domingo, 20 de agosto de 2023

7 mitos sobre el «bullying» o acoso escolar

Los mitos sobre el «bullying» contribuyen a que este fenómeno se reproduzca. En este artículo se habla las creencias más compartidas sobre el acoso y del papel que juegan para que estos se reproduzcan y se mantengan en el tiempo.

El bullying escolar con todo y sus mitos existe desde siempre, pero por fortuna ya deja de ser una realidad invisible. Lo que sí es nuevo es que este problema penetre en la casa del menor a través de la tecnología; en consecuencia, los niños no cuentan con un espacio de seguridad y esto representa un retroceso.

De este modo, es prioritario que todos los implicados (maestros, padres y alumnos) tengan información sobre cuáles son las formas más frecuentes de acoso en la actualidad y las alternativas de intervención que cosechan más éxito.

Es posible contar con intervenciones más o menos efectivas, pero si las personas que tienen que dar la primera voz de alarma no saben identificar qué sucede, es complicado que lo hagan. De ahí que este artículo inicie hablado de información y conocimiento veraz, porque es el principio de todo lo que pueda suceder o no suceder después.

El bullying afecta a toda la comunidad educativa

Se entiende por bullying el acoso físico, psicológico o social al que es sometido un alumno, de forma sostenida en el tiempo, por parte de sus compañeros de escuela. Aunque en principio es posible considerar que este problema solo implica a la víctima y el victimario, la realidad de este tipo de agresión afecta a toda la comunidad educativa.

Así lo argumenta una publicación de la Extensión Social de la Universidad Católica Andrés Bello, al puntualizar que el cuerpo docente, directivo, padres y estudiantes, no son entes aislados y lo que ocurra a un miembro del aula, incluso a maestros, incide en todos.

Por ejemplo, las consecuencias para los compañeros del alumno acosado, van desde la intranquilidad hasta la impotencia, en muchos casos, por no saber cómo ayudar.

Los principales mitos sobre el bullying o acoso escolar

Partiendo de la definición básica del acoso escolar, se obtienen claves muy para desbancar algunos de los mitos más comunes que abarca este problema. Conocerlos en detalle es conveniente para hacerse con las herramientas apropiadas e intervenir en la detención del acoso. ¿Cuáles son estos mitos? Detállalos, a continuación.

1. El acoso escolar consiste siempre en agresiones físicas

La agresión física es la cara más visible del acoso escolar, ya que resulta llamativa e innegable; pero no es la única. El bullying puede presentar formas más sutiles como la humillación, el insulto verbal o la exclusión social. Las consecuencias de estas acciones son tan o más graves que las derivadas de los golpes, aunque no siempre se da la importancia que merecen.

Incluso, en los últimos tiempos, el ciberbullying o acoso en redes sociales se ha vuelto uno de los sucesos más frecuentes entre los jóvenes. Este cuenta con el agravante de que «persigue» al niño hasta su hogar, el que antes podía ser su lugar seguro al salir del colegio.

De acuerdo con el III Estudio sobre el Acoso Escolar y Ciberbullying, a través de las pantallas lanzan insultos, amenazas y rumores, por mencionar algunos ejemplos del acoso escolar cibernético. Este suele combinarse con los ataques presenciales en el colegio.

¿Las consecuencias? Es posible que las víctimas soliciten el cambio de escuela, que requieran tratamiento psicológico y que experimenten miedos y que desarrollen algún trastorno psicológico, acota el mismo informe.

2. Todo conflicto que ocurre en el colegio es bullying

Por otro lado, tampoco se ha de caer en el extremo de considerar cualquier altercado o discrepancia entre alumnos es un fenómeno de acoso. Para emplear este término es pertinente la intención de daño, las agresiones reiteradas y un desequilibrio de poder. Si dos alumnos discuten un día puntual o si lo hacen a menudo, pero en una situación igualitaria, no se está ante casos de bullying.

3. «Son cosas de niños»

¿Cuántos padres y maestros han pronunciado esta frase al enterarse de un caso de acoso escolar? Esta afirmación resta importancia a lo que pasa, disminuye la responsabilidad al agresor y deja a la víctima desprotegida. No se trata de «cosas de niños», este es otro de los mitos del bullying.

Las secuelas de las agresiones son severas y duraderas e incluyen daños graves en la autoestima de la víctima, mayor riesgo de ansiedad, depresión e ideación suicida y dificultades para relacionarse en el futuro. Por tanto, algo que genera heridas de tal magnitud en la salud psicológica no puede considerarse una chiquillada.

4. Las víctimas son débiles, más si se quejan

Uno de los peores errores que se cometen al abordar este tema es el de revictimizar a los niños. Es decir, que estos no solo son el blanco de golpes, burlas o exclusión por parte de sus compañeros; además se ven obligados a escuchar (de parte de los adultos que deberían ayudarles) que sufren acoso porque son débiles o porque no saben defenderse.

Es una situación cruel e incierta, pues cualquier niño puede ser víctima de acoso; toda diferencia respecto al grupo, ya sea a nivel físico o de imagen, de actitud o de comportamiento, puede convertirle en blanco de las burlas. Además, es un derecho legítimo alzar la voz y pedir ayuda; es una medida a la que siempre se debería animar a los niños a tomar.

5. Es mejor no tomar partido y dejar que los implicados lo resuelvan

Con relación a lo anterior, tampoco es cierto que sean los alumnos involucrados quienes deben resolverlo, mientras el resto permanece al margen. En realidad, se ha encontrado que la implicación y colaboración de otras figuras relevantes es crucial para luchar contra el bullying.

Así lo demuestra un ensayo aleatorio llevado a cabo en Finlandia y divulgado por European Psycologist, para probar la efectividad del método KiVa frente al acoso escolar. Y es que, al alentar a profesores y alumnos a tomar partido, lograron erradicar el acoso en casi el 80 % de las escuelas.

6. Ocurre solo en lugares de pocos recursos

Otro gran mito sobre el bullying necesario de desmentir es aquel que afirma que este fenómeno es propio de niños, escuelas y lugares pobres y con pocos recursos. Nada más lejos de la realidad: se produce en todo tipo de contexto socioeconómico.

Estudios, como el publicado en 2011 en Uaricha, Revista de Psicología, comprueban que el acoso escolar prevalece en porcentajes similares en los distintos niveles sociales, cambiando únicamente la forma en que se perpetran las agresiones.

7. Es algo inevitable, por lo que se debe pasar

Por último, olvida la idea de que el bullying es inevitable, inherente a la edad o a la escuela. Ningún niño o adolescente debería estar expuesto agresiones constantes en su etapa escolar. Existen formas, estrategias y recursos efectivos a la hora de impedir que un estudiante sea víctima de acoso en la escuela.

Tampoco es una situación que les haga más resilientes o contribuya a que adopten estrategias eficaces para salir de situaciones comprometidas. Al contrario, daña su autoestima, volviéndolos mucho más vulnerables al ataque de agentes externos; lo que aprenden es que de su entorno solo obtendrán desprecio.

Desmentir los mitos sobre el bullying para tomar conciencia

Es probable que en algún momento hayas compartido afirmaciones como las anteriores. Y es que estos mitos sobre el bullying están muy arraigados en la sociedad.

No obstante, contar con información correcta permite entender la importancia de concienciar, prevenir e intervenir en estos casos. Combatir el acoso escolar es un trabajo de todos.


sábado, 19 de agosto de 2023

¿Qué es el TOC somático o sensoriomotor?

Hay personas que se obsesionan con el sonido de su corazón o incluso con el número de veces que parpadean. El trastorno obsesivo se manifiesta de muchas maneras y, el que tiene que ver con el propio cuerpo, puede ser agotador.

El TOC somático o sensoriomotor hace que la persona le preste más atención a las sensaciones corporales, que afine el oído a todo lo que acontece en su organismo. Es como si el cuerpo fuera una habitación y él instalaras un detector de movimiento demasiado sensible; en este supuesto, por ejemplo, la dispersión de partículas suspendidas de polvo activaría el dispositivo a cada rato.

Esa inversión mental y emocional orientada hacia el propio cuerpo se traduce en un consumo excesivo de energía, con el consecuente agotamiento. Ahora, ¿cuál es su motivación para dedicarle tanta atención a las sensaciones corporales? Pues la creencia de que si no se concentran en esos eventos orgánicos ocurrirá una desgracia.

Este es un subtipo de trastorno obsesivo-compulsivo que, si bien no es tan conocido, es aniquilante para el paciente. Conoce más datos a continuación.

El TOC somático o sensoriomotor: definición y características

El cuerpo es extraordinario, porque es capaz de realizar un número grande de funciones importantes sin necesidad de atención o control consciente; permite hacer vida sin tener que preocuparse por sus funciones básicas. No hay que concentrarse en el corazón para que siga latiendo, t ampoco es necesario dirigir una digestión.

Las personas con TOC somático temen que la automaticidad vegetativa falle y están pendiente de cada órgano. Estos pacientes desarrollan, además, una hiperconciencia sensoriomotora. Es decir, cualquier sensación se procesa de manera preocupante e intensa.

La Universidad de Jyväskylä, en Finlandia, destaca en un trabajo que las personas no pueden desviar la atención de ese cuerpo intrusivo y molesto dominado por múltiples sensaciones y procesos.

Se está, por tanto, ante una tipología de TOC poco común en el que aparece un exceso de preocupaciones, ideas y emociones angustiantes focalizadas en el organismo y en cada uno de sus procesos y sensaciones.

Síntomas sensoriomotores en el TOC

Los pacientes con esta clase de TOC desarrollan una gran cantidad de obsesiones sensoriomotoras. Por lo general, es frecuente que la persona inicie esta condición situando su atención en la deglución (en especial, tragar saliva) o en la respiración (inspiración-expiración). Esto irrumpe por completo sus funciones sociales más básicas. Veamos enseguida cuáles son las señales sensoriomotoras más frecuentes:
  • Picazón en la piel, escalofríos o sensaciones de hormigueo.
  • Preocupación exagerada por manchas o destellos momentáneos en la visión.
  • Sensaciones en el estómago e intestino, como gases, dolor abdominal o náuseas.
  • Acúfenos o sonidos del oído interno, con la percepción de ruidos o pitidos en el oído.
  • Focalización en la respiración, con una atención obsesiva en la inhalación y exhalación.
  • Excesivo enfoque en el parpadeo, contando el número de veces que lo hacen o sintiendo molestias oculares.
  • Obsesión por los latidos del corazón, prestando demasiada atención a los ritmos y sensaciones de este órgano.
  • Obsesión por las articulaciones que crujen o hacen ruidos al moverlas y la necesidad de hacerlo, una y otra vez, para aliviar la ansiedad.
  • Preocupación constante por la salivación y la deglución, con la sensación de tener dificultades para tragar o de tener exceso de saliva en la boca.
  • Sensaciones producidas por el cabello en el cuero cabelludo o rostro, como sentir que los pelos están fuera de lugar o que hay que peinarlos constantemente.
Pensamientos y compulsiones asociadas al TOC somático

El Brown Medical School, en Providence, Estados Unidos, reseñó en un estudio que el TOC tiene un inicio gradual y un curso continuo, pudiendo dar paso a una condición psiquiátrica grave, como la psicosis. Aunque este trastorno entra dentro de un espectro, es posible llegar a un estado realmente limitante.

Como se ha señalado, el TOC somático tiene su origen en la obsesión por la respiración o deglución. Ahora bien, llega un punto en que el paciente ve el propio cuerpo como un elemento extraño y agotador cuya finalidad es «volverlo loco». Esto se debe a la carga mental de los pensamientos obsesivos y, también, a esa ansiedad que se manifiesta en forma de compulsión.

  • Piensan que si desvían el foco del cuerpo este puede fallar.
  • Se obsesionan en contar el número de sensaciones experimentadas.
  • Pueden tener fijación con un dedo, un ojo o un oído en concreto o, a veces, con varios órganos a la vez.
  • Para procurar desviar la atención de esos síntomas sensoriomotores, recurren a la compulsión (conductas o pensamientos repetitivos).
¿Cómo actuar cuando aparece?

El TOC tiene un inicio gradual y es conveniente solicitar ayuda especializada antes de que las obsesiones cobren mayor intensidad. Esta condición mental, si bien puede tener un origen genético, también podría confluir en factores neurológicos, traumáticos y sociales.

El abordaje terapéutico para el TOC somático debe focalizarse en que las obsesiones sensoriomotoras se reduzcan al desvincular la ansiedad reactiva. Esa hiperconciencia sensorial se apagará cuando la persona deje de concentrarse en cada sensación que le produzca su cuerpo. El modo de lograrlo parte de las estrategias descritas a continuación.

1. Psicoeducación

Es conveniente educar al paciente en aquello que le sucede, para que comprenda los mecanismos que edifican su condición mental. Primero, se le enseñará que es el trastorno obsesivo-compulsivo y, en concreto, esa tipología sensoriomotora.

Además, el psicólogo le guiará para que tome conciencia de que esas sensaciones corporales no son peligrosas. Todos sentimos cómo nuestro cuerpo reacciona, lleva a cabo sus procesos y presenta sus particularidades. No hay nada amenazante en esas experiencias.

2. Terapia de prevención de exposición y respuesta (EPR)

La terapia de prevención de exposición y respuesta es la más útil en el tratamiento del TOC y sus subtipos. La revista Psychology research and behavior management destaca su eficacia para tratar esta condición psicológica.

Este enfoque busca que la persona aprenda a vivir con los pensamientos intrusivos sin darles valor y sin necesidad de recurrir a conductas compulsivas. El método, que parte de la terapia cognitivo-conductal, permite desarrollar una mente más flexible, dejando de procesar esas sensaciones como algo preocupante.

3. Técnica del escaneo corporal del mindfulness

El escaneo corporal basado en el mindfulness centra la atención en las sensaciones corporales para favorecer la relajación. También beneficia la comprensión de lo que sucede en el propio cuerpo. El conocido como «body scan o barrido corporal» es un recurso terapéutico muy útil en el TOC sensoriomotor, porque reduce la aprensión de esas experiencias intracorporales.

¿Se puede prevenir el TOC somático?

El TOC sensoriomotor, como todo el espectro del propio trastorno obsesivo-compulsivo, tiene un componente genético. Si algunos familiares han sufrido esta condición, hay un riesgo puntual de que, en algún momento, lo padezcamos. Un modo de no derivar en esta forma de ansiedad distorsionada sería contribuyendo con un enfoque mental flexible y racional.

No obstante, resulta muy complicado prevenir al 100 % esta condición. La mejor sugerencia es, ante las primeras obsesiones o pensamientos distorsionados, consultar con un profesional.

viernes, 18 de agosto de 2023

La técnica de la regla de tres para hablar en público

En comunicación, tres es un número «mágico». Este artículo explica por qué y qué puedes conseguir cuando apelas a sus cualidades para dirigirte al público.

El arte de comunicar un mensaje es una virtud necesitada por los de grandes oradores y conferenciantes. Cualquier persona de a pie también requiere, en múltiples situaciones, transmitir ideas con eficacia y causando un impacto en el interlocutor. ¿De qué manera conseguir dicha virtud? Hay estrategias útiles, como la técnica de la regla de tres para hablar en público.

Aunque su nombre evoque a la conocida fórmula matemática, en este caso se habla de una figura retórica o literaria que consiste en agrupar los elementos de tres en tres.

Existen muchas maneras de aplicarla y puede convertirse en la clave secreta para darle empaque a tu discurso, lograr una venta o contar los mejores chistes e historias entre tus amigos. Conoce más durante la lectura.

La regla de tres para hablar en público: ¿en qué consiste?

La regla de tres para hablar en público es explicada por Dave Linehan, autor del libro Bulletproof: The Official Guide to Public Speaking, como la presentación de ideas en tríos, debido a que resultan más interesantes, agradables y memorables para la audiencia.

Es difícil asignarle una autoría a esta técnica, ya que lleva empleándose desde la antigua Grecia; no por nada esta civilización se considera la cuna de la retórica. Implementar el método supone buenos resultados; prueba de ello es su aplicación en discursos políticos, tal como refiere una publicación de Atlantis Press.

Asimismo, tiene cabida en el relato de cuentos tradicionales, obras artísticas y todo tipo de creaciones humanas. Ya la Biblia habla de «Padre, hijo y Espíritu Santo», Rubens pintó a «las tres Gracias» y tres palabras definen el espíritu nacional de Francia: «libertad, igualdad, fraternidad».

En el día a día, es fácil encontrar muchos otros ejemplos relativos a la regla en cuestión: los tres colores del semáforo (rojo, amarillo y verde) y los tres tiempos verbales (pasado, presente y futuro); incluso, algunas de las películas y libros más conocidos vienen en formato de trilogía.

Es evidente que el tres posee alguna clase de magia que atrae y atrapa en cuanto al lenguaje escrito y hablado. Pero, ¿qué es lo que hace a este número tan especial? Existen varios motivos; a continuación, los detallamos.

El cerebro crea agrupaciones

El cerebro trabaja por jerarquía, lo que significa que agrupa elementos para manejar la información de una manera más eficiente. Así, no es lo mismo presentar una serie de datos desordenados que estructurar el discurso o la presentación con base en unas pocas ideas conectadas. Finalmente, el número mínimo de elementos para crear esa agrupación o patrón que tanto satisface al cerebro es tres.

Es un número cómodo para la memoria

A este respecto, no cualquier agrupación de elementos vale, ya que la memoria tiene una capacidad limitada. En específico, la memoria a corto plazo, esa que permite retener la información y mantenerla activa durante un corto periodo.

La misma es limitada tanto en tiempo como en la cantidad de información que sostiene. Y aunque se pensaba que dicho límite estaba aproximadamente en 7 elementos, estudios recientes como el divulgado por The Behavioral and brain sciences, sugieren que la cifra se acerca más a 4.

Pero, entonces, ¿por qué la regla de tres? Porque este es un número que resulta más cómodo al no acercarse tanto al límite.

Resulta más persuasivo

Cuando tratas de persuadir al interlocutor, de influir en su opinión o motivarle a tomar determinada acción, conviene ofrecerle varias razones. Y, en concreto, tres es el número clave para que el argumento suene convincente. Plantear menos motivos hace que el discurso quede pobre y escaso y pareciera que incentiva el escepticismo.

Da sensación de plenitud y rotundidad

En conclusión, las triadas generan la sensación de que el texto, la frase, la presentación o el argumento están completos. Usar tres elementos hace que la idea quede redonda, plena y resulte más satisfactoria. Puedes comprobarlo tú mismo en aquellos textos que leas o conferencias que escuches.

¿Cómo utilizar la regla de tres para hablar en público?

Esta sencilla técnica puede aplicarse en diferentes contextos: para lograr presentaciones más exitosas, generar ventas en un negocio o mejorar tu oratoria particular. La premisa es sencilla; al agrupar los elementos en triadas, incrementas el valor de tu comunicación. No obstante, para generar una mejor comprensión al respecto, toma nota de algunas ideas:

  • Si quieres promocionar un producto, resalta sus características con tres adjetivos. Por ejemplo: «bueno, bonito y barato».
  • Emplea tres frases al comunicar una idea completa. Por ejemplo: «Ayer fui a buscarle. Pensé que estaría en casa descansando. Me equivoqué».
  • ¿Buscas informar de qué trata tu negocio, tu web o contenido en redes sociales? Comprime la información en tres frases concisas y ubícalas en un lugar visible.
  • Al crear un eslogan o lema, escoge tres palabras principales. Estas pueden ser sustantivos (como en el lema de la República Francesa) o verbos (come, bebe, disfruta).
  • Organiza tu discurso en tres etapas y haz lo mismo si estás redactando un texto. Esto se ve con claridad en las obras literarias que presentan introducción, nudo y desenlace.
  • Mantén como referencia las tres ideas centrales de tu argumento. Un ejemplo: si quieres convencer a tu pareja de por qué debéis ir de vacaciones a un lugar en específico, céntrate en tres razones principales.

Aumenta el valor de tu comunicación con la regla de tres para hablar en público

Las anteriores son solo algunas ideas, pero puedes emplear esta técnica de todas las formas que se te ocurran. A simple vista, es una estrategia demasiado sencilla, pero en realidad produce un efecto.

Esta te ayudará a impactar en el público, contribuye a que recuerden tu mensaje, persuade y, en definitiva, logra una comunicación más efectiva.

jueves, 17 de agosto de 2023

7 diferencias entre la salud mental y emocional

¿Sabrías distinguir un problema emocional de uno mental? ¿Esa tristeza que sientes ahora se debe a un malestar pasajero o es quizás una depresión? Conoce cómo identificar estas circunstancias.

¿Hay diferencias entre la salud mental y la emocional? ¿Son las dos caras de una misma moneda? De algún modo, se podría decir que la intersección entre ambas áreas es del 50 %.  Al fin y al cabo, el bienestar mental incluye la dimensión física, social y, cómo no, la relativa a las emociones. Sin embargo, hay importantes distinciones entre una esfera y la otra.

Un ejemplo, la salud emocional se expresa en la habilidad para comprender y regular las emociones, pero no incluye el procesamiento de la información o los estados de preocupación crónica. El equilibrio, satisfacción y felicidad requieren del cuidado integral de todos estos ámbitos y sus procesos. Es pertinente conocer, por tanto, las particularidades de las dos áreas.

Diferencias entre la salud mental y emocional

Hay una metáfora que ayuda a entender mejor estas realidades. La salud mental es el océano y la salud emocional son sus olas. La primera lo contiene todo, es una extensión inmensa que abarca buena parte de lo que somos. El oleaje es lo que nos da movimiento, sentido y dirección. Un elemento no puede separarse del otro, pero cada uno presenta unas dinámicas propias.

A veces, es posible encontrarse personas con una buena salud mental que evidencian las mismas reacciones emocionales que un niño de 3 años. Tomar conciencia de dichas particularidades permitiría centrarse en esos ámbitos, quizás descuidados, y que mejorarían muchas parcelas de la vida, como las relaciones sociales. A continuación, mira cuáles son las diferencias entre la salud mental y emocional.

1. La salud mental tiene que ver con tu forma de pensar

Hay personas que caen en ciclos de pensamientos irracionales, obsesivos y limitantes. Otras, pueden creer que todo el mundo conspira en su contra. La forma de pensar y de procesar la realidad tiene un vínculo directo con la salud mental. Si esos enfoques mentales disfuncionales se mantienen en el tiempo, surge ya la base de algún trastorno mental.

Ideas persistentes como «no podré con esto», «nadie me quiere» o «todo saldrá mal», son patrones de pensamiento problemáticos. Lo mismo sucede con esos trastornos más complejos en los que aparecen delirios o una forma de razonar del todo desorganizada.

2. Ser consciente de tus sentimientos y entenderlos es salud emocional

Los sentimientos son los procesos mentales experimentados justo después de sentir una emoción. Lo cierto, es que no todo el mundo es hábil a la hora de entender aquello que siente y que arremolina en su interior. ¿Es tristeza? ¿Es ira lo que hay en mi mente y que me hace reaccionar de este modo? Ser capaces de tomar contacto con los sentimientos y darles nombre, es un ejemplo de salud emocional.

3. La dificultad para resolver problemas o decidir tiene que ver con la salud mental

A veces, el mundo entero se vuelve un nudo y surge la incapacidad de decidir, de resolver los problemas más simples. Nos sentimos bloqueados, con dificultades para centrar la atención y afrontar los desafíos del día a día. La salud mental también tiene que ver con la disposición y la habilidad para tomar decisiones y pensar en soluciones ante cualquier situación.

En este sentido, investigaciones como las realizadas en la Universidad de Nueva Inglaterra, en Australia, destacaron cómo la terapia basada en la resolución de problemas mejora la salud mental de los estudiantes.

4. Tus miedos e inseguridades se relacionan con la salud emocional

Las diferencias entre la salud mental y emocional tienen que ver también con conductas de evitación y los miedos. Emociones como la vergüenza o la inseguridad limitan en muchos casos y esto se arraiga a el universo emocional.

Dejarse llevar por las emociones más difíciles sin razonarlas, canalizarlas y regularlas, condicionaría por completo nuestro potencial y bienestar.

5. Alteraciones en los procesos cerebrales y los problemas mentales

La salud mental tiene un correlato directo con el cerebro y sus procesos. Tanto es así que una parte de los trastornos psiquiátricos, como es el caso de la esquizofrenia, presentan alguna alteración a nivel neurológico. Al respecto, la revista Biological Psychiatry destacó en un artículo cómo condiciones como el trastorno bipolar evidencian anomalías corticales y subcorticales.

Es decir, es común que las alteraciones mentales tengan un sustrato más profundo que complejo. El área emocional también puede verse alterada, pero lo que más se observará son problemas para razonar, pensar, cambios llamativos en el estado de ánimo y también en la conducta.

6. La inteligencia emocional y la resiliencia son la base de la salud emocional

Sabemos que un buen manejo y comprensión de las emociones media en el bienestar, así como en la capacidad para construir relaciones saludables y alcanzar metas. Ahora bien, una de las diferencias entre la salud mental y la emocional, es que esta última tiene una conexión inmediata con la inteligencia emocional.

Así, una persona sin habilidades sociales o una buena empatía tendrá una salud emocional muy deficiente. Sucede lo mismo con esa bella palabra que nunca deja de estar de moda «resiliencia». No ser capaces de sobreponerse a las dificultades o de mirar la vida de un modo más esperanzador, afecta el bienestar.

Recuerda, por tanto, esas dimensiones que integran la inteligencia emocional, según Daniel Goleman, y que deberías ejercitar a diario:
  • Empatía.
  • Motivación.
  • Habilidades sociales.
  • Autoconciencia emocional.
  • Autorregulación emocional.
7. Los cambios en la personalidad y el comportamiento (salud mental)

En las diferencias entre salud mental y emocional hay un factor destacable. Cualquier cambio en la personalidad, por ejemplo, volverse más apático, agresivo, desconfiado o impulsivo podría evidenciar un problema de salud mental. Lo mismo sucede con la conducta, con llevar a cabo acciones que van en contra de la propia salud como autolesionarse.

¿Cómo saber si tengo un problema de salud mental o emocional?

«Me siento solo/a». «Estoy triste». «Mi vida es un desastre». Muchas veces se atraviesan momentos oscuros y de elevado sufrimiento emocional, en los que es común preguntarse si se tiene algún problema de salud mental. Reiteramos: lo emocional y lo mental tienen fronteras muy difusas, pero existen algunas claves para clarificarlo.

Estrategias para discernir si lidias con un problema de salud mental o emocional

Algunas experiencias de vida traen consigo un gran nivel de dolor psicológico. Es decir, eventos vitales en los cuales el sufrimiento no implica que haya en ello algo patológico. Una pérdida, una ruptura o estar ansiosos por no encontrar trabajo, son estados vinculados a lo emocional y no tanto a la salud mental. Entonces, ¿qué hacer? Toma nota de las siguientes recomendaciones:
  • Considera el tiempo. ¿Llevas meses sin pensar con claridad, con problemas de memoria y con pensamientos muy negativos? Entonces es momento de consultar con profesional.
  • Toma conciencia de si ese malestar altera varias áreas de tu vida. Como, por ejemplo, llevar semanas sin dormir, con conductas apáticas y con una tristeza que impide acudir al trabajo o relacionarte.
  • ¿Ejecutas conductas que son dañinas para ti y que no puedes evitar? Entran en esta categoría las adicciones, autolesiones y conductas de purga, entre otras. De ser así, es importante la intervención especializada.
  • ¿Sientes que no tienes el control sobre realidad? ¿Has dejado de interesarte por cosas que antes te eran significativas? ¿No te sientes bien contigo desde hace tiempo? Todos estos factores dan pistas de algún problema en la salud mental.
Para concluir, cualquiera puede lidiar en algún momento con un problema en el ámbito mental o en el emocional. Si bien son dos esferas que, como las partes de un átomo, siempre van juntas, es recomendable saber distinguirlas por el bienestar integral. Tenlo en cuenta.

miércoles, 16 de agosto de 2023

7 diferencias entre compulsiones y obsesiones

¿Cómo viven sus obsesiones las personas con TOC? ¿Sabrías diferenciarlas de los comportamientos compulsivos? Las características que definen esta condición psicológica pueden ser muy complejas. ¡Descúbrelas!

Las diferencias entre compulsiones y obsesiones trazan el perfil clínico del trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el cual ocupa el cuarto puesto entre los cuadros mentales más frecuentes en el mundo, de acuerdo con una publicación de la revista Medicientro Electrónica.

El TOC es una condición compleja y, en ocasiones, grave, pues altera la forma de pensar y el comportamiento de quien lo padece. Lo positivo es que se disponen de estrategias eficaces para tratarla.

Tanto los pensamientos obsesivos como la propia compulsión o los rituales asociados, son fenómenos que el paciente no puede controlar. Hay varias tipologías, todas relativas a conductas impulsivas que afectan por completo la vida de la persona. Los niveles de angustia y ansiedad son elevados. A continuación, conoce las particularidades de cada dimensión.

Diferencias entre compulsiones y obsesiones

Una persona que tiene TOC puede presentar pensamientos obsesivos acompañados, o no, por compulsiones. Es decir, es posible que aparezca la primera dimensión o ambas. Por otro lado, es frecuente es que los pacientes experimenten estos síntomas durante mucho tiempo antes de recibir el diagnóstico.

Así, trabajos como el publicado en 2021 en la revista PLOS ONE, señalan que dar con la terapia adecuada puede tardarse hasta 17 años.

Es mucho tiempo, sin duda. De ahí la relevancia de conocer cómo se manifiesta esta condición y de comprender las diferencias entre compulsiones y obsesiones.

Se trata de procesos mentales y conductuales que cobran fuerza de manera progresiva hasta cronificarse. Llega un punto en que cualquier aspecto de la vida psicosocial se ve alterado en su totalidad. A continuación, las particularidades de cada esfera del TOC.

1. Las obsesiones son procesos mentales

La principal de las diferencias entre compulsiones y obsesiones es que las últimas son pensamientos o imágenes. Consisten en procesos mentales irracionales sobre los que no se tiene dominio alguno. Asimismo, a pesar de que se tenga conciencia de que esos productos mentales son ilógicos y frustrantes, no hay manera de detener su aparición.

Por otro lado, las obsesiones obstaculizan cualquier acción, interrumpen la vida diaria y la posibilidad de pensar con claridad.

2. Las compulsiones son respuestas a las obsesiones

Las compulsiones en el TOC corresponden a las reacciones comportamentales o mentales que la persona desarrolla como respuesta a las obsesiones. Es decir, con la conducta compulsiva se busca lograr cierto alivio ante la ansiedad que genera el pensamiento obsesivo e irracional.

Estudios como los realizados en la Universidad de Ciudad del Cabo, destacan que, aunque la persona busque sofocar la angustia con la conducta compulsiva o ritual, sabe que esa acción es excesiva, pero no puede controlarla.

3. Hay distintos tipos de obsesiones

Las personas con un trastorno obsesivo-compulsivo presentan, por lo general, más de una obsesión. Son las siguientes:

  • Miedo a hacerse daño.
  • Pensar que es mala persona.
  • Pensamientos obsesivos por la perfección y el orden.
  • Creer que, si no rezan, les puede suceder algo malo.
  • Temor por contraer enfermedades o miedo a ensuciarse.
  • Imposibilidad de evitar imágenes intrusivas sobre prácticas sexuales poco éticas o desagradables.
  • Obsesiones por perpetrar conductas inmorales (tocar los genitales de otros, cometer infracciones, etc.).
  • Miedos por causar daños a otras personas, como atropellar a alguien o pegarle a un ser querido sin querer.
  • Temor intenso a perder el control. Ceder al pensamiento tentativo y terminar robando en una tienda, por ejemplo.
  • Acumulación debido al pavor irracional de tirar objetos inservibles que en algún momento creen poder necesitar.
  • Obsesiones relacionales. Estas tienen que ver con el TOC de amores y consisten en imaginar y temer de manera constante que su pareja les traiciona.

4. Modalidades de compulsiones o rituales

Las diferencias entre compulsiones y obsesiones se asocian también con las modalidades en que se manifiesta la propia compulsión. Existe una idea muy extendida de que el TOC se caracteriza por los clásicos rituales como encender y apagar muchas veces las luces o lavarse de formar repetida las manos.

Ahora bien, cabe señalar que esta característica es mucho más amplia. Mira sus tipologías:

  • Compulsiones de limpieza y de organización: ordenar libros o ropa por colores, es un ejemplo.
  • Hay diferentes compulsiones mentales: tener que contar números, elaborar listas, crear imágenes mentales positivas para reemplazar a otras perturbadoras, etc.
  • Verificación de compulsiones: esta conducta abarca una gran cantidad de comportamientos a modo de ritual, como asegurarse de cerrar el gas unas diez veces, quitarse y ponerse el abrigo cinco veces antes de salir de casa, etc. Si bien es probable que cualquiera incurra en estas acciones, la persona con TOC las lleva al extremo de la reiteración.

5. Diferencias de interrelación

Un factor clave que marca las diferencias entre compulsiones y obsesiones es comprender cómo se desencadenan. La obsesión puede derivar en muchos casos en una conducta compulsiva, pero no a la inversa. Es decir, la compulsión, por sí misma, no producirá un pensamiento irracional y obsesivo.

Por tanto, existe una interrelación que parte siempre de una idea, de un producto mental y de una mente que procesa la realidad de forma cada vez más inflexible. Así, investigaciones como las publicadas en Current Psychiatry Reports, destacan que el TOC tendría como origen una clara disfunción de los procesos cognitivos. La conducta compulsiva vendría siempre después.

6. El efecto y la finalidad

Para entender la anatomía del TOC ayuda clarificar cómo y por qué surgen las obsesiones y las compulsiones.

  • Una obsesión tiene una serie de efectos en la persona: le causa ansiedad, sensación de pérdida de control, angustia y preocupación desmedida.
  • La compulsión aparece por una «finalidad» y es la de paliar el «efecto» negativo que ocasiona el pensamiento obsesivo. No obstante, en ese intento por reducir la ansiedad, se cae en conductas igual de desgastantes.

7. Puede aparecer un TOC sin compulsiones

La principal característica del TOC son los pensamientos intrusivos, por norma indeseados. Es el fenómeno fundamental que rige esta condición. Ahora bien, una persona puede padecer TOC sin de derivar en conductas compulsivas; ejemplo de ello es el llamado «Pure O» o TOC puramente obsesivo.

Vivir con un trastorno obsesivo-compulsivo

El trastorno obsesivo-compulsivo es una condición mental crónica que puede tratarse para mejorar la calidad de vida y, sobre todo, para lograr un control mayor sobre los procesos mentales. Ahora bien, el problema es que a este le acompaña una elevada incomprensión y sensación de vergüenza.

El entorno puede no entender por qué su familiar no es capaz de mantener un trabajo y lleva a cabo, por ejemplo, prácticas de higiene desmedidas e irracionales. Para abordar cualquier problema de salud mental es necesaria la comprensión social y la psicoeducación. El TOC es una enfermedad con desencadenantes genéticos y cerebrales. Nadie elige esa conducta ni esos pensamientos.

Si te identificas con estas características y cuadro clínico, no dudes en solicitar ayuda especializada. Hay terapias específicas para el TOC, como la técnica de exposición con prevención de respuesta (EPR). Da el paso lo antes posible.

martes, 15 de agosto de 2023

¿Que es la conciencia desde la filosofía?

En filosofía se suele decir que el ser viene primero y la descripción después. ¿Será esa la razón por la cual se complica definir el concepto de conciencia? Descúbrelo en este artículo.

La conciencia es un tema complejo y fascinante desde la perspectiva de la filosofía. La misma ha sido objeto de debate y reflexión hasta la actualidad. Así, este artículo explora el concepto en el orden filosófico, abarcando sus particularidades, utilidad y aquello que lo diferencia de otras dimensiones.

Una primera aproximación a la definición de conciencia es lo que Schopenhauer denomina «nudo del mundo», explicado como una conexión entre la experiencia subjetiva y el mundo exterior. El conflicto comienza acá, pues como señalan Edelman y Tononi en el libro El Universo de la Conciencia, su problema es justo deshacer la atadura. 

De acuerdo con la filosofía, ¿qué es la conciencia?

Conceptualizar la conciencia desde la filosofía es un asunto controvertido y que motiva debates apasionados. Hasta ahora no se ha encontrado una única respuesta satisfactoria. Sin embargo, distintos filósofos comparten una intersección, entre ellos Husserl y Heidegger.

Esta intersección es la conciencia como experiencia de vida y no como una teoría. De ahí su dificultad de ser atrapada por el lenguaje y crear una definición sólida sobre la misma, refiere una publicación de los Archivos de Medicina. Esta particularidad es la que también da pie a la discusión filosófica que se plantea a continuación.

Experiencia del sujeto

La conciencia pensada como experiencia significa que es percibida de manera corporal. Es decir, ella se visibiliza e invisibiliza de modo constante, generando una dinámica entre la conciencia activa y pasiva. Cuando eres consciente de algo, se hace visible; cuando lo dejas de vivenciar, se vuelve invisible.

Eso quiere decir que la conciencia muestra detalles de su existencia. Si bien no hay regularidades en su forma de hacerse presente ante el sujeto, es posible advertir el momento en que aparece.

Por ejemplo, cada vez que no prevés un determinado fenómeno y luego reparas en él, ahí hay una manifestación de la conciencia. Por lo tanto, puedes asociar la conciencia con la atención, es decir, cuando prestas atención a lo que te rodea o a tus pensamientos la conciencia aparece.

Autoreflexión

Desde las Meditaciones metafísicas de Descartes, se sabe que la actividad de la conciencia es el pensamiento, es decir, ella piensa. Aquí nace un debate sobre qué es la conciencia para el sujeto: ¿Es un elemento esencial y constituyente de los individuos? ¿Es una facultad o capacidad corporal?

El filósofo Gilbert Ryle sostiene que lo distinguible de la conciencia es su capacidad para autopensarse. Según este, el autopensamiento es lo que distingue a la conciencia de otros procesos mentales; en palabras distintas, lo que la hace única es su poder para reflexionar sobre sí misma y estar consciente de sus propios procesos.

Conciencia y vida cotidiana

En la actividad desenfrenada del día a día, las personas no suelen preguntarse sobre la conciencia. En este sentido, se ha convertido en una especie de mito reforzado, porque, a menudo, se asocia con definiciones abstractas y capaces de consumir buena parte de la energía mental por la profundidad de sus implicaciones.

Pero como ya se ha mencionado, la conciencia se manifiesta de distintas maneras. Uno de esos modos tiene que ver con la responsabilidad de los seres humanos sobre sus comportamientos. Esto significa que la conciencia diferencia lo bueno de lo malo, siendo de utilidad en la cotidianeidad.

Filosofía de la conciencia frente a otras concepciones

En la actualidad, se retoman los antiguos debates para resolver el problema de la conciencia desde la filosofía. Discusiones estimuladas desde la neurociencia proponen una definición a partir de estudios empíricos del cerebro. Incluso, en los últimos años surgió una nueva disciplina denominada neurofilosofía, orientada a llevar claridad conceptual a los debates filosóficos.

De todas maneras, la filosofía presenta ciertas ventajas frente a las ciencias tradicionales. La principal tiene que ver con la libertad de la que goza el campo filosófico, para meditar y reflexionar sobre temas difíciles de ser estudiados científicamente, por ejemplo, la conciencia. Y se debe a que no está obligada a demostrar lo que dice, como es el caso de la ciencia.

A pesar de ello, persiste el debate. Un artículo de la Revista Chilena de Neuropsicología menciona que la pregunta filosófica anima a pensar en modos de llevar a conceptos aquello incomprendido. Pero necesita que la ciencia acuda a su auxilio para clarificar y conceptualizar de manera científica los cuestionamientos y debates planteados por los filósofos. Al menos en lo que refiere al tema tratado.

lunes, 14 de agosto de 2023

Carta abierta al mundo

Cuando era pequeña había una frase que me repetía, que forma parte de mí como si estuviese tallada en piedra: “el que se esfuerza obtiene siempre lo que se merece”. Pero este mundo me ha enseñado que el que se esfuerza puede chocarse contra un muro y que el choque rompa sus huesos por muchas partes.

Siendo niño sueñas continuamente con ser mayor, con crecer para poder tener más voz en el mundo y hacer cosas grandes. Porque tú ibas a marcar la diferencia. Y en este momento no era un ejercicio de narcisismo sino una creencia producto de la inocencia que solo la infancia puede entender.

Es fácil ser feliz cuando las cosas van bien, cuando a tu alrededor se respira la tranquilidad que solo ve los ojos de un niño ingenuo en un mundo lleno de personas que fingen llevar una vida de película. Cuando está mal visto quejarse y ser humano. Cuando la dictadura de la felicidad ha inundado nuestras vidas.

Pero creces

Pero creces y ya nada es lo que era. Lo que pensabas se convierte en una absurda creencia en un mundo justo, una idea irracional que dominaba tu vida y que ahora es una cuerda que te aprisiona el pecho, una cuerda que en ocasiones no te deja respirar.

Creces y ya no sabes ni quien eres porque los posibles se han vuelto imposibles. Porque lo que soñabas de niño se te antoja lejano y ya no está al alcance de la mano. Creces y ves que el esfuerzo implica un sufrimiento que en muchas ocasiones no se ve recompensado.

Creces y te lastimas reprochándote a ti misma cosas que ni siquiera entiendes pero que te dañan hasta en lo más profundo de tu alma. Porque a veces las palabras que nos decimos a nosotros mismos son gritos sordos que nos encadenan a la culpabilidad que habita en nuestra alma por haber perdido la inocencia.

Creces y descubres que la magia no existe, que la razón quiere dominar en un mundo dónde la sinrazón alimenta el ego de aquellos que tienen el regalo envenenado de una vida fácil, sin ni siquiera haber tenido que esforzarse.

Y sientes entonces haber sido una decepción para ti misma y para los que te quieren. Sientes haber sido tan ingenua en el pasado y haberte rendido en el presente, dejándote llevar por esa cuerda que te ataba al mundo ese que construiste siendo niña y que se te antojaba perfecto.

Pero decides no dejar de soñar

Pero decides no dejar de soñar, decides no buscar responsables en el pasado para aceptar tu propia responsabilidad para el futuro. Decides que cuando uno está ciego por mirar al sol de la injusticia, es bastante probable que no encuentre el camino que le lleve a la sombra que le dé cobijo mientas busca su lugar en el mundo.

Decides que vas a levantarte como un ave fénix, resurgir de tus cenizas y volar con la cabeza alta sobre el mar de la indecisión en el que te sumergiste cuando perdiste la inocencia, cuando dejaste de ser un niño que leía cuentos para convertirte en el protagonista de tu propia historia.

Decides llevar el timón de tú barco aunque sea contracorriente. Aunque las olas ajenas te salpiquen con los reproches que reflejan sus propias frustraciones. Porque has aprendido que eres invencible si realmente luchas por lo que quieres.

Y aunque en algún lugar el reloj sigue corriendo en tú contra al no haber encontrado todavía tu lugar en el mundo, sabes que todo lo que merece la pena en esta vida siempre es difícil de encontrar y mucho más difícil de obtener.

Además, ahora ya sabes contestar a una gran pregunta ¿la vida es una mierda? Sí, pero yo ya lo he aprendido y ahora juego con ventaja. La ventaja de los que luchan, sueñan y persisten, de los que no se rinden, de los que realmente viven con pasión cada paso incierto que dan hacia delante, de los que aún con miedo continúan. Porque la vida es eso, simplemente eso.