayoría de los casos, no es esto, sino el síndrome de estrés postromántico.

El síndrome de estrés postromántico es esa situación, más o menos crítica, por la que atraviesa una pareja cuando termina la fase romántica de su relación. El término es más bien coloquial, ya que esta condición no figura en ningún listado de trastornos. Sin embargo, sí está en la base de muchas rupturas que quizás no debieron suceder.

La primera persona en hablar acerca del síndrome de estrés post-romántico fue el psicólogo John Bradshaw, en su libro Post-Romantic Stress Disorder: What to Do When the Honeymoon Is Over. Allí señala cómo esas oleadas químicas que vienen con el amor romántico pueden terminar luego en tempestades innecesarias.

En realidad, fue el psicólogo Robert Sternberg quien habló de las diferentes fases por las que pasa una pareja enamorada. En su teoría señaló que hay un punto en el que termina el enamoramiento y comienza el llamado “amor compañero”, que es más sosegado y estable. Luego, ese tránsito fue denominado síndrome de estrés postromántico por Bradshaw, en razón a las grandes dificultades que suele ocasionar.

El enamoramiento

Cuando dos personas se enamoran, aparece una verdadera revolución, tanto en sus hormonas como en sus emociones y pensamientos. En realidad, es un estado muy próximo a la enajenación y se experimenta como extremadamente agradable. De pronto, es como si todo cobrara sentido y produjera satisfacción y entusiasmo.

Se trata, por así decirlo, de una locura fantástica. Ese estado da lugar a ideas sin mucha base, como que la otra persona encaja a la perfección con uno; o que basta mirarse para comprenderse. También es usual que surja la idea de que “por fin” apareció el amor definitivo y que este jamás terminará.

La química del cerebro cambia de manera notable y aparece un deseo intenso de estar con esa persona amada todo el tiempo. De hacer el amor a cada rato. También de cuidar el vínculo, ofrecer mimos y recibirlos con el mayor agrado. Ese estado maravilloso suele durar entre 12 y 18 meses en el mejor de los casos. Lo que sigue es una suerte de “recuperación” en la que se sale de esa espléndida locura.

El síndrome de estrés postromántico

En aproximadamente un año, o año y medio, la química del cerebro comienza a volver a la normalidad. Así mismo, lo que antes era extraordinario empieza a volverse “normal”. Se trata de un proceso evolutivo y positivo, ya que el ser humano no podría permanecer en ese estado que, de algún modo, lo inutiliza para muchas otras funciones.

Además, si una pareja continuara así, difícilmente podrían crear un lugar emocional para la presencia de los hijos. Total, se pasa a una nueva etapa y esto puede causar un profundo desconcierto en algunas personas, e incluso una gran frustración. A eso se le llama síndrome de estrés postromántico.

Es habitual que las parejas lo sientan como algo que, de repente, no funciona. Suelen equiparar esos cambios con un deterioro de la relación, cuando no es así. En algunos, esto causa miedo o incluso desesperación. Hace poco se tenía el cielo en las manos, y ahora todo resulta tan ordinario…

No son pocas las parejas que deciden romper en ese momento. Otras persisten en la relación con cierto aire de resignación. No tendría por qué ser así. La desilusión no tiene que ver con el otro, ni con uno mismo, sino con un proceso que es perfectamente natural. Es muy importante saber esto para no arruinar relaciones que son valiosas, pero ya quemaron una etapa maravillosa y ahora han entrado en el terreno del síndrome de estrés postromántico.

¿Cómo abordarlo?

Lo más importante es ser consciente de que esa desilusión no es un hecho negativo, sino completamente normal. Las cosas no van a volver a ser como antes, pero eso no significa que se han desvalorizado. Es tiempo de comenzar una nueva etapa en la que el otro ya no es un príncipe azul o una princesa encantada, sino otro ser humano con el que compartir la vida podría ser una gran idea.

Llegados al síndrome de estrés postromántico, lo más aconsejable es lo siguiente:
  • Aceptar la reducción de las manifestaciones pasionales.
  • No atacar a la pareja por no haber estado “a la altura” de nuestras fantasías.
  • Evitar las conductas defensivas.
  • No distanciarse del otro.
  • Cultivar el diálogo y la expresión plena.
  • Aprender a discutir las diferencias.
  • Evitar la indiferencia.
  • No descuidar el sexo, aunque ya no sea tan exultante.
  • Cuidar la intimidad y nutrir la complicidad.
El síndrome de estrés postromántico afecta de manera más intensa a las personas que son muy dependientes o inseguras. Pasar a la siguiente fase exige madurez y realismo. Quienes lo logran van a encontrar una nueva perspectiva del amor, más tranquila, más profunda y más gratificante.

martes, 17 de enero de 2023

Ley de Fraisse y la percepción del tiempo

¿El horario de oficina te parece eterno? Quizá estás siendo afectado por la ley de Fraisser. En este artículo, podrás conocer en qué consiste y cómo puedes usarla a tu favor.

¿Sientes que el tiempo se va más rápido cuando te relajas, pero las horas en la oficina se te hacen eternas? A pesar de que pueda parecer que tu reloj te juega una broma, en realidad no es así. Existe una explicación psicológica para este fenómeno y se conoce como la ley de Fraisse. La misma nos permite analizar nuestra propia percepción del tiempo y cómo se puede alterar.

Esta ley fue propuesta por Paul Fraisse, un psicólogo francés que hizo numerosos aportes a la llamada psicología del tiempo. Además, es un concepto importante en el ámbito organizacional debido a que se relaciona de forma directa con la productividad.

¿Qué es la ley de Fraisse?

“El fin de semana pasó volando” es una frase común que usan las personas para hablar sobre lo rápido que fue su descanso. Es probable que en más de una ocasión hayas escuchado a alguien quejarse de la velocidad a la que percibe que pasa el tiempo. Así como algunos hablan de que va de prisa, otros se molestan por su lentitud. “Siento que llevo 3 horas en la oficina, y en realidad casi no llevo una”.

A pesar de que la mayoría estamos suscritos a pensamientos y frases como esta, no todos conocen el motivo detrás de este fenómeno. En este sentido, Paul Fraisse realizó varios estudios sobre la percepción del tiempo y describió la ley de Fraisse. De esta manera, determinó que podemos hablar del tiempo en dos dimensiones: una objetiva y medible y otra subjetiva.

La parte objetiva es aquella que marca el reloj. Mientras tanto, nuestra subjetividad maneja otro tipo de tiempo. La ley menciona que la percepción psicológica del tiempo varía en función del interés que la persona sienta por lo que hace.

Es decir, que si estás haciendo una actividad que te gusta, es probable que percibas que el tiempo pasa rápido. En cambio, si estás estudiando sobre un tema denso y aburrido, puede que tengas la sensación de que las manecillas del reloj enlentecen su avance.

¿Por qué ocurre este fenómeno en la percepción del tiempo?

A partir de los trabajos de Fraisser, otros investigadores realizaron estudios sobre la percepción subjetiva del tiempo. De este modo, en la actualidad, podemos comprender mejor los mecanismos psicológicos que participan en la ley de Fraisse.

En primer lugar, la evidencia sugiere que existe un componente neurobiológico detrás de este hecho. Simen y Matell (2016) publicaron un estudio acerca de por qué el tiempo parece volar cuando nos divertimos. Como bien sabemos, la dopamina es un neurotransmisor que participa en el placer que aparece como recompensa en ciertas situaciones. Su estudio sugiere que también tiene la capacidad de alterar nuestra percepción del tiempo cuando hacemos cosas que nos gustan.

Por otro lado, Gable y Poole (2012) realizaron una investigación sobre la influencia de la motivación en la percepción del tiempo. En sus conclusiones explican que mientras más alta y enfocada sea la motivación al hacer algo, mayor distorsión del tiempo hay.

En esta misma línea, los rasgos de personalidad parecen influir de forma significativa sobre la percepción del tiempo. Un artículo científico señala que las personas con rasgos de personalidad narcisista tienden a ver las tareas aburridas como pérdida de tiempo. En consecuencia, perciben el paso del tiempo como más lento de lo normal (O’Brien, Anastasio y Bushman, 2011).

Implicaciones en la evaluación del placer

La ley de Fraisse tiene implicaciones en diferentes ámbitos de la vida, uno de ellos es la evaluación del placer. Una investigación demostró que las personas utilizan la medición subjetiva del tiempo para determinar qué tan placentera es una experiencia (Sackett et al., 2010).

Por ejemplo, con la música, a veces es común que la gente sienta que sus canciones favoritas son “muy cortas”. Entonces, se toma esta percepción subjetiva del tiempo como una medida de lo “bueno” o “malo” que es algo. En otras palabras, si sentimos que algo dura poco, tendemos a calificar esa experiencia como mejor que otras.

La ley de Fraisse y la productividad

Continuando con lo anterior, esta ley influye de manera significativa sobre la productividad. A menudo, las personas sienten que las horas pasan con lentitud cuando están en la oficina y que no están siendo demasiado productivas. En consecuencia, trabajar se vuelve una tarea agobiante.

La sensación de que el tiempo pasa rápido aumenta el valor competitivo de las distracciones. Podemos pensar que todavía nos queda mucho para la hora de salir y, por lo tanto, decidir que es un buen momento para tomarnos un descanso, ya que con lo que queda, pensamos que es muy probable que lleguemos al final de la jornada laboral con los objetivos cumplidos.

Así, podemos llegar a caer en el círculo vicioso de la procrastinación, lo cual perjudica nuestra productividad de manera notable. En vista de eso, lo más recomendable es buscar alternativas que conviertan el trabajo en una actividad placentera. O por lo menos, lograr que no se perciba como una experiencia desagradable, sino como algo neutral.

Para concluir, es posible decir que la percepción subjetiva del tiempo es un factor clave en la satisfacción laboral. Si el tiempo se nos hace largo al trabajar, nos sentiremos menos a gusto con nuestro trabajo. En cambio, si sentimos que pasa rápido, nuestro cerebro lo valorará como una experiencia agradable y nos gustará más.