martes, 7 de febrero de 2023

Sentido de derecho narcisista: ¿en qué consiste?

Si hay una figura que se percibe con más derechos que los demás es la persona narcisista. Asume que merece un trato especial, mayor reconocimiento que el resto y más concesiones que la mayoría. ¿Conoces a alguien así?

El sentido de derecho narcisista define a esas personas que, debido a su irracional sentido de superioridad, se creen merecedoras de un trato especial. Son explotadoras, manipuladoras y traficantes de atención. Todo lo quieren para ellas, piensan que les pertenece por derecho divino y para lograrlo, no escatiman en ingenio y en las artes más perversas con las que acaparar todo beneficios.

Esa expectativa del todo distorsionada de que el propósito del mundo que existe a su alrededor es satisfacer sus expectativas define a muchas figuras de nuestra sociedad. Ejemplo de ello es crecer con un padre o una madre narcisista. En estos casos, los hijos están obligados a orbitar alrededor de sus progenitores, cumpliendo cada designio, ocurrencia y mandato.

Hay quien se siente el rey o la reina del baile de toda la existencia. Y lo peor no es solo esa autopercepción, que en algún momento podría parecer hasta cómica. Lo más grave es que quien se percibe con más derechos que el resto necesita manipular a los demás para satisfacer sus objetivos.

Sentido del derecho narcisista: “porque yo lo valgo”

El sentido de derecho no solo lo evidencia la personalidad narcisista. Este constructo define un rasgo en el que alguien asume que merece un trato especial y que el mundo les debe algo por mero derecho, por ser quienes son. Bien es cierto que todos nosotros merecemos una serie de dimensiones únicamente por existir, tales como respeto, aprecio, consideración, etc.

Ahora bien, luego están los que habitan en una especie de burbuja en la que no existe la empatía y se alimentan en exclusiva del sentido de superioridad. Así, esta conducta y percepción también suele hacer acto de presencia en el trastorno de personalidad antisocial. Aunque, si lo pensamos bien, el “porque yo lo valgo” es una actitud frecuente, demasiado frecuente.

Por término medio, cada vez que nos encontramos con estos comportamientos, los percibimos como egoístas, patéticos y altamente inmaduros. El hecho de que alguien nos haga una serie de demandas solo porque viven endiosado, lo procesamos como algo infantil. Sin embargo, el sentido del derecho narcisista está presente en muchos vínculos afectivos y familiares. En estos casos, el coste mental es inmenso.

Los componentes psicológicos de quien cree merecerlo todo

El concepto del sentido de derecho narcisista lleva atrayendo la atención de los expertos desde hace años. Se intenta diferenciar, por ejemplo, esa autopercepción positiva que uno puede tener de sí mismo a raíz de sus propios esfuerzos, éxitos y competencias, de aquella otra puramente egoísta y manipulativa.

A veces, es lícito sentir cierta sensación de satisfacción por todo logrado, pero sin que ello tenga por qué derivar en sometimiento ajeno. Esto es lo que intentaban investigar y puntualizar los psicólogos Robert Ackerman y Brent Donnellen.

Por ello, publicaron un trabajo en el que presentaban su Escala de derecho psicológico (PES) para medir cuánto puntuamos las personas en este constructo. Así, algo que pudieron ver, es que esta dimensión suele definirse por una serie de características muy concretas.
  • Percepción de que merecen un trato especial.
  • Sienten que merecen más de lo que tienen.
  • Algunos, toman como excusa su posición social, su belleza, su dinero o su cargo en una empresa para exigir a los demás una serie de obligaciones poco lógicas y sobre todo, ilícitas.
  • Lo que ellos necesitan está por encima de los derechos y necesidades de los demás.
  • No agradecen ni valoran nada de lo que tienen.
  • No toleran que los demás no les ofrezcan lo que necesitan. Cuando encuentran negativas, colapsan.
¿Por qué actúan de este modo?

Algo que debemos comprender sobre el narcisismo es que hay varias tipologías. Están los narcisistas vulnerables -con un bajo nivel de autoestima-, y los narcisistas grandiosos -con una autoestima inflada y sin grieta alguna-. Ambas tipologías necesitan recibir un trato especial y que el mundo cumpla al segundo sus expectativas.

En casi contrario, se derrumban o estallan en un ataque de ira. El sentido del derecho narcisista es un punto nuclear de este trastorno de la personalidad que, por lo general, tiene su origen en la infancia. De este modo, investigaciones, como las publicadas en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), sostienen diversas hipótesis que van en esta dirección.

  • La teoría del aprendizaje social nos dice que los niños desarrollan una visión de sí mismos con base a cómo los traten sus progenitores. La falta de límites y una atención sobrevalorada serían claros desencadenantes.
  • Por otro lado, la teoría psicoanalítica sitúa la atención en otro aspecto. Hay niños que crecen sin ninguna atención, refuerzo y afecto de sus progenitores. Esto hace que lleguen a la madurez con notables carencias y que anhelen, por encima de todo, un trono en el que recibir todas las toneladas de atención que no tuvieron en la infancia…

El sentido de derecho narcisista más allá de este rasgo de personalidad

Si hay algo en lo que debemos incidir es que el sentido de derecho no aparece solo en personas narcisistas. Al fin y al cabo, el trastorno de la personalidad narcisista afecta solo al 5 % de la población. Son muchos los hombres y las mujeres que tienen una visión del mundo muy reducida en la que todo parece girar alrededor de ellos mismos.

Son figuras que se consideran superiores y que demuestran una actitud fría, defensiva, poco considerada y nada empática. Es un comportamiento con el que debemos lidiar, evitando ceder, negándonos a ser sometidos por quien quiebra el sentido del civismo, el respeto y la convivencia.

Recordemos, todos somos igual de valiosos, nadie es más especial que el resto…

lunes, 6 de febrero de 2023

Los neuróticos se sienten más viejos, según estudio

La edad subjetiva no siempre coincide con la edad cronológica. Al parecer, esta diferencia aumenta con los años. Cuanto más cerca de la vejez está una persona, mayor es la distancia que hay entre los años que tiene y los que siente tener.

Todos tenemos una edad cronológica, pero también una edad subjetiva. La primera es la que consideramos habitualmente como nuestra “edad real” y corresponde al tiempo que ha transcurrido después del nacimiento. La segunda es un poco más amplia e imprecisa. Tiene que ver con cómo de jóvenes nos sentimos en relación con la edad cronológica que ostentamos.

Los datos disponibles indican que hay una estrecha relación entre la edad subjetiva y la personalidad. En concreto, una investigación llevada a cabo en 2021 y publicada en 2022 en Psychology and Aging, así lo evidencia.

Lo que plantea ese estudio es que cuanto más neuróticas sean las personas, más se incrementa su sensación de ser mayores. Esto se aplica para gente de todas las edades. De este modo, hay casos en los que incluso alguien muy joven se siente de más edad en función de su experiencia o de sus inclinaciones personales a la hora de considerar el tiempo.

El estudio sobre la personalidad y la edad subjetiva

Los científicos que estudiaron la relación entre la personalidad y la edad subjetiva tomaron como base los datos contenidos en cinco estudios. Estos fueron el estudio longitudinal de Wisconsin, el estudio longitudinal inglés del envejecimiento, la encuesta de la Edad Media en los Estados Unidos, el estudio de salud y jubilación y el estudio nacional de tendencias de salud y envejecimiento.

Lo que hicieron los investigadores fue seleccionar una muestra de esos estudios. Los criterios de inclusión tenían que ver con los datos disponibles de cada uno de los participantes en los estudios mencionados. Sobre esa base, se aplicó el modelo de personalidad conocido como los cinco grandes.

Dicho modelo sintetiza los rasgos de personalidad en cinco categorías: extroversión, apertura, amabilidad, escrupulosidad y neuroticismo. Con base en los datos disponibles asociados a esas cinco categorías, se examinó en total a 30 000 participantes.

Al principio, se tuvo en cuenta solo la información sociodemográfica. Entre cuatro y 20 años después, se cruzó esta información con los datos de rasgos de personalidad y edad subjetiva. Los participantes tenían una edad cronológica promedio de entre 46,9 y 78,9 años.

Los resultados del estudio

Los participantes tuvieron que contestar a preguntas sobre cómo se sentían y se percibían. Los resultados indicaron que las personas más neuróticas también eran las que más mayores se sentían respecto a su edad cronológica. Por contraste, los menos neuróticos se veían a sí mismos con mayor juventud y vitalidad.

La edad subjetiva se examinó a través de un factor que se consideró crítico: la salud. Las personas más neuróticas se percibían a sí mismas con más limitaciones funcionales en su vida diaria. También sentían que su salud estaba deteriorada, realizaban menos actividad física y tenían más síntomas depresivos.

Sin embargo, los investigadores advirtieron que los hallazgos no son en ningún caso concluyentes. A pesar de que se abordó una muestra bastante amplia, esta no cobijó a personas fuera de los Estados Unidos. Tampoco se profundizó demasiado en los rasgos de personalidad. Por lo tanto, no se puede dar por hecho que exista un vínculo estrecho entre la edad subjetiva y la personalidad.

Otros hallazgos

En 2018, un grupo de científicos surcoreanos hizo un estudio sobre la edad subjetiva. En este se examinó el cerebro de 68 adultos mayores que gozaban de buena salud. Aquellos que decían sentirse más jóvenes mostraban mayor densidad en su materia gris y presentaban menor deterioro asociado a la edad cronológica.

En este caso, los científicos no lograron establecer qué iba primero: ¿la buena salud propiciaba una edad subjetiva menor o la percepción de sentirse más joven hacía que una persona fuera más saludable? De momento, no hay una respuesta a esta cuestión.

El psicólogo David Weiss de la Universidad de Leipzig piensa que la edad subjetiva solo existe en las sociedades que le rinden culto a la juventud y que alimentan estereotipos negativos sobre la vejez. En su experiencia, las personas de culturas no occidentales ni siquiera entienden la pregunta “¿Qué edad sientes que tienes?”

De cualquier modo, los científicos parecen estar de acuerdo en que las personas envejecen de manera diferente y que esto tiene un impacto sobre su vitalidad. Quienes tienen hábitos saludables se mantienen activos por más tiempo. Esto, quizás, es lo que marca la diferencia en la edad subjetiva.

El psicólogo David Weiss de la Universidad de Leipzig piensa que la edad subjetiva solo existe en las sociedades que le rinden culto a la juventud y que alimentan estereotipos negativos sobre la vejez. En su experiencia, las personas de culturas no occidentales ni siquiera entienden la pregunta “¿Qué edad sientes que tienes?”

De cualquier modo, los científicos parecen estar de acuerdo en que las personas envejecen de manera diferente y que esto tiene un impacto sobre su vitalidad. Quienes tienen hábitos saludables se mantienen activos por más tiempo. Esto, quizás, es lo que marca la diferencia en la edad subjetiva.

domingo, 5 de febrero de 2023

El yo en crisis: la depresión afecta a nuestro autoconcepto

La depresión altera una serie de regiones corticales relacionadas con el autoconcepto. Esto explica por qué nos cuesta tanto confiar en nosotros mismos o vernos de manera positiva.

La depresión afecta al autoconcepto y este vínculo provoca que la recuperación sea mucho más costosa. Resulta casi imposible verse bajo una luz positiva cuando la mente nos castiga con juicios de valor cada vez más negativos y desgastantes. De nada nos vale en estos casos que nos digan aquello de que “hay que quererse más”, cuando el cerebro nos responde con un: “¿y para qué?”.

Es cierto que una autopercepción sesgada y una baja autoestima son parte del sustrato de los trastornos del estado de ánimo. Sin embargo, la realidad es un poco más compleja. Derivar en esta condición psicológica es un proceso que parte de múltiples factores, nunca de uno solo. Sin embargo, y aquí llega el dato interesante, las investigaciones científicas insisten en un hecho muy concreto.

La opinión que tiene la persona sobre sí misma se debilita día a día cuando se convive con ese trastorno psicológico. Hay toda una serie de mecanismos biológicos que orquestan este tipo de autopercepción tan destructiva.

¿Por qué la depresión afecta a nuestro autoconcepto?

La depresión es un territorio en el que habitan numerosos antagonistas. Está la tristeza, la culpa, el autodesprecio, la desesperanza, la baja autoestima, la autoexigencia y hasta el miedo. Pocas entidades clínicas son tan complejas y albergan tantos factores que marcan su aparición y su desarrollo, incluyendo los factores genéticos y sociales.

Con ello queremos insistir en que tener una autopercepción negativa no basta para edificar el agujero negro de una depresión. Sin embargo, lo que sí está quedando en evidencia es cómo este trastorno socava, merma y debilita de manera progresiva la manera en que nos vemos a nosotros mismos. Esto explica las narrativas internas tan desgastantes de quien la sufre y también la resistencia (en algunos casos) a los avances y la mejoría.

Podríamos decir que si bien la baja autoestima y un autoconcepto frágil contribuyen a la depresión, estos se derriban todavía más en caso de que no apliquemos estrategias de afrontamiento. Podemos llegar incluso a límites tan preocupantes como dramáticos.

Así se construye el yo o la manera de vernos a nosotros mismos

El yo, o la imagen/percepción que tenemos de nosotros mismos, se edifica mediante diferentes dimensiones. Por ejemplo, está el aspecto social. La educación, el entorno, las relaciones y las experiencias que nos permiten edificar parte de esa percepción. Lo que creemos que los demás piensan de nosotros, más nuestra propia opinión, configura una parte importante de la autoestima, el autoconcepto, la autoimagen, etc.

Ahora bien, una investigación de la Universidad de Salzburgo indica que las personas con baja autoestima evidencian un volumen más reducido de materia gris en varias regiones del cerebro. En especial en las relacionadas con la regulación de las emociones, la autopercepción y la teoría de la mente (atribuir pensamientos e intenciones a otras personas).

El yo es una sutil combinación de aspectos sociales y también biológicos. Por ello, condiciones psicológicas como una depresión pueden mermar o debilitar la autoimagen, sobre todo, si ya era frágil previamente.

La depresión afecta al autoconcepto

La Universidad de Melbourne publicó un trabajo en el que profundizaba en cómo la depresión afecta a nuestro autoconcepto y a esas opiniones que construimos sobre nosotros mismos. Una vez más, se insiste en cómo esta dimensión se sustenta, también en procesos cerebrales complejos y jerárquicos.

Hay regiones subcorticales y redes corticales que pueden distorsionar y debilitar mucho más esa percepción cuando sufrimos un trastorno del estado de ánimo. Así, y como bien sabemos, esta condición cursa también con una alteración en los neurotransmisores, con menos conexiones interneuronales y una reducción de la plasticidad cerebral.

Todo este contexto neuroquímico altera nuestras narrativas e intensifica el diálogo interno negativo. La depresión bloquea no solo nuestra oportunidad de ver oportunidades en el exterior, también debilita la autoimagen. No nos creemos merecedores de la felicidad y el bienestar. Nos percibimos como personas incapaces de lograr lo que quieren, de dejar atrás el sufrimiento que padecen…

¿Cómo trabajar la autoimagen y autoestima durante una depresión?

Pocas realidades son más terapéuticas que promover un diálogo interno compasivo, respetuoso y resiliente. Sin embargo, la persona con depresión no lo hará por sí misma. Tampoco podrá conectar de manera motivadora y esperanzada con su entorno y realidad social, si por dentro está dominada por unos juicios altamente negativos y catastróficos.

Puesto que la depresión afecta al autoconcepto y caminamos con un yo en crisis perpetua, únicamente cabe un camino: la terapia psicológica y también la farmacológica.

Los medicamentos pueden actuar sobre la química cerebral, favoreciendo la comunicación en los circuitos de las células nerviosas cerebrales, para regular el estado de ánimo. Ahora bien, el enfoque farmacológico debe complementarse siempre con la terapia.

Necesitamos mejorar nuestros patrones de pensamiento, derribar creencias y esquemas patológicos que refuerzan el malestar y la autoimagen negativa.

El tratamiento de la depresión requiere siempre de un marco multifactorial en el que integrar desde nuevos hábitos de vida, una mejor gestión emocional, y hasta una reformulación de propósitos, valores y significados vitales. El sentido del yo es la piedra angular del bienestar humano, cuidémoslo. Es todo lo que somos.

sábado, 4 de febrero de 2023

¿Por qué los adolescentes creen saberlo todo?

Aunque los adolescentes parecen saberlo todo y no siempre escuchan nuestros consejos, la realidad es que en su interior están lidiando con múltiples inseguridades.

Los adolescentes piensan que ya están doctorados en el viaje de la vida y no dudan en tomar más de una decisión arriesgada. No importan nuestros consejos, esos que nos sentimos con la capacidad de darles en vista de que tenemos más edad y experiencia que ellos. Nuestras palabras solo son ruido, voces que se lleva el viento.

¿Por qué no escuchan? Si echamos la mirada atrás y la situamos en el retrovisor de nuestros propios pasados, nos damos cuenta de algo. También nosotros actuábamos igual, ansiábamos independencia y creíamos saber más que nadie. Cuesta reprocharles cuando, en realidad, es una conducta prototípica de estas edades.

Sin embargo, hay un aspecto que no podemos dejar de lado. Por muy resueltos que nos parezcan, por muy desafiantes que se muestren en ocasiones, en su interior están llenos de inseguridades. Todo es nuevo para ellos y todo lo quieren experimentar, pero arrastran dudas, miedos, incertidumbres y muchas ideas erróneas. ¿Cómo orientarles? Lo analizamos.

Las razones de por qué los adolescentes creen saberlo todo

Los jóvenes, en especial los comprendidos entre los 11 y 17 años, nos parecen caóticos, imprevisibles, respondones y hasta insufribles. La adolescencia es un largo periodo condicionado por múltiples dimensiones que los adultos, en ocasiones, descuidamos. Puede que nosotros solo nos fijemos en el cambio de sus cuerpos, en su altura y modo de vestir.

Sin embargo, son sus cerebros los que orquestan una lenta y profunda transformación que puede determinar, en muchos casos, sus vidas. Por otra, está la sociedad que les contiene y ante la que van despertando poco a poco. Es un escenario lleno de poderosos estímulos que ansían experimentar y que muchas veces (aunque no lo admitan) les desborda.

Los adolescentes creen saberlo todo, es cierto, y no dudan en dar sus opiniones para desafiarnos y tomar decisiones que, a menudo, no tienen demasiado sentido. Antes de desesperarnos o de enfadarnos con ellos por su conducta, entendamos por qué lo hacen. Si tenemos un “sabelotodo” en casa, profundicemos primero en por qué actúan de este modo.

Su desarrollo cerebral no se ha completado

En la actualidad, la neurociencia ha avanzado de manera notable en la comprensión del desarrollo cerebral en la niñez y adolescencia. Y esto es muy importante. Nos permite profundizar en conductas, reacciones y necesidades. Ejemplo de ello es lo que nos revela un trabajo de investigación de la Universidad de Pensilvania.

Factores como la impulsividad y la búsqueda de sensaciones en la adolescencia se explican por una corteza prefrontal aún inmadura. Es sobre los 11 años cuando se inician dos procesos. El primero es la maduración de los circuitos de recompensa frontoestriatales. Es decir, el niño empieza a sentirse fuertemente interesado por metas y conductas novedosas, por experimentar otras sensaciones.

El segundo mecanismo que se origina en la preadolescencia es el inicio de un período de poda de los axones neuronales que se traduce en una reducción de la materia gris cortical. También empieza un proceso de mielinación que durará casi una década. Es decir, la maduración de la corteza prefrontal no será completa hasta los 21-25 años.

Esto se traduce, por un lado, en una búsqueda constante de sensaciones combinada con un bajo control de los impulsos y un uso deficiente de las funciones ejecutivas (planificación, autorregulación, flexibilidad cognitiva, etc.).

Deseo de individualidad y búsqueda de su propia identidad

Los adolescentes nos dan argumentos de lo más ingeniosos para demostrarnos sus valías. Puede que insistan, incluso, en que nosotros estamos desfasados y que no entendemos de esto o lo otro. Esta conducta puede desesperarnos a veces, pero conviene entenderla. Es necesario sintonizar con ese periodo que están atravesando.

Nada define tanto la individualidad como tomar decisiones propias. Esto es lo que busca también esa muchacha de 14 años que no duda en decirnos que ya es lo bastante mayor para irse de fin de semana con sus amigos. También en ese chico de 15 años que insiste en que quiere dejar los estudios para hacerse streamer en Twitch.

Decidir es también marcar distancias de los demás y demostrar (imponer casi) la propia identidad. Aunque a veces esas resoluciones sean del todo imprudentes y poco meditadas.

Su interior está lleno de dudas

No nos dejemos engañar, es cierto que los adolescentes creen saberlo todo, pero en realidad están atenazados por sus inseguridades. La adolescencia está marcada por múltiples contradicciones, esas que hasta a ellos mismos les cuesta entender. A veces desean estar solos, pero también ansían ser escuchados, amados y comprendidos.

Quieren buscar su lugar en el mundo, pero lo que hoy les apasiona, pasado es aburrido. Desean cumplir muchas metas y sueños, pero no siempre saben por dónde empezar y eso, les abruma y hasta les desmotiva. Tienen multitud de referentes en los que fijarse, esos que ven cada día en redes sociales. Sin embargo, siguen necesitando a sus progenitores, aunque no les guste admitirlo…

Son jóvenes “sabelotodo” que se escudan en una falsa coraza de solvencia e invulnerabilidad, pero en su interior se sienten perdidos en buena parte del tiempo. Solo son personas en proceso de aprendizaje que están explorando el mundo y también a ellos mismos. Como adultos, debemos ser siempre su mejor apoyo.

¿Como apoyar a mi adolescente “sabelotodo”?

Tal y como hemos señalado, habrá adolescentes juiciosos y reflexivos que sean plenamente conscientes de que no lo saben todo, y que es bueno hablar y consultar con los adultos. Sin embargo, abundan los que deciden por sí mismos, los que ya parecen estar de vuelta de casi todo y derivan en alguna conducta imprudente.

¿Qué podemos hacer en estos casos? Estas serían algunas claves:

  • Escucha, habla con ellos, inicia diálogos de manera frecuente, pero sin juzgarles y criticarles.
  • Entiéndelos, comprende siempre su perspectiva y desde ese marco de respeto y comprensión, razona con ellos con normalidad. Un consejo sin imposición siempre será mejor recibido.
  • Preócupate por sus intereses, procura conocer qué les gusta, a quién siguen en redes sociales y cuáles son sus metas.
  • Dales responsabilidades y marca límites claros.
  • Internet y las redes sociales no pueden ser su principal fuente de conocimiento. Es importante que no construyan en exclusiva su mundo alrededor de ese universo digital. 
Para concluir, si bien es cierto que la mayoría de los adolescentes creen saberlo todo sobre la vida, en realidad, no son más que exploradores principiantes. Guiémosles en ese proceso con respeto y apoyo. Porque en realidad, nadie, ni nosotros mismos, llegamos a saberlo todo sobre este mundo.



viernes, 3 de febrero de 2023

6 claves para ayudar a adolescentes a superar sus problemas de imagen

El número de adolescentes que experimentan insatisfacción corporal ha aumentado. Y las redes sociales tienen mucho que ver. Esto es lo que puedes hacer para ayudar a tu hijo.

La adolescencia es una etapa de la vida que trae consigo muchos cambios a nivel físico y psicológico. Las inseguridades respecto al propio cuerpo son comunes, y los padres juegan un rol esencial en la superación de estas. Con el acompañamiento necesario, los jóvenes pueden sobreponerse a esta situación y aceptarse a sí mismos. Por eso, te daremos algunas claves para ayudar a los adolescentes a superar sus problemas de imagen.

Promover un buen autoconcepto y una buena autoestima en la juventud sienta las bases del equilibrio emocional en la adultez. A pesar de que puede ser un reto, con constancia y paciencia es posible educar a los adolescentes.

Los problemas de imagen en la adolescencia

Vivimos en una sociedad que tiende a idealizar ciertos tipos de cuerpo, rostro, cabello, etc. A menudo, vemos personas que alcanzan la fama y la fortuna solo por proyectar una determinada imagen, lo que llama nuestra atención.

Con el auge de las redes sociales, la belleza escaló posiciones en la jerarquía de las variables de influencia. Cada vez más personas se hacen virales en TikTok o Instagram por el hecho de cumplir con ciertos estándares físicos.

Por otro lado, los jóvenes son los principales consumidores de redes sociales. Así, aunque solo sea por frecuencia e intensidad de la exposición, son ellos los más vulnerables a los efectos de los que hablamos.

Richards, Caldwell y Go (2015) publicaron una revisión sistemática sobre el impacto de los medios sociales en niños y jóvenes. La evidencia disponible señala que las redes sociales tienen un efecto significativo sobre la salud mental. Esto ocurre sobre todo en áreas como la autoestima y el bienestar psicológico.

El rol de los padres en la autoestima de los jóvenes

Aunque no lo parezca, los padres sirven como modelos a seguir para sus hijos. Por lo tanto, sus acciones, actitudes y palabras tienen un impacto importante en los jóvenes.

Imaginemos el caso de una madre que habla de forma constante sobre que está “gorda” y se somete a dietas. Además, acostumbra a decirle a su hija que coma menos dulces o grasas porque está “rellenita”. ¿Qué tipo de impacto podría tener en la autoestima de su hija?

También podría ocurrir el caso de un padre que le dice a su hijo que es muy “delgaducho”. De forma repetida, le dice que debe estar más fuerte porque así es como “debería verse un hombre”. Esto podría motivar a su hijo a someterse a rutinas de ejercicio extenuantes y sentirse inconforme con su cuerpo.

Si a estos comportamientos parentales le sumamos la presión en redes sociales y su entorno social, podrían surgir problemas de autoimagen. De este modo, los padres, a través de sus propias acciones, también pueden ayudar a adolescentes a superar sus problemas de imagen.

Cómo ayudar a adolescentes a superar sus problemas de imagen

Después de ver lo anterior, es fácil darse cuenta de la influencia que tienen los adultos sobre los más jóvenes. A continuación, conocerás una serie de estrategias que te ayudarán a ser un modelo positivo para tus hijos.

1. Predica con el ejemplo

Si deseas que tu hijo sea más amable consigo mismo, empieza por hacerlo tú contigo. Aunque quizás hayas dejado de ser la única referencia para él, sigues siendo un modelo muy importante.

En este sentido, puedes compartir con él lo que te gusta y no de tu cuerpo. De esta forma, podrá contar con un modelo, real, explícito y cercano al que pueda imitar para gestionar las sensaciones que le produce su imagen corporal.

2. Habla con él sobre los estereotipos de belleza

Es importante que los jóvenes comprendan que la belleza es una construcción subjetiva. Lo que en nuestra cultura puede considerarse “hermoso”, en otras regiones del mundo puede ser muy diferente. Podríamos resumir la idea en la frase popular que dice: “la belleza está en el ojo de quien la mira”.

Además, puedes ayudarle a reconocer toda la artificialidad de las imágenes que hay en internet. La gran mayoría de las modelos e influencers recurren a trucos de maquillaje y edición de fotografía para verse así.

3. Refuerza sus cualidades

Refuerza aquellas iniciativas que expongan sus cualidades. Tu hijo podría creer que para ser exitoso y querido, debe enfocarse en su apariencia física. Debido a eso, es esencial hacerle saber que el éxito y la felicidad no dependen solo de la belleza física.

Habla con él sobre las otras cualidades que posee, como su inteligencia, su carisma o su amabilidad. La idea es que pueda expandir su autoconcepto y verse a sí mismo más allá de “guapo” o “feo”.

4. Explícale qué le está pasando

Muchos jóvenes se sienten mal con su cuerpo como consecuencia de las trasformaciones que está sufriendo y de las que son testigos. Cambios que hacen que un adolescente pueda llegar a sentirse extraño donde antes se sentía a gusto.

Como bien sabemos, el proceso de madurez conlleva toda una serie de cambios a nivel físico que no siempre son del gusto de quien los sufre. A pesar de eso, es algo natural; de hecho, muchas de las descompensaciones que pueden producirse en esta evolución corporal, y que pueden desagradar al adolescente, al final terminan corrigiéndose solas. Así, esta información puede servirle para alejar el malestar.

5. Regula la exposición a redes sociales y contenido sobre adolescentes

Las redes sociales pueden ser herramientas beneficiosas para el crecimiento personal. Sin embargo, todo dependerá del uso que se haga de estas.

Un uso responsable de las redes sociales implica regular la cantidad de tiempo que se les dedica. De igual modo, ayudar a los adolescentes a superar sus problemas de imagen requiere vigilar el contenido al que se exponen.

Un estudio de Woods y Scott (2015) evaluó la influencia de las redes sociales en la salud de los jóvenes. Se determinó que aquellos que les dedicaban más tiempo y se involucraban más a nivel emocional, tenían mayores problemas de autoestima. Asimismo, se observaron otras afecciones en los hábitos de sueño y rasgos de ansiedad.

Por otro lado, hay diferentes series y películas que tienden a sexualizar la imagen de los adolescentes. Este tipo de contenido promueve la idea de que los jóvenes son objetos sexuales para el placer de otros.

Por supuesto, lo anterior no quiere decir que la sexualidad deba ser un tema tabú, pero todo depende de cómo se mire. Existen otros programas que abordan el tema de la sexualidad en la adolescencia, sin recurrir a argumentos que los sexualizan.

6. Valora la atención profesional

En ciertos casos, los problemas de imagen en adolescentes pueden generar profundos desequilibrios emocionales. Si sientes que los conflictos de tu hijo, lejos de resolverse, se intensifican o reproducen con el tiempo y afectan su salud, busca ayuda profesional.

La atención psicológica especializada puede identificar las causas de sus problemas y conseguir tratamiento adecuado.

Para finalizar, recuerda que pedir ayuda no te hace ni te reconoce como peor padre. Eres un ser humano con virtudes y limitaciones, y es natural que determinadas circunstancias puedan superar los recursos con los que puedas contar para afrontarlas.

jueves, 2 de febrero de 2023

Carol Ryff, biografía de la creadora de un modelo de bienestar

Lo más interesante de Carol Ryff es que plantea un modelo de bienestar muy preciso y sencillo, que permite evaluar y autoevaluar el estado general de salud psicológica de una persona. Su trabajo es conocido en todo el mundo.

Carol Ryff es una psicóloga estadounidense que ha dedicado su vida profesional a estudiar el bienestar y la resiliencia. Su modelo de bienestar es uno de los más interesantes e innovadores. En la actualidad es directora del Instituto sobre el Envejecimiento y Profesora de Psicología en la Universidad de Wisconsin-Madison.

La labor investigativa de Carol Ryff apunta a todas las dimensiones del bienestar psicológico. Desarrolló unas escalas de evaluación multidimensionales que tuvieron mucho éxito, al punto en que han sido traducidas a más de 25 idiomas. Su trabajo se ha empleado en la investigación de diversos campos científicos.

El trabajo de Carol Ryff sobre el bienestar ha abordado la influencia de aspectos como la edad, el género, el estatus socioeconómico, el estatus étnico y minoritario y el contexto cultural. También ha estudiado la influencia de los eventos de la vida, los desafíos y las transiciones que experimentan las personas a lo largo de su vida. Veamos quién es esta interesante psicóloga.

La trayectoria de Carol Ryff

Carol Ryff nació en los Estados Unidos en 1950. Estudió psicología en la Universidad del Estado de Pensilvania y obtuvo su título de doctorado en 1978. Después se convirtió en maestra, en la Universidad de Wisconsin, y desde entonces se ha dedicado a la investigación sobre el bienestar.

Entre 1989 y 1998, desarrolló un modelo de bienestar psicológico que popularizó su nombre y su trabajo. De hecho, es considerada como una de las precursoras decisivas en el desarrollo de la psicología positiva.

Esta psicóloga ha definido el bienestar psicológico como un funcionamiento humano óptimo, en el que se produce un elevado número de emociones positivas. Con base en sus investigaciones, también elaboró varias herramientas para evaluar el estado de bienestar. Así mismo, ha trabajado a fondo el concepto de resiliencia, central en su teoría.

El modelo de bienestar de Carol Ryff

El producto más destacado del trabajo de Carol Ryff es su modelo de bienestar. Este abarca varios ejes como lo social, lo personal, lo psicológico y los comportamientos asociados a la salud en general. Así mismo, la forma como las personas responden a los retos diarios, aprendiendo de ellos y enriqueciendo su sentido de vida.

Con base en lo anterior, Carol Ryff propone las seis dimensiones de su modelo de bienestar. Son las siguientes:

  • Autoaceptación. Es fundamental para un funcionamiento adecuado. Corresponde a una actitud positiva hacia uno mismo, incluyendo los aspectos negativos y las experiencias difíciles del pasado, todo lo cual no causa malestar.
  • Relaciones positivas. Corresponde a los vínculos basados en la satisfacción, la calidez y la confianza. Implican empatía mutua, intimidad y amor. Se basa en la sana capacidad de dar y de recibir.
  • Propósito de vida. Tiene que ver con el propósito que cada persona le otorga a su existencia. Implica la capacidad para construir sueños, objetivos y metas para orientar las acciones. También para otorgarle un significado al presente, el pasado y el futuro.
  • Crecimiento personal. Hace referencia a la habilidad para sacar el mayor provecho de los talentos y habilidades propias. Esto implica el uso intensivo de todas las potencialidades y capacidades. Permite que alguien pueda avanzar en medio de dificultades.
  • Autonomía. Asociada a la posibilidad de elegir y tomar decisiones por uno mismo, sin depender de la aprobación ajena. Incide en la regulación del comportamiento y en la resistencia a la presión social.
  • Dominio del entorno. Se refiere a la respuesta que una persona le da a las exigencias y oportunidades que ofrece el contexto en el que se desenvuelve. También a la capacidad de influir sobre los demás.

Una psicóloga del bienestar

Con base en las seis dimensiones de su modelo, Carol Ryff diseñó una escala de evaluación para medir el bienestar psicológico. A su vez, ha indicado que el bienestar físico se mide a través de los niveles de cortisol y citoquinas, así como a partir del estado del sistema cardiovascular y de la calidad del sueño.

Carol Ryff tiene más de 120 publicaciones acerca de su trabajo. Sus aportes han sido empleados en la psicología clínica, la psiquiatría e incluso en la medicina psicosomática.

En la actualidad dirige el estudio longitudinal Midlife in the US Study (MIDUS), el cual pretende abordar una gran muestra de personas, con el fin de enriquecer las investigaciones sobre el bienestar y la resiliencia.

miércoles, 1 de febrero de 2023

5 habilidades que se asientan antes del nacimiento

¿Cómo se desarrolla el feto mientas está en el vientre de la madre? ¿Qué limitaciones le imponen sus sentidos en desarrollo? ¿Cuándo comienza a aprender? Respondemos a estas y otras interesantes preguntas sobre la vida fetal.

Conocer las habilidades que se asientan antes del nacimiento ha llamado la atención de psicólogos y médicos. Ahora bien, descubrir qué ocurre dentro del útero materno durante el desarrollo del feto ha dejado de ser un misterio, al menos en parte, desde hace algunas décadas.

Ya en el nacimiento muchos bebés presentan habilidades que no se pueden explicar por el mero hecho de la imitación o la respuesta a ciertos reflejos. Por ejemplo, aquellas que tienen que ver con conseguir cariño y cuidados del entorno.

Además, también poseen un abanico de habilidades para obtener estimulación sin poner en peligro su supervivencia junto a las capacidades de observación y atención. Y es que, durante el tiempo pasado en el vientre materno, el feto de alguna manera ya está aprendiendo.

El embarazo: un período de aprendizaje y de apego emocional

El latido del corazón de la madre y el ruido de sus intestinos son los primeros sonidos que el bebé escucha. Ahora bien, niño y madre no solo están conectados a través de los sentidos.

Cuando una mujer embarazada se ríe a carcajadas o se enfada y sus vasos sanguíneos se contraen, su hijo experimenta algo similar porque está conectado a ella a través de la placenta y el cordón umbilical.

Debido a la unidad física, la madre influye en el desarrollo del niño mucho más que el padre en este periodo. Cómo vive, qué come y cómo se siente afecta a su bebé, especialmente al desarrollo de su cerebro.

Cuanto más inmaduro es el organismo, más sensible es a las influencias externas. Es como aprender un idioma. Cuanto más joven eres, más rápido lo aprendes. Debido a que el niño, el feto, es tan receptivo durante el embarazo, los investigadores hablan del proceso de “programación fetal”, una hipótesis formulada por Barker en 1980.

La programación fetal

Esta programación consiste en un proceso de adaptación por el que algunos factores ambientales y la nutrición alteran las vías de desarrollo en el período de crecimiento prenatal.

Así, durante la programación fetal se forma el cerebro, se ajustan los circuitos de control hormonal y la lectura de los genes se adapta de tal manera que ciertos rasgos de carácter ya están en proceso al nacer. Lo que podría influir en el metabolismo posnatal y la susceptibilidad a ciertas enfermedades.

Por lo tanto, según esta hipótesis, si un bebé tiende a ser tranquilo o muy activo, si bebe mucho o poco depende en parte del tiempo en el útero. “Como es un bebé desde que nace, así es más tarde en la vida”, afirman muchas matronas. 

No obstante, aún queda mucho camino por recorrer, ya que podrían existir otros factores y aspectos que influyan en el desarrollo de las diferentes enfermedades.

Habilidades que se asientan en los bebés antes del nacimiento

La investigación sobre la cognición neonatal se ha desarrollado muy recientemente en comparación con la larga historia de investigación sobre el comportamiento infantil. Los últimos sesenta años han proporcionado una gran cantidad de evidencia sobre las numerosas habilidades de los bebés.

Es plausible que, aunque sus sentidos no tengan la misma agudeza que los de los adultos, los recién nacidos posean algún medio para formar una representación coherente, pero incompleta, de objetos, eventos y personas.

De hecho, los recién nacidos pueden estar dotados de una gran colección de predisposiciones cognitivas que les permiten extraer y representar invariantes en su entorno. Este estatus de “bebé competente” se debe en gran parte al desarrollo de dos técnicas: la técnica de la mirada preferencial y la técnica de la habituación.

1. Prestan atención a los sonidos de sus figuras de apego

Los recién nacidos pueden reconocer voces y melodías familiares. Al final de la gestación, los bebés ya prestan atención a los sonidos que escuchan. ¿Cómo lo sabemos? Gracias al avance de técnicas como el ultrasonido.

En varios estudios, los investigadores han usado ultrasonido para ver cómo responden los bebés a los sonidos. Por ejemplo, cuando los bebés escuchan hablar a sus padres, se “tranquilizan” temporalmente y ralentizan los movimientos de su cuerpo durante varios segundos (p. ej., Voegtline et al 2013; Marx y Nagy 2015).

2. Pueden reconocer las voces de sus madres

En experimentos realizados solo 12 horas después del nacimiento, los investigadores presentaron a los bebés reproducciones de audio de una misma historia, una vez narrada por una extraña y otra narrada por su propia madre.

A cada bebé se le dio un chupete para succionar. Si un bebé quería seguir escuchando una voz, simplemente necesitaba seguir succionado. Para detener una historia, los bebés tenían que pausar la succión durante dos segundos o más.

Como era de esperar, los bebés tardaron unos minutos en darse cuenta de esto, pero una vez que lo hicieron, mostraron una clara preferencia: pasaban más tiempo escuchando a la madre (DeCasper y Fifer 1980).

3. Son capaces de reconocer melodías

En un estudio, los investigadores pidieron a mujeres embarazadas que escucharan grabaciones de la canción “Twinkle, Twinkle, Little Star“ varias veces al día. Poco después del parto, los investigadores cantaron Twinkle, Twinkle a los bebés y midieron la actividad eléctrica en el cerebro de los recién nacidos.

Además, los investigadores evaluaron a un grupo de control: recién nacidos que no habían sido sometidos a sesiones de música prenatal. ¿Los resultados? Los bebés Twinkle, Twinkle mostraron signos neurales de estar familiarizados con la melodía. Los bebés del grupo de control no lo hicieron (Partanen et al 2014).

Esto es consistente con investigaciones observacionales previas que indican que los recién nacidos pueden reconocer los temas musicales de los programas de televisión favoritos de sus madres (Hepper 1991).

4. Pueden seleccionar palabras individuales de un flujo de habla

En un estudio reciente en el que se utilizó tecnología de imágenes cerebrales, los investigadores descubrieron que los bebés de tres días podían seleccionar palabras individuales de un flujo continuo de habla (Flo et al 2019).

¿Cómo lo hicieron? Los investigadores señalan dos vías como probables.

  • Primero, los recién nacidos probablemente confían en la naturaleza prosódica y musical del habla. A veces destacamos palabras con cambios de tono, por ejemplo. Los bebés parecen usar esto como una señal para detectar los límites de las palabras.
  • En segundo lugar, parece que los recién nacidos también detectan asociaciones estadísticas, rastreando patrones comunes en la forma en que un idioma combina sonidos para formar palabras. Por ejemplo, con suficientes datos, un bebé que escucha inglés podría notar que la mayoría de las palabras terminan en consonantes.
De modo que los recién nacidos no se dejan llevar por el lenguaje, sino que sus cerebros están tratando de darle sentido. Y hacen algo más que les ayuda a aprender: prestar especial atención al registro melódico, lento y repetitivo que utilizamos cuando les halamos.

Los experimentos muestran que los bebés están en sintonía con esta forma tan particular que tenemos de hablarles, y por una buena razón. Es más difícil dar sentido al habla cuando es rápida y monótona.

Cuando hablamos de manera más melódica, variando nuestro tono, conseguimos captar mejor la atención de un recién nacido.

5. Tratan de descifrar el mundo visual

Los bebés pequeños no pueden ver muy bien. Su visión es borrosa, y aún no han desarrollado una buena percepción de la profundidad. Sin embargo, los recién nacidos están muy interesados ​​en los estímulos visuales, particularmente en las vistas que sugieren el movimiento de un ser vivo.

Por ejemplo, la atención que los recién nacidos prestan al movimiento de un conjunto de puntos dependerá de qué patrón siga el movimiento de esos puntos.

En concreto, haz que cada punto se mueva a su manera y al azar y los bebés estarán menos interesados. Haz que todos los puntos se muevan juntos en la misma dirección (lo que los científicos llaman “movimiento biológico de punto de luz”), y los recién nacidos realmente se darán cuenta (Bidet-Ildei et al 2014).