Hacer pan, tejer, coser, cultivar un pequeño huerto casero... El confinamiento está haciendo que recuperemos el placer de realizar tareas a mano, algo que resulta altamente beneficioso para nuestro cerebro al reducir la ansiedad y el estrés.
El confinamiento no solo ha cambiado nuestros hábitos de vida. De algún modo, también nos ha obligado a potenciar nuestro ingenio y a descubrir habilidades que teníamos dormidas. El movimiento «hazlo en casa» caracterizará también esta época de pandemia en que cocinar, manufacturar, construir y hasta ser de pronto nuestros propios peluqueros se ha convertido en algo habitual.
¿Quiere decir esto que cuando volvamos a la normalidad dejaremos de ir a la panadería cada día y prescindiremos para siempre de nuestros peluqueros? La respuesta es no. Cuando recuperemos nuestras obligaciones y ritmo de vida nos enfrentaremos a múltiples cambios, no hay duda, pero no dejaremos de recurrir a esos servicios tan básicos que nos ofrecen nuestros profesionales de cada sector.
No obstante, en tiempos de dificultad siempre emergen los grandes remedios ante inesperadas faltas. Lo hemos visto, por ejemplo, en ese maravilloso movimiento vecinal en el que hombres y mujeres se han lanzado de manera solidaria a coser mascarillas. Ahora, quien más y quien menos, también las confecciona en casa para tener una customizada, una que se adapte a los gustos y estilo de los más pequeños de la casa.
Muchos han aprendido a coser, a cocinar e incluso a cultivar un pequeño jardín. Es más, la mayoría de las veces no lo hacemos por necesidad, porque haya carencia de ciertos productos. Se trata solo de llenar el tiempo, para liberar la imaginación y hacer más llevadero esta sucesión de días en los que el confinamiento ha alzado muros físicos y en ocasiones, también mentales.
Hazlo en casa: más que una necesidad, un placer
Durante estas semanas las redes sociales se han llenado de fotos de personas subiendo el resultado de sus ratos en la cocina. Hemos visto todo tipo de panes. Nos han sorprendido con recetas increíbles de los más sugerentes postres; unos más acertados y otros un poco menos. Hace poco la tendencia fueron los ñoquis o gnocchis y si nos quedan aún algunos días de confinamiento, seguramente, será tendencia otro tipo de comida o postre.
En este tipo de movimiento de hazlo en casa no falta el efecto contagio. Lo que vemos en Instagram acaba despertando nuestra curiosidad y ganas por imitar esa conducta. Esto ha hecho, por ejemplo, que durante unas semanas los productos más comprados en los supermercados fueran la levadura y la harina.
Sin embargo, a pesar de que estos comportamientos no dejan de ser curiosos desde un punto de vista psicológico, cabe matizar un aspecto.
Es cierto que no podemos ir a la compra diariamente y en ocasiones, podemos echar en falta el pan recién hecho o ese pastel del día. Sin embargo, si muchas personas se han volcado en la cocina no es por necesidad: es por placer y por llenar el tiempo.
Trabajar con las manos es terapéutico para reducir la depresión
Cada cual afronta el tiempo de confinamiento como puede y quiere. Es igual de válido quien elige una vida más reposada y hacer lo mínimo que quien, sencillamente, no deja de hacer una actividad tras otra.
Sea como sea, el movimiento de hazlo en casa tiene una ventaja que es importante destacar. Trabajar con las manos, realizar tareas manuales y creativas revierte en nuestra salud cerebral y reduce la depresión.
Tenemos, por ejemplo, un trabajo muy interesante que nos habla de ello. La doctora Kelly Labert, neurocientífica de la Universidad de Richmond, en Estados Unidos, publicó un libro titulado Lifting Depression: A Neuroscientist’s Hands-On Approach to Activating Your Brain’s Healing Power hablándonos de esto mismo.
Cocinar, coser, tejer a mano, modelar, pintar, dibujar, cultivar, etc. focalizan nuestra atención en el momento presente, regula las emociones, reduce el estrés y aumenta incluso nuestra plasticidad cerebral. Podríamos decir que estas tareas son idóneas en el momento actual.
Hazlo en casa, descubrir que también podemos autoabastecernos
Hay quien ha iniciado en su balcón, galería o pequeño jardín su proyecto de cultivo. Plantar semillas, verlas crecer y descubrir cómo germina un vegetal nos permite descubrir que podríamos alimentarnos de aquello que cultivamos.
Hacer pan, cortarnos el pelo, coser o incluso iniciar un curso a distancia nos permite ver que, en ocasiones, se logran pequeñas cosas sin salir de casa.
Podemos autoabastecernos (humildemente) en cuanto a determinados productos y servicios de manera limitada, es cierto, pero es un inicio. Tal vez este tiempo de confinamiento nos permita dos cosas.
- La primera, valorar mucho más a todo ese personal que garantiza nuestra subsistencia cada día (personal de supermercado, agricultores, etc).
- La segunda, descubrir gracias a esa tendencia de hazlo en casa, que cada uno de nosotros somos capaces de muchas más cosas de las que pensábamos. Y que esas cosas, nos gustan.
El trabajo hecho a mano es muy gratificante y eso nos permitirá apreciarlo mucho más. Tanto, que quizá recurramos a él en el futuro para hacer un pequeño huerto ecológico o para comer de manera más saludable al recurrir a esas recetas caseras y evitar la sección de congelados o comida preparada. Pensemos en ello.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario