domingo, 15 de mayo de 2022

Trabajo y menstruación: 7 cosas que deberíamos saber

La menstruación sigue considerándose tabú en el trabajo. Aunque a cada mujer le afecte de una forma, son muchas las que, debido a la endometriosis, han sufrido problemas y han tenido que pedir bajas.

Cerca de la mitad de la población mundial menstrúa cada mes. Esta es una realidad evidente, pero lo cierto es que no siempre tomamos conciencia de lo que implica el binomio trabajo y menstruación.

Son muchas las mujeres que sufren sangrados abundantes y dolores que invalidan o limitan. Esto no significa, ni mucho menos, que no puedan ser tan productivas como los hombres o que vean limitada su carrera profesional. En absoluto.

La realidad evidente es que, como bien sabemos, su desempeño, sus capacidades y su potencial están ahí y se abren paso con fuerza en nuestra actualidad. Sin embargo, es evidente que el tema referente a la menstruación en el puesto laboral es algo de lo que no se habla demasiado.

Hay mujeres que no experimentan molestias o limitación alguna. Muchas lo sobrellevan con más o menos normalidad, sabiendo que hay meses peores que otros. Ahora bien, no podemos dejar de lado a ese porcentaje que han tenido que ausentarse algún día por razones médicas. La endometriosis sigue siendo esa enfermedad limitante que se vive en silencio, sobre todo en el trabajo. Hablamos sobre ello.

Trabajo y menstruación: aspectos que debemos considerar

Trabajo y menstruación es un binomio descuidado. Algunos países del primer mundo ya barajan la posibilidad de aplicar el “permiso menstrual”, es decir, ofrecer permisos laborales a aquellas mujeres que sufren periodos especialmente dolorosos. Más allá de que sea una medida criticada por muchos, no deja de ser un avance: al menos ya se habla de esta realidad.

Ahora bien, no sucede lo mismo en países más desfavorecidos. Investigaciones, como las realizadas en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, destacan esto mismo. Cuando ponemos el foco en el tercer mundo, las carencias y las barreras son absolutas. Por ejemplo, son muchas las niñas que deben ir a trabajar sin contar con los medios materiales e higiénicos necesarios. Sucede lo mismo en la educación.

Esto es una buena oportunidad para reflexionar sobre varios aspectos de este binomio trabajo y menstruación. Los analizamos.

1. Cada mujer vive su menstruación de una manera

Aún existen muchos mitos alrededor de la menstruación. A esto se le añade otro aspecto: la incapacidad a la hora de entender que cada mujer la vive de una manera particular. Hay quien experimenta menstruaciones muy dolorosas y con sangrados copiosos. En ocasiones, el origen puede o no puede estar en la endometriosis.

Otras mujeres no experimentan molestia alguna. Esto perfila una variabilidad a la hora de vivir su menstruación en el ámbito laboral; algo que debe entenderse y comprenderse.

2. No es cómodo hablar del periodo en el entorno laboral

Son muchas las mujeres que no se sienten cómodas hablando sobre sus molestias menstruales con sus compañeros (masculinos) de trabajo. Es más, cuando a veces se ven obligadas a ausentarse o pedir una baja, es común que usen otra excusa (gripes, virus estomacales).

Siguen existiendo reservas a la hora de hablar con los jefes y otros compañeros sobre la menstruación.

3. Hay que recurrir a los fármacos para poder cumplir con la jornada laboral

Hay diversos medicamentos para manejar la sintomatología asociada a la menstruación. Sin embargo, cuando hay que cumplir con una jornada laboral, con frecuencia se recurre en mayor grado a los fármacos para poder reducir el dolor. No obstante, son muchas las mujeres para quienes estos recursos no siempre son suficientes.

4. Un sufrimiento silencioso que afecta a la concentración

Cefaleas, mareos, calambres… Trabajo y menstruación trazan en ocasiones situaciones que muchas mujeres viven en silencio. El dolor puede ser tan intenso que cuesta concentrarse y rendir como siempre. Esto nos obliga, una vez más, a visibilizar esta realidad y a que los directivos y gerentes lo tengan en cuenta.

5. El estigma de los permisos menstruales

Hablábamos anteriormente de los permisos menstruales y la controversia existente. Países como Japón, Indonesia, Taiwán, Corea del Sur ya disponen de esos beneficios laborales, pero apenas hacen uso de ellos. ¿La razón? Buena parte de las mujeres temen dar una percepción de debilidad si se ausentan de su puesto o incluso sufrir acoso laboral por ello.

Tener una baja remunerada puede hacer que algunos compañeros se sientan molestos por ello al considerarlo un privilegio, y no una necesidad.

6. Los comentarios inapropiados siguen existiendo

“¡Hay que ver con qué mal humor has llegado hoy! ¿Qué pasa? ¿Tienes la regla?”. En efecto, los comentarios fuera de lugar al respecto de la menstruación siguen siendo una constante en nuestros entornos laborales. Estas frases misóginas no contribuyen a que se pueda hablar de este tema con normalidad.

7. La menstruación no es una enfermedad, es salud

El único modo de romper el tabú de la menstruación en el trabajo es normalizarla, dejar de verla como una enfermedad. El periodo es parte natural de la mujer y tener un ciclo regular que acontece cada mes, es salud.

Hay mujeres con una sintomatología más dolorosa, es cierto, y necesitarán algún permiso puntual, pero esto no las hará menos eficientes o productivas. Trabajar en entornos más comprensivos y conscientes nos favorece a todos.

sábado, 14 de mayo de 2022

Así afecta el agotamiento a tu relación

Aunque el agotamiento se atribuye tradicionalmente al trabajo, los problemas de la vida privada también pueden llevar a sentir estrés o una profunda falta de motivación que afectan a nuestros vínculos más íntimos.

Cuando una persona experimenta estrés de una forma prolongada, es probable que caiga en lo que se conoce como agotamiento. Ya sea por culpa del trabajo o de cualquier otro aspecto de la vida, podemos sentirnos exhaustos o abrumados, emocionalmente desconectados y con una sensación general de cinismo. Por extraño que suene, este componente es fundamental. Al fin y al cabo, una persona que está agotada por el estrés puede cuestionarse el sentido de todo lo que hace.

El agotamiento siempre ha sido visto como un problema de entidad, ya que afecta a la salud mental del individuo y le impide que trabaje de manera correcta. Sin embargo, las investigaciones más recientes defienden que síntomas como la ansiedad, la depresión o el despego procedentes del agotamiento se extienden a otros campos de la vida.

Según un estudio de The Lancet, las tasas mundiales de ansiedad y depresión han aumentado un 400 % desde el inicio de la pandemia. Un dato que habla a las claras de lo impredecible y estresante que se ha vuelto el mundo.

¿Cómo afecta el agotamiento a mi pareja?

Especialmente, en todo lo relacionado con las relaciones más íntimas y sentimentales. No deja de ser paradójico que, justo lo que más necesitamos en esos momentos de estrés –el apoyo de nuestra pareja–, también se ve deteriorado.

Hay que tener claro que nuestros sentimientos viajan con nosotros allá donde vayamos. No somos máquinas diseñadas para tener sensaciones estancas en los diferentes aspectos de la vida. Un fenómeno que se da incluso en aquellas personas que aman su trabajo y se sienten realizadas. El trabajo demanda energía, y esta es finita.

El flujo de emociones entre nuestra vida privada y nuestra vida laboral es bidireccional. Cuando estamos estresados por culpa del trabajo, es fácil que tengamos esa sensación en casa. Del mismo modo que, cuando en casa hay problemas, no estamos en la mejor disposición para desempeñar nuestro trabajo.

¿Está afectando el agotamiento a mi relación?

Como decimos, lo más complicado de esta situación es que ni siquiera podemos sentirnos a gusto en nuestro propio refugio. En nuestra casa, junto a nuestra pareja y seres queridos, sentimos el mismo estrés y agotamiento que en la oficina. Por eso, incluso las mejores relaciones sufren cuando una de las dos personas -o ambas- se sienten agotadas.

Por eso es importante tener en cuenta una serie de indicadores para saber si el agotamiento está afectando a nuestra relación:

  • Tu pareja te irrita con facilidad. Sea por las causas que sean, que tu pareja te irrite con normalidad es un indicador preocupante. Y en el caso del agotamiento, aquellos rasgos aparentemente más nimios como hacer ruido al comer o respirar fuerte se vuelven increíblemente molestos. Sin duda, es una señal clara de que el estrés te está afectando.
  • Hacer planes con tu pareja no te emociona. No te emociona, al menos, como lo hacía normalmente. No te alarmes, es fácil perder interés en ciertas cosas cuando sentimos ansiedad o depresión por el trabajo. Y también es muy común sentirse demasiado cansado como para hacer esos planes que tanto os gustan a tu pareja y a ti.
  • Te sientes incapaz de conectar en el plano emocional. Uno de los rasgos más característicos del agotamiento es un cinismo que nos lleva a no conectar emocionalmente con nada. Todo lo cuestionamos y nada nos tiene sentido. Y es algo que puede traspasar fácilmente a tu relación de pareja.
  • Tienes menos interés en las relaciones sexuales. Dentro de todos estos signos, la pérdida de apetito sexual es uno de los más comunes. Al fin y al cabo, no conectas emocionalmente, pierdes interés en aquello que os hacía feliz y ves todo con un halo de cinismo inexplicable. Es normal que no te apetezca mantener relaciones sexuales como antes.
Y ahora, ¿qué hacer?

Si tú o tu pareja sentís alguno de estos indicadores, lo más recomendable es que paréis y evaluéis la situación. Lo más importante es identificar las razones por las que está ocurriendo y qué consecuencias está teniendo el agotamiento a todos los niveles.

El agotamiento se atribuye tradicionalmente al trabajo, pero también la educación de los hijos y las tareas cotidianas del hogar pueden llevar a esta situación. Curiosamente, incluso la falta de motivaciones y retos puede desembocar en un agotamiento que se extienda a otros aspectos de la vida.

Si tenéis claro que el agotamiento es el responsable de vuestra crisis, lo suyo es dedicar tiempo exclusivo a la pareja. Los cuidados son esenciales en este momento, pero también socializar y salir a hacer planes con los amigos. Prioriza lo que te gusta y motiva e intenta que articular otros sistemas de apoyo que te ayuden a aliviar la carga.

viernes, 13 de mayo de 2022

Inteligencia existencial: la gran desconocida de las inteligencias múltiples

Varios sucesos que han puesto en juego al ser humano han hecho que se reflexione acerca de la inteligencia existencial. Hablamos sobre ella.

¿Alguna vez habías oído hablar sobre la inteligencia existencial? Se trata de una de las grandes desconocidas, pues a lo largo de la historia se le ha dado más relevancia al concepto clásico de inteligencia.

Según la Real Academia Española, la inteligencia es ‘la capacidad de entender o comprender’, ‘la capacidad de resolver problemas’, ‘habilidad, destreza y experiencia’.

Ahora bien, para la psicología establecer una definición ha sido un asunto más complejo. Según el contexto histórico y cada autor, esta ha ido variando, por eso hoy en día contamos con una variedad de definiciones.

De la inteligencia única a las inteligencias múltiples

La inteligencia por mucho tiempo había sido vista como única. Resulta que analizada de esta manera se fue asociando a lo intelectual, gracias a la interpretación de los métodos para medirla, por ejemplo, el cociente intelectual. Este, aunque mide diversas habilidades como para la información general, la memoria, el vocabulario y las matemáticas entre otros, no tiene en cuenta todos los aspectos en los que se desenvuelve una persona.

Tras analizar el concepto de inteligencia asociado a la medición y a la única forma de aprender, algunos autores arrojaron su propio concepto de inteligencia, abogando por una perspectiva más integradora. Ejemplo de ello fueron los siguientes:

  • Daniel Goleman. Fue el que divulgó el término de inteligencia emocional y quien continúa desarrollándolo. Se trata de la capacidad con la que contamos para reconocer y gestionar nuestras emociones y las de los otros.
  • Robert Sternberg. Habló de tres tipos de inteligencia: la analítica, la contextual y la experiencial.
También Howard Gardner, creador de la teoría de las inteligencias múltiples. Para este autor contamos con diversas inteligencias o capacidades específicas. Estas se relacionan entre sí, y podríamos ser más hábiles según nuestras aptitudes.

Howard Gardner y la inteligencia existencial

Howard Gardner es un psicólogo e investigador que da clases en la Universidad de Harvard. Nació en Estados Unidos en 1943 y ha ganado varios premios, como el Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales y el Grawemeyer.

Su teoría ha sido revolucionaria. Ha sido polémica e incluso hoy en día se sigue discutiendo. De hecho, ha cambiado la forma de ver la inteligencia repercutiendo en ámbitos educativos, sociales y psicológicos, incluso llegando a formular nuevas formas de aprendizaje.

Gardner argumentó que la inteligencia no se puede medir con un número. Así, definió en un comienzo ocho inteligencias que trabajan de la mano y que según la persona pueden ser desarrolladas unas más que otras.

Además, según el valor cultural y social se atenderán mayormente algunas. Por ejemplo, clásicamente se le ha prestado más atención a la lógico-matemática. Las inteligencias que formuló este autor primeramente fueron la lingüística, la lógico-matemática, la espacial, la musical, la corporal, la intrapersonal, la interpersonal y la naturalista. Pero, ¿qué sucedió con la inteligencia existencial?

Inteligencia existencial, ¿de qué trata?

Gardner siguió investigando y dudó si incluir una inteligencia más, la gran desconocida, la inteligencia existencial. Sucede que, después del boom y el gran reconocimiento otorgado a la teoría de las inteligencias múltiples que agrupaba ocho inteligencias, muchos olvidaron que la teoría continuó evolucionando.

Se trata de la capacidad cognitiva con la que contamos para plantear y reflexionar sobre grandes cuestionamientos humanos, como:
  • El amor.
  • La vida y la muerte.
  • El bien y el mal.
  • Nuestra naturaleza humana.
  • La calidad de la existencia.
Estas son cuestiones existenciales sobre las cuales la mayoría de nosotros reflexionamos en algún momento, algunos más, otros menos. Así, al igual que en las otras inteligencias unos la desarrollamos fuertemente y otros no. Las habilidades asociadas son el pensamiento reflexivo y profundo y el diseño de teorías abstractas.

Planteamiento de la inteligencia existencial

Gardner solo planteó la posibilidad de que existiese esta inteligencia, porque no estaba seguro de que hubiese un correlato neurológico. Todavía le genera dudas, pero asegura que recibe mensajes de diversos autores confirmando su existencia y asociándola con la inteligencia espiritual.

Por lo cual en su libro La inteligencia reformulada: las inteligencias múltiples en el siglo XXI sostiene que la definición de inteligencia debería ampliarse y dar consejos prácticos sobre la aplicación pedagógica. De hecho, en su blog, Howard Gardner (2020), hace alusión a la pandemia, comentando que nuestras rutinas se han visto interrumpidas y que surgió la necesidad de protegernos a nosotros mismos y a los demás. Por lo cual hemos tenido más tiempo para pensar y cuestionarnos sobre la vida.

Estas dinámicas no son exclusivas de la historia de la humanidad, pero sí hicieron que este autor recuperara la importancia de la inteligencia existencial, pues comenzó a verla evidente en su propia vida y en la de las personas cercanas. Por lo cual, agradece los mensajes sobre esta inteligencia, pues ha podido ser consciente de esta en su vida. Además, se cuestiona

Filósofos, teólogos y científicos cuentan con la inteligencia existencial, pero todos podemos explotarla. Por ejemplo, cuando nos preguntamos, ¿cuál es el significado de la vida y la muerte? ¿Qué es lo que le da sentido a mi vida?

Seguramente se seguirán cuestionando esta y otras inteligencias, así como integrando nuevas. Lo importante es darles seguimiento a las teorías, pues evolucionan aumentando nuestro conocimiento.

jueves, 12 de mayo de 2022

Valores humanos: qué son, tipos y ejemplos

Los valores que adoptamos motivan muchos de nuestros comportamientos. ¿Qué son y qué tipos existen? En este artículo abordaremos estas y otras preguntas, que nos ayudarán a tener una visión más clara.

Cuando reflexionamos sobre nuestros valores, solemos hacerlo pensando en qué es importante para nosotros, por ejemplo, la independencia, el trabajo, la seguridad, etc. En este sentido, con el paso de los años, cada uno hemos adoptado una serie de valores como propios y que utilizamos para orientarnos en la incertidumbre. De hecho, ellos son los que motivan muchas de nuestras decisiones.

Además, solemos colocar estos valores de adopción en una escala de importancia -muy útil cuando entran en conflicto-. Para unos el éxito profesional puede ser más valioso que el placer, mientras que para otro es más fundamental la familia que el desarrollo profesional. Así, un valor en particular puede ser muy importante para una persona, pero no para otra.

En este sentido, lo valores que nos guían son creaciones nuestras, en palabras de Adams (2013): “nosotros creamos nuestros valores a partir de lo que valoramos, de lo que nos importa lo suficiente como para vivir o morir” (p. 29). Sin ellos se nos hace difícil concebir una vida feliz.

¿Qué son los valores humanos?

Por un lado, podemos entender los valores humanos como un conjunto de normas sociales que facilitan las relaciones y la convivencia entre las personas. Son válidos en un tiempo y una época determinada. Están circunscritos a un contexto histórico particular que los define de acuerdo con el grado de importancia que tienen para el desarrollo humano y social.

Por otro lado, siendo más específicos y centrándonos más en la persona, podemos afirmar que los valores son creencias o principios que orientan la vida, resisten al cambio y se encuentran en el centro del sistema de creencias de un individuo (Rokeach, como se citó en Stefani, 2013). Los valores trascienden las situaciones y las acciones.

Los valores, como cualidades independientes de los objetos, las situaciones y las acciones, deben ser constructores de vida, pues están asociados a ella y con lo que es potencialmente dañino (Martínez, 2014). Así pues, asesinar a otra persona no es un valor (es un antivalor), aunque sea considerado valioso para quien realiza tal acción. No basta con que algo sea valioso para que sea un valor, además debe ser capaz de edificar la existencia.

Así, podemos afirmar que los valores se caracterizan por:
  • Ser un conjunto de creencias.
  • Referir a unas metas deseables que las personas se esfuerzan por alcanzar.
  • Trascender las situaciones y acciones específicas.
  • Orientar las acciones de las personas.
  • Conformar un sistema ordenado de prioridades en las personas.
  • Ser constructores de vida.
Tipos de valores

Los valores pueden ser clasificados en distintos tipos dentro de los cuales podemos encontrar los siguientes (Scheler, 2001):

1. Sensibles

Son todos aquellos que nos impresionan sensitivamente. Es considerado uno de los valores de mayor subjetividad, pues hace referencia a la preferencia de bienes que generan goce y placer, agrado o desagrado. Un ejemplo de ellos son la alegría de iniciar una aventura, la diversión, el gozo de bailar, entre otras.

2. Vitales

Son aquellos que le dan un sentido a nuestro proyecto de vida. Están fundamentados en el bienestar. Por ejemplo, la salud, la vigorosidad, la productividad y la fuerza vital, así como los bienes económicos.

3. Espirituales

Se caracterizan por su independencia del mundo, ante ellos deben sacrificarse los vitales (Ibáñez, 1968). Se subdividen en tres clases fundamentales:
  • Estéticos: están relacionados con las reacciones de agrado y aprecio que generan la armonía, el orden y la belleza. Por ejemplo, contemplar la armonía de la naturaleza o la belleza de un atardecer en las montañas, etc.
  • Éticos: están asociados al obrar bien. Por ejemplo, la justicia, la honestidad, la sinceridad, la solidaridad, entre otros.
  • Intelectuales: son los de la búsqueda de la verdad y la sabiduría, por ejemplo, la filosofía, las ciencias.
4. Religiosos

Son los que se dan en la búsqueda del ser absoluto y sacuden la raíz de nuestro ser (Ibáñez, 1968). Ejemplo de ellos son la religión, la fe, la trascendencia.

¿Qué valores valen más?

Todos los valores son importantes y valiosos en sí mismos, de lo contrario no serían valores. Sin embargo, Martínez (2014) formula cinco criterios adaptados de Max Shceler (2001) que nos permiten saber qué hace que un valor sea más valioso que otro.

  • Universalidad: es más valioso un valor que otro si le hace más bien a la mayoría de personas en esa misma situación. Por ejemplo, la dignidad humana (valor sagrado) es más valiosa que un partido de futbol (valor vital).
  • Profundidad de la satisfacción: un valor vale más que otro en la medida en que genere mayor vivencia de cumplimiento. Por ejemplo, tomar una decisión justa (valor ético) es más importante que hacerle un obsequio a un ser querido (valor estético).
  • Durabilidad y estabilidad: es más valioso un valor que otro si dura más en el tiempo y es más estable. Por ejemplo, lo que aprendes al estudiar filosofía o medicina es más importante que un helado (valor sensible).
  • Proximidad al absoluto: un valor vale más que otro si está más cerca del sumo bien, del valor absoluto.
  • Constructivo: un valor vale más que otro en la medida que dicho valor ayude a preservar más la vida y la dignidad humana.
Los valores y la vida

Los valores son un aspecto central en nuestras vidas, son nuestras brújulas, nos orientan en la búsqueda de aquello que resuena en nuestro interior. Además, son uno de los fundamentos para tener una existencia auténtica. En este sentido, Van Deurzen (2002) sostiene que la vida auténtica consiste en tomar decisiones de acuerdo con aquellos valores de los que pensamos que vale la pena comprometerse.

En nuestra vida, los valores dan un sentido a nuestros actos. Al comprometernos con su realización y con vivir de acuerdo con ellos, estamos construyendo una vida valiosa. “Mi vida solo tendrá sentido si desarrollo mi propio sistema de valores” (Adams, 2012, p. 31). Estos no solamente subyacen en la consecución de una vida auténtica o en el sentido de ella, también impregnarían buena parte de nuestros focos de tensión.

Desde una visión existencialista, la ansiedad se entiende como la aprensión por la amenaza a algún valor que consideramos esencial para nuestra existencia (May, 2000). Es una reacción existencial que nos avisa que los valores con los que nos identificamos están siendo amenazados.

Dado que la ansiedad y los valores están íntimamente relacionados, en la terapia existencial la ansiedad no es considerada un problema a resolver, más bien es una oportunidad de acercarse al mundo experiencial de la persona y a su sistema de valores. Reconociendo estos valores y desplegándolos se facilitará que la persona pueda tener una vida auténtica y con sentido que considere digna de ser vivida.

miércoles, 11 de mayo de 2022

Objetivo de la ciencia: revertir el envejecimiento cerebral

El envejecimiento cerebral suele iniciarse a partir de los 25 años. Ahora bien, la ciencia tiene como propósito no solo detener ese proceso, sino revertirlo para que lleguemos a edades avanzadas con las facultades mentales intactas.

En los últimos años, oímos hablar cada vez más de la medicina regenerativa. Parece que la posibilidad de enlentecer y frenar el deterioro celular e incluso de reprogramar el ADN para aumentar nuestra longevidad lejos de ser una entelequia, será algo real en unas décadas. Es más, algo que nos promete la ciencia es revertir el envejecimiento cerebral. 

Esto último nos interesa quizá mucho más. Porque al fin y al cabo de nada nos sirve llegar hasta los 120 años con un cerebro deteriorado y con riesgo de sufrir demencias llegados los 70 u 80 años. De este modo, al igual que soñamos con conservar la lozanía durante mucho tiempo, no podemos olvidar la necesidad de preservar unas facultades neurológicas ágiles y en buen estado.

Esa aspiración está más cerca de materializarse. Es más, ya se están logrando grandes progresos en ese objetivo excepcional por vivir más años y con un cerebro “casi” intacto. Ampliamos la información.

Revertir el envejecimiento cerebral, una realidad inminente

Sabemos que el cerebro empieza un sutil y progresivo declive a partir de los 25 años. Una de las causas más comunes del proceso de envejecimiento natural se debe a la acumulación de radicales libres. De este modo, en ese proceso de envejecimiento cerebral suceden múltiples procesos, tan complejos como irreversibles. Pierde peso, se destruyen neuronas, baja la velocidad del impulso nervioso…

El simple hecho de cumplir años provoca además que la acumulación de elementos como la lipofuscina y proteínas como la β-amiloide, vinculada a enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de alzhéimer. Ahora bien, algo que ha sido durante todo este tiempo inevitable puede cambiar en las próximas décadas.

Seguiremos envejeciendo, sí, pero de manera más lenta. Es más, el objetivo de la medicina regenerativa es múltiple: no solo busca rejuvenecer el cerebro, sino también todos los órganos del ser humano. El corazón, el hígado y hasta la piel se están viendo beneficiados de los tratamientos basados en las células madre. Veamos qué mecanismos está hallando la ciencia para revertir el envejecimiento cerebral.

Las células madre y los avances en lesiones traumáticas cerebrales

Hay avances en neurociencia que deberían convertirse en titulares y abrir telediarios. Sabemos que las lesiones cerebrales traumáticas son una de las principales causas de muerte e invalidez. Un trabajo de investigación de la Universidad de Zhejiang y el Instituto de Investigación Biomédica de Texas muestra algo decisivo.

Implantar células madre exógenas ayuda a desplazar el tejido cerebral dañado para después facilitar la reparación y regeneración de las áreas afectadas. La terapia con este tipo de células será el futuro, tanto para revertir el envejecimiento cerebral como para tratar lesiones.

Fármacos experimentales que bloquean el declive cognitivo

En un trabajo de investigación publicado en el 2020 por la Universidad de California se propuso el desarrollo de un nuevo fármaco. ¿Su objetivo? Detener el declive cognitivo y revertir el envejecimiento cerebral.

En este caso, no se recurre a las células madre, sino a la inhibición de una pequeña molécula que activa un mecanismo conocido como “respuesta integrada al estrés” (ISR).

Este elemento lo que hace es activarse en el cerebro llegada una edad para iniciar su lento y progresivo declive. Ahora, en experimentos de laboratorio con animales, ha podido verse que al inhibir la molécula ISR, ese deterioro cognitivo se enlentece de manera significativa.

El objetivo es desarrollar un fármaco para humanos que cumpla este mismo mecanismo para revertir el envejecimiento cerebral.

Inyección de nuevas células para revertir el envejecimiento cerebral

En la actualidad hay otro enfoque esperanzador sobre la regeneración cerebral. El doctor Saul Villeda de la Universidad de San Francisco lleva tiempo estudiando la neurogénesis. Se trata de un proceso por el que el cerebro es capaz de producir nuevas neuronas. Algo que sabemos es que hay partes que se regeneran (como el hipocampo) y otras áreas que no lo logran nunca.

Su investigación se centra en algo innovador y esperanzador a la vez. El doctor Villeda plantea la idea que podremos revertir el envejecimiento cerebral “engañándolo” para que inicie procesos de rejuvenecimiento por sí mismo. Es decir, al igual que es capaz de crear nuevas células en algunas áreas, la idea es conseguir que haga lo mismo en todo el cerebro.

¿De qué manera? Lo que está haciendo él y su equipo en el Centro de Medicina Regenerativa de la Clínica Mayo es inyectar células madre en el propio cerebro para que se desarrollen nuevos vasos sanguíneos y así nutran y vigoricen a las neuronas viejas hasta el punto de favorecer la creación de otras nuevas. Este proceso está ya dando buenos resultados.

Para concluir, se espera que en un futuro el ser humano pueda vivir hasta los 120 años. Libre de enfermedades neurodegenerativas y con un cerebro ágil, joven y sano capaz de seguir aprendiendo para disfrutar de esa cuota de tiempo de más en felicidad y bienestar.

martes, 10 de mayo de 2022

7 frases de Erich Fromm sobre el amor

El legado contenido en las frases de Erich Fromm sobre el amor sigue inspirándonos en la actualidad. Porque, si hay algo que debemos admitir, es que amar no siempre es fácil. Requiere valentía, requiere acción, compromiso y también un alto sentido de la humildad y de la responsabilidad. Pocos autores nos han enseñado tanto sobre el tema como el propio Fromm.

El maestro, poeta y activista por la paz, Thich Nhat Hahn, dijo una vez que amar sin saber amar hiere a la persona que amamos. Lo más complicado de todo esto es que a menudo, vemos este proceso como algo pasivo. El enamoramiento representa para muchos el efecto secundario de ese flechazo donde uno queda rendido, paralizado casi; ahí donde no queda más opción que la dejarnos llevar, que la de esperar ser correspondidos, nutridos y validados por el ser amado, en un acto carente de energía, creatividad y reciprocidad.

Amar con inteligencia y de forma plena es el resultado de un acto deliberado, un propósito que requiere y al mismo tiempo demanda buscar la excelencia. Si nos limitamos a dejarnos llevar, a actuar de forma pasiva esperando que el otro diga, el otro haga, el otro adivine y me corresponda derivaremos en la frustración más absoluta. Esto mismo es lo que nos enseñó el psicólogo social, psicoanalista y filósofo alemán, Erich Fromm, en su libro “El arte de amar”, y estas son una serie de frases que resumen esta obra inolvidable a la que siempre vale la pena volver…

Frases de Erich Fromm sobre el amor

“El arte de amar” no es una obra separada dentro del vasto e interesante legado intelectual que nos dejó Erich Fromm. En realidad, es una continuación de otro libro, “El miedo a la libertad”. En este último ya había abordado diversos aspectos de la naturaleza humana, y por tanto sentía la necesidad de profundizar en esa dimensión tan básica y esencial para las personas, como es el amor.

Así, si hay algo que buscaba por encima de cualquier cosa era enseñarnos que el amor es un arte, y que como tal exige un dominio exquisito tanto de la teoría como de la práctica, porque, y esto es importante recordarlo, el amor es la única respuesta a nuestra existencia, él es quien nos confiere sentido, quien da significado también a nuestra sociedad.

Veamos a continuación cuáles son las frases de Erich Fromm que mejor resumen estas ideas.

1. El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos

Si hay un aspecto interesante en el libro de “El arte de amar” es la tesis de que la mayoría de nosotros no sabemos amar. Puede que sea una idea algo desoladora, sin embargo, también es bueno recordar el contexto social en el que vivió Fromm. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial existía un gran vacío de valores, una crisis existencial que obligó a gran parte de los pensadores, filósofos y psicólogos a reformular muchas ideas.

El amor era y es, por tanto, ese motor que debe empujarnos a ser mejores. Para ello, estamos obligados a trabajar de forma activa en nuestra personalidad y crecimiento personal, de manera que satisfagamos primero al amor propio, para después amar en plenitud al otro. Algo así requiere verdadera humildad, coraje, fe y disciplina.

2. El amor es una actividad, no un efecto pasivo; es un estar continuado, no un súbito arranque

Lo señalábamos al inicio. Estar enamorado no debe ser un acto pasivo, como quien se limita a dejarse llevar, sin hacer nada más. Todo lo contrario, es un acto en cuyo deleite hay una gran cantidad de movimiento, voluntad e intercambio.

Esta es otra de las frases de Erich Fromm más representativas y donde se nos insta a dejar a un lado esa nube en la que estamos instalados para afianzar esa relación, para invertir esfuerzos, para ir juntos de la mano trabajando en un mismo proyecto y siendo creadores cotidianos de nuestra propia relación.

3. El amor infantil sigue el principio: “Amo porque me aman”. El amor maduro…

Una de las frases de Erich Fromm que no se limita en exclusiva al ámbito de las relaciones afectivas. En realidad tiene mucho que ver con el modo en que las personas se relacionan con la propia sociedad: lo hacen más por necesidad o sensación de carencia que por altruismo, que por un amor auténtico por sus semejantes.

Esta forma de amar, la que se basa en la necesidad, es para Fromm algo patológico. Supone no atendernos ni entendernos, supone esperar que los demás se responsabilicen de lo que nosotros no somos capaces de procurar y que en realidad, se sitúa en nuestra parcela de responsabilidad.

4. Si dos personas que han sido extrañas…

Esta es otra de las frases de Erich Fromm más hermosas. Nos habla de la intimidad, ese milagro que suele iniciarse con la atracción y que se consuma con un encuentro más profundo que trasciende a la piel y la propia sexualidad. Hablamos de la conexión emocional, del descubrimiento del otro como persona en todos sus matices, con sus virtudes, con sus defectos, sus esencias…

Hablamos de la intimidad en la que se deslizan las confianzas, el tacto que eriza los pelos de la piel, o una conversación relajada y nostálgica que se cuela por esos agujeros del cielo, llamados estrellas.

5. El amor no es esencialmente una relación con una persona específica

Algo que nos quiere hacer entender Fromm en su obra es que las personas vemos el amor como un objeto y no una facultad. Amar tampoco es una dinámica que se limita a esa relación que establecemos con nuestras parejas, nuestros padres o nuestros hijos.

“Amar” es enriquecer nuestra existencia, es una actitud capaz de dotar a este mundo de un sentido, de un propósito capaz de transformar la sociedad. Sin embargo, tal y como nos explica Fromm, en esta cultura moderna lo hemos mercantilizado todo en nuestro afán de satisfacer las propias necesidades, incluso el amor.

6. Resulta paradójico que dos seres se hagan uno y a la vez sigan siendo dos

Esta es otra de las frases de Erich Fromm más conocidas y también una de las que más invita a la reflexión. Como ya sabemos, una tentación en la que solemos caer muy a menudo es en diluirnos en el ser amado, especialmente al comienzo de la relación. Es un proceso entrópico que acaba con la propia identidad, que consume esencias, libertades y dignidades.

No podemos olvidar que el auténtico arte de amar consiste en seguir siendo nosotros, pero implicados en un mismo proyecto. Ser dos en un mismo compromiso, ser dos orientados a la responsabilidad de facilitar el propio crecimiento y el de la pareja…

7. Hay una gran diferencia entre enamorarse y permanecer enamorado

Para Fromm hay una gran diferencia entre enamorarse y permanecer enamorado. Piensa que si la relación se inicia con la atracción sexual y se consuma el acto, de alguna manera se pone el peligro el vínculo.

Fromm nos explica en “El arte de amar” que para desarrollar un amor maduro, sabio y responsable necesitamos trabajar en cuatro dimensiones esenciales: el cuidado, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento. Sin embargo, en muchas ocasiones, nos encontramos más bien con un amor sin intimidad basado solo en la mera necesidad, esa que se consuma con el acto sexual.

Este es un amor de consumo, de usar y tirar. Donde puede aparecer la pasión, pero también nublarse fácilmente por la desconfianza y el desconocimiento del otro. Un amor que nunca llega a coger forma, antes de reciclarse de nuevo. 

Por su parte, quien sabe (y quiere) ir más allá de la atracción y excitación sexual inicial, procurará crear una auténtica intimidad, procurará ser un artesano para hacer del enamoramiento un amor real, un amor maduro y valiente.

Para concluir, en estas frases de Erich Fromm hemos aprendido que el amor no solo es un acto de maestría, ahí donde dominar la práctica y la teoría. El arte de amar se formula también como una actitud activa y responsable hacia la vida y la propia sociedad. Es una fuerza transformadora que requiere conciencia y no conformismo, que clama creatividad y no pasividad.

lunes, 9 de mayo de 2022

¿Cómo puedo identificar mi talento?

Si quieres descubrir cuál puede llegar a ser tu talento responde a estas preguntas. A veces, nos desorientamos en nuestro camino hacia el éxito, aunque sigamos una misma dirección. A veces, dudamos sobre qué actividades escoger para sentirnos bien, para ser felices. A veces, nos preguntamos en qué somos buenos o cómo podemos destacar. Nos perdemos en un mar de preguntas y cuesta, en muchas ocasiones, encontrar las respuestas. En este artículo te ofrecemos las orientaciones claves para poder identificar nuestro talento.

A partir de esta premisa podemos empezar a caminar. ¿Soy feliz haciendo lo que hago? ¿Quiero dedicar mi tiempo y mis días a lo que lo dedico? ¿Cómo podría encontrar cuál es realmente mi talento? Cuanto más claro tenemos el qué, más fácil se lo ponemos al cómo.

Existen una serie de preguntas, llamadas preguntas poderosas que nos ayudan a identificar más fácilmente cuáles son nuestros talentos, es decir, aquello que nos hace sentir vivos, que nos hace sentir plenos y podemos dedicar nuestro tiempo sin apenas darnos cuenta. No esperes más, coge papel y lápiz y comienza a responder.

Encontrar aquello que amas

¿A qué sueles prestar atención? ¿Con qué actividad eres capaz de estar absorto y ni siquiera notar que el tiempo pasa? ¿En qué piensas a menudo para distraerte de las cosas cotidianas? ¿Qué te hace sentir fluir, volar? ¿Qué podrías hacer durante horas sin apenas esfuerzo? ¿Qué te hace sonreír por dentro y por fuera?

Encontrar lo que cada uno ama es importante, aquello con lo que nos liberamos, con lo que disfrutamos y nos sentimos en calma y paz. Cuando sabemos qué amamos, la felicidad se vuelve fácil; por otro lado, nuestro talento tiene que ser estar cerca de esto, tiene que nutrirse de esta energía y permitir que nuestro tiempo se llene de ello.

Encontrar lo que el mundo necesita de ti

¿Qué crees que es lo más necesario en los demás? ¿Cómo crees que podrías ayudarles? ¿Qué es lo que has venido a ofrecer al mundo y que te gustaría compartir con quien te rodea?

El mundo necesita el talento de cada uno y el propio personal, es único, irrepetible e intransferible. Encontrar lo que nos hace diferentes, pudiéndolo desplegar para hacer crecer a los demás, es algo importante para visualizar nuestro camino y hacer contribuciones importantes a nuestro entorno.

Identificar aquello en lo que eres bueno

¿Qué se te da bien? ¿Qué aptitudes valoran más tus amigos de ti? ¿Y los desconocidos? ¿Qué haces de forma natural que a los demás les cuesta? ¿Qué sueles hacer muy bien y los demás te felicitan? ¿Qué es lo que harías sin que te pagaran?

Cuando nos perdemos en el camino hacia nuestro talento, las palabras de los demás puede reubicarnos. Aquellas personas que te acompañan pueden recordarte qué te ha llevado a donde estás. Tienen la capacidad para recordarte por qué estás ahí, aquello en lo que eres bueno.

Encontrar aquello por lo que te pagan

¿Qué significado tiene para ti el dinero? ¿Qué es lo que sientes cuando lo tienes en la mano? ¿Tiendes a ahorrar o por el contrario gastas el dinero en cuanto dispones de él? ¿Cómo valoras el precio de lo que aportas?

El significado que le demos al dinero es importante porque es el cambio que obtenemos o la recompensa por dedicar nuestro tiempo a las actividades que realizamos. Cuando nos sentimos valorados y el trabajo es reconfortante para nosotros, el valor del dinero cambia. Es un premio por nuestro talento, es un cambio por ofrecer a los demás aquella aptitud que nos hace ser especiales, que nos hace disfrutar, que nos hace ser únicos.

Imagina ahora que despiertas un día y descubres que eres famoso. ¿Por qué podrías ser famoso? ¿Qué es lo que has logrado que te ha hecho ser conocido por los demás? ¿A qué estarías dedicando tu tiempo si ese sueño fuese real? Ese talento talento en el que estás pensando es un don para ti y para los que te rodean.