Los altibajos emocionales durante el confinamiento son una realidad psicológica completamente normal. Debemos entender que en las presentes circunstancias, es imposible estar bien las 24 horas del día, los 7 días por semana.
Los altibajos emocionales durante el confinamiento son algo común y recurrente. Muchas personas experimentan variaciones en su estado de ánimo a lo largo del día, pasando de la motivación al abatimiento, de la calma a esa angustia que se arremolina en el estómago y alborota los pensamientos. Ahora bien, que ocurra esto, es algo perfectamente normal.
No debemos añadir más gasolina a la mente preguntándonos si estaremos sufriendo un trastorno bipolar. Esta condición psicológica, de hecho, va mucho más allá de esos cambios emocionales.
Lo que nos está sucediendo, a grandes rasgos, es que estamos expuestos a una situación desconocida, a un escenario no previsto en el cual, cerebro, cuerpo y emociones están reaccionando. Todo ello entra dentro de lo esperable.
Ahora bien, más allá de lo que podamos pensar, este contexto no es nuevo para ciertas personas. Los astronautas conocen bien lo que es el confinamiento. También los reclusos que pasan meses y años en una institución penitenciaria.
Hay niños con enfermedades inmunitarias que viven buena parte de su tiempo encerrados en casa y tampoco podemos olvidarnos de esos investigadores que pasan meses en estaciones cerradas en la Antártida.
Lawrence Palinkas, de la Universidad del Sur de California, es uno de los expertos que investiga estos temas. Sus estudios sobre la adaptación psicosocial en ambientes extremos nos ofrecen datos relevantes para entender lo que estamos viviendo ahora.
El confinamiento tiene un elevado impacto psicológico y lo tiene sobre todo a partir de los 15 o 20 días. Es en ese instante donde más sufrimos los altibajos emocionales. Analicémoslo a continuación.
Altibajos emocionales durante el confinamiento ¿por qué me pasan?
Uno puede levantarse desanimado. Nada más abrir los ojos a nuevo día experimentamos desorientación temporal, durante unos segundos no sabemos en qué día estamos y al poco la mente recuerda nuestra realidad: la pandemia, el encierro, el aislamiento físico y social y la incertidumbre sobre cuándo recuperaremos nuestra vida.
Durante el desayuno solemos tener el primer intercambio de mensajes con familiares y amigos. Pensamos en qué vamos a hacer hoy y eso nos inyecta cierta energía y motivación.
Ahora bien, al cabo de las horas y sin saber por qué, aparece esa nieblina que todo lo opaca y desdibuja. Los ánimos se diluyen y la tristeza lo emborrona todo. ¿Por qué nos ocurre esto? ¿Estamos desarrollando quizá algún problema mental?
Analicemos algunos aspectos para comprender el por qué de estos altibajos emocionales durante el confinamiento.
Aunque lo quieras, no vas a estar bien durante todo el tiempo
No importa que tengas unas rutinas estimulantes. Tampoco que seas una de esas personas optimistas, de las que siempre tienen palabras de aliento para uno mismo y los demás.
Todos en estas circunstancias vamos a vivir instantes de pesadumbre. Y que esta sensación la experimentemos en algún momento de día también es normal.
Es ilusorio intentar estar bien las 24 horas y los 7 días por semana. Por tanto, aunque suene algo desalentador, vamos a tener que convivir con nuestras emociones negativas durante un tiempo. Van a ser como unas incómodas compañeras de piso que nos visitarán de vez en cuando y a las que habrá que aceptar y entender.
No intentes forzar la aparición de otras emociones, todas tienen su propósito
Cuando sientas desconsuelo o frustración, no las eludas, no te obsesiones con querer desplazarlas e intentar estar alegre. El mundo emocional no funciona de este modo. Los altibajos emocionales durante el confinamiento son también una válvula de escape del cerebro. Este órgano social necesita la cotidianidad de antes.
Al percibir un cambio tan drástico, asoma ese sistema de alerta que se traduce en estrés y miedo; emociones reguladas por nuestra amígdala cerebral. Por tanto, cuando surgen esos estados de ánimo es imposible cambiarlos por otros.
Hay que aceptarlos y, sobre todo, darles un sentido «sentirme así es normal, es una situación nueva e inesperada. Lo único que debo intentar es que esa emoción negativa no tome el control. La acepto, la entiendo y la dejo ir».
Busca «canales» para la calma mental
Todas las personas están sufriendo altibajos emocionales durante el confinamiento. Niños, adultos y ancianos. No obstante eso sí, hay perfiles mucho más vulnerables a estos procesos.
Quien haya pasado por una depresión o sufra otro tipo de trastorno psicológico o problema de salud mental, tendrá mayores problemas para regular esos estados.
Es importante, por tanto, que en estos casos, se cuente con apoyo psicológico, médico y social, que exista una red de apoyo tanto cercana como remota para facilitar ayuda a estas personas. Ahora bien, dejando a un lado estas situaciones particulares, en gran parte de los casos, como venimos señalando, los altibajos emocionales son completamente normales y los podemos manejar.
Una forma idónea es la siguiente.
- Debemos entender que más allá de las «emociones negativas y positivas» o «estar bien o estar mal», la clave está en saber qué hacer con esas emociones. Está claro que no podemos estar bien y ser productivos al 100 %, pero podemos estar en calma.
- Un modo de lograrlo es hallando esos canales que nos generen una adecuada conexión con nosotros mismos. Se trata, metafóricamente hablando, de tener los pies en el suelo, la mente centrada y el corazón en equilibrio.
- Así, actividades como hablar con familiares o amigos que nos ayuden a desahogar emociones, siempre es una ayuda. También, dedicar tiempo a esas tareas creativas que nos relajan, como cocinar, pintar, modelar, escribir, etc.
No es tiempo para ser productivos, es momento de cuidarnos, de estar en modo supervivencia. Lograrlo, requiere entender ese amplio abanico de emociones que nos pueden visitar a lo largo del día. Hacerlo, nos permitirá salir con éxito de esta vivencia.
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