jueves, 15 de septiembre de 2022

Psicología del Wordle: ¿por qué tiene tanto éxito?

El juego de palabras "Wordle" está causando furor en todo el mundo. Pero, ¿por qué? ¿Qué tecla ha tocado para haber tenido esta acogida tan multitudinaria? ¡Te lo contamos!

Wordle es un juego de letras que está teniendo mucho éxito. Da igual que intentes buscar un tipo de población diana para este juego. No hay forma. Se divierten con él jóvenes, ingenieros o influencers. Todo el mundo parece rendirse ante la sencillez y el ingenio de 5 cuadraditos.

Por toda la expectación en torno al juego, es posible que te sorprendas cuando busques Wordle. No verás una aplicación que te deslumbre por su diseño. Tampoco una multiplataforma ni tan siquiera un sitio web. Si buscas Wordle solo obtienes una URL que deja a la mayoría de las personas preguntándose: “¿es esto lo que busco?”

La razón de esto es que Wordle es solo un proyecto del ingeniero de software Josh Wardle (un apellido a solo una vocal de distancia de Wordle). Wardle y su socio crearon el juego como un pasatiempo entre amigos. Sin embargo, cuando lo lanzó al público en octubre de 2021, no tardó en tener una buena acogida. Tres meses después, 2 millones de personas jugaban a Wordle. Quizás la psicología de Wordle sea esa: ingería fácil y buscar activar la mente entre amigos.

Wordle: en qué consiste este juego

Wordle es una curiosa mezcla de juego de palabras y rompecabezas lógico. Los jugadores tienen que adivinar palabras de cinco letras. Comienzan escribiendo una palabra de cinco letras y luego reciben comentarios sobre si cada una de las letras es parte de la palabra objetivo.

También sabrán si están en el lugar correcto o no. Si una letra no forma parte de la palabra objetivo, se marca en gris. Si es parte de la palabra, pero no en el lugar correcto, se marca en amarillo. Y si la letra es parte de la palabra y en el lugar correcto, se marca en verde.

Los jugadores tienen un máximo de seis intentos para encontrar la palabra objetivo. Solo puedes jugar una vez al día. Una vez que los jugadores terminan el juego, tienen la opción de publicar sus resultados en una aplicación de redes sociales de su elección. Es importante destacar que solo se publican los cuadrados grises, amarillos y verdes, no las letras en sí.

De esta manera, las personas pueden presumir de la rapidez con la que resolvieron el rompecabezas sin estropear la diversión de otros jugadores. Cada hora se hacen en Twitter más de 10 000 publicaciones con el hashtag #wordle.

Un éxito con claros antecedentes

Como hemos dicho, el objetivo en Wordle es adivinar una palabra misteriosa de cinco letras en el menor número de intentos posible. “Después de cada suposición, el color de los mosaicos cambiará para mostrar cómo de cerca estuvo el jugador de acertar con la palabra”, dicen las instrucciones. La premisa simple recuerda al juego de adivinanzas de colores, Mastermind.

Por tanto, Wordle se inspira en otros juegos populares. Hace un tiempo, Palabras con Amigos tuvo un su momento y Scrabble es el clásico del género. En España qué decir del archiconocido Pasapalabra, con aplicación móvil incluida. Aunque Wordle es demasiado nuevo para que los científicos tengan mucho que decir al respecto, eso sí los psicólogos ya han estudiado juegos similares.

Concretamente, la psicóloga de la Universidad de Calgary Penny Pexman estudió a los jugadores profesionales de Scrabble. Ella señala que algunas personas tienen un alto nivel de lo que los psicólogos llaman “necesidad de cognición”. Las personas así tienen un fuerte impulso para mantener sus cerebros ocupados y por norma responderán bien a un nuevo desafío para la mente. Pero Pexman también sugiere que hay algo en nuestro momento psicológico colectivo que influye en la acogida que tiene una aplicación como esta.

Psicología del Wordle: las claves que lo convierten en un éxito

Lo que esconde la psicología del Wordle es lo que ha hecho que el juego se convierta en un fenómeno viral y que haya desbancado a otras aplicaciones más elaboradas. Vamos a ver estas razones psicológicas o al menos las más determinantes.

Dopamina asegurada

A diferencia de otros juegos, la información sobre el rendimiento se proporciona instantáneamente después de cada intento, mediante el color verde, amarillo o gris de cada letra. Esta retroalimentación instantánea sobre el desempeño y la opción de publicar los resultados en las redes sociales pueden estar entre las características centrales para el éxito de Wordle.

El golpe de dopamina al completar Wordle da placer. Pero, incluso un juego perdido de Wordle te hace volver por más. Como un ratón enjaulado que presiona desesperadamente una palanca para “solo un golpe más”, el jugador derrotado de Wordle necesita regresar.

En segundo lugar, Wordle no te deja ir a casa sin un premio. Incluso si pierdes, la respuesta se revela, lo que si bien no es tan placentero como ganar, aún le da una sensación de plenitud y satisfacción.

Se comparte

¿Alguna vez te gustó una banda que nadie parece conocer y luego te emocionas cuando conoces a alguien que también la ama? Esa es la esencia de la teoría de la realidad compartida: nuestras preferencias subjetivas se sienten validadas cuando alguien más las comparte. Con su función para compartir incorporada, Wordle brinda esa experiencia.

Nos gusta sintonizar nuestros estados internos con los estados internos de los demás. Puedes pensar que Wordle es divertido, pero cuando ves que todos los demás en Twitter piensan que es divertido, es como si se convirtiera en un hecho objetivo.

Si bien algunas personas pueden estar jugando sin publicar sus resultados en las redes sociales, el juego es altamente competitivo en el sentido de que es probable que estas personas sí comparen sus propios resultados (¿cuántos intentos necesité hoy?) con los resultados de otras personas en línea.

Es importante destacar que un resultado realmente bueno (p. ej., resolver un Wordle en solo dos intentos) y publicarlo puede resultar en muchos “me gusta” de otras personas en las redes sociales.

Las comparaciones sociales a la baja

Otro aspecto del éxito de Wordle puede residir en las llamadas comparaciones sociales descendentes. Estas comparaciones suceden cuando descubres que tu desempeño es superior al de otra persona, por ejemplo, resolviste el Wordle en dos intentos y ves en las redes sociales que otra persona necesitaba cinco.

Este resultado favorable de la comparación te deja sintiéndote realizado, inteligente y exitoso, y estos sentimientos pueden motivarte a intentar Wordle nuevamente.

Te concentra en una actividad que te distrae de exceso de información

Wordle ofrece una manera perfecta de crear lo que los psicólogos llaman flow: la inmersión placentera que sentimos al abordar una actividad con la combinación adecuada de significado y desafío.

Este juego no es demasiado fácil ni demasiado difícil y no exige demasiada atención. También tiene un propósito porque se siente como si estuvieras entrenando tu cerebro y no solo se trata de apilar bloques sin sentido en una pantalla o dar de comer a unos animales virtuales.

A prueba de atracones

Con la restricción de un juego diario, los creadores de Wordle intentan evitar que la sensación se vuelva demasiado básica o familiar. La escasez de este momento perspicaz puede ser algo que fidelice a los seguidores.

Si lo piensas, la mayor parte de aplicaciones que han tenido éxito han sido relegadas parcialmente al olvido. Ha ocurrido una “saciación” que provoca que un juego o divertimento deje de resultarnos gratificante.

No es tan fácil

El éxito de Wordle no se puede explicar de manera simple. Sí, premia el cerebro. Sí, es desafiante, pero factible. Sí, es fácil de compartir en las redes sociales. Sin embargo, hay millones de juegos que hacen eso que se pierden en los rincones ocultos y desconocidos de internet.

En la era de las redes sociales, el éxito llama más que nunca al éxito; un producto se monetiza muy bien cuando el mundo habla de él. Josh Wardle y su Wordle tienen suerte de montar esa ola, de haber conectado con la gente en este momento, un momento social e histórico muy particular.


miércoles, 14 de septiembre de 2022

5 claves para terminar el trabajo dos horas antes

Todos podemos ser más eficientes en el trabajo. Conseguirlo hará que seamos más apreciados por la empresa, pero también que podamos llegar a disfrutar de más tiempo libre.

Terminar el trabajo dos horas antes, e incluso más, es posible. La clave está en analizar y ordenar. El análisis ayuda a identificar esas actividades o rutinas que no aportan nada, pero, en cambio, sí quitan tiempo. El orden hace que todo fluya mejor y más rápido.

Es frecuente la sensación de que se tiene mucho que hacer y muy poco tiempo para ello. También es habitual esa idea de que el tiempo se pasa volando y no se logra avanzar tanto como se debiera en las tareas diarias. Con las tácticas adecuadas, no solo se puede terminar el trabajo dos horas antes, sino que desaparece esa idea de falta de tiempo.

Estas no son ese tipo de fórmulas que cambian todo por completo, como por arte de magia. Se trata de estrategias que se deben aplicar con disciplina y empeño para que funcionen. Si hay suficiente compromiso, es probable que puedas terminar el trabajo dos horas antes y tener más tiempo para ti. Veamos cómo.

1. Identificar y eliminar una microtarea diaria que no es relevante

Para terminar el trabajo dos horas antes puedes comenzar por observarte. Lo más adecuado es dedicar al menos una semana a esto. La idea es anotar todas las actividades que uno realiza en el trabajo, incluyendo aquellas más rutinarias y obvias, como encender el ordenador.

La información que recopilemos tendrá aún más valor si medimos el tiempo que dura cada actividad. Es cierto que el ejercicio puede ser un poco tedioso, pero solo dura una semana y va a dar la base para lo que sigue. Ahora, ¿qué sigue? Identificar las microtareas irrelevantes: esas pequeñas actividades que toman tiempo y poco aportan.

Lo recomendable es eliminar todas aquellas microtareas que pueden suprimirse, una por día. Las que no se puedan obviar, pueden reorganizarse, simplificarse o posponerse para cuando haya tiempo. En estas actividades, pequeñas y poco útiles, se va mucho tiempo valioso.

2. Las conversaciones de trabajo

Otra de las actividades que suele quitar mucho tiempo son las conversaciones de trabajo y las reuniones informales en el marco laboral. Sí que puede ser agradable quejarse del mal tiempo o intercambiar impresiones de la última película, pero quizás esto quita más de lo que da.

No se trata tampoco de convertirse en una máquina productiva para lograr el objetivo de terminar el trabajo dos horas antes. El asunto es de orden. Bien se pueden tomar pausas y durante ellas hacer vida social. Así mismo, en temas estrictamente laborales, lo indicado es ir al grano, sin rodeos. Es sorprendente la cantidad de tiempo que se puede ahorrar haciendo esto.

3. Limitar el tiempo dedicado a la revisión de los emails

Los emails son grandes enemigos del ahorro de tiempo. En realidad, son muy pocos los que tienen el carácter de impostergables. En cambio, se reciben muchos mensajes que bien pueden esperar, sin ningún problema.

Muchas veces, sin darnos cuenta, caemos en la trampa de revisar el correo cada vez que hay una notificación. El punto es que rara vez uno se limita a leer solo ese correo y volver al trabajo.

Lo usual es que uno se detenga demasiado tiempo, abriendo uno que otro mensaje, sin que esto sea necesario. Lo mejor es destinar una hora para revisar los emails, ojalá al final del día.

4. Realizar una buena planificación

Este es un consejo clásico. La planificación es fundamental para ahorrar tiempo, siendo uno de los factores que más ayuda a terminar el trabajo dos horas antes. No se trata de elaborar una agenda sin más, sino de hacerlo con un criterio de priorización.

Te recomendamos que empieces la jornada con las tareas más exigentes, o al menos, que no las dejes para el final. Primero quiere decir al comienzo de la semana y a primera hora del día. Lo aconsejable es realizar esas actividades antes que otras, incluyendo reuniones o revisión de la bandeja de entrada de tu correo. Para el final del día es recomendable dejar las tareas más rutinarias.

5. Nunca hay que esperar nada ni a nadie por más de 10 minutos

A veces se pierde mucho tiempo esperando. La idea es no permitir esperas de más de 10 minutos, ya que pasada esa barrera se cae en una mala administración del tiempo. No se puede incluir un rato muerto en la jornada y dejar que se extienda sin más.

Lo indicado en estos casos es posponer. Si no es posible seguir con la rutina normal, porque se requiere de ese algo o alguien para continuar, siempre es bueno tener a la mano las tareas que se pueden realizar cuando hay uno de estos obstáculos.

Estas son tan solo algunas ideas que pueden ayudar a terminar el trabajo dos horas antes. Es posible incluso que podamos ahorrar más tiempo. En general, todo se basa en observarse y, a partir de esto, reorganizar las actividades de una forma más eficiente.

martes, 13 de septiembre de 2022

5 preguntas que deberías hacerte sobre tu relación de pareja

Todos sabemos que hay ciertos puntos de conexión que suelen empezar a sufrir con el paso del tiempo… Si es así, ¿cuándo empezar a replantearnos nuestra relación de pareja?

El vínculo de pareja es uno de los más importantes que establecemos durante la vida adulta. El compañero sentimental se convierte en nuestro principal proveedor de afecto, apoyo, validación y compañía. Nos acostumbramos tanto a su presencia y a las ventajas de su compañía que a veces pasamos por alto señales de alarma. Por esto, queremos hacerte algunas preguntas sobre tu relación de pareja que deberías hacerte periódicamente.

Compartir la vida con otra persona no es una decisión que se tome una vez y de la que podamos olvidarnos. Las relaciones cambian y evolucionan, y es tarea nuestra analizar si siguen siendo beneficiosas para nosotros con el paso del tiempo o si, por el contrario, han comenzado a dañarnos. Así, para evaluar el estado actual de tu vínculo, puedes hacerte las siguientes preguntas.

1. ¿Es una relación equilibrada?

Todos tenemos presente que cualquier relación debe ser equilibrada y recíproca; un espacio en el que podamos dar y recibir, en el que se nos tenga en cuenta tanto como nosotros consideramos al otro. Desafortunadamente, esta cuestión tan básica está ausente en muchos casos.

Para darte cuenta de que esto está sucediendo, piensa si la relación seguiría funcionando en caso de que dejaras de esforzarte. ¿Tu pareja propone planes y actividades? ¿Se preocupa de que disfrutéis de tiempo compartido y de calidad? ¿Presta atención a tus necesidades y sentimientos o únicamente espera que tú cumplas con lo que ella quiere?

Si sientes que tú inviertes mucho más tiempo, energía y dedicación, si piensas que tu pareja comete transgresiones que para ti están prohibidas o si, de algún modo, crees que obtienes menos respeto, amor y apoyo del que ofreces, estás en una relación desequilibrada (por supuesto, lo mismo sucede si los roles son a la inversa).

2. ¿Te aporta estabilidad?

Uno de los mayores beneficios de estar en una relación de pareja es gozar de la tranquilidad de saber que contamos con otra persona, que somos amados sin condiciones y que podemos confiar en el otro. No obstante, para muchas personas su relación supone más una fuente de estrés, angustia e incertidumbre que un refugio seguro.

En ocasiones, la falta de estabilidad es completamente visible: cuando las rupturas y reconciliaciones se suceden, podemos sufrir enormes daños emocionales. Pero, incluso, si nunca has terminado con tu pareja, los conflictos frecuentes, los reproches o las amenazas hacen que vivas en una inestabilidad emocional realmente perjudicial. Finalmente, no puedes estar seguro de que el otro es tu aliado en cualquier circunstancia, pues fácilmente puede colocarse en el bando contrario.

3. ¿Volverías a escogerla?

Esta es una de las principales preguntas sobre tu relación de pareja que debes hacerte. Imagina que hoy conoces a tu pareja por primera vez, que es el primer día que pasáis juntos. En función de su actitud, de su comportamiento, de su forma de tratarte, ¿escogerías comenzar a salir con ella?

Con demasiada frecuencia, nos quedamos anclados en un inicio de relación que fue idílico, pero del que ya no queda ni rastro. Seguimos conviviendo con una persona grosera o indiferente, con la que ya no tenemos nada en común o que no nos despierta ningún sentimiento solo por la inercia de lo que fue en el pasado.

Darse cuenta de eso es realmente complicado y doloroso, pero es una realidad a la que tenemos que enfrentarnos.

4. Si te aseguran que en 10 años tu pareja será exactamente igual, ¿seguirías con ella?

Es evidente que, en el mejor de los casos, ninguno de nosotros seremos en 10 años la misma persona que somos ahora; todos evolucionamos, aprendemos con las experiencias y pulimos nuestro carácter. Sin embargo, no nos referimos a esto, sino al hecho de que, pasado ese tiempo los valores, la personalidad y las prioridades sigan siendo similares a los de ahora. En este caso, ¿seguirías con tu pareja?

Para muchas personas, solo imaginarlo resulta aterrador; y es que en realidad viven con la esperanza de que esa persona con la que comparten su vida cambie. Quizá esperan que desee en el futuro casarse y tener hijos cuando ha dejado claro que no es lo que quiere; tal vez anhelan que con el tiempo se vuelva más comprensiva y amorosa, o que comience a dedicarles el tiempo que hoy no les dedica.

Esta actitud es sumamente dañina y solo contribuye a alargar el sufrimiento a largo plazo. Procura mirar a tu pareja por lo que es actualmente y decide, en función de lo que ves, si es lo que deseas para tu vida. Lo que hay es lo único que tienes seguro.

5. ¿Te ayuda a crecer personalmente?

Dentro de las preguntas sobre tu relación de pareja que puedes hacerte, has de incluir aquellas que hablen directamente de ti. ¿De qué forma te influye, a nivel personal, formar parte de este vínculo? ¿Te ayuda a confiar en ti y a desarrollar tu potencial?, ¿contribuye a tu crecimiento y te impulsa a alcanzar tus metas? Si es así, ¡enhorabuena!, eres afortunado por tener un compañero que te acepta y te admira y una relación que te hace brillar.

Sin embargo, son muchas personas las que no se encuentran en esta situación. Con frecuencia las personas se ven anuladas en sus relaciones, se ven obligadas a renunciar a sus intereses, amistades o hobbies, a posponer sus propios proyectos y a dedicar todo su tiempo (incluso el que deberían darse a sí mismas) al vínculo. Recuerda que estar en pareja debe sumar a tu vida; si esto no está sucediendo, algo anda mal.

Responde a estas preguntas sobre tu relación de pareja y toma acción

¿Las preguntas anteriores te han hecho reflexionar? Que tu relación no esté cumpliendo tus expectativas, no significa que tengas que romperla. Analizar el estado del vínculo y descubrir en qué estamos fallando o dónde detectamos ciertas carencias es un excelente punto de partida para comenzar a trabajar.

Es natural que el paso del tiempo y la rutina generen cierto deterioro en la relación, pero es importante no mirar hacia otro lado y hacer equipo para encontrar soluciones. En estos momentos, la terapia de pareja es una magnífica alternativa, pues no solo ayuda a superar las dificultades que se han detectado; también permite obtener recursos para, en futuro, saber hacer frente a nuevas situaciones.

lunes, 12 de septiembre de 2022

Cómo generar y capturar buenas ideas

Las técnicas para generar y capturar buenas ideas te ayudan a que no desaproveches esas ráfagas de lucidez que llegan a tu mente. Con frecuencia las ideas importantes se pierden en el camino, por no plasmarlas o escribirlas.

La mayoría de las grandes creaciones e innovaciones no surgen como una ráfaga imparable que se adueña de la mente. Lo usual es que se vayan cocinando poco a poco, pero de forma constante. Por eso, es muy importante aprender a generar y capturar buenas ideas de forma cotidiana.

Las ideas no nacen elaboradas, pero sí son muchos los “chispazos” que se desaprovechan por no contar con una técnica para atraparlos e irles dando forma. Las siguientes son cuatro técnicas para generar y capturar buenas ideas. Vale la pena ensayarlas.

La escritura libre, una forma de generar y capturar buenas ideas

A veces, en forma silenciosa, sabes que tienes una buena idea. No se le ve forma, pero tienes la sensación de que ahí algo importante o novedoso. Sin embargo, al momento de comunicárselo a alguien, de pronto, esa aparente gran idea pasa a parecerse mucho a algo que ya existe. Pese a todo, intuyes que sí hay algo más y que las palabras no son capaces de describirlo.

Otras veces, sencillamente no se te ocurre nada porque sientes que tu pensamiento está esquematizado. Quisieras que volara más, que fuera más libre, pero no lo consigues. En este caso, así como en el anterior, quizás solo te falta una técnica para generar y capturar nuevas ideas.

La escritura libre es eso: una técnica para que todo fluya y se concrete mejor. Como el nombre lo indica, consiste en tomar lápiz y papel y escribir allí todo lo que se te ocurra, sin reparar si es razonable o no y sin tener en cuenta la claridad con la que te estás expresando. Si lo haces de forma habitual y luego revisas lo que has escrito, lo más probable es que encuentres buenas ideas.

Aprender a tomar notas

Las ideas a veces aparecen de repente y cuando no son completas solemos dejar de prestarles atención. Esto no es conveniente, ya que por el camino pueden quedar ocurrencias que realmente valen la pena, aunque no tengan forma definida cuando surgen.

Es muy recomendable que tengas una libreta para anotar este tipo de pensamientos. El solo hecho de pasarlas del pensamiento a la palabra escrita ya les da más forma y las hace ver más definidas.

Sin embargo, la escritura también puede ser limitante en algunos casos. Así que muchos aconsejan que antes de escribir, más bien intentes decir tu idea en voz alta y grabarla. Lo más recomendable es que una vez a la semana revises tus grabaciones y tus notas para depurarlas. No las tires o borres si sientes que puede haber algo grande que aún no aparece.

Dibujar un mapa mental para las ideas incipientes

Los mapas mentales son una herramienta muy eficaz para generar y capturar buenas ideas. Sobre todo, permiten desarrollarlas y darles una forma más acabada. Lo mejor es acudir a ellos cuando ya tengas una idea más o menos definida, pero sientas que aún no tiene solidez o estructura.

De lo que se trata aquí es de graficar tu idea, sin necesidad de explicarla a fondo. El mapa mental te ayuda a establecer cuál es tu idea esencial y cuáles son los elementos o aspectos que la componen y con los que está relacionada.

La mejor manera de hacerlo es la siguiente:
  • Escribe en el centro de una hoja la palabra central de la idea que estás trabajando.
  • Añade palabras o pensamientos con los cuales está relacionada esa idea.
  • Vincula esas palabras o pensamientos a la idea central, mediante líneas.
  • Busca las palabras o ideas relacionadas con ese primer nivel de palabras o ideas conectadas con la idea central y repite el proceso.
  • Al final tendrás un árbol que, seguramente, debes organizar para visualizar mejor tu idea general.
Crear un espacio para las ideas colaborativas

Otra forma muy eficaz de generar y capturar buenas ideas es hacerlo en equipo. Algunas personas son recelosas al respecto, pues desconfían de la honestidad de los demás. Sospechan que aprovecharán su creatividad y sacarán partido de ella.

Sin embargo, a menos que se trate de un proyecto estrictamente individual, siempre es mejor potenciar las ideas en grupo. La idea es que todos trabajen sobre la idea central, sus relaciones, sus aplicaciones, etc. Así mismo, que cada persona exponga a su manera los hallazgos que efectúe.

Si hay una atmósfera colaborativa, este tipo de ejercicios son capaces de enriquecer cualquier proyecto. En especial, cuando hay bloqueos o limitaciones que no han logrado superarse y son necesarios varios puntos de vista para sortear un obstáculo o resolver un problema.

Todas estas son técnicas eficaces para generar y capturar buenas ideas. Casi todas ellas se pueden convertir en un hábito diario que podría ser de gran provecho para ti. Solo debes apropiarte de estas tácticas y aplicarlas con frecuencia obtener sus frutos.

Los microictus pueden cambiar la personalidad

Muchas personas pueden sufrir microictus y no darse cuenta de ello. Sin embargo, un síntoma asociado a estos accidentes isquémicos leves o transitorios es un cambio en la personalidad. Lo analizamos.

Los microictus pueden cambiar la personalidad. Este es un tema del que no se habla demasiado y que, sin embargo, es interesante contar con él por la incidencia de esta enfermedad. Sobre todo, si tenemos en cuenta que, cuando un paciente sufre un infarto cerebral, no siempre es consciente de ello ni evidencia una sintomatología clara y evidente.

A la hora de hablar de los ictus y de sus efectos es común visualizar casi al instante la clásica apoplejía o los problemas de comunicación asociados. Ahora bien, en ocasiones los efectos son más silenciosos y afectan únicamente a aspectos relativos al carácter. Por ejemplo, las alteraciones en la conducta social son un efecto habitual en lo que conocemos como “mini-ictus” o accidentes isquémicos transitorios.

Es importante incidir además en otro hecho. Estas lesiones cerebrales pueden ser progresivas, es decir, se pueden sufrir múltiples microictus y derivar con el tiempo en una demencia vascular. Esta realidad es más frecuente en personas de edad avanzada. Profundicemos un poco más en este tema para comprenderlo mejor.

Microictus: aspectos que debemos conocer

Los microictus son accidentes isquémicos transitorios que afectan a zonas muy reducidas –microscópicas casi- del cerebro. Podríamos decir que el mayor problema de estos accidentes cerebrovasculares es que apenas tienen síntomas. Esto implica que una persona puede padecerlos en un momento dado y no saberlo. Sin embargo, al cabo de los días, pueden evidenciarse cambios en su personalidad y su conducta.

El área que más se ve afectada en los microictus es la zona cerebral subcortical. Cualquier daño en esta región se traduce en apatía. Con lo cual, podemos tener a un familiar que de pronto evidencia cierto desinterés por lo que le rodea, baja motivación y que deja de reaccionar a muchos de los estímulos de su alrededor.

Es posible que ese cambio pueda deberse a muchos factores, pero algo que no podemos descartar son las variables neurológicas. Cualquier lesión, por mínima que sea, en esa área subcortical derivará poco a poco en alteraciones emocionales y cambios en la personalidad del paciente. Son cambios sutiles que con el tiempo pueden ser más evidentes y preocupantes. 

Síntomas

Buena parte de los microictus pasan sin dejar secuelas y lo que experimenta la persona es poco más que un malestar general que puede durar unos días. Sin embargo, en algunos casos pueden aparecer alteraciones severas y progresivas, sobre todo en el ámbito psicosocial y no tanto en el físico.

  • Trabajos de investigación, como los realizados en la Universidad de Hong Kong, destacan que una característica habitual en los pacientes que han sufrido un ictus es evidenciar una merma en su vida social. Empiezan a mostrarse más irritables, pierden la paciencia, el sentido del humor… En algunos casos pueden mostrar hasta conductas agresivas.
  • Por otro lado, también es común experimentar mareos, cefaleas o niebla mental. En fases un poco más avanzadas, pueden aparecer temblores e incluso algún problema en la deglución.
  • Los cambios en la personalidad tras un microictus suelen ser muy lentos, pero progresivos. Al principio podemos percibir algunos pequeños cambios en ese familiar, a los cuales no damos importancia. Pero con las semanas o meses, ya tomamos plena conciencia de una clara alteración en la forma de ser y actuar de esa persona.
Cuando los pequeños accidentes cerebrovasculares se acumulan con el tiempo

Uno de los mayores problemas de los microictus es que pueden sufrirse varios a lo largo del tiempo. Cuando se acumulan muchos accidentes cerebrovasculares, el cerebro evidencia ya múltiples lesiones y esto puede traducirse en una demencia vascular. El flujo sanguíneo ya no llega de igual modo a este órgano, con lo que la persona evidenciará algo más que cambios en su personalidad.
  • Sufrirá problemas de memoria.
  • Limitaciones en la planificación y el juicio.
  • Alteraciones emocionales como confusión, aflicción, depresión, etc.
¿Se pueden prevenir los pequeños ictus?

Los accidentes cerebrovasculares, así como los microictus o accidentes isquémicos transitorios no se pueden evitar al 100 %. Sin embargo, hay variables de riesgo que todos podemos controlar para prevenir su aparición en un porcentaje importante. Son los siguientes:
  • Dejar de fumar si somos fumadores.
  • Evitar el alcohol.
  • Mantener una dieta saludable y equilibrada, rica en frutas y verdura fresca, que nos permita mantener en un buen nivel nuestros niveles de colesterol.
  • Realizar cada día ejercicio aeróbico, como caminar o salir a correr.
  • Evitar la hipertensión.
  • Mantener unos niveles de glucosa adecuados.
  • Cuidar el peso.
Por otro lado, las dimensiones que no podemos controlar son la edad y la genética. Sea como sea, en todos los casos, es clave la prevención y hacernos chequeos periódicos. Asimismo, también es decisivo estar atentos a cualquier cambio en la personalidad y actitud de nuestros mayores. La atención temprana puede ser decisiva para salvaguardar las facultades de la persona.

domingo, 11 de septiembre de 2022

Los beneficios ocultos de hacerse el tonto, según la ciencia

Seguro que alguna vez has ocultado algo que sabías para no meterte en líos o ahorrar en estrés. No eres el único. Hacerse el tonto tiene beneficios a corto plazo.

Demostrar tu inteligencia en una entrevista de trabajo; exponer tus habilidades con personas que no las dominan tanto como tú; impresionar a quien te gusta presumiendo de tu intelecto… Son situaciones que cualquiera desearía protagonizar, imaginándose, de paso, que sale bien parado de ellas. Ahora bien, qué pensarías si te dijere que también existen beneficios ocultos de hacerse el tonto a corto plazo, parece contradictorio, pero la ciencia lo ha demostrado.

Según un estudio de Laura Venz y Hadar Neshan Shoshan de la Universidad de Leuphana y de la Universidad de Mannheim, los empleados suelen ocultar su conocimiento, conducta que puede deberse a que estén disgustados por algún motivo que los llevaría a comportarse de esta forma.

Factores estresantes y ocultación del conocimiento

Fallar a la hora de “hacernos los tontos” suele tener consecuencias. Sin embargo, a través de la lente del modelo de estrés transaccional (Venz & Nesher, 2022) se puede observar como ciertas conductas de ocultamiento de la información, aparentemente contraproducentes, tienen a menudo un valor para quien se hace pasar por “tonto”, ya que alimentan su sensación de control en situaciones potencialmente estresantes.

Casos hipotéticos

Imagínate las siguientes situaciones:

  • Escuchas atentamente a un interlocutor inteligente (alguien que estimas). Habla sobre un tema que conoce bien y sobre el que no le gusta ser refutado, pero estás seguro de que sus argumentos tienen puntos muy débiles -eres capaz de reconocerlos porque sobre ese tema está particularmente bien informado-; pero decides no corregirle, quedarte en silencio y escuchar con calma, evitando así una posible situación de tensión.
  • Un compañero de trabajo te pregunta por el informe que tendríais que entregar hoy. Él te pide algunos ajustes que, supuestamente, no supo o no le dio tiempo a realizar; sin embargo, a pesar de poder, decides no hacer su labor. Comienzas a sospechar que se aprovecha de ti para trabajar menos, por lo que le respondes que no lo harás, pues piensas que es su responsabilidad.
En el primer caso, al no manifestar dudas sobre el hilo argumental del interlocutor, evitas un posible conflicto. En el segundo, decides ser asertivo, y no solo decides decir lo que piensas, sino que también te propones actuar en sintonía con ello.

Beneficios de hacerse el tonto

Venz y Nesher (2022) proponen que los agentes estresores percibidos llevarían a la persona a tomar la postura de ocultar el conocimiento como método para afrontar emocionalmente situaciones de tensión, postura que produciría un agotamiento físico y mental.

El estudio de “hacerse el tonto” se basó en un experimento con 101 empleados (65,3 % mujeres), que duró 615 días; “la experiencia laboral media fue de 12,6 años (…) y el tiempo de trabajo semanal medio fue de 38,5 horas” (Venz & Nesher, 2022, p. 122).

Los participantes fueron calificados para obtener resultados de su nivel de afecto negativo y de la tensión con sus compañeros de trabajo, respecto a la ocultación de conocimiento, además del agotamiento que les producía dicha situación.

A pesar de que esta actitud de ocultar el conocimiento tiene una connotación negativa, por ejemplo, en los trabajos que causan disgustos (Venz & Nesher, 2022), puede resultar funcional en situaciones que exijan reducir las respuestas de tensión psicológica frente a factores estresantes, es decir, ocultar conocimiento como una estrategia de afrontamiento, centrada únicamente en la emoción, para oponerse a la tensión psicológica, por un corto periodo.

Hacerse el tonto agota menos, pero…

Los responsables del estudio llegaron a la conclusión -teniendo en cuenta como factores los sentimientos negativos y la carga laboral, además de la relación entre la tensión, ocultación del conocimiento y el estrés- que hacerse el tonto agotaba menos y llevaba a la sensación de alivio. Tal actitud es una estrategia de afrontamiento, relacionada con una baja tensión psicológica.

Los individuos que padecen estados anímicos tensos suelen hacerse los tontos para sentirse mejor. Depende de qué situación estresante presentará las condiciones indicadas para adoptar dicho papel.

Para finalizar, no es buena idea hacerse el tonto todo el tiempo. Venz & Nesher afirman que esta estrategia sirve a corto plazo para sentirse mejor frente a los respectivos agentes estresores, pero no a largo plazo. Ocultar por mucho tiempo tu saber puede desgastarte.

Por lo tanto, si te sientes presionado o quieres evitar confrontaciones que son muy frecuentes, lo recomendable es que seas tú mismo y no te ocultes, ya que es tu deber controlar tus reacciones, más no la de los demás.

sábado, 10 de septiembre de 2022

Cuando dos narcisistas se atraen mutuamente

Dos narcisistas, ¿pueden formar una relación de pareja? ¿Bajo qué condiciones? ¿Qué esperarían y qué aportarían a la relación? Te hablamos de ello en el siguiente artículo.

Todos hemos conocido alguna vez a una o más personas que caben dentro de la descripción convencional de narcisista. Por supuesto, muchas veces quien posee y manifiesta rasgos narcisistas no necesariamente tiene un diagnóstico clínico de trastorno narcisista de la personalidad. Aun así, características, como la extroversión o el deseo de llamar la atención hacen que los identifiquemos con claridad.

Con esto en mente, ¿te has preguntado alguna vez que ocurre cuando dos narcisistas se convierten en pareja? Vamos a descubrirlo en este artículo.

¿Qué rasgos caracterizan a una persona narcisista?

En general, una persona narcisista se caracteriza por mostrarse como arrogante y vanidosa ante los demás. Sobreestima sus logros, exagera sus habilidades y talentos y cree merecer siempre ser el centro de atención. En resumen, tiene una idea distorsionada acerca de su importancia y exhibe un yo sobredimensionado e idealizado.

Así mismo, quienes poseen rasgos narcisistas tienden a clasificar a las personas y a brindar su amistad solo a quienes consideran que están a su altura. De la misma forma, dirigen su atención principalmente a las personas de las que creen que pueden obtener algún beneficio o de las que puedan recibir la admiración y el reconocimiento que desean.

Por otra parte, este tipo de personas no suelen recibir las críticas de manera positiva, asumen cualquier comentario negativo como un ataque de personal y pueden llegar incluso a agredir a quienes los contradigan o cuestionen. En la mayoría de los casos, las personas narcisistas tienen serios problemas de autoestima y necesitan reafirmarse a través de la atención y la valoración que reciben de los demás.

La combinación narcisista y empático

Es habitual que las personas narcisistas se sientan atraídas por personas empáticas. Este tipo de relaciones suele terminar mal, sobre todo para la parte empática.

Para empezar, los narcisistas no suelen tener espacio en su foco atencional para las necesidades de los demás. Por el contrario, una persona empática tiene gran conexión con su universo emocional, tanto que en ocasiones puede desbordarse y asumir como propios los sentimientos de los demás.

Esto puede ser tentador para un narcisista, pues tendrá a su lado a una persona dispuesta a entenderle y a satisfacer sus necesidades emocionales, incluso dejando a un lado las propias.

Este escenario se convierte en un juego de manipulación. En este juego el narcisista manipulará al empático, haciéndole sentir culpable en muchas ocasiones por aquello que no funciona en la relación. En respuesta el empático, hará todo lo posible por enmendar estas supuestas faltas y por hacer sentir a su pareja narcisista amada y aceptada.

A la larga, puede convertirse en una relación nociva y que dejará en el empático fuertes secuelas emocionales.

¿Narcisistas y otros narcisistas?

¿Qué ocurre cuando se cruzan dos narcisistas en el amor? Una opción es que al convertirse en pareja, dos narcisistas pueden llegar a consolidar una relación relativamente satisfactoria para ambos. Según se explica en el estudio de Kardum et al. (2018), cuando dos narcisistas están en una relación de pareja y comparten rasgos como ciertos niveles de extroversión, exhibicionismo y visibilidad social, pueden tender a acoplarse positivamente y a evaluar favorablemente su relación.

Del mismo modo, puede que la relación logre funcionar cuando se trata de parejas que disfrutan de la popularidad. Dicho de otra forma, deben compartir el amor por ser los protagonistas de la escena.

En cuanto a la duración de la relación, si bien el narcisismo se asocia a relaciones breves, es posible que dos narcisistas logren afianzar un compromiso sólido a mediano y largo plazo. Esto puede explicarse por varios motivos: por un lado, puede que el deseo compartido de ser percibidos como perfectos les permita encajar y encaminarse hacia objetivos comunes en la relación. Así mismo, porque sienten que pueden llegar a recibir del otro el tipo y la cantidad de atención que desean para sentirse reconocidos y valorados.

No obstante, los acontecimientos no siguen esta línea en todos los casos. Es posible que en las parejas construidas entre narcisistas haya serios problemas de comunicación y dificultad para escuchar al otro. Pueden tener discusiones cuando sus puntos de vista no coinciden y reaccionar violentamente ante las recriminaciones del otro.

Así mismo, los dos pueden tender a asumirse como las víctimas de la relación y a culpabilizar al otro por aquello que no funciona. Por supuesto, culpabilizar al otro implica que no reconocen ni asumen sus propios fallos.

En este tipo de relaciones no es raro que aparezca la infidelidad. Puede suceder con el aparente propósito de suplir las carencias que perciben en la relación y de obtener la atención que reclaman.

En últimas, narcisista y narcisista se convierten, para bien y para mal, en un reflejo del otro. Y muchas veces nos cuesta reconocer que esa imagen que nos ofrece el espejo somos realmente nosotros mismos.